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sábado, febrero 17, 2007

Mariana Cruz Zuleta; El ingenio de un genio



Sobra decir que hay una diferencia abismal entre la oralidad y la escritura cuando se trata de un mismo acontecimiento. Es difícil imaginar las emociones que a través de sus gestos, su ritmo al hablar, el sitio desde el que habla, la circunstancia y el momento del relato, pudo haber transmitido Luis Alejandro Velasco, el sobreviviente del naufragio del Caldas. Esos momentos de transmisión oral, efímeros e irrepetibles, donde se hace el recuento de pasadas experiencias, son inaprensibles. Es allí donde encontramos la maestría y talento de García Márquez para, a través del texto, comunicarnos con una viva emoción los momentos acontecidos en un reporte de los hechos.

De tal dimensión es el relato, que el escritor logra capturar al lector y mostrarle, por medio de la anécdota de tan vasto panorama, los momentos de angustia del terrible naufragio, la soledad inmensa de las noches posteriores, y la indignación y la impotencia de no poder hacer nada contra el poder que trata de apropiarse de la tragedia para lograr ocultar las verdaderas causas de la catástrofe, intento que fracasa frente al reportaje de García Márquez.

El texto da cuenta, no sólo de la desventura personal del marinero Velasco, sino de la corrupción en el aparato de Estado. Es decir, el reportaje va mucho más allá de la anécdota del naufragio. El Relato de un Náufrago que realiza García Márquez, es un reportaje que no encuentra la frontera entre el periodismo y la literatura, ya que al utilizar recursos literarios como la descripción y la narración, lo hacen parecer más cercano a una novela, sin embargo, no por esto deja de ser un reportaje. Es una narración de hechos reales que no está exenta de una interpretación, que contiene una intención dramática que permite recrear los acontecimientos, según la sensibilidad del autor. Y gracias a esta sensibilidad, el lector se introduce en la historia viviendo las proezas tortuosas que sufrió el marinero Velasco y que permite, de igual manera, que el lector se involucre en el texto. Es un texto sin retórica, que no carga ninguna consigna ni abandera posición alguna.

No se trata de un texto político, sino de un drama social que al ser publicado por un diario de oposición, hizo temblar de rabia al gobierno, ya que quedó desnudo ante la opinión pública, dejando ver toda la corrupción que por detrás estaba. Tiene la virtud de reportar a la sociedad hechos que son de su interés, en diferentes dimensiones. Por un lado, las desgracias del infortunado marinero, su angustia, su soledad, es decir, el drama humano. Por otra parte, deja ver a partir de estos hechos, el modo de operar del gobierno y de las instituciones navales, tanto para cerrar negocios ilícitos como para encubrir los manejos indebidos que tuvieron como saldo la muerte de 8 marineros tripulantes del destructor Caldas. Es un texto que denuncia la opresión, la humillación y la corrupción que sufre el pueblo a manos de los gobernantes, lo hace relatando hechos concretos a partir del caso particular del marinero que sobrevivió a un naufragio de 10 días.

Años después, García Márquez, en su libro Vivir para contarla, hace un recuento de cómo se activó su “olfato periodístico”, luego de que el náufrago había sido víctima de un secuestro por parte del gobierno y cómo fueron controladas sus declaraciones ante la prensa. Sin embargo, cabe aclarar que no fueron cuestiones circunstanciales las que obligaron al autor, hasta entonces periodista, a escribir el reportaje y a hacerlo de una manera determinada. Los hechos eran ya noticia muerta y no tenían vestigio de actualidad cuando el reportaje fue realizado. El náufrago había sido acotado en sus declaraciones ante la prensa, erigido como héroe nacional y representante publicitario de una marca de tenis con los que supuestamente había sobrevivido al naufragio. Guillermo Cano, editor del diario “El Espectador”, logró comprar los derechos exclusivos de relato completo, después de que García Márquez había fracasado en un intento por conseguir una entrevista con el marinero Velasco.

Cano ordenó a García Márquez realizar el reportaje, quien ofendido y humillado aceptó “...sólo por obediencia laboral...”(2002: 564) advirtiendo que no lo firmaría él.

“Sin haberlo pensado, aquello fue una determinación casual pero certera para el reportaje, pues me obligaba a contarlo en primera persona del protagonista, con su modo propio y sus ideas personales, y firmado con su nombre. Así me preservaba de cualquier otro naufragio en tierra firme”
(Vivir para contarla, p564).

La noticia ya no era novedad, pero García Márquez tuvo que aceptar realizar el reportaje, lo hizo a regañadientes sin imaginar el éxito que tendría y las aventuras que le esperaban. El reportaje se publicó en entregas diarias, en un principio la extensión sería de catorce entregas, pero debido al éxito obtenido con la publicación se extendió a cincuenta.

El reportaje terminó de realizarse después de tres arduas semanas de entrevistas con el protagonista. “No usábamos grabadora. Estaban acabadas de inventar y las mejores eran tan grandes como una máquina de escribir, y el hilo magnético se embrollaba como dulce de cabello de ángel. La sola trascripción era una proeza” (2002: 565). No había tiempo que perder, no se podía dejar de lado aquel lenguaje efímero del na

García Márquez prefirió no gozar de las ventajas que ofrece el utilizar tecnologías novedosas como la grabadora, quería ver el rostro del entrevistado, las expresiones gestuales, sus movimientos, poner atención a las pausas y entonación de la voz al hablar. Ya que en sobradas ocasiones los gestos y actitudes dicen mucho más que las palabras. Este punto es de suma importancia para el periodista, porque así puede hacer un mejor sondeo de los datos que refiere el entrevistado a la hora de realizar una entrevista.

Las entrevistas resultaron ser muy productivas, Velasco contaba la historia capítulo por capítulo en forma lineal y García Márquez la redactaba por la noche para que la historia saliera en la publicación del diario en la tarde siguiente. El reportaje se publicó en entregas: “Cada capítulo que me contaba lo escribía yo en la noche y se publicaba en la tarde siguiente...” (2002: 565). Velasco tenía una facilidad extraordinaria de narrador, lo cual facilitó la redacción de las entregas.

Fueron condiciones extra literarias y extra periodísticas las que determinaron su extensión, García Márquez había calculado, en un principio, que la historia se contase en una edición de 14 entregas, pero la gran expectativa que generó en el diario, ocasionó que le pidieran alargar la historia a 50 capítulos. Finalmente, “se improvisó una junta de redacción, se estudiaron los detalles económicos, técnicos y periodísticos y se acordó un límite razonable de veinte capítulos. O sea: seis más de los previstos...”(2002: 568). Es interesante observar a detalle estas circunstancias bajo las cuales se realizó el reportaje, porque son exigencias propias del oficio de un periodista, la historia no terminaba en el capítulo 14, se tenía entonces que extender el número de entregas.

El texto no es simplemente una joya literaria nacida del genio e ingenio del autor, sino que se realizó bajo circunstancias y exigencias concretas, es decir, nace del oficio de un periodista. García Márquez hizo un reportaje utilizando recursos propios de la literatura, dándole cierta dramatización y un estilo narrativo aprovechando las capacidades del protagonista como narrador. Ordenó las ideas, las imágenes y los hechos, logró sistematizar las entregas, de tal modo que siempre mantuvo el suspenso y la tensión, que lograron mantener la expectativa del lector.

Fueron estos los elementos los que ayudaron a formular de una manera adecuada la estructura del texto:

“Los dos primeros días fueron difíciles, porque el naúfrago quería contar todo al mismo tiempo. Sin embargo, aprendió muy pronto por el orden y alcance de mis preguntas, y sobre todo por su propio instinto de narrador y su facilidad congénita para entender la carpintería del oficio” (2002: 566).

Fue gracias la capacidad narrativa del náufrago y el genio del autor que se logró escribir de una manera literaria el reportaje que denunciaba los procedimientos ilícitos de las fuerzas gubernamentales, en este caso concreto la Marina.

Los personajes que utiliza García Márquez para la construcción de su obra son prácticamente circunstanciales, es decir, dependen directamente de la ocasión en que ocurre el hecho que Velasco está narrando. Es por ello, que los personajes son prácticamente terciarios o secundarios, a excepción obviamente, del protagonista Luis Alejandro Velasco.

No se trata solamente de la entrevista, ni de transcribir lo que cuenta el entrevistado, sino también de cómo se ordenan las ideas, el orden y la secuencia de las mismas, lo que hace que este reportaje sea un magnífico texto.
El autor encuentra un tesoro en el propio personaje, más allá de lo que ha sufrido y enfrentado, hace una dramática experiencia, una nueva historia:

“Para preparar al lector antes de echarlo al agua decidimos empezar el relato por los dos últimos días del marino en Mobile. También acordamos no terminarlo en el momento de pisar tierra firme, sino cuando llegara a Cartagena ya aclamado por la muchedumbre, que era el punto en que los lectores podían seguir por su cuenta el hilo de la narración con los datos ya publicados” (2002: 566)

Es como la edición de una película, el ir ordenando las ideas según lo que se pretende decir y dar a conocer. No se relatan los hechos y ya, por atender a una falsa objetividad.

Los hechos se reinterpretan con el fin de darle una opción estética o formal para conseguir el objetivo de crear un nuevo relato que sea actual y no parezca el relato de un “refrito”, de una noticia vieja. Es por eso que el autor elige, escribir la narración en primera persona, el orden de la narración, la selección de las imágenes literarias que con tanta fuerza nos atrapan y nos hacen revivir junto con el náufrago su desdicha, la generación de una tensión dramática que proporciona interés al relato de los hechos.

Obviamente todo esto implica una gran habilidad en el uso del leguaje oral y escrito en el mensaje que el escritor-autor-periodista, sobre todo, quiere transmitir a su público. Un gran oficio de redacción y sobretodo, un gran talento narrativo.

Bibliografía

García Márquez, G. (1965): El relato de un náufrago, Tusquets, España, 89pp.
García Márquez, G. (2002): Vivir para contarla. Diana, México, 579pp.

jueves, febrero 15, 2007

Ivonne Moreno: Mirar y recrearnos en un espacio


Mirar es un verbo desinteresado, observar no, refiriéndonos a un contexto galerístico…. La observación compromete. El compromiso es volitivo, además de consustancial al gozo o al rechazo, cuando de ver se trata…


Visitar una galería, no es una cuestión de dilapidar el tiempo solamente, es un ejercicio mental, corpóreo y cuando el compromiso se establece, hasta espiritual…


Ahora… pueden suceder fenómenos extraños cuando uno se encuentra ante un trabajo plástico…el sitio puede o no puede influir en nosotros…las luces, la ambientación, la historia del lugar y hasta el nombre de los creadores, suelen ser de peso estando frente a una pintura, escultura, instalación o fotografía …sobre todo si el ponente es prestigiado… no obstante hay obras de arrastre, de fuerte impacto visual o emocional y es cuando el chispazo se da…y ocurren diversos sucesos…


Tales sucesos pueden ser vivencias fugaces o engarzarse en experiencias fundamentales para el espectador…


En este tipo de encuentros, es donde nos queremos ubicar o mejor planteado, los queremos ubicar para ofrecerles una posibilidad de gozo a sus sentidos y sugerirles nos visiten….
Casa Principal es una construcción del siglo XVIII tuvo varios dueños: la Compañía de Jesús, Francisco del Portal, la familia Paso y Troncoso y Antonio Ortiz Revuelta entre otros…durante varias décadas del siglo XX fue la Droguería Veracruzana…bajo tal razón social se quemó y fue restaurada para ser institución bancaria… hasta 1988 gobierno del estado la diseña y avala como un espacio de exposiciones y usos culturales…. Y desde aquí empieza nuestra guía y participación…. Departir con otro, canales de comunicación dedicadas a la tarea plástica y de divulgación, además de historia, es parte del menú estético ofertado en Casa Principal, si usted gusta lo invitamos…

Mario Molina entre Cinco de Mayo e Independencia
Centro Histórico de nuestro querido puerto.

miércoles, febrero 14, 2007

Javier Betancourt: Tendencias del cine mexicano


El cine mexicano sobrevive a la devastación provocada por la imponente mercadotecnia de Hollywood, principalmente como cine de autor. Con mucho esfuerzo, cineastas consagrados como Jorge Fons, Carlos Carrera o Marise Systach, y año tras año uno que otro joven que logra colarse entre las filas de autores como el mencionado Ricardo Benet contribuyen con largometrajes producidos, en parte, con el apoyo de Imcine.


Caso aparte, la postura más original y menos complaciente de Carlos Reygadas (Batalla en el cielo) y Amat Escalante (Sangre), autores cuya visión devastadora se halla a contracorriente de los mitos que, en general, el cine mexicano, el nuevo y el viejo, intenta preservar acerca de la mexicanidad. Pero cualesquiera que sean actualmente las tendencias de estos cineastas, resulta difícil encerrarlas dentro de los llamados ‘géneros cinematográficos’; más allá de una alternancia entre drama (La niña en la piedra) y comedia (Club eutanasia), en sentido estricto debería hablarse sobre todo de “tonos”. Claro, una discusión seria sobre este tema requiere de mucho más desarrollo.Buen momento para ver cine mexicano hecho en México; además de Noticias lejanas, en la cartelera de esta semana se codean dos películas nacionales, armadas de principio a fin, bajo la ley del género. Una de horror, Kilómetro 31, y otra de cine negro, Fuera del cielo. Destaca la preocupación de Rigoberto Castañeda y de Javier Patrón, los respectivos directores, por respetar las reglas y los mecanismos narrativos de estos dos géneros.


En general, para los cineastas mexicanos de hoy en día los géneros existen sólo como recurso o influencia; drama de educación sentimental, drama social, novela de la revolución, road picture, se combinan en la trama de la mencionada Noticias lejanas; drama social de clase, thriller, drama de expiación, incluso cine porno, en la controvertida Batalla en el cielo. Pero el género bien definido vende mejor, según la lección de Hollywood; dicho como mera observación, en su afán por decir mucho, al cine mexicano de autor le cuesta ceñirse a la estructura de los cánones.No es el caso de Kilómetro 31, reinterpretación de la leyenda de La Llorona en contexto urbano del México moderno, que dispone, mal que bien, de los modelos que imperan en el cine de horror de la actualidad, principalmente los orientales. Los hermanos Pang de Hong Kong y Tailandia (El ojo), Nakata (El aro, Agua oscura) de Japón, las coreanas Acacia o Las dos hermanas de Kim Jee-woon, entre otras tantas, imponen al niño como objeto de horror. Más que de Hollywood con sus resoluciones conciliatorias y dulzonas, donde todo ha sido una pesadilla, Castañeda toma del cine oriental la falta de escrúpulos para llevar todo a las últimas consecuencias.


El espectro de un niño espanta provocando la muerte de automovilistas, principalmente mujeres, en el kilómetro 31 de la carretera del Desierto de los Leones. Castañeda maneja como virtuoso los códigos del horror sin recurrir demasiado a los efectos especiales; prefiere crear atmósferas de suspenso en entornos asociados al miedo, bosques, túneles, hospitales; y aunque la precisión misma del código lo hace predecible –en el bosque se tiene que hacer de noche, los muertos (tipo El escapulario) vienen a ayudar a los vivos, las hermanas gemelas se comunican telepáticamente, etcétera–, los personajes de Kilómetro 31 viven, lo sepan o no, sometidos a una pasión, celos o culpabilidad, terreno propicio a los espectros y a las maldiciones.


Aunque existen buenos especímenes de horror en la historia del cine mexicano, el mencionadísimo El vampiro de Fernando Méndez por ejemplo, es una lástima que se haya explotado comercialmente tan poco en nuestro país. Como podrá comprobarlo el espectador con las reacciones del público, la proximidad y la familiaridad de los referentes, lugares y costumbres (Río Mixcoac, el uso del español mexicano) propicia mejor el miedo. ¿Lo conocido asusta cuando se torna extraño?

Gabriel Fuster: Aquí, el hombre


Pudieron bautizar el lugar como Valhalla, pero el hospital siguió el esquema de comunión de los socialistas utópicos, tan concretos como los koljoses soviéticos y los kibbutz de Israel. Las grandes comunas de trabajo, como las implementadas por el marxismo en China, y el modesto falansterio, según el sistema de Fourier. Los poetas ingleses del momento del cambio, sintieron el mismo ardor utopista de los teóricos. Shelley, yerno de William Godwin, habla de “los continentes sin reyes, sin pecados, como el Edén”. En Prometeo liberado cree que el hombre debe atravesar la etapa del mal para alcanzar la época del triunfo del bien, donde es y gobierna rey de sí mismo, justo, amable, sabio, libre. La tuberculosis es una sentencia de muerte en el alfabeto pánico. Los habitantes de la ciudad de Xalapa de principio de siglo sufren las indolencias fatales que a tumba o a perpetuo presidio condenan cuando la lesión primaria se calcifica y el mal se contiene incurable, luego este tipo de enfermos son confinados en un rancho al pie del Macuiltepetl, cono simbólico de la flor de la niebla, clima de fiebres, púas. Ay Macuiltepetl, abomina la boca que predice desgracias, repudia los ojos que únicamente ven zodíacos funestos. En 1934, Miguel Dorantes, médico egresado del Colegio Militar, llegó a hacer sus prácticas de servicio social al cerro totalmente deforestado. El joven halla la caja pandórica, que de universal resumen tantas desgracias surgieron, en la cabaña de aislamiento, no menos digna que los lazaretos y leprosarios de los tiempos bíblicos. El galeno enuncia una palabra, una cifra, una medicina y retrocede engañada la muerte. Encontramos de súbito, pura, luminosa, la talismánica esperanza. Él empieza extendiendo la invitación a patrocinadores y donantes, termina con una rifa, lo que le permite cerrar el paso a los tristes y errantes soñadores. Talleres y granjas son construidos por la comunidad y la célula social básica es, a imitación del feudalismo celta, la parroquia. En este caso, el hospital de Macuiltepetl. Las autoridades conceden el nombre oficial. La sociedad civil concede el milagro. Dios es la explicación más simplista. El hombre inventó a Dios y la eternidad por dos razones: la primera, para no morir. La segunda, para ver nuevamente a los seres amados. No obstante, Taw-Resch-Samech-Waw fue nombrado el amo del dolor por el Pathos, la raza de esos seres etéreos que éticamente regulan los universos. Para Taw-Resch-Samech-Waw, quién nada sabía de la paciencia del tiempo o la expansión en el espacio, le fue encomendada la tarea eterna de propiciar sufrimiento a la miríada de mundos y entes que habitan en el cosmos. Taw-Resch-Samech-Waw no fue la primera elección, hubo otros señores del dolor. No muchos, un puñado de lémures en formación. El porqué no duraron en su función es una interrogante. Taw-Resch-Samech-Waw no se lo preguntó, ni antes ni después que pulsó una lira de melancolía para callar a la flor susurrante en los bosques taciturnos de Aldebaraan, clavó una espina de miedo a una burbuja inteligente en el barro de Acaras III, redujo a la mitad una longitud de onda capaz de producir exquisitas melodías atonales en los truenos prolongados de Sidon beta V, modificó los placeres de una penosa cosa babosa dentro de las cuevas de metano de Zzzyyy V, concedió enfermedad y pobreza a una mujer llamada Dolores Aquino para alcanzar a las especies en peligro de extinción en un insignificante planeta llamado Sol III, Urantia, Tierra. Él fue elegido entre un remolino de soles y su trabajo era irrigar la calibrada y suficiente porción de sufrimiento como determinaba el Pathos. No eran admisibles la culpa o los remordimientos, excepto el cumplimiento del deber. Era su misión. Empezó mucho tiempo atrás, cuya única referencia a la historia lo constituye el gran océano muy pronto a convertirse en el desierto de Gobi. Ha visto el paramecio convertirse en algo aventajado a la ameba. Creció con éste a la agitación combativa de los centímetros como capas de eternidad. Bienvenido seas a los sedimentos de materia fósil y caliza sobre los cuales están formados los estratos del pasado.


Ahora, se enfrentaba a Miguel Dorantes.

Dolores Aquino nació en una minúscula población del cambiante mapa de la primera guerra mundial. No conoció al padre y el nombre de la madre fue tan equívoco como la referencia de su ciudad natal. Ella abandonó Europa en los años 20, viajando de polizonte en un barco con destino a Bolivia. Hacia 1930, encontró la tierra prometida, superó un divorcio y engordó. La adolescencia se caracterizó por una belleza rebelde y desfachatada, la juventud por su aptitud para la imitación. Si se tratara de acumular nombres, sería fácil insertar una extensa nómina de quienes pagaron un bienfait, pero no lo haremos, pues la utilidad de esa lista no sería mucha para disculpar una pieza de colección. No servía para otra cosa. Dolores Aquino amó la hermosura, el poder, la gracia, el dinero, el lujo, los besos y la música. La vida era un circo, convirtiendo en virtud la negación de los embarazos, el abuso del sexo, la proclividad al suicidio, el exilio interior y exterior, el consumo de cigarro y alcohol. Los espíritus del licor eran los mismos de su altivez. Dolores Aquino era una cuba, una alcohólica tan sumergida en la botella de trapiche que los próximos años llegó a ser irreconocible a través del vidrio. Intoxicada, pero quieta, en un patio de vecindad, Dolores Aquino, edad 24 años, peso 48 kilos y a la baja, cabello negro y maltratado con zonas de alopecia, ojos rojos y dilatados, ceremoniosamente contrajo la tuberculosis. Así de simple, así de despreocupada, que para nada diera cuenta del menoscabo sufrido hasta que su ingreso al hospital fue inútil. Dolores Aquino murió. El cerebro hizo corto circuito, sus pulmones dejaron de escupir sangre, su corazón detuvo el bombeo y el aliento con desventurada halitosis dejó de salir de sus labios. Ella murió. Fin de la historia, principio de la historia. Mientras su cuerpo yace en la sala de disección, un vapor verde llega al cadáver cuya fama fuera Dolores Aquino. Lo toca, lo envuelve, lo penetra. Taw-Resch-Samech-Waw estaba en el planeta Tierra, Urantia, Sol III.

-¿Cómo te llamas? –el doctor Dorantes pregunta a la paciente.
-Dolores, Dolores creo yo –responde con voz débil y pectoral. –Doctor, yo he estado un poco enferma, ¿sabe?
Miguel Dorantes se acomoda el estetoscopio en los oídos y revisa el pecho de la mujer.

-Sí, eso es lo que soy: Doctor. Yo soy un vendedor ambulante de la salud. El único problema es que no soy tan bueno como quisiera llegar a serlo, pero al menos he llegado a crear trastornos importantes aquí, allá y acullá. Y decir a mi conciencia que estoy haciendo algo correcto. Verás, no quise declararte muerta.


Dolores Aquino mira fijamente al doctor y deja asomar un fuego guardado detrás de las ojeras acentuadísimas. Estrellas fugaces iluminan el alma obscura tan emocionante como perder el sentido.
y...
Taw-Resch-Samech-Waw, encerrado en la migraña del día, comprende una pequeña lección. Este organismo bípedo, con base en el carbón y otras substancias que no podrían unirse por un instante en la rigurosa química del espacio, estaba muriendo demasiado tranquilo a partir de su nacimiento, porque su destino es pertenecer a un ciclo de vida. Ciertamente, después de cada horror, un mortal se repite: Ahora empieza el alivio. No, no existe tal alivio, sino una pausa para trabar el siguiente horror, pero uno es capaz de pensar cualquier cosa para librarse de la quemadura de su realidad. Taw-Resch-Samech-Waw observó al peculiar ser humano, el producto de la matriz del círculo. Y supo que tenía que ir más lejos, experimentar a fondo con su problema. El vapor espiral que era Waw-Waw-Waw sale de los ojos de Dolores y entra cuidadosamente a los de Miguel Dorantes. Y Taw-Resch-Samech-Waw sintió la irritación de un nociceptor dispuesto para todas las formas vivientes en el universo. Taw-Resch-Samech-Waw supo. Taw-Resch-Samech-Waw jugó a perderse en otro, porque él era el amo del dolor, no un despistado turista perdido en el país de alodinia. Éste subió a la mente de Miguel Dorantes, de nuestro débil e insatisfecho Miguel Dorantes, y voló con él. Lejos, muy lejos y muy dilatado, hasta que el tiempo se encierra en una lemniscata y el espacio no tiene mayor consecuencia. Miguel vio las burbujas pensantes y los demonios alados y los gigantes insectos y los seres mitad hombre-mitad máquina que gobiernan con destrucción algún sector del espacio y poco después que ambos viajeros saludaron los superpuestos planos dimensionales con una salva de doce quasares del más legítimo caos. Waw-Waw-Waw concede a Miguel el mayor alivio que el Pathos haya preferido, ahogándolo en su asombro, llenándolo de amor y vida y la estremecedora belleza del orden. Y al final de todo, estalló y regresó el aura bifrontal al recipiente biológico en el cuerpo de Miguel Dorantes. Abajo, abajo y profundo para explicar el docetismo. Uno ha tomado vinos más fuertes, pero besar los labios de Dolores lo dejan ahíto.
y...
El momento de verdad se presentaba ante sus ojos. Había posibilidades de recuperación.
Esta era la rutina de Miguel Dorantes, enderezar historias anónimas.
El joven sella la caja pandórica, que de universal resumen tantas desgracias surgieron, al pie del volcán extinto de Macuiltepetl. Las ampliaciones al hospital suceden. El dolor es mitigado.
La vida continúa.

A la espera. El Pathos aguarda las noticias. Taw-Resch-Samech-Waw sabía que deberían estar haciéndolo. Tonto de él si no estuviera advertido de sus obligaciones.
Te separaste de tu puesto
-Es cierto, era el único modo. Tenía que saber. Llegue a un planeta y conocí lo que llaman hombre.
Saber, ¿qué querías saber?
-Yo sé que el dolor es la energía más perdurable del universo. Más grande que la eternidad, más que el infinito. Más grande que el alivio que lleva aparejado. Sin dolor no hay placer. Sin tristeza no hay alegría. Sin muerte no hay vida y sin vida el propio Pathos es un cuerpo estéril y condenado.
Has madurado
-Supongo que lo mismo que sucedió a los amos del dolor antes de mí
Ellos están perdidos
-Yo he regresado
¿Qué vas a hacer ahora?
-Provocar más dolor que nunca
Mayor dolor
-Ahora lo entiendo.
Gracias
El Pathos se disculpa, se pone de pie y prosigue su camino por los eones.
Taw-Resch-Samech-Waw observa y admite esta sensación de la gota que segrega un conducto y es liberada del globo ocular. Fría e inefable lágrima que rueda sobre el rostro.
Taw-Resch-Samech-Waw conoció el alivio.

Ignacio García: Himnos a la Noche



Foto: Manuel Salinas Arellano, de su Galería Virtual Huellas de Luz
Para La Maga que confiesa

¿Cómo se escribe un poema? Es un misterio. Nadie lo sabe. De acuerdo a Octavio Paz el poema llega por sí solo, se instala en la mente, el corazón, o como se llame a ese receptáculo de lo inasible, e inicia su formación a partir del primer verso del poeta. Existen los imprevistos. Coldridge asegura haber soñado su Kubla Khan: voces nocturnas se lo dictaron y él se levantó presuroso a escribirlo inmediatamente y de corrido.

Pero lo demás lo realiza el Numen quien (a decir de Borges) tiene a sus elegidos. José Gorostiza uno de esos escogidos por Dios), por ejemplo, desconoce cómo es que inició ese bello poema titulado Muerte sin fin, cuyo primeros versos dicen:

Lleno de mí, sitiado en mi epidermis / por un dios inasible que que ahoga / mentido acaso / por su atmósfera radiante de luces.

El caso de Himnos a la noche de Novalis (Friedrich von Hardenberg) parece ser uno de esos poemas urdidos a tramos y ligado a la experiencia dolorosa del poeta. Porque Novalis es un poeta romántico a la manera de Shelley, Höldering, Goethe y Heine, cuyo eje central es la muerte, el infortunio y la ausencia de un Redentor que los separe de este mundo, al parecer ya con un destino manifiesto. (1) Tal vez, nadie como Novalis supo traducir esta ambivalencia entre el esplendor de la vida y el destino oscuro del poeta. En un dístico por demás admirable sintetiza y afirma:

Toda ceniza es polen / y su cáliz, el cielo

Adepto a la estirpe de los románticos, Novalis va a urdir Himnos a la noche sobre la base de una experiencia mística y un grado de inteligencia mayor: mezcla extraña, dado solamente a esa clase de poetas de los que el mismo Gorostiza dice: “Bien pueden ser llamados hombres de Dios”.

La experiencia mística

Novalis está a punto de casarse con Sophia, de sólo 14 años de edad, cuando ésta muere repentinamente en 1797. Su deceso deja al poeta sumido en tan mal estado anímico, que desea también morir. “Mi muerte –escribirá en su Diario—dejará testimonio de lo mejor que hay en mí y no será ni una evasión ni una escapatoria sino una inmolación verdadera”. El suicidio no ocurre de inmediato, como es el caso de otros, porque a Novalis se le entrecruza una idea más allá de la realidad: el hecho de que, dice: “Mi amada es una abreviación del universo; el universo es una prolongación de mi amada”. Esta suerte de revelación prolonga en Novalis el intento de unirse a Sophia por medio de la muerte, y, mejor, dar al mundo una semblanza de quién era realmente ella y porqué el poeta la amaba tanto: “Lo que experimento por Sophia –agrega en su Diario—no es amor sino religión”.

Para estrechar ese lazo místico, Novalis se da a la tarea de visitar la tumba de su amada para conversar con ella y (no lo dice pero se intuye) recibir mensajes que le lleven al redondeo de su tesis central y, claro, a la escritura de Himnos a la Noche: testimonio de un vínculo indisoluble entre el poeta y su musa.

Eso le prolonga la vida. Novalis advierte que morir le privará de inter-actuar con aquel misterio poseído ahora por Sophia. El poeta contrapone a aquella fe diurna de los antiguos, su propia concepción de la noche como elemento creador de la vida y de la muerte, del milagro y de la redención cristiana.

Es en una de esas visitas a la tumba de Sophia que Novalis es objeto de una revelación: “Entonces vino de azules lejanías, desde las cumbres de la antigua beatitud, un escalofrío crepuscular, y de pronto se quebró el lazo del nacimiento terrenal y con ella mi pena, mi melancolía se fundió en un nuevo inagotable universo, y tú, entusiasmo de la noche, sopor del cielo, me sobrecogiste”

El poeta entonces se da a la tarea de estructurar su poema en seis partes: 1) La noche como el Absoluto primordial; 2) El sueño como vía de su conocimiento al misterio de esa noche; 3) La tranformación religiosa: Sophia se convierte en el vínculo entre esa oscuridad y él mismo; 4) La consagración de la certidumbre como algo definitivo; 5) Cristo (Hombre-Dios) como el redentor de la muerte: la religión del amor; y 6) Un canto lleno de ardor por el re-encuentro con la amada Sophia.

Ciertamente, el poema es la oposición entre los dos términos, luz y sombra, día y noche, pero en ellos y en su confrontación se enlaza un manojo enmarañado de significados, digno de un poeta tan inteligente como agobiado. La fusión entre Cristo y Sophia serán la sábana que envuelve esa noche misteriosa. Casi al final del poema Novalis dirá:

Descendamos al seno de la tierra / abandonando el reino de la luz. / El golpe con su estela de dolor / es la alegre señal de la partida. / Veloces, en angosta barca, / a la orilla del Cielo llegaremos.

Y al final, Novalis se interroga así mismo por qué no es esto posible: la recuperación de Sophia o su unión con ella de alguna forma misteriosa de tal forma de no perderla totalmente.

¿Qué es lo que nos retiene aún aquí? / Ya reposan quienes tanto amamos; / en su tumba termina nuestra vida. / Miedo y dolor invaden ahora el alma. / No hay nada más que buscar. El corazón está lleno; el mundo, vacío.

Este último verso (El corazón está lleno; el mundo, vacío), parece ser la reconciliación del poeta con la pérdida, todo a través de la poesía; ésta le conduce a la realidad última, al acto supremo de hallar en la escritura del verso aquel Paraíso perdido. La muerte ahora ya no es necesaria de inmediato, la poesía media entre el deseo y la impaciencia de Novalis a la espera de un hecho místico; sea éste la resurrección de los muertos, o el satori (revelación súbita) o acaso el Nirvana en donde todo, desde Sophia hasta el último de sus puntos y comas, se hacen uno.

La dualidad noche-día, o al revés, se revela en el Diario de Novalis, ya no como dos enemigos o atmósferas contra-punteadas. Para él, romántico, ya la luz no es un rival sino el acercamiento gradual a las sombras (esas que a decir de Munier, “son más antiguas que la luz”). Novalis dira:

¿Qué ser vivo, dotado de sentidos, no ama por encima de todas las maravillas del espacio circundante, a la luz jubilosa – con sus colores, sus rayos y sus ondas, dulce omnipresencia al despuntar el alba? Como alma íntima y vital la respira el mundo gigantesco de los astros que flotan, en incesante danza, por su fluido azul – la respira la piedra, centelleante y en eterno reposo, la respira la planta, meditativa, que sorbe la savia de la tierra, y el salvaje animal, ardiente y multiforme – pero antes que todos ellos, la respira el egregio extranjero, de ojos pensativos y labios suavemente cerrados y llenos de sonidos. Como un rey de la naturaleza terrestre, la luz convoca todas las fuerzas a cambios innúmeros, crea y destruye infinitas ataduras, envuelve a todos los seres de la tierra en su aureola celestial – con su sola presencia revela el esplendor de los reinos de este mundo.


Y después de esta apasionada descripción de lo deslumbrante y cegador, se acerca sin temor alguno al manto en donde sin temor alguno se va perdiendo hasta quedar a oscuras.

Dejándola atrás me dirijo hacia la sagrada, inefable y misteriosa noche. Lejos yace el mundo – sumido en honda cripta – desierto y solitario es el lugar. Una profunda melancolía vibra por las cuerdas del pecho. Quiero descender en gotas de rocío y mezclarme con la ceniza. –Lejanías del recuerdo, deseos de juventud, sueños de la infancia, breves alegrías y vanas esperanzas de una larga vida acuden cubiertas de grises ropajes, como niebla del ocaso a la puesta del sol. En otros espacios ha levantado la luz sus alegres tiendas. ¿No regresará al lado de sus hijos que esperan su retorno con la fe de la inocencia?


Epílogo

Uno, lector de este libro agotador como maravilloso, también (si así lo desea) se lleva su parte a casa, al cuarto del hotel, a la posibilidad de un condominio, o al callejón cuando le cierran todas las puertas. No importa. Novalis nos acerca a ese estallido donde pólvora y estruendo se confunden para luego crear el asombro por la vida; el advertir que alrededor del escombro y el vestigio, uno puede amar sin tener al lado a quien nos ame, e incluso sin ser amado como uno deseara. Esa experiencia por sí sola vale un Himno dedicado a quien piensa uno en esta noche.

Porque una verdadera anarquía es el elemento generador de la religión: la destrucción de todo lo posible.


Enrique Patricio: Faces de la simulación


La careta le dijo a La Máscara:


--"Te verías muy bien embozado y con antifaz en el baile"


Y La Máscara de contestó a La Careta, mirándola de reojo al través del espejo:


--"Pues tú irías mucho mejor disfrazada que yo, no yendo encapuchada"

El Color: Entrevista a Michael Pastoureau



Los colores tienen una historia tan antigua como el hombre: de ellos provienen simbolismos que usamos sin saber por qué, y moldean nuestra vida, nuestro modo de pensar y nuestras elecciones. La religión, la política, la ciencia y hasta los acontecimientos históricos los han sometido y han sido sometidos por ellos. Esconden historias asombrosas y mitos infundados.
Conocer el modo en que se lo trató a cada uno es conocer el espíritu de cada época. En la imperdible Breve historia de los colores (Paidós), el historiador y antropólogo francés Michel Pastoureau, entrevistado por la periodista Dominique Simonnet, alza los avatares de los colores como espejo de nuestros gustos, nuestros miedos, nuestra herencia y del modo en que vemos el mundo.
Azul Los griegos, la Virgen y el Partido Conservador Empecemos por la estrella, el azul: es el color favorito de los europeos, y hasta de los occidentales.


–Toda la civilización occidental da preeminencia al azul. Sin embargo, no siempre ha sido así. Durante mucho tiempo el azul fue un color poco apreciado. No se encuentra ni en las grutas paleolíticas ni en el Neolítico, cuando aparecen las primeras técnicas de tinte.

En la Antigüedad no se consideraba realmente un color, status que sólo tenían el blanco, el rojo y el negro. Con excepción del Egipto faraónico, el azul era incluso objeto de desdén.

Sin embargo, es omnipresente en la naturaleza, y especialmente en el Mediterráneo.


–Sí, pero el color azul es difícil de fabricar y de dominar, y ésa es sin duda la razón por la que no tuvo ningún papel en la vida social, religiosa o simbólica de la época.
En Roma era el color de los bárbaros, del extranjero (a los pueblos del norte, como los germanos, les gustaba el azul). Tener los ojos azules era en una mujer señal de mala vida.
Para los hombres, una marca de ridículo. Entre los griegos encontramos confusiones de vocabulario entre el azul, el gris y el verde.


La ausencia del azul en los textos antiguos intrigó tanto a algunos filólogos del siglo XIX que... ¡llegaron a creer seriamente que los ojos de los griegos no eran capaces de percibirlo! Esta situación perdura hasta la Alta Edad Media: así, por ejemplo, los colores litúrgicos, que se forman en la época carolingia, lo ignoran (se constituyen en torno del blanco, el rojo, el negro y el verde).
Todavía quedan huellas de ese pasado medieval, ya que el azul sigue ausente del culto católico... Y luego, de pronto, todo cambió.


¿Acaso aprendieron a fabricarlo mejor?


–No. Lo que se da es un cambio profundo en las ideas religiosas. El Dios de los cristianos se convierte precisamente en un dios de luz. Y la luz se vuelve... ¡azul! Por primera vez en Occidente se pintan los cielos de azul –antes eran negros, rojos, blancos o dorados–. Más aún, se estaba entonces en plena expansión del culto mariano. Ahora bien, la Virgen vive en el cielo... A partir del siglo XII, la Virgen aparece en las imágenes cubierta con un manto o vestido azul. La Virgen se convierte en la principal promotora del azul. De repente el azul se vio divinizado y se difundió no sólo en los vitrales y en las obras de arte sino también en toda la sociedad: puesto que la Virgen va vestida de azul, el rey de Francia también lo hará. Al cabo de tres generaciones, el azul se convirtió en una moda aristocrática.


Animados y solicitados, los tintoreros rivalizaban por encontrar nuevos métodos, y así consiguieron fabricar unos azules magníficos.


Entonces el azul divino estimuló la economía...


–Las consecuencias económicas fueron enormes.
De pronto, la demanda de glasto (o hierba pastel) se disparó. En Estrasburgo, los comerciantes de granza, la planta que da el color rojo, estaban furiosos. Incluso llegaron a sobornar a un maestro vidriero encargado de representar al diablo en los vitrales para que lo pintara de azul, para degradar así a su rival.


¡Empezó una guerra abierta entre el azul y el rojo!


–A finales de la Edad Media, la oleada moralista que provocaría la Reforma afectó también a los colores: empezó a decidirse qué colores eran dignos y cuáles no. La paleta protestante se articuló alrededor del blanco, el negro, el gris, el pardo... y el azul. Este discurso moral también promueve el negro, el gris y el azul en el vestuario masculino. Y sigue aplicándose en nuestros días. En ese aspecto, seguimos viviendo bajo el régimen de la Reforma.
Entonces el azul, que tuvo tan mal comienzo, triunfa.


–En el siglo XVIII se convierte en el color favorito de los europeos. Se pone de moda en todos los ámbitos. El romanticismo acentuará esa tendencia: al igual que su héroe, el Werther de Goethe, los jóvenes europeos se visten de azul y la poesía romántica alemana celebra el culto de este color tan melancólico; algún eco de esta melancolía ha quedado en el vocabulario, como la palabra blues... En 1850, una prenda de ropa le da otro empujoncito: los jeans, inventados en San Francisco por un sastre judío, Lévi-Strauss, son el pantalón ideal, y con su gruesa tela teñida al índigo introducen el azul en el mundo del trabajo.


También habría podido teñirlos de rojo...


–¡Ni pensarlo! Los valores protestantes dictan que la ropa debe ser sobria, digna y discreta.
El azul ha adquirido un significado político también.


–En Francia fue el color de los republicanos, que se oponía al blanco de los monárquicos y al negro del partido clerical. Pero poco a poco se desplazó hacia el centro, dejándose desbordar a su izquierda por el rojo socialista y luego comunista. Digamos que fue expulsado hacia la derecha.
Después de la Primera Guerra Mundial pasó a ser un color conservador: tras la guerra, la Cámara de Diputados francesa recibió el nombre de Chambre Bleu Horizon, en razón del color del uniforme de ex combatientes que llevaba el elevado número de diputados conservadores.


¿Y hoy?


–Hoy, el azul es un color consensual para las personas tanto físicas como morales: los organismos internacionales, la ONU, la Unesco, el Consejo de Europa, la Unión Europea, todos han elegido un emblema azul. Se elige por exclusión, después de eliminar los demás. Es un color que no impacta, no disgusta y suscita unanimidad. Por eso mismo ha perdido su fuerza
simbólica.


Rojo Papas, putas y caperucitas La supremacía del rojo se da en todo Occidente. ¿Es simplemente porque atrae la mirada, puesto que en la naturaleza apenas está presente?


–Evidentemente se destacó porque rompía con el entorno. Pero existe otra razón: es que muy pronto se consiguieron dominar los pigmentos rojos y se utilizaron en pintura y tintes.
Treinta y cinco mil años antes del nacimiento de Cristo, el arte paleolítico utilizaba el rojo, obtenido sobre todo a partir de la tierra ocre-rojo.


Tuvo, entonces, un pasado más glorioso que el azul.


–Sí, era un color admirado, y se le confiaban los atributos del poder, es decir, los de la religión y la guerra. El dios Marte, los centuriones romanos, algunos sacerdotes... todos vestían de rojo. Se impuso porque remitía a dos elementos omnipresentes en toda su historia: el fuego y la sangre. Podemos considerarlos tanto positiva como negativamente, lo cual nos da cuatro polos en torno de los cuales el cristianismo primitivo formalizó una simbología tan fuerte que todavía perdura en nuestros días.


El rojo fuego es la vida, el Espíritu Santo de Pentecostés, las lenguas de fuego regeneradoras que descienden sobre los apóstoles; pero es también la muerte, el infierno, las llamas de Satanás que consumen y aniquilan. El rojo sangre es la sangre que Cristo derramó, la fuerza del Salvador que purifica y santifica; pero es también la carne mancillada, los crímenes, el pecado y las impurezas de los tabúes bíblicos.


El rojo se identificará con los signos del poder...


–A tal punto que a partir de los siglos XIII y XIV, el Papa, hasta entonces consagrado al blanco, se viste de rojo. Y los cardenales harán otro tanto. Eso significa que tan magníficos personajes están dispuestos a derramar su sangre por Cristo. En ese mismo momento, en los cuadros, el diablo aparece pintado de rojo, y esta ambivalencia se acepta muy bien.


¿Y Caperucita Roja, que se aventura en los bosques de la Edad Media? ¿Entra en este juego de símbolos?


–Desde luego. En todas las versiones del cuento –la más antigua se remonta al año 1000–, la niña va de rojo. ¿Es porque se vestía a los niños de rojo para no perderlos de vista, como aseguran algunos historiadores? ¿O porque, como afirman algunos textos antiguos, la historia transcurre el día de Pentecostés y en la fiesta del Espíritu Santo, cuyo color litúrgico es el rojo? ¿O porque la niña iba a encontrarse en la cama con el lobo e iba a correr la sangre, tesis que plantean los psicoanalistas? Prefiero la explicación semiológica: una niña de rojo lleva un tarrito de manteca blanca a una abuela vestida de negro... Ahí tenemos los tres colores básicos del sistema antiguo. Los encontramos en otros cuentos: Blancanieves recibe una manzana roja de una bruja negra. Es el mismo código simbólico.


Apuesto que el rojo, insolente, no gustó a los encopetados líderes de la Reforma.


–¡Y aún menos porque es el color de los “papistas”! A los protestantes, el rojo les parecía inmoral. Se refieren a un pasaje del Apocalipsis en el que San Juan cuenta cómo la gran prostituta de Babilonia cabalgaba, vestida de rojo, encima de una bestia llegada del mar.
Para Lutero, Babilonia es Roma. Por lo tanto, hay que expulsar el rojo del templo, y de las ropas de todo buen cristiano. A partir del siglo XVI, los hombres ya no se vestían de rojo (salvo los cardenales y los miembros de determinadas órdenes de caballería). En los medios católicos, las mujeres sí podían hacerlo. Hay un curioso cambio de posiciones: en la Edad Media, el azul era más bien femenino (por la Virgen) y el rojo, masculino (signo de poder y de la guerra). Ahora, en cambio, el azul se convierte en masculino, por ser más discreto, y el rojo, en femenino. Conservamos algún rastro de ellos: azul si el bebé es niño, y rosa para las niñas. El rojo seguirá siendo el color de la novia hasta el siglo XIX.


¡La novia vestía de rojo!


–¡Claro! Sobre todo entre los campesinos, la gran mayoría de la población de entonces; porque el día de la boda uno se pone sus mejores ropas, y una prenda bonita y rica es necesariamente roja, porque éste es el color que mejor les sale a los tintoreros. En este punto encontramos nuestra ambivalencia: durante mucho tiempo las prostitutas tenían la obligación de llevar una prenda de ropa roja para que en la calle las cosas estuviesen muy claras; por la misma razón, se colgaba una lámpara roja a la puerta de los burdeles. El rojo describe las dos vertientes del amor: lo divino y el pecado de la carne. Al cabo de los siglos, el rojo de la prohibición también se impuso. A partir del siglo XVIII, un trapo rojo significará peligro.


¿Tiene alguna relación con la bandera roja de los comunistas?


–En octubre de 1789, la Asamblea Constituyente decretó que se colocaría una bandera roja en los cruces para señalar la prohibición de formar grupos y advertir que la fuerza pública podía intervenir. El 17 de julio de 1791, muchos parisinos se reunieron en el Campo de Marte para exigir la destitución de Luis XVI, que acababa de ser detenido en Varennes. Como existía amenaza de motín, Bailly, el alcalde de París, ordenó izar una gran bandera roja. Pero los guardias nacionales dispararon sin aviso: hubo unos cincuenta muertos, que se convirtieron en “mártires de la revolución”. Por una sorprendente inversión, esa bandera roja, “teñida con la sangre de esos mártires”, se convierte en emblema del pueblo oprimido y de la revolución en marcha. La Rusia soviética la adoptó en 1918 y la China comunista en 1949.


¿Y actualmente?


–Entre nosotros, además, el rojo es siempre señal de fiesta, Navidad, lujo, espectáculo: los teatros y las óperas suelen decorarse con rojo. Y el rojo suele asociarse al erotismo y a la pasión. Pero el viejo simbolismo ha perdurado y así las señales de prohibición, los semáforos rojos, el teléfono rojo, el alerta roja, la tarjeta roja, la Cruz roja, todo esto deriva de la misma historia, la del fuego y la sangre.


Blanco El gran malentendido ¿Le parece sacrílego preguntarse si el blanco es realmente un color?


–Es una pregunta muy moderna, no habría tenido ningún sentido hace tiempo. Para nuestros antepasados no había ninguna duda: el blanco era un verdadero color. En las sociedades antiguas, se definía lo incoloro como todo lo que no contenía pigmentos: se trataba a menudo del tinte de base antes de utilizarlo, el gris de la piedra, el marrón de la madera en bruto, el crudo del tejido al natural. Al convertir el papel en el principal soporte de textos e imágenes, la imprenta introdujo una equivalencia entre lo incoloro y el blanco, que pasó a ser considerado como el grado cero del color, o como su ausencia.


En nuestro vocabulario, el blanco está asociado a la ausencia, a la falta: una página en blanco (sin texto), una noche blanca (sin sueño), una bala blanca (sin pólvora), un cheque en blanco (sin importe)... O: “Me he quedado en blanco”.


–Son ciertas esas huellas en el lenguaje, pero en nuestro imaginario asociamos espontáneamente el blanco a la pureza y la inocencia. Sin duda porque resulta relativamente más fácil hacer algo uniforme, homogéneo y puro con lo blanco que con los demás colores. En algunas regiones, la nieve ha fortalecido este símbolo. Desde la Guerra de los Cien Años, en los siglos XIV y XV, se enarbola una bandera blanca para pedir el cese de hostilidades: el blanco se oponía entonces al rojo de la guerra. Esta dimensión simbólica es casi universal.
Virginidad... Sin embargo, contabas que las novias vestían de rojo...


–Sí, antaño, en la época de los romanos, la virginidad de una mujer no tenía la importancia que luego se le dio. Con la institución definitiva del matrimonio cristiano, en el siglo XIII, se hizo esencial, por razones de herencia y genealogía, que los críos que nacieran fuesen realmente hijos de su padre.


Desde finales del siglo XVIII, cuando los valores burgueses se imponen sobre los valores aristocráticos, se intima a las muchachas a que hagan alarde de su virginidad. Y tuvieron que llevar vestidos blancos.


Cultivamos una obsesión por el blanco: ¡ahora hasta la ropa lavada tiene que quedar más blanca que el blanco!


–Es cierto: buscamos el ultrablanco, un punto en que lo simbólico coincide con lo material.
Siempre se ha buscado ir más allá del blanco.


En la Edad Media, el dorado desempeñaba esa función: la luz muy intensa adquiría reflejos dorados, se decía. Hoy, a veces se utiliza el azul para sugerir el más allá del blanco: el freezer en la heladera (más frío que el frío), los caramelos de menta superfuertes, o los glaciares en azul en los mapas, sobre el fondo blanco de la nieve...


El blanco es pureza, pero también la vejez...


–El blanco de la vejez, el de los cabellos canos, indica serenidad, paz interior, sabiduría. El blanco de la muerte y del sudario se reúne entonces con el blanco de la inocencia y de la cuna. Como si el ciclo de la vida empezase en el blanco, pasara por diferentes colores y terminara en el blanco. Además, en Asia y en una parte del Africa, es el color del duelo.


La vida como recorrido dentro de los colores... Es linda metáfora.. Hay otro símbolo: somos europeos, se supone que tenemos la tez blanca.


–¡Eso es un código social! La blancura de la piel siempre ha funcionado como una señal de reconocimiento. En el pasado, los campesinos que trabajaban al aire libre tenían la tez tostada y los aristócratas consideraban obligado tener la piel lo menos atezada posible para distinguirse bien de ellos. En las sociedades de corte de los siglos XVII y XVIII se embadurnaban con cremas para obtener una máscara blanca, que algunas zonas resaltaban con rojo. La expresión “sangre azul” se refiere justamente a esta costumbre: tenían la cara tan pálida y translúcida que se veían las venas, y algunos llegaban a redibujárselas para que no los confundieran con los labradores. En la segunda mitad del siglo XIX convenía distinguirse de los obreros, que tenían la piel blanca porque trabajaban en interiores. Para la elite, llega la época de los baños de mar y la piel bronceada.


Y ante la mirada de otras sociedades, el llamarnos a nosotros mismos “blancos”, ¿significa que tenemos la ambición de creernos “inocentes”?


–Los “blancos” nos consideramos inocentes, puros, limpios, a veces incluso divinos o sagrados. El hombre blanco no es blanco, desde luego, como tampoco lo es el vino blanco. Pero estamos apegados a este símbolo que halaga nuestro narcisismo. Los asiáticos, en cambio, ven en nuestra blancura una evocación de la muerte: les parece que el hombre blanco europeo tiene una tez tan mórbida que aseguran que realmente huele a cadáver.


Negro Entre el lujo y la austeridad El negro, el otro enfant terrible de los colores, forma, igual que el blanco, banda aparte. ¿Es un color de verdad? ¿A qué se debe su reputación sombría?


–Espontáneamente, pensamos en los aspectos negativos del negro: los temores infantiles, las tinieblas y, por lo tanto, la muerte, el duelo. Esta dimensión está presente en la Biblia, donde el negro está ligado a las adversidades, los difuntos y el pecado, y también está asociado a la tierra, es decir, al infierno, al mundo subterráneo. Pero existe un negro más respetable, el de la templanza, el de la humildad, el de la austeridad, el que llevaron los monjes e impuso la Reforma. Se transformó en el negro de la autoridad, el de los jueces, los árbitros, los automóviles de los jefes de Estado. Y conocemos aún otro negro: el del chic y la elegancia.


A veces se afirma que el negro contiene todos los demás colores.


–Si mezclamos todos los colores, se llega en realidad a una especie de pardo o de gris. Químicamente es muy difícil conseguir el verdadero negro. Por eso en la Edad Media el negro está poco presente en las pinturas. Fue la moral el acicate de la técnica: la Reforma declaró la guerra a los tonos vivos y profesaba una ética de la austeridad y lo oscuro, y a los tintoreros italianos les pedían colores “prudentes”. Los grandes reformistas se hicieron retratar de negro. Es un color de moda en el siglo XVI no sólo entre los eclesiásticos sino también entre los príncipes. Lutero se vestía de negro; y Carlos V, también. El negro elegante de los trajes de gala es una herencia directa del negro principesco del Renacimiento. El negro es, además, el color del duelo. ¿Es así en todas partes?


–No. En Asia, aunque el negro también se asocia a la muerte, el duelo se lleva vestido de blanco, porque el difunto se transforma en un cuerpo de luz, se eleva hacia la inocencia y lo inmaculado. En Occidente, el difunto regresa a la tierra. Ya entre los romanos, las ropas del duelo eran grises, el color de la ceniza. Hasta el siglo XVI, sólo los aristócratas podían pagarse un traje de duelo, porque el negro era muy caro.


En política tampoco era un buen augurio.


–En tiempos pasados, la bandera negra era la de los piratas y significaba la muerte. Fue recuperada por los anarquistas en el siglo XIX y llegó a pisarle el terreno a la bandera roja de la ultraizquierda. Y luego el negro de la ultraizquierda alcanzó al negro de la ultraderecha que representaba, según los países, al partido conservador, al partido monárquico o al de la Iglesia.


Igual que el blanco, al negro se le ha discutido su status de color...


–En primer lugar, por la teoría del color luz de la Edad Media. Mientras se creía que el color era materia, no había problemas: había materias negras y el negro era un color como los demás. Pero si el color era luz... ¿no era acaso el negro la ausencia de luz, y por lo tanto de color? El segundo cambio: la aparición de la imagen grabada y de la imprenta impuso poco a poco la pareja negro-blanco. El tercer cambio: la ciencia mete cuchara en el asunto.
Desde Aristóteles se clasificaban los colores según ejes, círculos o espirales. Siempre había lugar para el negro y el blanco, a menudo en uno de los extremos. Al descubrir la composición del espectro del arco iris, Isaac Newton estableció un continuo de colores que por primera vez excluye el negro y el blanco. A partir del siglo XVII, estos dos colores fueron relegados a un mundo aparte. A partir del siglo XIX, el blanco y negro es el mundo sin colores.
La democratización de la fotografía y luego el desarrollo del cine y la televisión, que en principio fueron bicromos, acabó por familiarizarnos con la oposición: colores por un lado, blanco y negro por otro. Pero el contraste entre el negro y el blanco no es más fuerte ni más pertinente que los demás.


Es una simple convención.
Verde Entre Mahoma y el dólar El verde parece un color apagado, sin brillo ni historia...


–Era un color químicamente inestable. No es muy complicado obtenerlo, porque muchos productos vegetales pueden servir como colorantes verdes. Lo difícil es estabilizarlo.
En tinte, esos colorantes aguantan poco en las fibras y los tejidos enseguida adquieren un aspecto descolorido. Lo mismo ocurre con la pintura: las materias vegetales se consumen con la luz. Y las artificiales, aunque dan bonitos tonos intensos y luminosos, son corrosivos.


Hasta hace poco, las fotografías en color estaban afectadas por este carácter volátil del verde. En las de la década del ‘60, cuando los colores se pasan, el verde siempre es el primero que desaparece. Sea cual sea la técnica utilizada, el verde es inestable y a veces peligroso. Su simbolismo se ha organizado por entero en torno de esta idea: representa todo lo que se mueve, cambia. Es el color del azar, del juego, del destino, de la suerte, de la fortuna. En los casinos de Venecia, a partir del siglo XVI se echaron las cartas sobre un tapete verde. En todos lados se coloca el dinero, las cartas o las fichas encima del color verde.


Que el dólar sea verde, ¿es casual?


–Nunca es casualidad la elección de un color.
Tiempo atrás, el símbolo del dinero era el dorado y el plateado, que la imaginación popular relacionaba con el metal precioso de las monedas. Cuando se fabricaron los primeros billetes de dólar, entre 1792 y 1863, el verde ya estaba asociado a los juegos con dinero y, por extensión, a la banca y a las finanzas. Los impresores no hicieron otra cosa que prolongar el antiguo simbolismo.


¿Y ha cobrado nuevos simbolismos?


–Hoy, nuestra sociedad urbana ávida de clorofila lo ha convertido en símbolo de libertad, de juventud, de salud, algo que habría resultado incomprensible para un europeo de la Antigüedad, de la Edad Media e incluso del Renacimiento. Para ellos, el verde no tenía nada que ver con la naturaleza, que hasta el siglo XVIII se definía sobre todo por cuatro elementos: fuego, aire, agua y tierra.


Probablemente fuera el Islam primitivo el primero en asociar verde y naturaleza: en la época de Mahoma, cualquier lugar donde hubiera algo de verdor era sinónimo de oasis, de paraíso. Se dice que al Profeta le gustaba llevar un turbante y un estandarte verdes. Este color se convirtió en emblemático en el mundo musulmán, lo que quizá contribuyó a desvalorizarlo a ojos cristianos en períodos de hostilidad. Hoy, el verde de la vegetación se ha convertido en el de la ecología y la limpieza, en el símbolo de la lucha contra la inmundicia, el más higiénico de los colores contemporáneos junto con el blanco.


Amarillo No nos une el amor sino el espanto.


El amarillo parece el color menos apreciado, el que nadie se atreve a lucir demasiado. ¿Ha hecho algo espantoso para merecer tan mala fama?


–En las culturas no europeas, el amarillo siempre ha tenido una connotación positiva: en China, durante mucho tiempo, estuvo reservado al emperador y sigue ocupando un lugar importante en la vida cotidiana, asociado al poder, la riqueza y la sabiduría. Pero, en Occidente, el amarillo no se aprecia tanto: en el orden de preferencias, suele citarse en último lugar.

¿Se sabe de dónde proviene este escaso aprecio?


–La principal razón de este desamor se debe a la competencia desleal del dorado: con el tiempo, el color dorado absorbió los símbolos positivos del amarillo, todo lo que evoca el sol, el calor, la luz y, por extensión, la vida, la energía, la alegría, la potencia. El amarillo, al quedar sin su parte positiva, se ha convertido en un color apagado, mate, triste, que recuerda al otoño, la decadencia, la enfermedad. Pero, peor aún, se transformó en símbolo de la traición, el engaño, la mentira.
Judas se representa con prendas amarillas, y en el siglo XIX a los maridos engañados se los caricaturizaba representándolos con corbata o trajes amarillos. No sabemos por qué, no tenemos explicación ni en los elementos que evoca de modo espontáneo (el sol), ni en la fabricación del color mismo. Es posible que la mala reputación que tiene el azufre, que a veces provoca desórdenes mentales y al que se considera diabólico, haya tenido algo que ver, aunque como explicación es insuficiente.


La estrella amarilla se inventó ya a fines de la Edad Media, ¿no?


–Sí. Hacia mediados del período medieval, se convierte también en el color del ostracismo, que se impone a las personas que se quiere condenar o excluir, como ocurrió con los judíos. Es Judas quien transmite su color simbólico al conjunto de las comunidades judías, primero en las imágenes y luego en la sociedad real. A partir del siglo XIII, los concilios se pronuncian contra el matrimonio entre cristianos y judíos, y piden que estos últimos luzcan una señal distintiva. Al principio es una rueda, o bien una figura como las Tablas de la Ley, o incluso una estrella que evoca a Oriente. Todos esos signos se inscriben en la gama de los amarillos y rojos.
Más tarde, al instituir que los judíos lleven la estrella amarilla, los nazis no hicieron sino acudir al abanico de símbolos medievales.


¿Y en algún momento en particular se da un cambio de status?


–La depreciación del amarillo perdurará hasta los impresionistas. Y en los cuadros fauvistas, y luego en los amarillos excesivos del arte abstracto. En las décadas de 1860-80, la paleta de los pintores cambia: pasan de la pintura en estudio a la pintura en el exterior, y hay otro cambio cuando se pasa del arte figurativo al semifigurativo, luego a la pintura abstracta, que utiliza menos matices. Este cambio de status del amarillo se produce a finales del siglo XIX, cuando se producen los grandes cambios en la vida privada y las costumbres. Pero el amarillo hoy no abunda en nuestra vida cotidiana. Lo admitimos en las cocinas y el cuarto de baño, donde está permitido cierto exceso cromático. Pero los coches amarillos, por ejemplo, siguen siendo una rareza.


¿Qué particularidad tiene el amarillo hoy?


–A veces tiene la función de un semirrojo: es la tarjeta amarilla del fútbol. Quizá sea una herencia del odio de los moralistas protestantes hacia los fastos y las joyas.
Desde el siglo XX, el color dorado se ha vuelto vulgar. El verdadero rival del amarillo es hoy el anaranjado, que simboliza la alegría, la vitalidad, la vitamina C. Sólo los niños lo apoyan: en sus dibujos suelen representar un sol muy amarillo y las ventanas iluminadas las pintan de amarillo. Pero se apartan de este simbolismo al crecer.


Los semicolores “Los seis colores de base son los únicos que no tienen referentes, se definen de modo abstracto sin necesitar una referencia en la naturaleza. Los semicolores, en cambio, sí la necesitan. Son el violeta, el rosa, el naranja y el marrón. Deben su nombre a un fruto o una flor: el marrón existía antes que existiese la palabra marrón, la naranja antes que el color naranja, la rosa antes de que se hablase del rosa.”


El gris “Posee todos los rasgos de un verdadero color: no tiene referentes, la palabra es antigua (viene del germánico grau) y posee un doble simbolismo. Para nosotros evoca la tristeza, la melancolía, el aburrimiento, la vejez; pero en una época en que la vejez no estaba tan desvalorizada, remitía a la sabiduría, la plenitud, el conocimiento. Incluso actualmente ha conservado la idea de inteligencia: la materia gris.”


Los matices “No son portadores de simbolismos. No tienen más que significado estético: mientras el violeta posee una simbología, el matiz lila ya no la tiene. Según los tests de óptica, el ojo humano puede diferenciar hasta ciento ochenta o doscientos matices, pero no más. Lo cual vuelve estúpidos los anuncios para computadoras donde se habla de miles de millones de colores.”


Mito Nº 1: los colores primarios y secundarios “Los químicos del siglo XVIII presentaron una teoría pseudo científica que definía unos colores ‘primarios’ (amarillo, azul, rojo) y unos colores ‘complementarios’ (verde, violeta, naranja). Esta tesis llegó a influir en los artistas de los siglos XIX y XX, hasta el punto que muchas escuelas pictóricas decidieron trabajar exclusivamente con los colores ‘primarios’ y, eventualmente, con el blanco y el negro. Esta teoría no corresponde a ninguna realidad social, niega todos los sistemas de valores y de símbolos que están vinculados con el color desde hace siglos y se niega a admitir que el color es en primer lugar un fenómeno esencialmente cultural.”

Fernel Bobadilla: Apocalypto




Hola saludos a todos, trabajo en una empresa en la Riviera Maya como Guía de turistas. Fui a ver la nueva película del director australiano Mel Gibson, producción norteamericana titulada Apocalypto, que se desarrolla en el contexto del mundo Maya. Este film ha creado alrededor del mundo una gran expectación.


La producción es en términos cinematográficos bien realizada: una "súper producción americana", nada nuevo en la industria cinematográfica: grandes efectos digitales, persecuciones, asesinatos y el personaje central con poderes divinos destinado a salvar el mundo, un prototipo de película en el mercado de Hollywood.


Hacer una película de una de las grandes culturas nacionales por productores de Hollywood es una gran idea y oportunidad para mostrar y reconocer la estupenda y variada riqueza cultural que ofrece México. Pero en este caso es una pena que se haya invertido tanto en una producción que en lugar de enaltecer los grandes aportes de la cultura maya, sea nada más la adaptación de un triller del modelo americano.


Habiendo tantas vías para llevar una historia de una cultura tan interesante como: su sistema de vida, sus matemáticas (descubren el 0), su armonía con la naturaleza, su astronomía tan avanzada (su capacidad de predecir sucesos astronómicos como los eclipses y equinoccios, etc.), su calendario (basado en la rotación terrestre y en la Luna), la profecía del 2012 o su repentina desaparición.


La película trata de un poblador de la selva que es capturado por los buscadores de esclavos del pueblo maya y tiene que escapar para salvar a su familia Este es conducido hacia una de las grandes ciudades para ser vendido o sacrificado enfrente de los pobladores. La cinta no tiene como objetivo mostrar la cultura maya, es todo un paquete de herramientas de marketing para hacer un film exitoso (en cuestión de ventas, ya que es un thriller mas); pero para nosotros los mexicanos es muy triste que empresarios americanos vengan a realizar una adaptación de la común y muy gastada historia americana deformando la realidad histórica de una de nuestras culturas más ricas: durante toda la hiistoria se muestra a un pueblo Maya salvaje, sediento de sangre, asesinando por puro placer.


La muerte es la principal de las grandes deformaciones que realiza el director sobre la visión y filosofía Maya. Para ellos la muerte era la transformación. Los sacrificados se preparaban física y mentalmente para poder entrar "al viaje". Un ejemplo es en el juego de pelota, la partida se jugaba entre 3 y 4 días, el ganador era sacrificado. No, el sacrificio para los mayas era cuestión de valentía y entrega.


Los chamanes o brujos eran guías de la civilización, en la cinta aparecen brevemente como poseídos o idiotizados y con un aire de verdugo de la edad media.
En Apocalypto los sacrificios, se realizan como un juego en la parte alta de las pirámides y en la parte baja toda la población grita como changos asesinos esperando la caída del cuerpo sin cabeza y corazón.


La peor de las escenas fue la del cementerio de los sacrificados, ya que sus imágenes me recordaron las montanas de cuerpos de fotografías del holocausto. Esta escena es absolutamente absurda, los sacrificados mayas eran o enterrados con sus pertenencias o arrojados a los cenotes (cavernas naturales, lugares sagrados para su religión).


Para variar el héroe se salva de la muerte gracias a un eclipse repentino; el detalle que no toma en cuenta el director es que en ese tiempo en el que los europeos apenas se daban cuenta de que la tierra era redonda, los mayas ya conocían la fecha exacta de los eclipses de los próximos 10 siglos.
Lo que debe inquietarnos es que en este momento Apocalypto se esta mostrando en miles de salas de todo el mundo con una imagen distorsionada de nuestra cultura.
Creo que Mel Gibson sobrepasó el límite haciendo una deformación tan drástica por meros fines económicos y de mercadotecnia.


La economía nos ha orillado muchas veces a bajar la cabeza a los norteamericanos pero otra cosa es que se metan a distorsionar la historia y tradiciones nacionales. Les propongo que por puro orgullo nacional no asistan a las salas de cine a ver Apocalypto.
El film es un éxito de taquilla en los países que se ha presentado, tratemos de hacer notar que en México existe un rechazo. Defendamos nuestro mayor orgullo que es la cultura. Si la economía, la democracia y el fútbol no son nuestras fuerzas, guardemos nuestra historia y tradición como las raíces de un pueblo fuerte, inteligente y luchador. El único legado de nuestros ancestros que no nos ha sido robado.

Kaisy Baker Fields: Antiversus


La fiesta luce concurrida. En la esquina de la habitación está la chica de pechos muy pequeños, sentada en las piernas de un muchacho desconocido. Ella tiene el cabello desordenado y corto como suele verse el cabello cortado con tijeras. Sin embargo, ello no descompone un ápice el atractivo de su rostro, aunque la frente muy alta la hiciera verse desvergonzada, disfrazada, bohemia.


El chico tiene la mano quieta en su muslo. La muchacha le susurra al oído un secreto imposible de medir. Quizás le habla sobre Tagore y su respeto al tonto brillo de la luna. Quizás le dice un chiste sobre lo que piensan las cucarachas bajo el chorro de luz o algunas instrucciones para escapar de una isla desierta. A distancia, da la impresión que se le saldrá el corazón por la boca para resumir una historia.


El chico no la escucha, permanece atento a la fiesta. Doquiera que la sonrisa es un suceso, tenemos besos delincuentes que se acercan, besos delincuentes que se van. Picasso y Klimt pintaron besos, pero el muchacho únicamente sabe lo que necesita de esta chica y no hay sombra de duda en ninguna de sus mentes, de conseguirlo el momento que dijera que la quiere.
La chica tuvo nombre en un principio.


Ahora se llamaba virus, para todos los fines.


Amor en los tiempos de plaga. Algunas enfermedades ponen comezón en el cuerpo y temperatura de fiebre. La naturaleza, se nos dice, opera según el principio de las compensaciones y dos es querer ser una misma naturaleza. Amarnos suscita la lepra y el azote por remotos países de geografía erótica, tiene su contagio colérico de cuerpo a cuerpo. El chico suelta el bostezo y se levanta del asiento. La lluvia de pétalos de rosas le aplasta la columna vertebral, pero ella no se rinde.


Como toda fiesta que importa a los inoculados, había un montón de caras nuevas.

viernes, febrero 09, 2007

Luis Armando Torres: Un poema


UNA CASA NO MUY VIEJA
Por Luis Armando Torres Camacho

Un hogar casi viejo
con viejas gentes muertas
cerámica gastada
muros cubiertos
de lágrimas y sollozos
pisos bañados de dolor gimiente

ventanas pintadas de recuerdos
lluvia, risas y miradas tristes
dolores que buscan
los extraños caminos de la parca

antes hay recuerdos de risas
recuerdos sin pena
alegres discusiones tontas
¿Quien teme a la muerte?

Llego, visitó las grietas
el piso frío
las paredes con hendiduras
que guardan ecos antes agradables
recubiertos de ecos amargura

fiestas que dejan
una tonta sonrisa resonando
pies sin ritmo
piernas que se arrastran discordantes
lentas perezosas

pláticas evasivas, distantes
pintadas de fúnebres tonos
¿Cuándo sonara de nuevo la alegría?

los muros se quiebran ante mi tristeza
dolor espiritual, astral
fantasmas recorren los pasillos

¡Tanto dolor!
piso las frías baldosas
sucias de recuerdos de muerte
ya nadie ríe

Muros que guardan tiempo
huecos, deprimidos
buscan risas y cantos
nuevas lágrimas
nuevas muertes.

Dos meses, dos siglos
la Habitan ya
más muertos que vivos
más fantasmas aún habitaran sus rincones
nuevos ruidos se harán viejos
es la casa
del cosmo

¿Qué hay de nuevo casa?
Pregunta el que no sabe
que hay de viejo y de muerto
pregunta el que sí

ja ja ja contesta la casa.
Te espero.



E. Oracio Barradas: Coversando con un fantasma


Alumno de Sociología SEA UV



Cuando llegué a la ciudad de Huatusco fue muy fácil adaptarme y me hice de grande amigos que me enseñaron a quererlo; pasaron los días y recorriendo las calles encontré un teatro que me produjo mucha curiosidad, a tal grado, de entrar a éste sin permiso. Permanecía solo y sin ningún testigo, todo estaba en silencio; mas el ruido de afuera se introducía de repente, sin importar que me fueran a regañar empecé a explorar el auditorio y cuando estaba en el escenario se escuchó un ruido que hizo que saltara y asustado quise salir corriendo, pero algo extraño me detuvo; no sé si eran mis ganas de conocerlo o la extraña sensación de miedo que invadía todo mi ser. Examiné lo que inundaba ese lugar y al recorrerlo casi totalmente entré por una puerta que me llevó a un sótano en el que permanecían restos del Teatro original (bancas de madera, tablas, mesas etc. Y al ver todo eso me preguntaba: ¿Cómo seria le teatro cuando por él pasaban artistas de fama internacional? Quería retroceder el tiempo pero era imposible, me acerqué a una mesa polvosa y sobre de ella estaba un libro viejo, picado y cuyo titulo era “ EL TEATRO SOLLEIRO EN SU EPOCA DE ORO”, comencé a leerlo y al poco tiempo apareció el, fue entonces cuando le conocí y al mirarle grite asustado y del miedo que tenia no podía hablar, y con todo y el miedo que sentía le pregunté.

-- ¿Quién eres tú?, ¡Habla!

Mas el no me contesto, permaneció callado un buen rato, después me dijo que no me haría daño, poco a poco tomé confianza. Me miro sonriente y hablo:

-- Mi nombre es PRUDENCIO SOLLEIRO NEGRETE.

Al decir esto mi pensamiento dio vuelta a todos los datos que estaban en mi cerebro pero no tenía registrado a ningún Prudencio.

-- A decir verdad no te conozco ¿Quién es don Prudencio Solleiro? ¿Y qué hace aquí?

-- Toma el libro que comenzaste a leer y busca en el índice antecedentes históricos.

Encontré la página y comencé a leer: “CON RISA Y LLANTO GRACIA Y ARTIFICIO ENSALZO LA VIRTUD, CONDENO EL VICIO”. Así decía la leyenda que aparecía escrita en el telón que tantas veces se levanto y cayó, para hacer las delicias de los asistentes a tantas puestas en escena y Veladas Literario Musicales que se llevaron a cabo en el foro mencionado. Este primeramente fue propiedad de Don Prudencio Solleiro Negrete, originario de la cuidad de Vigo España quien no lo vio terminado porque lo sorprendió la muerte antes de ver concluida la obra.

-- ¿Entonces tú eres el dueño del teatro?

--- Fui el dueño, continúa leyendo.

Después de escuchar lo que decía, mis manos empezaron a temblar. Sin embargo hice lo que me pidió continué con la lectura.El teatro pasa después a poder de Juan Hernández Rosete, menor de edad quien lo recibe en herencia por ser ahijado de Don Prudencio. Carlos Arturo Hernández, padre de Juan funge como albacea de este y continúan con la obra quizá la de mayor importancia arquitectónica con la que en aquella época contaba la población, invirtiendo de su propio capital siendo dirigida por los señores Félix Y Ladislao González.

Tiempo después Juan se ausenta de esta población vendiendo el inmueble a su hermana María Luisa quien más tarde contrae nupcias con el Sr. Benigno Torrelama el cual muestra mucho interés por la conservación y uso del mismo.

-- ¿Cómo es que sigues aquí después de muerto?. Platícame por favor.

--- Pues bien, yo amo demasiado a Huatusco, hace mucho tiempo llegué a este lugar al valle verde podría decir, mucha gente me abrió la puerta de su corazón y tuve su apoyo incondicional, su amistad y gané muchos amigos, por ello me sentí comprometido y decidí corresponder con un gesto altruista y es así como decido construir un teatro para poder fomentar la cultura en este lugar y al mismo tiempo descubrir gente con vena artística; mas la vida no la tenia comprada y así el teatro pasa de dueño en dueño. Continúa leyendo. El Sr. Torrelama asociándose mas tarde con el Sr. Luis Osorio decidieron que en dicho inmueble se proyectaran películas, las cuales en sus inicios pertenecían al cine mudo; en los intermedios los asistentes tenían la oportunidad también de escuchar hermosas melodías interpretadas al piano por la Sra. Maria Vargas Viuda de Molina, quien con sus dotes artísticas instruyó a muchas generaciones Huatusqueñas.

En el transcurso del día previo al evento, se escuchaba por las calles de la cuidad al Sr. Leonchi Serna anunciándolo, haciendo uso de una bocina de fonógrafo RCA. Víctor, con el cual todo el pueblo sabía que por la tarde o noche habría a función. Entre las compañías de teatro cuyas actuaciones se tuvo oportunidad de admirar se recuerda a las de las señoritas Bermeo. También tuvieron destacadas actuaciones la compañía de Emilio Brillas, Julio Taboada, Rosalía Chalía, Santè Lo priori -Violinista-, Gloria Marín, Virginia Fàbregas, etc.

-- ¿Sabes?. Puedo leer todo el libro, pero tú sabes todo esto, eres el dueño y prefiero que me lo cuentes tú.

-- Esta bien, pasaron muchos años de triunfos y logros que se dieron en mi teatro­­, también en el escenario se postraron artistas de fama y valía internacional como Maria Manrique de la Fraga, por ejemplo. No se me olvida la inauguración que se realizo en el año de 1890, fue entonces cuando lo vi terminado; gente de todo Huatusco acudió a este evento. ¡Por fin, mi sueño hecho realidad! ; y como dice el libro el Teatro tuvo su época de Oro, mas pasaron los años y llegaron los problemas, es por eso que en al año de 1911 después de haber dado mucho de sí lo cierran por motivo de la Revolución Mexicana.

-- ¿Y que pasó con el teatro?

-- Mucha gente tuvo que emigrar y dejar su lugar de origen en esta etapa de cambios para el país y el teatro se quedó sólo y abandonado, pero después de la tormenta llega la calma, la gente volvió a Huatusco para continuar con su vida y una parte fundamental de ella era el teatro que los esperaba con gran anhelo y con los brazos abiertos; y vuelven los eventos por un gran tiempo, mas su mala suerte regresa y mi angustia sobre él es cada día más grande por que sus estructuras se ponían viejas y débiles y por los huecos penetraba el agua y pronto se vendrían abajo todos aquellos sueños, recuerdos y proyectos. Con cuanta ilusión miré comenzar a mi hijo, con alegría observe sus eventos más importantes y con llanto veo la muerte de mi teatro. Y yo sin poder hacer nada, en el año de 1962 se desplomo, el fin había llegado, con todo esto el Teatro quedó olvidado. Al entrar el piso se volvió de tierra con plantas, piedras y algún resto del piso original. A mano izquierda había unas escaleras que conducían hacia abajo a un cuarto que pretendía ser un baño, con una taza, un mingitorio y un lavamanos; hacia arriba, la escalera llevaba a un claro que daba a un corredor techado y con intenciones de ser camerinos u oficinas. El patio abajo tenía tres entradas la principal que iba a lo que era la sala, con pisos muy inseguros y unas rampas muy pronunciadas.

-- Los intereses de la gente no eran restaurarlo, pues lo dejaron olvidado, sin techo y sin protección las bancas de madera al igual que los arcos de los palcos, las plateas y su telón único y muy bonito empezaron a destruirse.Al decirme todo lo que le ocurrió al teatro en su época y ver su cara de tristeza le dije.

-- Debió ser muy difícil para ti.
-- ¡ Claro que lo fue!.- ¿Y cuéntame lo que le sucedió después, como se logra reconstruirlo?.
-- Fue difícil, pero se logró. Es en el año de 1998 da inicio a la reconstrucción de mi Teatro, fue ahí cuando regreso mi felicidad. El Lic. Cosme Crivelli Murillo, Presidente Municipal en ese entonces, anuncio que había un presupuesto para la remodelación del mismo; este avance se logra gracias al entusiasmo de muchas personas que solicitaron, exigieron y pidieron hasta que al fin ese sueño se ha convertido en una hermosa realidad.Todo este tiempo que he vivido en mi casa, que es el Teatro, he pasado por momentos difíciles; pues el Pórtico que fue alguna vez murió en el año de 1962, mas el ánimo de fomentar la cultura y el amor a nuestra tierra y nuestras raíces, hizo que muchas personas se unieran para reconstruirlo, y a pesar de que los años han pasado mi pregunta es: ¿Por qué los seres humanos olvidamos nuestras raíces y nos avergonzamos de nuestra cultura? Y al dejar en el olvido a la nuestra, ciegos adoptamos otras que llegan de repente a invadirnos; es difícil amar a México, mas para mi no fue difícil amar a Huatusco, pues por amor a él y a nuestra cultura mande a construir el Teatro Solleiro que en su tiempo dio vida al Valle verde y que ahora en los albores del siglo XXI tratará de dar mas frutos.

-- ¡Don Prudencio no sé vaya! ¡No me deje con la palabra en la boca! Siga compartiendo conmigo ese hermoso baúl de sus recuerdos, para que a la vez yo pueda transmitírselos a las futuras generaciones.
-- Don Prudencio empezó a destellar luz de toda su imagen y se fue esfumando su presencia al grado de desaparecer dejando solo el recuerdo de su imagen.

Rechinó la puerta del sótano y se oyeron unos pasos y una voz que me pregunto.

-- ¿Qué dices muchacho?De pronto se acerco el Señor que cuidaba el inmueble y me interrogo: ---¿Qué estas haciendo aquí joven?.

Con una voz de mando que me puso a temblar.

-- Nada Señor solo quería conocer el teatro, pues no tenia la oportunidad de entrar a el.
--- Esta bien pero es hora de regresar a tu casa.- En un momento salgo de aquí; salí del teatro, y hacia un frió que me puso a temblar, comencé a caminar y delante de mí claramente mire a don Prudencio que caminaba solo y muy lento como queriendo dar una vuelta por las calles de Huatusco; corrí para alcanzarlo pues no iba muy lejos de mí, mas con la neblina del hermoso clima de la ciudad se perdió al instante.- ¿Volveré algún día a conversar nuevamente con el f a n t a s m a? ...Cuento Premiado con Mención Honorífica, por el Colegio de Bachilleres del Estado de

Veracruz, en el año 2001.

Cecilia Eugenia López A.: Oratoria


IMPORTANCIA DE LA PRESERVACION DE LOS SITIOS HISTORICOS EN NUESTRA VIDA


Por: CECILIA EUGENIA LÓPEZ ANDRADE
CONCURSO DE ORATORIA COLEGIO LA SALLE VERACRUZ
3° SECUNDARIA GPO.: C SEC.MAT.


El pretender un crecimiento negando y destruyendo el pasado es como pretender hacer crecer una planta, cortándole las raíces…imposible.

Buenos días. Me encuentro esta mañana con ustedes para abarcar un tema que ha sido motivo de polémica, de incontables legislaciones, pero que, sin embargo, poco ha ganado: la conservación de los sitios históricos, concretamente, los de mi estado.

Es muy difícil pensar que exista alguien que al pararse en estas tierras no se de cuenta de su magnificencia, en un principio, fuimos bendecidos, Dios nos otorgó la materia prima: una naturaleza incomparable, pródiga, basta, con todos aquellos elementos que su mejor creación: el hombre, pudiese aprovechar y así lo hizo.

Quisiera comenzar haciendo un recuento de nuestra gran herencia, teniendo presente en un primer momento aquello de lo que somos poseedores, para que después estemos concientes de porqué debemos ser responsables de nuestro legado, que va desde la prehistoria hasta la época de la lucha por la vida que hoy todos llevamos.

Veracruz, punto medular en la historia de México, cuna de nuestra nación mestiza, nuestro suelo albergó a la cultura madre, tres pueblos autóctonos lo poblaron: los Olmecas, los Totonacas y los Huastecos, dejando huella de su incomparable grandeza: el Tajín y Cempoala los mas importantes.


Mas tarde , un viernes Santo del 22 de abril de 1519, desembarcan en las Playas de Chalchihuecan, una expedición española al mando de Hernán Cortés y en este sitio se asientan y fundan el primer ayuntamiento de nuestro continente: La Villa Rica de la Vera Cruz. Asi como la primera iglesia cristiana.

El periodo Colonial dejó su huella en el centro de nuestra ciudad o en la construcción de grandes fortalezas para defender al Puerto de los ataques piratas: San Juan de Ulúa, El Baluarte Santiago, ligados de manera indisoluble a los principales acontecimientos históricos de nuestro país: Colonia, Independencia, Reforma y Revolución.


Más tarde, en 1793 nace el Parque Zamora que ha sido escenario de todos los acontecimientos importantes de la localidad y sitio de esparcimiento de los jarochos por más de un siglo.
Y así podría seguir, más lo importante ahora es ver lo que nos dicen esas pirámides, esas enormes cabezas de ojos abultados y bocas grandes, esas fortalezas o esas casas que contemplamos cotidianamente y de las que nos hemos hecho tan insensibles. Todas ellas nos gritan nuestra historia, nuestro pasado, nuestras raíces y nosotros decidimos si permanecemos sordos o las escuchamos.


La vida moderna se concentra en las necesidades inmediatas: mas espacios, infraestructura para atraer inversiones a costa de lo que sea, haciendo recaer sobre nuestro patrimonio histórico amenazas cada vez mas concretas: demolición de edificios coloniales, de parques, construcción de viviendas sobre sitios arqueológicos, solo por mencionar unas cuantas, sin embargo, ¿vale la pena despojarse de lo antiguo para dar paso a lo moderno? ¿Podría ser el uno sin el otro? ¿Qué nos daría el sentido de pertenencia y seguridad si borráramos todas las huellas de nuestro pasado?

Es precisamente este entorno, el que hemos conocido por siglos, el que nos da un sentimiento de continuidad pues nos permita apoyarnos en lo que nos es familiar frente a toda la avalancha de innovaciones que en ocasiones nos abruma
Lo que nuestros antepasados nos dejaron son huella invaluable de su paso por nuestra historia, muestra viva de la lucha que aquellos libraron para hacernos mejores hoy, así como nosotros lo seremos de los del mañana, así, cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de cuidarlos, de valorarlos y de hacerlos nuestros.


Somos un pueblo que admira lo que tiene y debemos pensar que el desarrollo de cualquier comunidad esta ligado a su pasado y esas experiencias son necesarias para progresar.

Quien no siente el corazón henchido al pararse bajo las imponentes pirámides del Tajin y ver descender desde las alturas a unos hombres voladores vestidos de fiesta, o al pararse en medio de la selva de los Tuxtlas , de Cempoala o sobrecogerse al caminar por San Juan de Ulúa o en los patios de la casa de aquel que fuera el fundador del primer ayuntamiento de América en la Antigua.

Esto señores, es lo que nunca debemos olvidar: este sentimiento de grandeza, de orgullo y de pertenencia que nos da nuestro pasado.

Gracias.