Encuentra a tus autores aquí

jueves, febrero 08, 2007

Ciencia: Nanocomputadoras


Nanocomputadoras electrónicas químicamente ensambladas (CAEN)

Los científicos de los laboratorios Hewlett-Packard en Palo Alto, California y en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) están desarrollando computadoras muy, muy pequeñas. Tanto como que una de ellas cabría en un grano de arena. Estas nuevas computadoras son, en realidad, moléculas.
¿Pueden ser las computadoras tan diminutas? Todas las computadoras están basadas en un interruptor de encendido-apagado. Los científicos han desarrollado un rotaxano que actúa como tal interruptor:
El rotaxano es "insertado" entre dos cables cruzados. Cuando la molécula está en la posición de "apagado", un electrón puede brincar desde un cable hasta la molécula y luego desde esta hasta el otro cable. Como el viajero que se vale de un puente para cruzar un río. Imaginemos que el puente fuese móvil.: para crear la posición de "encendido" los científicos aplican un campo eléctrico entre los cables. Entonces, el electrón ya no puede brincar tan fácilmente. El puente ya no está allí.
Los científicos también están tratando de crear cables más pequeños para ser usados con estas nuevas moléculas. Han estirado tubos de carbono hasta formar hilos delgados de un nanómetro de ancho. Diez mil veces más finos que un cabello, son el resultado del arrollamiento de capas de átomos de carbono distribuidos en el espacio según la estructura hexagonal típica de su sistema cristalino. Descubiertos en 1991 por un investigador de la NEC, estarían destinados a ser conectores a escala atómica en dispositivos electrónicos.
Los científicos planean introducir capas de moléculas de rotaxano en el interior de computadoras ultra potentes. Las nuevas computadoras serán mucho más pequeñas y 100 billones de veces más rápidas que las que usamos en la actualidad. También serán más económicas. Se llaman "nanocomputadoras electrónicas químicamente ensambladas" y sus siglas en inglés son CAEN (chemically assembled electronic nanocomputers). (Harcourt School publishers)
Se cree que los científicos necesitarán dos años más para fabricar la primera CAEN. Y pocos años después podrían venir ya las primeras CAEN a la venta para todo el público. Quizá algún día dispongamos de una en nuestros hogares.
Uno de los grandes retos a los que se enfrentan los científicos en la actualidad es que cada molécula de rotaxano sólo puede ser usada una vez. Por ello, sirve únicamente para almacenar información en la memoria de sólo lectura o memoria ROM (read-only memory). Un ejemplo de memoria ROM es la utilizada para guardar en soporte CD-ROM una enciclopedia. Puede ser leída pero no modificada.
La molécula de rotaxano no puede ser usada para almacenar datos en la memoria de la computadora que se cambia una y otra vez: la memoria de acceso aleatorio usada en procesadores de texto o memoria RAM (random-access memory). Los científicos están tratando de desarrollar una molécula que pueda utilizarse cuantas veces sea necesario.
Estas computadoras microscópicas, incorporadas por ejemplo al torrente sanguíneo de una persona, podrían identificar bacterias que no son mayores que ellas. Así se conocerían los fármacos específicos para combatir infecciones. Una entre miles de posibilidades.
Phil Kuekes es un arquitecto de computadoras Hewlett-Packard y un investigador de CAEN. "Eventualmente", dice, "las computadoras serán tan pequeñas que ni siquiera las notaremos. La computadora no estará solamente en tu reloj de pulsera; estará en las fibras de tu ropa".En 1964, Gordon Moore, uno de los socios fundadores de Intel, formuló una ley, la famosa Ley de Moore, aceptada universalmente durante las últimas tres décadas: "El número de transistores que caben en un chip de silicona se dobla cada 18 meses". Dicha ley recibe retoques de cuando en cuando. El coeficiente multiplicador anual de la densidad se mantuvo en el valor 2 desde 1958 hasta 1972, se redujo a 1.6 desde entonces hasta 2010 (estimativo) y se cree que pasará a valer 1.16 desde esta última fecha en adelante, hasta alcanzar los límites de la Física.


La primera necesidad que impulsó la miniaturización de circuitos electrónicos surgió de los programas de cohetes balísticos, debido a su limitada capacidad de carga. La microtecnología fue desarrollándose paulatinamente y se aplicó de forma inmediata a computadoras comerciales, lo que redujo enormemente el tamaño de sus procesadores.
Moore acertó plenamente. Los pasos de gigante dados en el desarrollo de la informática han supuesto un fulgurante avance en la tecnología aplicada a los aparatos electrónicos. En los años 70, los primeros chips contenían unos 2300 circuitos. Actualmente un Pentium 4 contiene más de 42 millones.
Pero al cabo de esos treinta años la microinformática parecía haber tocado fondo. Es probable que en un plazo de tiempo más cercano a nosotros de lo que imaginamos se fabriquen chips de 50 átomos de ancho, si bien las leyes de la física impiden que el método tradicional de impresión del transistor por la luz pueda llegar a operar a escala menor.

La razón: es sabido que los ordenadores sólo entienden la lógica binaria, es decir, los valores 0 ó 1, llamados bits, que no es más que un convenio sobre si pasa o no corriente electrica. Los bits a su vez se agrupan en bytes, y se codifican de manera especial para dar lugar a los lenguajes de programación. Los programadores utilizan estos lenguajes para crear los programas, con los que dan instrucciones al ordenador sobre lo que tiene que hacer. A continuación, dichos programas se traducen al lenguaje binario o código máquina, que es el único que entiende el ordenador.
Desde un punto de vista físico, el valor 0 o 1 de un bit se procesa en el ordenador mediante un interruptor de apagado o encendido. Estos interruptores son los conocidos transistores de tipo MOS (Metal Oxide Semiconductor) donde una corriente de electrones se conduce a través de una "puerta"que permite el paso desde el óxido (aislante) al metal (silicio, semiconductor). Idea clave de los chips: estos transistores se almacenan en circuitos integrados (integran en la misma pieza de semiconductor todos los componentes de un circuito eléctrico: transistores, diodos, resistencias, condensadores, etc...) , los cuales están hechos enteramente de silicio. Hay 100 millones de transistores por chip. Para crearlos, un rayo de luz graba las obleas de silicio, proceso que se conoce con el nombre de fotolitografía. Esto genera un problema si lo que se quiere es alcanzar dimensiones cada vez menores: habría que utilizar una radiación de longitud de onda inferior a la de la luz, es decir los rayos X, los cuales alterarían la materia, la composición de los átomos y el método utilizado.
A pesar de esta evidencia, en 1999 desde la Universidad de California en los Ángeles nos llegó otra luz, la que arrojó el grupo de investigadores mencionado arriba quienes basándose en la física cuántica crearon el rotaxano. En síntesis, se puede decir que los pulsos emitidos por unos imanes actúan sobre las partículas de hidrógeno presentes en el rotaxano, haciéndolas girar e interaccionar con los átomos de carbono. Estos se orientan en ese campo de fuerza "subiendo "o "bajando", lo que representa un 1 ó un 0, comportándose así como un transistor electrónico.

Representación de un pseudo-rotaxano
Despues de "enhebrar" el largo eje-cadena a través de la corona del anillo, los dos extremos de la cadena podrían entonces ser unidos para formar el catenano.La estructura de la corona se muestra en el dibujo siguiente:

La estructura de la cadena larga es la que sigue a continuación:

En los ordenadores "clásicos", el material es un semiconductor como el silicio del cual aprovechamos sus propiedades electricas; en los ordenadores cuánticos se trata de átomos de flúor o iones de calcio, y nos aprovechamos de sus propiedades cuánticas. La multinacional informática IBM ha desarrollado uno de cinco átomos de flúor. "La computación cuántica comienza cuando la ley de Moore llega a su límite. De acuerdo con dicha ley, está previsto que los circuitos continúen una miniaturización progresiva hasta el año 2020, cuando alcanzarán el tamaño de los átomos y las moléculas", explica Isaac L. Chuang, director del equipo de investigadores de IBM y de las universidades de Stanford y Calgary que han trabajado en el proyecto. "De hecho, los elementos básicos de las computadoras cuánticas son los átomos y las moléculas". Recientemente, científicos de las Universidades de Harvard y Cornell presentaron, de forma independiente, transistores electrónicos constituidos por dispositivos formados por una sola molécula compuesta por átomos de cobalto y vanadio, con los que se demostró la capacidad para controlar el flujo de electrones.
El siguiente dibujo es una representación de un complejo cobalto-terpiridinil (cobalt-terpyridinyl) (a la izquierda) y de una molécula divanadio (a la derecha) unidas ambas a electrodos de oro. Sistema de un solo átomo del cobalto en un caso y dos átomos del vanadio en el otro.

Toda una hazaña increíblemente difícil de realizar, construir estos circuitos requirió la fabricación de "moléculas diseñadas" integradas por varios átomos dispuestos a modo de andamio en donde los átomos de cobalto o de vanadio se ubican en forma central.

Dos moléculas usadas por los científicos de la universidad de Cornell, para crear un transistor de un sólo átomo. En cada molécula hay un átomo de cobalto (azul oscuro), retenido por una molécula de piridina (Pyridine, C5H5N) y además hay átomos de azufre(rojo), usados para fijar la molécula a los electrodos de oro. El flujo de electrones de un electrodo al otro se realiza por un salto en el átomo de cobalto
La simultaneidad de estados según la física cuántica, consiste en que los electrones pueden estar a la vez en dos posiciones (el 0 y el 1). Esta particularidad da lugar a elementos (uno por cada átomo) que no se llaman bits, sino qubits (del inglés "quantum bit"). Además, los electrones no tienen por qué estar sólo en 1 y 0, sino que pueden tomar valores intermedios. Esta extraordinaria cualidad abre las puertas al almacenamiento masivo y simultáneo de datos.
El entrelazamiento, como sostiene el físico español José Ignacio Cirac consiste en que si un cuanto de energía, por ejemplo un fotón, cambia de estado, esta variación se refleja inmediatamente en otro, aunque esté separado físicamente de él: es la transmisión más rápida posible.
La capacidad de memoria y la velocidad se potenciarán cuando la simultaneidad de estados y el entrelazamiento se dominen. Así, por ejemplo, los grandes sistemas de cifrado y descifrado de mensajes, basados en operaciones matemáticas sencillas pero muy largas y repetitivas, se verán acortados radicalmente en el tiempo. El microprocesador cuántico reduciría los pasos en el tratamiento de la información, aunque todavía es pronto para cotejar datos tangibles.
Organizar a los átomos entre sí y con su entorno sin errores ni interferencias se intuye que es empresa más que difícil. El ordenador ultrarrápido desarrollado por IBM ha realizado una operación de calculo avanzado a una velocidad exponencialmente superior a la de un ordenador convencional. En http://www.ibm.com/es/press/notas/2000/%20agosto/ordenadorcuantico.html se describe el concepto: "Utilizando la molécula de cinco qubits, el equipo de Isaac L. Chuang resolvió de un solo paso un problema matemático que precisa varios ciclos con ordenadores convencionales. El problema, denominado "order-finding" (encontrar el orden), consiste en determinar el periodo de una función particular, lo que constituye el centro de muchos otros problemas matemáticos que se utilizan en aplicaciones importantes tales como la criptografía.
El problema de encontrar el orden puede ser descrito de la siguiente forma: se considera un número elevado de habitaciones y un número igual de pasillos entre ellas en los que se puede circular en un solo sentido; algunos de estos pasillos pueden ser circulares y acabar en la misma habitación de la que salen. Una persona que se moviese por este "laberinto" acabaría tarde o temprano por volver a la habitación de origen. El problema es calcular, con un número bajo de consultas, el número mínimo de pasillos por los que tiene que circular esta persona antes de volver a la habitación inicial. El ordenador cuántico de cinco qubits resuelve cualquier caso de este problema en una sola fase, mientras que con la informática convencional puede ser necesario realizar hasta cuatro pasos."
Pero todavía falta mucho para que se puedan comercializar ordenadores cuánticos. Se calcula que se necesitan 1.000 partículas para realizar cálculos un poco complejos, y que es necesario coordinar unas 100.000 para obtener ordenadores moleculares de cierta capacidad. Algo que Jose Ignacio Cirac cree que no ocurrirá "en los próximos 20 años".
De las computadoras cuánticas se espera que desplacen a la tecnología del silicio, gracias a su velocidad y a su "nanoscópico" tamaño: los expertos consideran que en el volumen que ocupa un grano de arena se podrá albergar un ordenador cuántico cuya capacidad y velocidad equivaldrá a la de 1.000 procesadores como los actuales.
"Un ordenador molecular nos permitirá hacer cosas que todavía no podemos imaginar", dijo James Heath, que ha dirigido las investigaciones de UCLA, en un comunicado oficial. Según noticia diario El Pais ELPAIS.ES ISABEL PIQUER [19/08/00]. "Será un millón de veces más eficaz que un ordenador basado en chips de silicio". También más económico y fiable. Los qubits no pueden ser clonados o copiados, haciendo prácticamente imposible el hecho de que alguien vulnere un código encriptado con un sistema cuántico.
"Con las moléculas estamos empezando a trabajar a la menor escala posible", dijo Fraser Stoddart, el químico que ha diseñado los interruptores junto con un equipo de investigadores de Hewlett-Packard. El hallazgo abre la puerta hacia un nuevo mundo de circuitos de apenas unos átomos de ancho, una miniaturización que promete cambiar la industria informática tal y como la conocemos. La investigación de Stoddart está en parte financiada por la Agencia de Proyectos de Defensa del Gobierno estadounidense.
Así pues, los dispositivos de memoria molecular podrían ofrecer una capacidad de almacenamiento muy superior a la de los ordenadores actuales y a mucho menor coste. Los actuales dispositivos microeléctricos de silicio tienen un tamaño mínimo de 180 nanómetros, más o menos una milésima del grosor de un cabello. Pero en la electrónica molecular los componentes más pequeños pueden llegar a reducirse a un solo nanómetro, lo que permitiría tener más de mil procesadores en el espacio que ahora ocupa uno solo de los actuales.
El sistema desarrollado en UCLA es relativamente simple, a partir de un catenano: "Imagine dos anillos interconectados, cada uno formado por dos estructuras que interactúan con estímulos electroquímicos", explica Stoddart. Un impulso eléctrico creará un movimiento de los anillos al alterar el orden de los electrones, "encendiendo" así el interruptor al provocar que las dos moléculas se toquen, permitiendo el paso de corriente. Otro impulso restablecerá el orden como si lo "apagara". Anteriormente este mismo equipo logró crear un sistema, basado en el rotaxano, pero que sólo podía funcionar una vez, y se inutilizaba después de un solo uso.
"Este nuevo sistema es muy robusto, se puede utilizar a temperatura ambiente", dice Stoddart. "Además se ve perfectamente cómo actúa el catenano, al principio es verde y luego cambia a marrón". Anteriormente el interruptor sólo funcionaba en una solución líquida, lo que no se podía utilizar para los ordenadores, pero el equipo de UCLA consiguió fijar las moléculas en una película sólida.
Sin embargo, todavía queda mucho camino hasta llegar a ensamblar un micrordenador con estas moléculas. Los científicos de Hewlett Packard ya pueden fabricar cables conductores de un ancho inferior al tamaño de una docena de átomos, pero todavía no han encontrado la fórmula para conectar los interruptores moleculares entre sí.

Romina Amodei: Dos cuentos


EL RECUERDO

En la sala hay un viejo reloj de madera. Alguien toca el reloj: el péndulo se detiene. La taza sigue llena sobre la mesa del jardín y el té está frío.

Julieta observa una y otra vez las fotos de su infancia, las vacaciones en París junto a sus padres, la casona de su abuela. Las fotos brillan bajo el sol de la fresca primavera. No tiene noción del tiempo, se devora los álbumes, los mira como si fueran joyas. Tal vez lo son.

En el fondo de una caja verde hay una foto amarillenta con los bordes entrecortados, despacio la desliza entre sus dedos y las lágrimas titilan en sus pupilas. Se inclina hacia atrás y observa la sala como buscando huellas. Se detiene en un cuadro de robustos marcos dorados. Hay una mujer retratada con un vestido rojo furioso, los labios color rubí, el pelo dorado recogido y unos ojos negros penetrantes. El cuadro irradia vitalidad, fuerza y personalidad.

Julieta vuelve a las fotos con la cara húmeda, se la seca con las mangas de la remera. Intenta agarrar otra de las cajas y del manotazo vuela la taza de té. Intenta desviar el líquido pegajoso –por el azúcar- pero no puede. Se derrama y cae como una catarata sobre la caja de fotos.

Juana, el ama de llaves, corre hacia el jardín y con el delantal trata de secar la mesa,

es inútil. Julieta grita desconsolada. La caja verde es una pequeña pileta marrón oscura en la que navegan muchos recuerdos. Logran salvar algunas fotografías, pero tienen un manchón amarillo.

Sentada en el piso brotan lágrimas, Juana se sienta a su lado también llora, se abrazan.

Julieta ha perdido la foto preferida de su madre, es la del día del compromiso con su papá.

Para consolarla, Juana le dice que en el fondo quedan cinco cajas más. Pero Julieta sólo quiere la de “ese” día. Ambos están junto al reloj que tanto gusta a las dos familias. Es austriaco, una reliquia del siglo IXX, el único recuerdo tangible y vivo de sus padres que hay en la casa.

Lo miran juntas, como si a través de él vieran algo más.

Juana vuelve a la cocina y Julieta va en busca de su diario y comienza a escribir: “En la sala hay un viejo reloj de madera. Alguien toca el reloj: el péndulo se detiene.”





NOSOTROS, LOS DE ENTONCES


Se levantó un silencio oscuro entre nosotros, los puentes que nos unieron se esfumaron. Ahora las miradas están borrosas, y las palabras nos cuestan. Las noches son eternas, nuestros sueños empañados lloran sin consuelo.

La confianza es un rompecabezas del cual hemos perdido piezas. Se desdibujó la ilusión del amor.

Un corazón se hizo trizas. El otro se marchó, y seguimos ahí, ausentes.

Ninguno se pregunta si todavía existe una luz por encender.

Los motivos están conjugados por los tiempos, y estallamos de incomprensión.

Las decisiones quedaron estampadas en la pared como un collage. Las madrugadas son dueñas de la soledad y las horas solitarias marcan el camino de la despedida. Este mundo sin dos no camina, pero de otro modo no será...

Uno de nosotros siente que cae en un abismo y no me preguntes quién...

En el fondo de la casa están los faroles que iluminaban nuestras risas, entonces la música se encendía y la fiebre del baile no conocía final.

Éramos tan jóvenes, audaces y fieles...

No procurábamos ser eternos.

Seducíamos todas las lunas, conquistábamos cada sol. Pero cuando quisimos encausar los ríos hacia un mismo mar, nos dimos cuenta que estábamos en diferentes puertos.

Escucho nuestros latidos en el eco de las montañas, ojalá alguno de los dos los guarde. Son el recuerdo de un pasado que parecía más fuerte que una ópera, pero que la realidad despertó de aquel teatro infantil.

Luis Tejeda: El humo


El humo
Luis Tejeda

Para vergüenza y confusión de algunos amigos míos, que sin razón o con razón han resuelto dejar de fumar, voy a escribir este pequeño elogio del tabaco. ¡Ojalá que mis palabras los aparten del peligroso camino del ascetismo, que haría de ellos al fin esa cosa monstruosa y horripilante que llaman “hombre ejemplar”!

Hay que desconfiar siempre un poco de toda persona que no fuma. ¡Qué otros tremendos vicios tendrá! Porque el tabaco es una delgada canal por donde salen y se dispersan en infinito nuestros instintos perversos. Fumando se torna el alma levemente cándida y azul como el humo ligero ¿Andáis buscando por todas partes con vuestra linterna al hombre bueno y feliz? Yo sé dónde lo encontraréis. Es aquél que está sentado en su habitación, frente a la ventana, al atardecer. Tiene la cabeza echada sobre el respaldo del amplio sillón frailuno. Las piernas estiradas y colocadas sobre un parapeto eminente. Mira caer la lluvia al través de los cristales pálidos. Fuma. De su boca, como de un pebetero hierático, asciende el humo en leves volutas, recto, grave y silencioso, adhiriéndose a las estrías del cielo raso, buscando los menudos promontorios de la madera para rodearlos, hundiéndose en los huequecillos y quedándose un instante prendido a los clavos solitarios, para difundirse al fin en la penumbra de los rincones. ¡Ah, os prometo que ese es el hombre bueno y feliz! Sus pensamientos serán puros y elevados, y su alma se habrá ablandado al influjo de aquella columna inefable que surge de su pecho en ondas tenues y aladas. Dios lo ve porque su humo sigue hacia lo alto como en el holocausto de Abel.


El tabaco tiene su santidad callada y emocionante. Es místico. Su alma será purificada por el fuego. La brasa encendida y misteriosa consumirá su carne y limpiará su espíritu. ¡Ay! ¡Esas filas de largos y ascéticos cigarros que veis encerrados en sus cajas herméticas, son mojes severos que van a su Tebaida! La hoja humilde, encierra, sin embargo, la esencia de las transformaciones supremas que elevan y dignifican la materia: se convertirá en ceniza blanca, símbolo de la muerte y de la evolución de la naturaleza hacia fines inconocibles; y se convertirá en humo azul, símbolo del espíritu alado que tiende hacia el espacio sin límites.


El tabaco es cordial, fraternal, sencillo. En las penosas horas de trabajo nocturno nos acompaña y nos conforta, porque posee una pequeña vida que Dios no concedió a las otras cosas inertes que nos rodean: los retratos mudos de los abuelos, las sillas tiesas sobres sus patas, los libros enfilados en el estante, el lecho solitarios y blanco que descansa en una esquina. Nada se mueve, nada habla. Sólo el cigarro, colocado con la ceniza hacia arriba sobre el tintero, despide ligeras espirales móviles, inquietas, que nos hacen guiños minúsculos. Sabemos que algo palpita ahí, que una diminuta alma encendida se consume junto a nosotros y pasará. ¡Pero esos retratos no pasan nunca y esas sillas estarán siempre ahí! Este medio cigarro que nace y muere, y es efímero, está más cerca de nosotros que todo aquello eterno. Es un resumen infinito de nuestra vida. Por eso nos consuela y nos acompaña.


No fuméis, amigos míos. Pero ¡oh! Cuán angustiosa y demasiado sola será vuestra soledad.

miércoles, febrero 07, 2007

Nelson Rodríguez: Flor de obsesiones


Flor de obsesiones
Nelson Rodríguez
Traducción de Rafael Antúnez

La traducción es un oficio de cohetero si no se tiene, no sólo conocimiento de la lengua a trasladar, sino la sensibilidad e intuición poética y filosófica para hacer llegar al lector el pensamiento de otro, en lengua extranjera, a nosotros, como si nada hubiera cambiado. Gracias a Rafael Antúnez por poseer no sólo esas dos cualidades, sino la de la pasiòn para compartir lo que, de otra forma, jamás conoceríamos.
(I.G.)
El adulto no existe. El hombre es el niño perenne.

Soy un niño que ve el amor por el hueco de la cerradura. Nunca fui otra cosa. Nací niño, y he de morir niño. Y el hueco de la cerradura es, realmente, mi óptica de escritor. Soy (y siempre fui) un ángel pornográfico.

La soledad perfecta ha de tener por lo menos la presencia numerosa de un amigo real.

Amar es ser fiel a quien nos traiciona.

Toda autocrítica tiene la inmodestia de una necrología redactada por el propio difunto.

Aburrirse es la peor forma de la locura.

Hay una pareja peor que el odio, es la falta de amor.

Toda coherencia es, por lo menos, sospechosa.

Desconfíe de una esposa amable, de una esposa cordial, gentil. La virtud es triste, amarga y neurasténica.

La ecuación sexual sólo debería ser dada por un veterinario.

Yo, como artista, si tuviese que elegir un epitafio, optaría por el siguiente: «Aquí yace Nelson Rodrígues, asesinado por los imbéciles de ambos sexos».

No hay nadie más tonto que un izquierdista sincero. Él no sabe nada. Apenas acepta lo que media docena de imbéciles le hace decir.

Toda familia tiene un momento en que empieza a descomponerse. Puede ser la familia más decente, más digna del mundo. Un día aparece un tío pederasta, una hermana lesbiana, un padre ladrón, un cuñado loco. Todo al mismo tiempo.

La familia es el infierno de todos nosotros.

La fidelidad debería de ser facultativa.

Hoy, la primera noche es la centésima, la quincuagésima. El casamiento ya es una rutina antes de comenzar.

Amigos, es una verdad eterna: el pasado siempre tiene razón.

No te apresures a perdonar. La misericordia también corrompe.

El pobre, para sobrevivir, necesita de pornografía.

En el casamiento lo importante no es la esposa, es la suegra. Una esposa se limita a repetir las cualidades y los defectos de su propia madre.

El joven tiene todos los defectos del adulto, más uno: la inmadurez.

El hombre no nace para ser grande. Un mínimo de grandeza lo deshumaniza. Por ejemplo: un ministro. No es nada, dirán. Pero el hecho de ser ministro ya lo rellena. Es como si él tuviese algodón por dentro, y no entrañas vivas.

El artista tiene que ser genio para algunos e imbécil para otros. Si pudiese ser imbécil para todos, mejor todavía.

Toda mujer bonita lleva en sí, como una lesión en el alma, el resentimiento. Es una resentida contra sí misma.

La más tonta de todas las virtudes es la edad. ¿Qué significa tener quince, diecisiete, dieciocho, o veinte años? Hay putas, hay imbéciles, hay santos, hay genios de todas las edades.

Hay hombres que, por dinero, son capaces hasta de una buena acción.

El marido no debe saber o debe ser el último en saber. El marido no debe saber nunca.

El amigo es un momento de eternidad.

No admito censura, ni siquiera de Jesucristo.

Dios sólo frecuenta las iglesias vacías.

¿No ama a su marido? Pues ame a alguien, y ya. No pierda tiempo, ¡señora mía!

Todo tímido es candidato a un crimen sexual.

Arthur Schnitzler: La transparencia imposible


La transparencia imposible
Aforismos de Arthur Schnitzler

La traducción es un oficio de cohetero si no se tiene, no sólo conocimiento de la lengua a trasladar, sino la sensibilidad e intuición poética y filosófica para hacer llegar al lector el pensamiento de otro, en lengua extranjera, a nosotros, como si nada hubiera cambiado. Gracias a Rafael Antúnez por poseer no sólo esas dos cualidades, sino la de la pasiòn para compartir lo que, de otra forma, jamás conoceríamos.

(I.G.)



El matrimonio es la escuela de la soledad, pero nunca se aprende lo suficiente.

Ser una persona seria y carecer de sentido del humor son dos cosas distintas.

Entre las dos verdades igualmente crueles: vida y muerte, hemos insertado la mentira confortante de la inmortalidad.

Existen tres tipos de políticos: aquellos que enturbian el agua, aquellos que pescan en lo turbio y aquellos –los realmente dotados– que enturbian el agua para pescar en lo turbio.

El artista es un epiléptico, el diletante es un histérico.

Un mundo sin culpa y sin responsabilidad es imaginable, un drama no.

Es justo porque estamos hechos para coger lo indescifrable y soportar lo insoportable que nuestra vida es tan dolorosa y al mismo tiempo inexorablemente rica.

Ama a quien te sea lejano y no toleres a quien te sea cercano, finalmente asistirás al triunfo de la paz en el mundo.

Existen virtudes absolutas y virtudes relativas. Relativas son aquellas que se pueden considerar expresiones de una época cultural; absolutas, aquellas que son y permanecen idénticas en todo tiempo y en cualquier condición. Virtudes relativas: la devoción, la fortaleza física, la continencia; virtudes absolutas: el amor a la verdad, el coraje espiritual y la fidelidad.

¡Pero qué animal tan glotón es la vanidad! Se nutre del éxito y del fracaso, de la felicidad y de la tristeza, del amor y del odio, y sucede que llega a comer de su propia grasa y así engorda siempre de más.

Puedes impedir a un hombre robar, pero no ser ladrón.

Solo en medio de tus semejantes tienes el derecho de sentirte solo.

No tener ocasión de mentir, no significa necesariamente ser sincero.

¡Cuídate de las personas modestas! No puedes imaginar con qué conmovido orgullo cultivan sus debilidades.

En la vida ser inteligente quiere decir considerar importante cada cosa, pero no tomar ninguna en serio.

La impertinencia es la única fuerza del débil, y una debilidad en los demás.

En el mundo no hay individuo más pobre que el rico que no sabe gastar.

¿Quieres saber cuántos años tienes? Entonces no cuentes los años que has vivido, sino los instantes que has gozado.

Sin sentido del humor, aún al más honesto de los pensadores, no le está permitido llegar a ser un filósofo: será, en el último de los casos, un pedante.

Creer que todavía está en camino cuando ya ha llegado a la meta, es el último error de la humanidad.

La tolerancia frente a la intolerancia es el peor de todos los crímenes. La intolerancia, el menor.

¿Dios es el sueño de la humanidad? Sería demasiado bello. ¿La humanidad es el sueño de Dios? Sería demasiado horrible.

Dolor universal: no, ironía universal.

¿Quieres poseer a un ser humano? Conócelo.


También el primer paso forma parte del camino.

La inteligencia y la bondad prefieren presentarse sin máscara.

El odio de la grandeza por el menosprecio es el disgusto, el odio de la mezquindad por la grandeza es la envidia.

El amor, en el caso de las mujeres, contiene algo que lo homologa al incesto: en el hombre más viejo aman al padre, en el hombre más joven al hijo.

¿Has comprendido? ¿Has perdonado? ¿Has olvidado? ¡Que equivocación! Sólo has dejado de amar.

No hay infidelidad peor que tener entre los brazos a la amante imaginando que es otra mujer.

El corazón está hecho para amar y odiar, para gozar y sufrir, para alegrarse y dolerse. Pero si se esfuerza en comprender aquello que compete al espíritu, viola su propia naturaleza y, si después presume de entender, engaña siempre y solamente a sí mismo, y por eso se destruye.

Toda guerra empieza siempre con los pretextos más fútiles, continua con buenas razones y termina con las excusas más falsas.

Traducción de Rafael Antúnez

García Niño/Ignacio: Comenta-Contesta



Arturo García Niño dice:


No pos si pa' convencer a cualquiera La Carola continúa, como dicen que dijo alguien (y si no lo dijo debió haberlo dicho), pintándose a sí misma. ¿Qué argucias utilizó ahora esta santa mujer multiubicua (recuerda que ya Lennon & Mc Cartney presagiaban este su don), poeta, para que el cansancio y el aparente hastío hayan desaparecido así, de prontito?. Creo, Caros, que mucho trabajo no te ha de haber costado. Como sea pos... qué bueno, hermanit@s; aunque les diré que valdría la pena ir filtrando las colaboraciones, porque hay algunas mamadas fracamente muy mamonas (y en el decidido pleonasmo aarraiga la certeza),a pesar de que cierto sea que tal es el espíritu que convoca el riesgo en cualquier blog y en tal democracia.


Vayan y valgan los abrazos y besos de siempre más los de hoy, así como la querencia de este porteño de siempre hoy avecindado en este embarcadero caribeño donde un sol tempranero resistió tozudo un aguacero dejando como saldo (¡lo juro por Susan Sontag y el falo de Jesucristo!) dos arcoiris.
Yo
PD: nomás por no dejar y posdatero que es uno: más besos y abrazos.


Ignacio García responde


Mi muy estimado Arturo:


No sé de qué te sorprendes de lo hecho por Carola, capaz de convencer al mismo diablo a que use chamarra aborregada porque en el infierno (diría la aludida, "hace un chingo de frío"). Recuerda que ya nos tuvo dos años bajo su mando escribiéndole gratis tanto para el Azul Mariguas como aquel memorable Sòlo para Intelectuales. Conmigo la saña, por lo menos, fue de un artículo semanal (y era en la Olivetti y a borrón y escrito nuevo); pero a ti si que te pasó la barredora completa, porque escribías tu ensayo habitual, luego, bajo un seudónimo de Archivo General de la Nación, nos nutrías de anécdota y media; y para colmo, tenías otros bajo-nombres (aquel Benjamín Conde) con el que te perpetrabas cuentos que hoy son toda una delicia volver a ellos y leerte. ¿De qué te espantas ahora? ¿Que entre más cerca del Caribe la voluntad se vuelve menos inquebrantable?


Con respecto a la ubicuidad de Caro, no sólo aquellos dos beatles se inspiraron para --no sé si Two of us, o Nowherewoman. Sólo recuerda que somos testigos (y lo he puesto en los anales de la historia a través de Zona Interior) que una ocasión, tú y yo, como con unas diez (cada uno) Superiores encima, y sentados en aquel hechizo Tranvía del Recuerdo, vimos atravesar a la Caro rumbo al sur. Más ràpida que nosotros (urgidos por la sed) no pudo ser. El caso es que llegando a la tan añorada La Casandra, ella ya estaba ahí...No se había movido paranada --según testigos no comprados. Para colmo, cuando llega nuestro gran amigo Chema Peña, lo primero que le dice es: "¿Pues no te dejé bañando en la casa?" Todo lo que Carola contestaba es: "¡Ay, cómo les gusta estar chingando". Pero de que es ubicua, lo es, de eso no hay duda.


Finalmente. Tienes razón. Hay que filtrar el blog a costo de la democracia. Pero ya vez lo que nos costó esta vez esa palabra: un presidente de medio-pelo, con el carisma de un oso hormiguero y la habilidad para santiguarse con la izquierda y dar garrote con la derecha. Así es que, mejor, dejamos que pasen las mamadas donde cada quien asuma su lugar...


Mamadas que por cierto, usted, aparte de su ya viejérrimo (si bien estupendo) ensayo policial, no ha balanceado con alguna otra colaboración. Ya hasta el Edgar Onofre (a quien usted dedica tal escrito) tiene nietos y usted anda de avaro dejándonos en el desamparo de los buenos escritos y haciendóse el del rogar... Virtud que le admiro y no me atrevo a quebrantar. Para tal caso, le diré a la Carola se dé una vuelta por esos parajes que usted ahora frecuenta, para que le convenza de enriquecer este blog: No se preocupe, ella no dejará, por ir a verlo allá, sus trabajos ya asignados aquí en el Puerto.


Recibe un abrazo de tu hermano.
Posdata: Ya deja de tomar de ese güin que hace ver no dos sino tres, cien arcoiris. Dedicate a lo de antes: tomarte unas diez chelas de esas que nos hicieron hablar horas y horas, no sólo de la Sontang sino de tanto venerable espiritista que hasta salíamos de los bares creyendo que la noche era una joven mesera, y usted se la llevaba a no sé dónde...

lunes, febrero 05, 2007

LA PÁGINA DEL IDIOMA ESPAÑOL



Un sitio interesantìsimo este de La Página del idioma español, con secciones como La palabra del día, en donde te puedes introducir en los fascinantes secretos del lenguaje. Recibes diariamente en tu correo una palabra de nuestro idioma con su significado, su origen y su historia, con sólo inscribirte.

Además puedes Comprar libros, y tener LA PALABRA DEL DÍA, FOROS DE ESPAÑOL,
HISTORIA DE LA LENGUA
, ARTÍCULOS, PRENSA, TRADUCCIÓN, DICCIONARIOS,
GRAMÁTICA, RADIOS, ESTADÍSTICAS, ETIMOLOGÍA, y LITERATURA


Gracias Yuyi

Gabriel Fuster: Un Cuento




BARRON Y CUENTA NUEVA
Gabriel Fuster


La idea de un color fuera de las cintas del arco iris ha sido escrita por autores como H. P. Lovecraft y Ambroce Bierce. Éste último narra con mala letra de borracho en The Damned Thing, de 1893: “A cada extremo del espectro solar, el químico puede detectar la presencia de lo que se conoce como rayos actinicos. Ellos representan colores, colores integrales de la composición de la luz, pero somos incapaces de discernir. El ojo humano es un instrumento imperfecto, su rango es apenas una octava de la escala cromática. No estoy loco ni ciego, hay colores invisibles entre nosotros. Dios nos ampare de tal pared del día.”. Bierce opina que el sol no es sino el presentimiento del color amarillo, en tanto Lovecraft considera el azul una amenaza fuera del espacio. Un color que prueba ser tóxico. En otro plano de existencia, donde las cosas son enteramente distintas de aquellas vistas en los cuadros chamuscados de rojo, dos manos en forma de pies suben los tres escalones primarios. La traza incansable otorga a Israel Barrón su paleta de colores. Apuntes y descalificaciones fueron hechos sobre el nuevo color que se hizo visible al mezclar dos cubos de tierra y uno de agua.



-Helo allí- ellos señalaron



-Sí, brillante y hermoso –ellos señalaron



-Bien, ahora que se encuentran preparados, podemos ir y mostrarles como pintarlo en todas partes y a la vez en Altamira –ellos señalaron



-Va a gustarles esto –ellos señalaron



-Mucho –ellos señalaron




Y ellos partieron inmediatamente. Y no les tomó más de un segundo aparecer por un vidrio roto. Y cuando llegaron, ellos cambiaron todo y ninguno pudo creer lo que veía. Y todos y cada uno de los presentes mencionaron que los ángeles eran del mismo color que Barrón, el cual pensándolo detenidamente no era un mal nombre para describirlo.

domingo, febrero 04, 2007

Vicente Gómez Montero: Sobre Cernuda


Luis de Baviera escucha Lohengrin
Por Vicente Gómez Montero*


Los poetas se sirven de las leyendas para contarnos cosas reales.

Es ya una costumbre decir que Cernuda es un poeta del amor.

Octavio Paz




Alguien dice, en uno de esos extraños libros sobre poesía, que los poetas buscan crear los mundos donde vivirán eternamente. Puede ser, aunque también puede no ser. Quizá el poeta encuentre por sí mismo el lugar ideal para disponer los mundos en el caos. Tal parece ser el caso (o el caos) de Luis Cernuda y del poema que nos ocupará en esta andanada.

En todos los libros que componen el tomo con la poesía completa de Cernuda, La Realidad y el Deseo, se observan los poemas más hermosos y rebeldes en un poeta joven – es decir, que publica muy joven - o quien publica en el momento en que en España son mal vistos los homosexuales. Toda la obra de Cernuda está nimbada con el aura magnífica del Amor. Es profundamente doloroso para el poeta reconocer que la exaltación del amor termina, irremisiblemente, con la pérdida del amor. Más si es el caso del poeta Cernuda, que distinguía a sus allegados con el amor que no puede decir su nombre, así le dijo su gran contemporáneo, García Lorca.

Cernuda lo sabe pero no quiere experimentarlo, niega el amor y sus inconsecuencias. En su momento, Cernuda fue muy criticado, apedreado, declarado poeta espurio –sólo faltaron los desgarrones de vestiduras y el mesarse las barbas. He descubierto dos revistas literarias donde se habla sobre Cernuda y poco falta para que se le proponga para el premio Nobel. Los pueblos sobrellevan muy mal a los poetas... Es decir, a sus poetas vivos, porque a los poetas muertos todos tratan de homenajearlos y rendirles pleitesía en forma escandalosa. Con cuanto más boato, mejor.

En su último libro de poemas, Ocnos, Cernuda exhibe una lasca de su inteligencia: Algunos no creyeron que la hermosura por serlo es eterna, (aún cuando no lo sea), tal es una corriente el remanso nutrido por idéntica agua furtiva, ella y su contemplación son lo único que parece arrancarnos del tiempo durante un instante desmesurado. ¿Es un poeta bello –literariamente hablando- Cernuda? Sí y no. Sí, porque sus imágenes son talentosas, fuertes, melifluas, exactas. No, porque ocupa junto a poetas que han practicado el barroquismo en forma afortunada, Sor Juana y Lezama Lima, por citar dos, un instante maravilloso en la singlatura poética española. Cernuda rechaza el barroco como una forma menor de expresión, aparentemente. Su poesía no es gongorina como la del cubano o la mexicana. Se inclina más bien hacia Garcilaso de la Vega y hacia Juan de Mena, ambos poetas del Siglo de Oro quienes practicaron otra suerte de barroquismo, un barroquismo más caballeresco, dudoso, voraz y pleno de resonancias medievales.

Cernuda asume su homosexualidad y ataca desde ella, no con los gritos y cañonazos gays de Jean Genet. Cernuda ataca desde la flor, desde los heráldicos garzones del marquesado de Sevilla, desde el romanticismo alemán, desde Hölderlin, desde los poetas ingleses, desde William Blake, con sutiles retruécanos poéticos. Genet grita escandalizando a una sociedad burguesa que no tiene sentimientos para enclaustrar señoritas deshonradas pero que sí los tiene para exigir que los homosexuales vivan en campos de concentración, totalmente apartados de la sociedad. Pero ambos luchan por un momento donde asumirse como homosexual, era poco menos que condenarse al exilio, físico o moral. Ya podemos hablar del poema que nos ocupa.

Cuando Cernuda escribe Luis de Baviera escucha Lohengrin conocemos su identificación con el monarca loco y homosexual quien fuera amante de todo su cuerpo de oficiales. Extraño es que un ardiente republicano como lo fue Cernuda se identifique con un miembro de la realeza, pero tiene su razón. Manuel Ulacia dice: ...desde 1932 –cuando el fervor republicano en España estaba en su punto más alto-, la figura del monarca le había interesado (a Cernuda). En el ensayo El espíritu lírico relaciona la función soñadora del poeta con la del rey. Cernuda siempre quiso hacer realidades sus sueños y en este extenso poema dedicado al rey Luis descubrimos su complacencia en conocerse, reconocerse más bien, en esa figura histórica.

Narcisismo muy simple, el desarrollo del texto es el siguiente: Luis de Baviera, sentado en su palco, escucha la representación, en función privada, de la ópera Lohengrin de Wagner. Siente identificarse con el héroe esplendoroso de la obra del músico pero, a su vez, el héroe canta su identificación con un elfo. Estamos ante un violento juego y rejuego de espejos: Cernuda se identifica con Luis II de Baviera, éste se identifica, a su vez, con Lohengrin quien se identifica con un elfo y quizá el elfo sienta identificarse, muy de cerca, con Wagner.

La primera estrofa está plagada de minuciosos acordes que nos describen al recóndito rey oculto en su palco, escuchando la música. No puedo menos que decírselas:

Sólo dos tonos rompen la penumbra:
destellar de algún oro y estridencia granate.
Al fondo luce la caverna mágica
donde unas criaturas, ¿de qué naturaleza?, pasan
melodiosas, manando de sus voces música
que, con fuente escondida, lenta fluye
o, crespa luego, su caudal agita
estremeciendo el aire fulvo de la cueva
y con iris perlado riela en notas.

El palco, la penumbra, el brillar del oro del rey, la música, los personajes de la ópera y esa estremecedora la musicalidad –por más que a algunos no les guste la palabra- del último verso: Y con iris perlado riela en notas. No puedo menos que repetirlo.

El violento hipérbaton con que comienza la segunda estrofa: Sombras la sala de auditorio nulo, nos prepara para lo que será la descripción del monarca y es donde por vez primera Cernuda lo compara con un elfo que asiste, solo, a la esplendorosa música de Wagner. Me imagino que estarían en alguno de los amorosos duetos o en la regia entrada de Elsa a la cámara nupcial.

Los ojos entornados escuchan, beben la melodía
como una tierra seca absorbe el don del agua

No se violenta nunca el poeta andaluz para regodearse en sus metáforas. Siempre al contrario, Cernuda equipara el fluir del sonido con el manso rebalsar del agua, así como la tierra seca absorbe el agua, así se va absorbiendo la voluntad del rey que escucha ante el músico que propone.

Pero el monarca orate tiene dos fiestas: Una, la musical que es la representación y la interior que es la de sus sueños, donde se siente ser ese elfo de la canción que corre por los bosques. Es un intrincado laberinto de espejos donde el poeta, el rey, el músico, el héroe y el duende, se entregan todos a un loco frenesí que explotará cuando Cernuda repare en que al día siguiente demandarán de este rey insolente y superficial, sus ministros y sus chambelanes, que gobierne, que rija con mano dura en el trono y esto es lo que menos preocupa a este soberano de opereta; de trágica opereta, válgame el lector la paradoja.

No existe el mundo, no existe la presencia humana, sólo existen el rey y sus pasiones, el rey y sus vigilias, el rey y sus temores. La realidad le ha concedido a este monarca altivo, frívolo que pueda escaparse del mundo real, que pueda sostener un maravilloso, narcisista, diálogo de espejos con sus reencarnaciones mitológicas.

El poeta es un ser solitario, es un ser que crea para sí mismo... a veces. Y esto es lo que nos da Cernuda: atisbos a esa soledad benéfica y que lo guarda. Un verso más:

Donde la soledad y el sueño le ciñen su única corona

La soledad, el sueño. Constantes en la vida de Luis Cernuda y que hace aparecer aquí en este poema dedicado a uno de los últimos monarcas de opereta, gracias a quien conocemos a Wagner en toda su justeza.

Tres solitarios, Wagner, Luis II, Cernuda, los tres nos ofrecen un sentimiento voraz donde la rutina se ha aposentado, donde el insomnio los rige, donde la soledad, el sueño, serán el último, el final, del reino.
* Vicente Gómez Montero, nace en 1964. Escritor y locutor. Cultiva la palabra en ambas vertientes y devora un universo incontable de libros al mes. Ha trabajado en diferentes radiodifusoras locales, XEVA, XETAB, Radio ACIR, siempre procurando insistir en programas culturales. Dirigió la Casa Museo Carlos Pellicer y la Galería de Arte El Jaguar Despertado. Ha sido promotor cultural en el Instituto Nacional de Antropología e Historia, delegación Tabasco y director del programa de radio Nuestras palabras, del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos. En 1997 es nombrado Consejero Electoral por el Congreso del Estado, cargo que ejerce hasta el año 2003. Es administrador del Centro Cultural Villahermosa en enero de 2004. Productor del programa de radio Tiempo de Tabasco, de TVT, en agosto 2004. Asesor de la Subdirección de Cultura del H. Ayuntamiento de Centro. Ha sido guionista del Instituto de Cultura de Tabasco y fundador de radio CORAT.

Fue alumno del Taller literario de la Casa Museo Carlos Pellicer, a cargo del escritor Andrés González Pagés. Miembro fundador de la Sociedad de Escritores Tabasqueños, miembro fundador del Foro Artístico y Cultural de Tabasco. Coordinador de Talleres Literarios en 1992 a 93. Ha sido alumno de David Huerta, Fernando Nieto Cadena, Rafael Ramírez Heredia, José María Espinasa, Agustín Monsreal, Fernando Sánchez Mayans, Eduardo Casar, Teodoro Villegas, Gerardo de la Torre, Tomás Urtusástegui, Enrique Espinosa y Eraclio Zepeda siempre en el área de letras. Editor de la página cultural El periplo del jardín, en revista ABC, de 1988 a 1992; colaborador en el suplemento cultural Encarte de diario El sureste, de 1996 a 2000; editor de la página cultural Tránsfugas de la revista Lunes, en 1998-99; subdirector de la revista ¡Hola! Tabasco, de 1992 a 1995, y de 2000 a 2001; coordinador de la página cultural de Novedades de Tabasco, 2004-2005. Funda en 1998 la compañía de teatro Celestino Gorostiza, A.C., montando obras de reconocidos autores universales.
Ha ganado los premios: Guiones de radio convocado por RTC, en 1984; premio Celestino Gorostiza de teatro convocado por INBA e ISSTE, en 1987; mención honorífica en guiones de radio del concurso Margarita Xirgú, convocado por REE, en 1987, y, en 1988 gana el concurso de cuentos convocado por Editorial Usumacinta. Premio estatal de periodismo, José Ma. Bastar Sasso, referente a periodismo cultural en 1998. Tiene publicados Las puertas del infierno, relatos, 1996; Cuentos con las vocales, cuentos infantiles, 1999; Eroticón Plus, vv.aa., 2000 y Para un ambiente sin hombre, vv.aa. 2001. Además del libro de ensayos José Gorostiza, La palabra infinita, coedición Fondo Editorial Tierra Adentro y UJAT, vv.aa. 2001 y Antología de Teatro Infantil, publicada por EDIMUSA e ISSTE, donde presenta la obra de teatro El aprendiz del diablo, vv.aa. 1987. Pertenece a la SOGEM desde el año 2000 y es representante suyo en Tabasco hasta 2003. Publica su libro de teatro Los órganos milagrosos por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y tiene en proceso de publicación la novela Lo que no supo el Grijalva, producto del taller literario de Narrativa histórica coordinado por el escritor Eraclio Zepeda. Presenta la obra Así que pasen 500 años, de su autoría, dentro del marco del Festival Cultural CEIBA Tabasco 2004. Ganador en 2004, del premio Celestino Gorostiza de teatro convocado por INBA, Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte del Estado de Tabasco y Universidad Juárez Autónoma de Tabasco con la obra El otro hijo. El 1 de septiembre de 2005 estrenó su obra El reposo del ogro, en el Teatro esperanza Iris. Pronto se presentará su novela La enfermedad de la rosa, donde aborda temas como la corrupción en los medios de comunicación, la actividad gay en provincia y la lucha de clases.

sábado, febrero 03, 2007

Ignacio García: Julio Jaramillo



Para Alix: Por fin, otra vez, y con Jaramillo en la rockola

La apología del texto

Uno de mis dos únicos lectores que tengo en estas páginas, dirá que, después de escribir sobre el éxtasis que me produce Arvo Pärt, mencionar aquí a Jaramillo es el colmo de la naquez; o bien, que seguramente he perdido sensibilidad, producto de haber abandonado este blog por algunos días.


Nada de eso. Esta nota obedece a varias razones; algunas planeadas, otras puramente circunstanciales: el encuentro con una antigua amiga, un obsequio increíble de parte de ella, y su deseo de ir a una de esas viejas cantinas del puerto a escuchar música de Jaramillo y beberse unas cervezas; cosas que había yo retartado y ahora cumplí.

Cuando ella se presenta está vestida con un traje sastre color cobalto, un bolso Armani (que no puedo imaginar pirata), y el cuerpo envuelto en una leve capa deVersace Metal Jeans. Cuando entramos a la cantina, nadie se inmuta: el cantinero me conoce y ofrece de inmediato una mesa y una buena dotación de monedas para la rockola. Ella me entrega entonces el obsequio

Es un paquete con dos Cds por separado- El primero, Psalom del mencionado Pärt (y como apología frente a uno de mis dos lectores) , el otro CD es toda una delicia: un remasterizado del último álbum grabado por Julio Jaramillo, el compositor y cantante ecuatoriano. Como muchos no habrán de saber, Julio murió debido al alcohol (uno puede morir de cualquier cosa, pero cuando se muere de cirrosis alcohólica el escándalo es mayor…¡Como si a la muerte le importara a quién se lleva y de qué!).

En sus últimos días la compañía disquera del cantante buscó a toda costa que éste grabara un acetato final. Todo fue en vano. No había forma de sacarlo de una cantinucha del barrio de Villavicencio (Guayaquil) en la que Jaramillo se metía. Ante el fracaso, a los disqueros les vino una idea: “Si la caguama no viene a ti, tú ve al caguamero”. Sobornaron al cantinero y metieron equipo de grabación a la piquera de manera furtiva. Entraron muy de mañana, antes de que Julio llegara (como a las 10 a.m. es una hora ideal para quitarse la cruda) e instalaron micrófonos debajo de la mesa, la grabadora entre los pomos, los cables disfrazados con un tapete viejo, y así…

Inevitable e infaliblemente Julio se apareció en la piquera como a las 10:01 de la mañana. Pidió su primera cerveza y un trago de alcohol que bebía juntos de una sola pasada (al único que he visto hacer eso es a Talavera). Para su sorpresa, a los cinco minutos de haber entrado, se le sentó a su mesa una hermosa mujer (no más que la que tengo ahora al lado mientras perpetro este escrito) que le pidió le cantara una melodía.

¿Así? ¿A la de ya y sin música? –preguntó Julio.

Otra “sorpresa” le aguardaba. En esos momentos, y de forma distraída y con cara de medios crudos, apareció un trío (conocido ya por Julio) llamados “Los Jaibos” cuyo trabajo era andar por tardes y noches, de cantina en cantina, ofreciendo sus melodías por ese barrio; y ya aleccionado para saltar al foro del congal a esa hora.

¡Ai tenéis! --Dijo la mujer entusiasmada.

Lo único que Julio pidió como condición fue una segunda tanda de bebida para “afinar” la voz.

¿Qué pieza quieres? –interrogó el cantante.

No esperó la respuesta de la mujer.
O sus gestos, movimiento de cuerpo, o aura etílica poseían ya un código, o “Los Jaibos” ya sabían cuál era la canción con la que Jaramillo comenzaba; porque, apenas inclinó la cabeza y chasqueó los dedos, el requinto se dejó venir con una hermosura de pieza que inicia con estos versos: “Me muerdo los labios / para no llamarte

Debo aclarar algo. Si bien el CD se presume de remasterizado, es sólo en la medida de su conversión de un acetato de 33 rpm, al tamaño y material de un compacto normal. Todo lo demás los editores lo dejaron como tal: el arrastre de las sillas, el corte del botón en la grabadora, la voz de la mujer, la afinación de una de las guitarras, y --de vez en vez--, a cada rato, la voz de Jaramillo pidiendo “otra”. (1)

Retrospectiva

Llegando al viejo colchón donde duermo, he traído conmigo un viejo walk-man (¿así se llaman todavía?) y escuchado con más catatonia que conciencia el disco aludido (Homenaje a Julio, Grabaguayaquil, 1979-2006). No sé qué es lo que otorga a las canciones de Jaramillo este grado de nostalgia, esta pureza de melancolía. Su voz allí se oye zurcida a la música; es un Julio separado, apartado del mundo y (valga la expresión) embebido en un mundo suyo, único…pero no por ello avaro: a uno le toca parte de ese universo, sólo permisible si se es capaz de entender a quién, porqué y cómo es que el artista expresa su existencia. Tal vez sea el alcohol quien permite al cantante fundirse con su música, su letra: la sinergia espiritual, el ánimo desgarrado y un solo hombre que hace de cada pieza el recorrido de toda una existencia brutal. Su voz ahí es la verdadera, sin trucos ni maquillajes: el grito del alma que en ese momento, y hablando de algún corazón-amor dejado sabe dónde, el cantante nos dice: “Ya veo que me lo devuelves / pero yo te lo di entero / en pedazos no lo quiero / te puedes quedar con él

Si hago mención aquí de estas letras, es porque Julio no era sólo un "letrero" por encargo. Más bien fue la propia vida la que encomendó a su talento esas letras para que describiera la clase de existencia que le tocó probar dentro de ese azar de vidas únicas y desgraciadas. Y ello, le fue a Julio una suerte de poesía provinciana que alcanzó a cimbrar al más insensible de los burgueses en el mundo: "Me duele el corazón / No siento el alma / me matan los recuerdos que dejaste".

En el CD aludido, la voz de Julio se cose a la letra con aguja capotera: se talla limpiamente y se enrosca al espacio. Y rebana, cuando de pronto se oye decir: "No voy a llorar / porque la vida es la escuela del dolor / donde se aprende también a soportar / las penas de una cruel desilusión"

Algo de mucho, de esa garganta, destaza, y Julio es el carnicero ideal: vívido, exacto, reposado. La cizalla de su voz (ya mezclada con una media docena de alcoholes) es aún más pegada a su carne y el co-habitar de sí mismo a una vida que le otorgó esa sensibilidad estremecedora. Cuando llega a decir "Es una deuda que tienes que pagar / como se pagan las deudas del amor", ya para él no existe mujer alguna, ni mesa, ni cantina ni nada: existen sólo él y su música; él y esas letras que no son signos imborrables de su vida misma.

En fin, que si de Arvo paso a Jaramillo es sólo por pura nostalgia de un mundo ya vivido por mí y por muchos otros. Un universo que parece infrahumano, desprovisto de esperanza, antisocial, inaceptable, marginal y desechado. Por razones claras que yo sé y entiendo, ese mundo es todo lo contrario. Porque es más bien de esos lupanares, de esas ruinas del desprecio, de donde (no sé porqué, confieso) ha surgido mucho de lo que hoy estremece y hace llorar a gente sentada en su mullido sofá y micrófonos en las orejas. Algunos no saben, no conocen, o ignoran de propia conciencia, que ese CD de Mozart, de Nirvana; ese libro de Nerval o Novalis, o el propio remasterizado de Julio del que he hablado esta vez, es el producto de alguien cuyo mayor mérito en la vida es el de haber sido llamado "maldito".
Julio murió el 9 de febrero de 1974... Dos días después de haber grabado este CD. Murió en el completo olvido y sin más en el bolsillo que una deuda que hoy yo he pagado por él.

El retorno

Cuando salimos de la cantina, el rostro de Alix es aún más brillante. Su traje sastre sigue impecable, pero esa leve capa de Versace que emana de su cuerpo, se ve ahora mezlada con la del humo del cigarro, la destilación del agave y el inconfundible e imbatible aroma de cerveza Indio que ella prefirió beber. Atravesamos la calle para que ella aborde un taxi. De la cantina --producto de tanta moneda depositada en la rockola-- aún se escucha la última canción de Jaramillo. A medida que me alejo del lugar para abordar mi autobús, la voz de Julio se va apagando con una nota que me hace reventar el corazón: "Prendido a la fiebre /brutal de mi sangre..."

A punto de regresar a la cantina, apresuro el paso y levanto la cara. Como para Julio, ahora ya no existe más que la vida con sus desgracias y bondades. Lo mismo que él, trato de hacer que aquellos versos me encienden y sea lo único que exista; trato de olvidar a quien de pronto, llegó y se instaló en las fibras de un corazón hoy extasiado y punto de explotar. Lo hago sin nada más que la compañìa de aquel otro poeta que dijo: "Porque las sombras que tú creas / no tienen derecho a esta noche".

Sábado 3 de febrero, 2007

(1) El CD fue conseguido entre los tianguistas de la plaza de Coyoacán en el D.F. y contiene sólo 9 piezas, todas, no solamente en "vivo", sino vivas.

Fhernanda de la Parra: Poemas


Fhernanda de la Parra
POEMAS


AL AMANECER

Al amanecer,
el grito silencioso del órgano vital
quedó inmutado por la punzada,
esa punzada de exilio,
estúpido exilio de ti.

Si alguien hubiera advertido
que la caída ardería tanto...
Quizá el relleno corporal tenía que dolerlo,
y dicen que hay que vivirla para contarla,
¿para contar qué?

Que durante 1 036 800 segundos
brotó más agua salada de mi interior,
que en 560 476 800 segundos
que mi corazón llevaba latiendo
fuera del vientre de mi progenitora.

O que en... está bien doce días,
sentí mutar en el ser viviente más pendejo,
que siendo de los pocos que ama y es amado
desterró de su corazón
a sus otras dos cuartas partes.

Contar que tuve la dicha
de poder sentir de nuevo
esos brazos envolviendo mi cuerpo,
y llegando hasta el alma.

Diciendo esas dos palabras
que ahora te dedico... te amo.



NOCTURNO NO. 2

Una noche ha bastado
para ver detrás de ti,
saber lo que hay adentro,
que no existiera el tiempoy podernos sumergir.

Esta noche, esta luna,
sus encantos, sus dulzuras,
llevan dentro la hermosura,
de lo que antes había estado,
y que nunca supe ver.

Con el tiempo ya no hay tiempo,
todo pasa ya tan lento,
lo que venga puede ser,
no importando ya el pasado,
siempre habrá un amanecer.

Tengo entonces esta noche,
tus caricias y tus manos,
tus miradas y tus labios,
lo que algún día había deseado,
que más puedo yo pedir...

Veo esta noche hacia adelante,
la distancia no me asusta,
ya no hay miedo en mi interior,
qué más dan otras preguntas
si me puedo enamorar


http://www.citla.com/cgi/pagina.pl?id=5528&

Ciencia: Calentamiento climático



Un equipo de científicos del CSIC ha evaluado el calentamiento climático durante el siglo XXI en todos los sistemas montañosos del mundo y ha concluido que el aumento de la temperatura de los mismos será más del doble que en el siglo XX.


El estudio, que se publica en el próximo número del Journal of Global Environmental Change, determina que el aumento de temperatura proyectado para 2055 es de 3,2 grados centígrados (con un aumento de 0,4 grados por década) para un escenario de uso intensivo de recursos fósiles, y de 2,1 grados centígrados (un incremento de 0,26 grados por década) en un escenario futuro con menores emisiones de CO2.


Entre los posibles impactos de este calentamiento está, por ejemplo, la extinción de especies alpinas, la reducción o desaparición de glaciares y cubiertas de nieve, y la variabilidad de los caudales de los ríos.


Los recursos hídricos estarán relacionados con la reducción o desaparición de los glaciares y de las cubiertas de nieve, tanto en su duración a lo largo del año, como en su espesor. Ello puede influir en una mayor variabilidad de los caudales de los ríos, la posible modificación de los patrones de gestión del agua en los embalses y mayor necesidad de construcción de presas aparte de más inestabilidad en la producción de energía hidroeléctrica.


El calentamiento será mayor en las cordilleras situadas en las zonas polares y boreales que en las tropicales, según los científicos. Las montañas son uno de los sistemas terrestres más amenazados del planeta por el cambio global y su influencia se extiende hacia las llanuras que les rodean.

Kaisy Baker Fields: Un cuento


LOS ELEMENTOS DEL REINO
Kaisy Baker Fields

El malestar se conoce como “han” y se refiere a la impotencia para escribir la más vaga sentencia, precisamente cuando la inspiración da vueltas erróneas dentro del laberinto de la mente. La historia entra a un corredor sin salida.


Eva Talavera probó redactar su prefacio en el renglón dañado desde varios ángulos, incluyendo exóticos puntos de vista en primera persona o el intruso narrador en off, como se anula el silencio en el cine, pero la novela no adquiría sentido. El título era perfecto: “Los elementos del reino”. Sí, luchaba por oírse fuerte y claro y, con ese esfuerzo, Eva no quiere parecer mil veces callada. Mientras tanto, Literatura se ha vuelto una mala palabra. Ya no basta enterarnos que no alcanza autoridad de ciencia, que desautoriza la carta de amigos, ciudades y obras de arte, más notas complementarias. Asunto sentimental, luego Eva puede empezar lentamente su historia. No, alto. Otra vez, “Los elementos del reino” es una indicación de saña ornamental, porque se compran más libros de los que se leen, porque así se tiene la sensación de cumplir un deber, y aún lo poco que se lee, en buena medida, se nos estropea con la conciencia de lo mucho que dejamos de escribir y nunca nos pondremos al día. Por ello, Cervantes borraba todo lo que había hecho y empezaba de nuevo. El ejercicio debe mostrar a los criterios dominantes el cariño a lo nunca visto, a lo nunca oído y a lo nunca dicho.


Pero, para ser honestos, no es cierto. No funcionaba así.


Eva propina sendos manotazos a la mesa de la cocina y retira la hoja del rodillo para arrugarla y tirarla a la doble vía láctea de basura.


Ella prefería la máquina de escribir a la computadora. Lo llamaba honestidad intelectual. Piensa, respira profundo y pronto quiere quitar los codos de la mesa y romperle la ventana a su retrato.
Carajo; murmuró y encendió su vigésimo cigarrillo. Se puso de pie y se frotó los ojos de cansancio.
Han.
Talavera empezó su tarea a las cinco de la mañana. El intermedio entre los trastos. La artista quería, con toda el alma, componer al menos un par de cuartillas al final del día, pero los contratiempos seguían siendo los mismos del mes anterior: ansiedad, coraje contra su persona, frustración. No podía tocar el lindero de sus personajes. Lo llamaba el purgatorio.

La sombra de un animal enjaulado pasa los mosaicos, mientras deambulaba de un lado al otro. Eva disipa el largo, el triste paseo de nicotina, pero son veinte cigarros por cajetilla, y se había fumado el último. Lo que me faltaba, murmuró y sigue su camino a la puerta principal. En el exterior del condominio, el aire era distinto a sus pulmones. Doña Leonor, vecina del 37, estaba cocinando algo más vil que sus frijoles con carne del día anterior. Un miasma de alto riesgo biológico bajaba al segundo nivel. Eva toma las escaleras rápidamente.


El lado amable de los infonavit, es que cada casa es una tienda de abarrotes o un mesón de antojitos. No es necesario montar en globo al siguiente continente. Los andadores, como se le conocen a las calles cerradas, doblan las esquinas con pelotas de un niño a otro, buscando inútilmente la línea recta. Eva encuentra la calle abrasadora, surcada por autobuses al máximo de cupo con cinco pesos, gentes en bicicleta y patrullas del orden y la vialidad. Gracias te son dadas. Don Florentino espera detrás del mostrador, cuando Eva entra a la fachada que indica “La Pasadita” pintada a mano.


-¿Qué va a ser, señorita Talavera? –pregunta el amable tendero.
Las palabras “tres paquetes de Marlboro” estaban en la punta de la lengua, pero nunca llegaron a hacer un debut. El muchacho tatuado llegó por su espalda y amenazó con una navaja de resorte al pecho de Don Florentino.
-¡Abra la pinche caja registradora y deme todo lo que tenga! –ordena, abriendo la voz como una cruz gamada.
Don Florentino pestañea un par de veces, se hunde bajo la madera y reaparece con un machete, que coloca delante de los ojos.
-A quien chingados quieres asustar con ese cuchillo de mesa? –truena los dedos, inmovilizando el instante.
Dejando caer el arma blanca al costado, este Mara Salvatrucha se percata que ha fallado su plan. Abierta competencia fálica. Sin pensarlo dos veces, escapa por la misma ruta de entrada.
-Vago hijo de la chingada, me las vas a pagar! –grita Don Florentino y sale en pos del rufián.
-¡No! –exclama Eva en un acto reflejo.
¿Problemas de incontinencia? El rostro de yeso le ha durado los segundos que suceden el atraco y la revancha, enseguida se sobrepone al susto y de manera imprudente e infantil persigue a los corredores.


El mediodía en la calle, atropellando ángeles. Violento, curioso. Árboles empeñados en recoger su sombra, cuando pasan los hombres a la carrera. El delincuente salta las banquetas, los riachuelos domesticados. Asciende el polvo en la huida. Eva distingue al viejo Florentino pisándole los talones a su perseguido, apenas cuatro a doce pasos de separación. La terca fuga sacude la cabeza en ambos: el uno, boqueando la falta de aire. El otro, buscando por una ruta de escape, precisamente cuando la supervivencia da vueltas erróneas dentro del laberinto de la mente. La historia entra a un corredor sin salida.


Y bien, rebotando contra la pared, el muchacho cae de rodillas, los brazos separados del cuerpo y las pupilas dilatadas de terror.
-¡Estoy desarmado, estoy desarmado!- grita al sudoroso anciano, que asesta el machete ígneo contra las explicaciones. La boca del muchacho se abre desproporcionada. No produce más que otra escena sonora, otra ficción. Apuntes sobre una teletransportación milagrosa ocurren igualmente en un sinnúmero de tradiciones religiosas, tales como el Tay-alArd, o “doblez de la tierra”, en el Islam. O el Kefitzat ha Derekh, o “el salto en el camino, en el judaísmo. Felipe, el evangelista, a quién el espíritu del Señor tomó de Gaza a Frigia, para atrapar peces de barro vivo en los límites de Cesárea. La teletransportación es admitida como voluntaria en el budismo tibetano. Para los incrédulos, Gil Perez era un soldado español destacado en la Guardia Civil de Filipinas, al momento de recibir sus órdenes la mañana del 25 de octubre de 1593. Tras sentir un ligero mareo, se cuenta que repentinamente apareció en la Plaza Mayor de la ciudad de México, vistiendo el uniforme de los guardias del palacio Malacanang, en Manila, y clamando no tener idea de cómo había llegado allí. En el momento de ser detenido, él dijo que el Gobernador Don Gomez Perez Dasmariñas, había sido asesinado. Los historiadores dudan la veracidad de la historia, ocurrida la noche del 24 de Octubre de 1593, aunque fueron registrados los testimonios en los protocolos de la Santa Inquisición. Era imposible conciliar la idea de un desertor.


En el callejón, el muchacho es herido de muerte. Don Florentino hizo ver a Eva que era imposible conciliar la idea de un desertor de la realidad. Así que, recoge la cabeza. Guarda el brazo que empuñó la espada del reino. No me dejes en medio de la sangre en esa toalla.


-Me he muerto por cuarenta años en esa tienda para predecir la noticia del radio –advierte Don Florentino a las ratas asomadas con el mayor sigilo bajo la tabla periódica, rajada y sucia sobre el rincón.


Eva Talavera supo en ese momento que clase de libro iba a escribir.

Alicia Dorantes: Platero


Un borriquillo llamado Platero
Por Alicia Dorantes


Ojalá un ángel te preste una de sus plumas
para que escribas lo que ahora lees
Ignacio García

Hace poco tiempo, en algún artículo extraviado por ahí entre los cientos y miles que a diario se escriben, leí que en el pasado mes de diciembre del 2006, se cumplieron 50 años de haber sido galardonado con el premio Nóbel de literatura, el español Juan Ramón Jiménez.


Cuando asisto a alguna reunión con la gente que de escribir y leer saben y me preguntan ¿Qué fue lo primero que leíste? O… ¿Por qué te gusta esa lectura? Encuentro respuesta fácil para la primera pregunta: por lo general contesto que leí “Platero y yo” del ya citado Juan Ramón Jiménez, “El principito” del francés Antoine de Saint-Exupéry y “Corazón, diario de un niño” del italiano Edmundo de Amicis, pero al observar la cara que pone mi interlocutor, recuerdo entonces lo que alguien me dijo en algún momento de mi vida como aficionada a las letras: “que lo que yo escribía era tan dulce… tan dulce… como comer mermelada a cucharadas”. En otras palabras: resultaba empalagoso.


Aquí cabe hacer una aclaración: cuando realicé esas primeras lecturas, cursaba apenas la primaria. Esa podría ser una justificación, pero no. No lo es, ni quiero que lo sea. Ahora muchos años después, sigo pensando que me inicié en el apasionante mundo de la lectura “con el pie derecho” porque a tantos años de distancia, las sigo juzgando bellas, poéticas, enriquecedoras y profundamente humanas. Así es que en el momento en que mis nietos: Aimara, Chuy, Andrea, Fridita o la pequeña Lis, inicien sus lecturas, si la vida me permite estar a su lado, les diré: “Comiencen como tu abuela y jamás se arrepentirán, chiquitines queridos ¿Qué les puede importar si alguien les tilda de “cursis”?.


Creo y seguiré creyendo, que es más agradable hablar de lo bello que de lo desagradable; del amor y no del odio; del perdón mas no de la venganza.


¿Qué son los Premios Nóbel, a quiénes y por qué se los otorgan? Hace algún tiempo me referí al origen de tan apreciados galardones y a la apasionante vida de su fundador y mecenas, el sueco Alfred Bernhard Nóbel. El filántropo escandinavo nació el día 21 de octubre de 1833, en el seno de una familia de ingenieros. Cuando tenía solamente 9 años de edad, su familia se trasladó a vivir a Rusia. Ahí, él y sus hermanos recibieron una esmerada educación en ciencias naturales y humanidades. A lo largo de su existencia patentó más de 350 inventos, pero el más famoso fue la creación de dinamita, que solucionó el grave problema que representaba la inestabilidad de la nitroglicerina, empleada como explosivo para excavar minas y que a partir de ese momento redujo el número de muertes producidas por su manipulación. Posiblemente el estímulo para este invento fue la muerte de amigos cercanos y familiares, incluyendo la de un hermano, como él, ingeniero de minas.


Nóbel falleció el 10 de diciembre de 1896, no sin dejar un testamento universal firmado el 27 de noviembre de 1895, estableciendo con su fortuna un fondo con el que anualmente se premiarían a seres extraordinarios y a sus aportaciones hechas en beneficio de la humanidad. Se calcula que al morir, su fortuna ascendía a unas 33.000.000 de coronas suecas, de las que dejó 100.000 a su familia y con el resto consolidó el fondo para el premio que justificadamente lleva su nombre.
Los diversos campos en los que se conceden estas preseas son: Física y Química cuyas elecciones las hace la Real Academia Sueca de Ciencias; Fisiología y/o Medicina, decidido por el Instituto Karolinska; el de Literatura, seleccionado por la Academia Sueca, la Svenska Akademien, y el de la Paz, elegido por el Comité Nóbel del Parlamento Noruego, sitio en donde además, se hace su entrega. En 1968 el Sveriges Riksbank, o Banco Central de Suecia, creó un sexto premio: el de Economía y cuyo nombre oficial es el de: Premio Banco de Suecia en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nóbel.


El Premio Nóbel de Literatura, según palabras de su fundador, señala claramente: “Este premio debe entregarse cada año a quien haya producido en el campo de la literatura, la obra más destacada y en la dirección correcta”. Sólo diez, de los 100 autores galardonados con este premio durante el siglo XX, han sido de habla hispana. Ellos son: los españoles José Echegaray y Eizaguirre (1904), Jacinto Benavente (1922), Juan Ramón Jiménez (1956), Vicente Aleixandre (1977) y Camilo José Cela (1989); los chilenos Gabriela Mistral (1945, primer literato latinoamericano en recibir el premio) y Pablo Neruda (1971); el guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1967); el colombiano Gabriel García Márquez (1982) y el mexicano Octavio Paz (1990). Hasta ahora, han sido dos los ganadores que por razones políticas, se han negado a recibir el premio: el poeta y novelista ruso Borís Leonídovich Pasternak, en 1958, autor entre otras obras de doctor Zhivago y Jean-Paul Sartre, filósofo y escritor francés, exponente del existencialismo, en 1964.


Volvamos a Juan Ramón Jiménez. Este letrado hombre nació en Moguer, Huelva, en el año de 1881 y estudió en la Universidad de Sevilla. Rubén Darío, el poeta nicaragüense, miembro destacado del modernismo en la poesía española, tuvo una gran influencia en su formación académica y estilística, así como los románticos franceses quienes acentuaron su inclinación hacia la melancolía. En 1900 publicó sus dos primeros libros de textos: Ninfeas y Almas de violeta. Poco después se instaló en Madrid, viajando con frecuencia a Francia y a Estados Unidos, donde se casó con la que sería su compañera inseparable, la señorita Zenobia Camprubí. En 1936 al estallar la Guerra Civil española, por sus ideas liberales, se vio obligado a abandonar su país. Vivió exiliado en Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico. En 1959 a los 78 años de edad, anciano y enfermo, vivía en esta bella isla del Caribe, cuando recibió la noticia de la concesión del Premio Nóbel.


Su labor poética es vasta. Característica permanente en él, fue el afán constante de superación. Algunas de sus principales obras son: Poesías escogidas (1917), Segunda antología poética (1922), Canción (1936) y Tercera antología (1957). Aunque influido por el modernismo, su mundo idílico recuerda el de Gustavo Adolfo Bécquer. Jiménez nos lega una poesía rica en sensaciones refinadas, espirituales, en las que emplea un lenguaje musical. Con el paso de los años su estilo cada vez más depurado, busca la belleza absoluta de las letras. Muestras de ello son Baladas de Primavera (1910) o La soledad sonora (1911) y Diario de un poeta recién casado (1917), libro que es un himno a la mujer amada.


Sus primeros escritos en prosa se publican poco antes de ser exiliado; algunos de ellos llegan a formar parte del libro al que debe gran parte de su fama: Platero y yo, publicado en 1917, donde el literato “funde fantasía y realismo en las relaciones de un hombre y su asno. Se trata del libro español traducido a tantas lenguas en el mundo, como el mismo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes”. Así es que para mí, en aquellos lejanos días en que amaba tanto a los animales como a la poesía que en ellos existe, enamorarme de la obra resultó sencillo.
Ahora, pasado más de medio siglo, creo que la elección que de la lectura hice a pesar de mi corta edad, fue la adecuada, por ello cuando Aimara, mi nieta mayor me diga antes de dormir:


“Abuela, léeme algo”, iniciaré la lectura:


“Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: “¿Platero?” y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal... Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña... pero fuerte y seco por dentro, como de piedra...

Isabel Lorenzo: Tres poemas





ANIVERSARIO LUCTUOSO

No me puedes lastimar.
No nunca más.
Yo te perdono.
Lo hago para librarme así
de este dolor que recurrente acosa mi memoria
Ya jamás me dolerá tu ausencia
No quiero el dolor de tus pecados
Yo te perdono al fin, para que no regreses,
quiero olvidar tu desamor y tu abandono.
Descansa al fin.
Yo te perdono.


Veracruz 30 de ene, 2007


LA PALABRA MUERTA


Mi ilusión es arañarte con mis letras la conciencia
sangrar tu indiferencia que la ahoga
romper tu paradigma de riqueza
que a mi Dios cuadripléjico y moreno
le prestes tu brazos y tu piernas-
¡Que sientas!
Que te duela su miseria,
que entiendas la impotencia
del que nace marcado para servir de suela.
No te golpees el pecho porque lejos
pasando del norte la frontera
marcados del color que los delata
sufren ofensas e improperios:
porque también los sufren en tu casa.
piensa más bien en hacer algo
para borrar el estigma que los marca
Qué Dios te dio un espacio en atalaya para que ayudes
no tengas miedo, levanta la cabeza y no les des la espalda.
Pues lo más terrible en el ser pobre
no es en sí la carencia.
Es buscar a Dios y ver su ausencia
Es la Palabra muerta.


(de Amando en sepia)


(Del poemario Sólo para íntimos)

Amor es esto que tú y yo tenemos
nada de tonterías de calidad de tiempo
amor es la mesa llena de afecto
amor son las caricias
el compartir los retos
los hijos
los problemas
y el postre de los cuerpos.