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miércoles, febrero 07, 2007

Arthur Schnitzler: La transparencia imposible


La transparencia imposible
Aforismos de Arthur Schnitzler

La traducción es un oficio de cohetero si no se tiene, no sólo conocimiento de la lengua a trasladar, sino la sensibilidad e intuición poética y filosófica para hacer llegar al lector el pensamiento de otro, en lengua extranjera, a nosotros, como si nada hubiera cambiado. Gracias a Rafael Antúnez por poseer no sólo esas dos cualidades, sino la de la pasiòn para compartir lo que, de otra forma, jamás conoceríamos.

(I.G.)



El matrimonio es la escuela de la soledad, pero nunca se aprende lo suficiente.

Ser una persona seria y carecer de sentido del humor son dos cosas distintas.

Entre las dos verdades igualmente crueles: vida y muerte, hemos insertado la mentira confortante de la inmortalidad.

Existen tres tipos de políticos: aquellos que enturbian el agua, aquellos que pescan en lo turbio y aquellos –los realmente dotados– que enturbian el agua para pescar en lo turbio.

El artista es un epiléptico, el diletante es un histérico.

Un mundo sin culpa y sin responsabilidad es imaginable, un drama no.

Es justo porque estamos hechos para coger lo indescifrable y soportar lo insoportable que nuestra vida es tan dolorosa y al mismo tiempo inexorablemente rica.

Ama a quien te sea lejano y no toleres a quien te sea cercano, finalmente asistirás al triunfo de la paz en el mundo.

Existen virtudes absolutas y virtudes relativas. Relativas son aquellas que se pueden considerar expresiones de una época cultural; absolutas, aquellas que son y permanecen idénticas en todo tiempo y en cualquier condición. Virtudes relativas: la devoción, la fortaleza física, la continencia; virtudes absolutas: el amor a la verdad, el coraje espiritual y la fidelidad.

¡Pero qué animal tan glotón es la vanidad! Se nutre del éxito y del fracaso, de la felicidad y de la tristeza, del amor y del odio, y sucede que llega a comer de su propia grasa y así engorda siempre de más.

Puedes impedir a un hombre robar, pero no ser ladrón.

Solo en medio de tus semejantes tienes el derecho de sentirte solo.

No tener ocasión de mentir, no significa necesariamente ser sincero.

¡Cuídate de las personas modestas! No puedes imaginar con qué conmovido orgullo cultivan sus debilidades.

En la vida ser inteligente quiere decir considerar importante cada cosa, pero no tomar ninguna en serio.

La impertinencia es la única fuerza del débil, y una debilidad en los demás.

En el mundo no hay individuo más pobre que el rico que no sabe gastar.

¿Quieres saber cuántos años tienes? Entonces no cuentes los años que has vivido, sino los instantes que has gozado.

Sin sentido del humor, aún al más honesto de los pensadores, no le está permitido llegar a ser un filósofo: será, en el último de los casos, un pedante.

Creer que todavía está en camino cuando ya ha llegado a la meta, es el último error de la humanidad.

La tolerancia frente a la intolerancia es el peor de todos los crímenes. La intolerancia, el menor.

¿Dios es el sueño de la humanidad? Sería demasiado bello. ¿La humanidad es el sueño de Dios? Sería demasiado horrible.

Dolor universal: no, ironía universal.

¿Quieres poseer a un ser humano? Conócelo.


También el primer paso forma parte del camino.

La inteligencia y la bondad prefieren presentarse sin máscara.

El odio de la grandeza por el menosprecio es el disgusto, el odio de la mezquindad por la grandeza es la envidia.

El amor, en el caso de las mujeres, contiene algo que lo homologa al incesto: en el hombre más viejo aman al padre, en el hombre más joven al hijo.

¿Has comprendido? ¿Has perdonado? ¿Has olvidado? ¡Que equivocación! Sólo has dejado de amar.

No hay infidelidad peor que tener entre los brazos a la amante imaginando que es otra mujer.

El corazón está hecho para amar y odiar, para gozar y sufrir, para alegrarse y dolerse. Pero si se esfuerza en comprender aquello que compete al espíritu, viola su propia naturaleza y, si después presume de entender, engaña siempre y solamente a sí mismo, y por eso se destruye.

Toda guerra empieza siempre con los pretextos más fútiles, continua con buenas razones y termina con las excusas más falsas.

Traducción de Rafael Antúnez

1 comentario:

Juan Joaquín Pereztejada dijo...

Hola Rafael me gustan estos aforismos de Arthur Schnitzler más que los de Nelson Rodríguez. En principio por su ironía, que es una forma de la inteligencia, y por los temas que maneja sin ser moralino, más inciscivo y por situarse no en el lugar de la víctima sino en otro espacio, no se cuál, imagino que el literario. Gracias por darnos una probadita, como sugerencia, me hubiese gustado saber un poco más de ambos autores.