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lunes, noviembre 28, 2011

VARIOS: Encuentro de Poetas del Caribe

El pasado 17 de noviembre, 2011, se llevó a cabo el Encuentro de Poetas del Caribe, en la Sala Oriente del IVEC, y bajo  el Festival denominado VERACRUZ TAMBIÉN ES CARIBE. En este Encuentro Participaron: Nancy Morejón, Roberto Fernández Retamar, Waldo Leyva, Miguel Barnet, José Homero, Jesús Garrido, e Ignacio García. Si bien no pudimos obtener de todos los textos ahí leídos, sí podemos ofrecer aquí una muestra del oficio poético de cada uno de los ya nombrados.



NANCY MOREJÓN

 Poema Lianas, Peces Y Algas

Camino sobre el río.
La luz del sol alumbra suavemente.

Mecida por un haz de extrañas flores,
lianas, peces y algas, voy bogando.
Una fuerza me empuja y no lo sé.
Un marino de cobre me contempla desnudo.
Mecido por un haz de extrañas flores,
voy bogando entre peces, lianas y algas.
Estamos, lado a lado,
mirando hacia la orilla
.
Unas mujeres hablan. Otras mujeres cantan.
Tú y yo, marino, nos dejamos llevar,
nos dejamos llevar.
Camino sobre el río. Caminas sobre el río.
Aquellos ojos nos señalan,
sus pupilas desprenden el fuego más profundo.
Una fuerza me empuja y no lo sé.
Una fuerza del agua nos arrastra
.
Allá vamos hundidos,
allá vamos hundiéndonos,
allá vamos, hermosos,
entre las dulces aguas del río.

 Poema Una Rosa
Los ojos de Abel Santamaría
están en el jardín.
Mi hermano duerme bajo las semillas.
Santiago alumbra
las frescura del tiempo
que nos tocó vivir.
Un niño baila
el dulce aire de julio
en la montaña.
Alguien escucha su canción
bajo el estruedo puro
de una rosa


MIGUEL BARNET


FE DE ERRATAS
Donde dice un gran barco blanco
debe decir nube
donde dice gris
debe decir un país lejano y olvidado
donde dice aroma
debe decir madre mía querida
donde dice César
debe decir muerto ya reventando
donde dice Abril
puede decir árbol o columna o fuego
pero donde dice espalda
donde dice idioma
donde dice extraño amor aquel
debe decir naufragio
en letras grandes

YO TE ESPERO

Yo te espero
bajo los signos rotos
del cine cantonés.
Yo te espero
en el humo amarillo
de una estirpe deshecha.
Yo te espero
en la zanja donde navegan
ideogramas negros
que ya no dicen nada.
Yo te espero a las puertas
de un restaurante
en un set de la Paramount

 WALDO LEYVA

 TRISTEZA

No hay recuerdos
detrás de esta tristeza,
ni echo de menos nada.
No nació del vino
ni el rasgueo
de cierta mandolina
acompañando un fado.
Es solo una tristeza
sin origen.
¿Tendrá razón Van Hemesen?
¿Existirá una piedra
de la melancolia?


CUANDO TOCO SU ROSTRO

a Karel, mi hijo
Todavía es un niño.
Tiene la edad en que otros
ya son padres,
pero aún es un niño.
Hay en sus ojos,
en lo más hondo de sus ojos,
una incurable soledad,
pero es un niño, todavía es un niño.
Cuando meto mis dedos em su pelo,
cuando toco su rostro,
se vuelve vulnerable,
siente de nuevo
esse hueco sin fondo de cuya memória
también me duele el pecho.



EL RUMOR MÁS INOCENTE

La oscuridad es un puente
sobre el vacío.
Indefenso
busco las rutas del origen,
pero la noche
tiene muros,
gargantqas ilusorias,
falsos ruidos.

Uma gota de agua,
el golpe del reloj,
una vieja campana lejanísima,
pueden ser catastróficos.

La noche del insomne
es um despeñadero
                          sin fondo.
 
 

ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR

Con Las Mismas Manos

Con las mismas manos de acariciarte estoy construyendo una escuela.
Llegué casi al amanecer, con las que pensé que serían ropas de trabajo,
Pero los hombres y los muchachos que en sus harapos esperaban
Todavía me dijeron señor.
Están en un caserón a medio derruir,
Con unos cuantos catres y palos: allí pasan las noches
Ahora, en vez de dormir bajo los puentes o en los portales.
Uno sabe leer, y lo mandaron a buscar cuando supieron que yo tenía biblioteca.
(Es alto, luminoso, y usa una barbita en el insolente rostro mulato.)
Pasé por el que será el comedor escolar, hoy sólo señalado por una zapata
Sobre la cual mi amigo traza con su dedo en el aire ventanales y puertas.
Atrás estaban las piedras, y un grupo de muchachos
Las trasladaban en veloces carretillas. Yo pedí una
Y me eché a aprender el trabajo elemental de los hombres elementales.
Luego tuve mi primera pala y tomé el agua silvestre de los trabajadores,
Y, fatigado, pensé en ti, en aquella vez
Que estuviste recogiendo una cosecha hasta que la vista se te nublaba
Como ahora a mí.
¡Qué lejos estábamos de las cosas verdaderas, Amor, qué lejos ?como uno de otro?!
La conversación y el almuerzo
Fueron merecidos, y la amistad del pastor.
Hasta hubo una pareja de enamorados
Que se ruborizaban cuando los señalábamos riendo,
Fumando, después del café.
No hay momento
En que no piense en ti.
Hoy quizás más,
Y mientras ayude a construir esta escuela
Con las mismas manos de acariciarte.

 A Mi Amada

En el Día de los Enamorados, el domingo, he despedido a mi amada.
Subió al ómnibus de la mano de su compañero,
Que en la otra mano llevaba una guitarra remendada.
Se sentaron sonrientes en el primer asiento: ella ocultaba su tristeza con un giro
de sus bellos ojos,
Y él estaba ya proyectando aventuras, cacerías, veladas con música.
Los rodeaban nuevos amigos que aún ignoraban que lo eran:
Iban a empezar a conocerse en un largo viaje,
Cambiando de avión en Madrid, en Roma, hasta llegar a su destino,
Su destino de médicos durante dos años.
Fui a buscar una flor, o al menos una hoja de árbol,
Para dársela como hacía cuando ella regresaba cada domingo a su beca.
Pero el ómnibus empezó a ronronear, y tuve que regresar de prisa.
Mi amada había de4scendido y me esperaba en la calle.
Apenas nos abrazamos. No teníamos tiempo. Quizás tampoco teníamos fuerza.
Regreso a su asiento. Movimos nuestras manos en el aire del mediodía.
Sé que lleva en su maletín dos dólares y unos centavos y una novela alucinada.
Confío en que le duren los tres días del viaje.
Luego empezará su otra vida, su otra novela, de médica en África,
De médica en Zambia, adonde mi hija ha marchado,
En el Día de los Enamorados, de la mano de su gallardo compañero de barba
roja.
?Sé útil. Sé feliz. Este triste está orgulloso de ti?.
Te espero siempre, amada

JESÚS GARRIDO 


FUEGO NUESTRO

No podemos decir que llega de repente
que la luz de su cuerpo
nos asalta por sorpresa


No podemos declarar
“El día es un demonio presuroso
y su mirada cicatriza
bálsamo lascivo
toda herida
toda llaga
todo reflejo impuro”

Antes bien
debemos reconocerlo
el día es un espejo cíclope que se desborda
rebasado por el júbilo amoroso de la sangre
denotación traslúcida
abolición de los combates a ciegas


De él sólo me basta una mirada
para vaciar la noche
sin corromper el sueño

Yo que cabalgo sobre su tibio lomo
deslindo mi piel
celo tu barbarie

Por eso hay que armarse de nuevas sombras
para celebrar a salvo su llegada
tener la embriaguez justa
para robarle el aliento
y desnudarse los años
como evidencia


JOSÉ HOMERO


desnudo rubio

el cuerpo convertido en torso
 enhiesto
 ávido del salto y el reflejo
 opulento y tenso
 terso viento
 música del cilindro y las esferas
música
armonía
sucesión de espacios
 o el giro de la luz en los volúmenes
 como el despliegue
la secuencia del cuerpo en movimiento
trazando sinfonías donde se unen los contrarios
 la carne: sucesión de odres y de pliegues
 un cuerpo donde el deseo ha difundido el rostro
y la ocultación excita el orificio

Aunque muestra todo aquello que se opone a lo profundo:
la superficie donde la lengua titubea
se devora demorando su sonoro

                                         chasqueo

trémil balbuceo en los hombros

                                              el vientre

y un restallido frutal en los pezones

 No digas que ese cuerpo

roído por el sol

                                          vive porque estremece

al animal que mora en mi entrepierna

sólo la luz continúa
 su danza discontinua por las zonas
                                                             que el deseo revela

cuanto

  no tiene sentido hablar
                                de si una partícula subatómica

                                                              tiene
                                              simultáneamente
                                                                 una posición exacta
un momento exacto
 Las cosas deben decirse
a su momento
dice
y desvía la vista
 Elegirse elegido es vicio
Cada cosa en su momento

Cada gesto en su sentido
el abandono
el gozo
la túnica tonada que ciñe y cambia
amante en amado
                                                      y muda silente en sílaba salada
la sola sirena de la lengua que ama
lame y no llama
pero sí enciende
con distinto sentido el mundo
 Lo que se dice no cubre
Lo que descubre no hace
 Bajo las matas
En los pajonales
                                           Sobre los puentes
                                      En los canales

 La mirada y su urdimbre de intenciones
las manos los labios insinuando
                                otro sonido
el borde dentado del sentido
                                                cuando el aire la alcanza con sus lenguas
              ¿Es un espacio
                                   un momento?
          ¿ese lugar
en movimiento
un sentido?
¿un universo donde te encuentras
invertida
        no vestida
ahí donde te alcanzan las miradas
ondas
círculos tocándote?
 no es en la noche lo inquietante
el techo arriba
constelado
es lo que mueve al navegante
si va buscando y no es
buscado
Los sentidos impelen
llevan al territorio
donde ella ríe
toca sus pómulos con los índices
tira de sus comisuras
y promete
de cada cosa hablar a su momento
 El mundo existe como una red de signos
El computador muestra en su abdomen
el rumor del sentimiento
el despliegue de los guiños
el acomodo de los intestinos
agitación de sus humores
la convicción de lo probable
 Hay una torpeza en movimiento
Decir las manos cuyas alas
rumbo tienden a su boca
O hablar de un futuro como quien la costa otea
de la mar de sus cabellos
oir los ecos 
(el hueco rumor de las sirenas)
de las citas
 Ese momento
en que se halla y no se rasga
la piel de los sentidos
propone
un sentido
pospone
una cita
 Deja que a través de la mirada su cuerpo reconozca
mientras la lluvia con tordos mensajeros anuncia su llegada
 y él se marcha
serio silente desolado
vencido por señales tan sombrías
que los chips no reconocerían
esa ocurrencia
que no tiene momento ni lugar
aunque suceda

IGNACIO GARCIA

Para la Cretense

JOYCE TE ESCRIBIRÁ UN POEMA

 Joyce te escribirá un poema
de sílaba angosta y agua turgente
A tu labio roto, a tu oído sordo,
a tu carne perfecta

 Con ojo miope y canto monosílabo
va a detonar un rehilete
y a hacer versos de pólvora
que perfumen tu boca

A medianoche
el mar de Veracruz,
sirenas y bruma
él va a mojarse el labio
y a coser a tinta azul
un nuevo poema

Tú serás zumbido de su pluma...

SIEMPRE ESCRIBO ASÍ...
con el ánimo desgarrado
y luces que se prestan al acoso del lápiz
Escribo pensando en ti
con un cuaderno nuevo (sin líneas y sin hojas)
Escribo de corrido, sin pausas, doblando mi ser
Tal vez sin respirar
sin darme cuenta de lo vano que resulta
este ejercicio sin voz
 
Como uno sueña que sueña
así yo escribo que escribo
Así: sin perder una vocal, sin que me falte una sílaba
Así: con el ánimo desgarrado
por la falta de tu piel

martes, noviembre 22, 2011

Hindra Ceballos López: HETERONIMIA en FERNANDO PESSOA


HETERONIMIA en FERNANDO PESSOA
Hindra Ceballos López

El escritor es otro ≪yo≫

 Es usual que al escribir el autor realice con tinta cosas que de cotidiano no diría o haría. En la escritura, el autor se desdobla en ≪otro≫ que ya no es el mismo, sino un ≪otro≫ imaginario: una prolongación ficticia del  yo, distinto al yo histórico que siente y piensa de manera personalísima. Lo plasmado en el texto puede o no corresponder fielmente a los sentimientos individuales del poeta, pues este tiene la facultad de tomar la palabra no solo para hablar por sí mismo, sino también para decir de lo que acontece fuera de él y plasmar inquietudes tanto individuales como generales.

La escritura es un medio de despersonalización. Escribir permite al autor de carne y hueso entrar en un proceso ficcional que lo separa de la realidad: sus anécdotas contendrán dosis de imaginación y su figura personal se diluirá dando paso a otro ≪yo≫ que no es él, por lo que podrá encarnar un sinnúmero de posibilidades e, incluso, hacer un personaje de sí mismo, mas nunca será una imagen veraz del hombre que escribe. En este camino figurado, hay autores que se atreven a ir todavía más allá del artificio y pretenden deslindarse de su voz y de su estilo, dejar de ser su propia personificación y aparentar por completo que es ≪otro≫ el que escribe. Hay poetas que fingen un poco más y crean escritores imaginarios, entes literarios, heterónimos. Piénsese, en adelante, que la heteronimia es un procedimiento que lleva al máximo la desvinculación del ≪yo≫ autoral con el ≪yo≫ textual.

El fenómeno de la ≪posesa≫ es, entre otros, uno de los antecedentes de la heteronimia. La ≪posesa≫ se entiende a partir de la tradición de concebir la creatividad literaria supeditada a los estados psíquicos. Rene Wellek y Austin Warren (1993) señalan en su Teoría de la literatura, que desde los griegos el genio (literario) ha sido identificado con la locura, la neurosis y los estados demoniacos. El escritor ha sido definido como un ≪poseso≫ que se opone al resto de los hombres por su capacidad de manipular la imaginación y expresar emociones desde un fondo inconsciente, en donde se mezclan los planos de la realidad y la fantasía.

La idea del escritor como ≪poseso≫ es desarrollada por Michel de Certeau (1993) en La escritura de la historia. Certeau comenta que la ≪posesión≫ es un fenómeno paralelo a la creación, debido a que hay una transgresión o perversión del lenguaje. De acuerdo con la apreciación de los formalistas rusos, la literatura surge precisamente cuando el lenguaje ordinario es violentado (Eagleton, 2002: 11-28). Según la teoría del francés, en el fenómeno de la ≪posesa≫ la voz que habla, que no es del que enuncia, altera el lenguaje y es a partir de este trastorno que el escritor comienza a crear literatura. Advierte entonces que en la ≪posesa≫ hay un desdoblamiento de un ≪otro≫ que no es ≪yo≫. Y establece que no es el escritor, en su voz real y habitual, quien pronuncia el discurso, sino que es ≪otro≫ quien habla (Certeua, 1993: 235- 248). Al respecto, en la historia literaria se tiene el testimonio de escritores como Charles Dickens (1812-1960) que llegaron a declarar que “veían y oían vívidamente a sus personajes”.

 El ≪doble≫

El tema del ≪doble≫ (el ≪yo≫ desdoblado en el ≪otro≫) deriva en el análisis de la pérdida de la identidad y la despersonalización. Para Jean-Paul Richter, la base de esta teoría es el dualismo que domina el pensamiento humano: pensar que al bien se le opone el mal, a la vida, la muerte, y al día, la noche. El≪doble≫ es una forma de desposesión del ≪yo≫, “que revela de modo inquietante que en lo homogéneo se oculta lo heterogéneo, y acabaría por aterrizar en el campo de la psiquiatría en forma de divided self” (Gubern, 2002: 13).Esta doble naturaleza inherente a todo ser implica la integración de dos elementos: lo revelado y lo oculto; lo que ≪yo soy≫ (lo revelado), pero también lo que ≪yo no soy≫ (el otro, lo oculto). Un ejemplo concreto de tal situación se aprecia en El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde (1886), de Robert Louis Stevenson: lo que es un personaje (doctor Jekyll), no lo es el otro (míster Hyde), pero ambos son el mismo, los dos son caras distintas y opuestas de una misma moneda.

Este fenómeno dual es compartido, en parte, por la heteronimia, en la medida en que un escritor inventa a un heterónimo que no es reconocido como el autor que lo creo, aunque ineludiblemente ambos son el mismo: el poeta Álvaro de Campos no es Fernando Pessoa –su obra es identificada como textos separados–; no obstante, Pessoa es Álvaro de Campos, Alberto Caeiro y Ricardo Reis, sus heterónimos. A pesar de la despersonalización, a pesar de la no-identidad, autor y heterónimo son uno y el otro: ambos son el yo-biográfico y el yo-imaginario; situación paradójica que emula la representación del dios bifronte Jano, dios romano del cambio y las transiciones.

La heteronimia: procedimiento creativo alterno que es utilizado por el escritor para, entre otros, despojarse de sí y liberar sus inquietudes, a través de la invención de ≪personajes vivos≫ que dirán, con un estilo propio y ajeno, pensamientos que en su nombre no expresarían. La  heteronimia es un recurso poético de fingimiento y enmascaramiento, es un disfraz y una apuesta de creación que convoca a un juego laberintico de personalidades. La heteronimia es una postura, una simulación, una apariencia; otra forma técnico-estilística para representar realidades y sensaciones.

Etimológicamente, el vocablo heterónimo proviene del griego hetero (otro, diferente) y onimo
(nombre, palabra). Esta nomenclatura lleva a la consideración de un ≪otro≫ imaginario,  disímil del escritor real; un personaje ficticio y autónomo de su creador, un apócrifo del ≪yo≫.

La estética de la heteronimia aparenta la ocultación del autor conocido, para abrir un supuesto que dé cabida a la manifestación de otras fracciones de la personalidad que componen su identidad. En términos literarios, la heteronimia puede ser vista como un tipo de meta literatura, al ser una superposición de expresiones literarias que giran en torno a la redundancia de la ficción y que esta cobijada por una autoría apócrifa.

Dejando de lado el embrollo que propicia la heteronimia, el fenómeno se explica como una extensión artificiosa que el escritor ha emprendido para pronunciarse con otra voz. Los heterónimos, como establece Morín, son un reflejo velado de los espíritus del emisor y un medio de desahogo. A grandes rasgos, el heterónimo debe ser entendido como un personaje inventado, del cual se vale un autor para crear obra literaria que no sea la suya conocida con su nombre y con su carácter. El heterónimo no debe ser confundido con un seudónimo, dado que el heterónimo no es un simple cambio de nombre y tampoco es un nombre falso. El heterónimo es un ≪ente literario≫ elaborado y pensado como un individuo distinto del que escribe, al que se le confiere una biografía, una obra, una voz y un estilo propios. Es un personaje imaginario que crea literatura; es una voz distinta del autor que aparenta no relacionarse con su obra.



FERNANDO PESSOA Y SUS HETERÓNIMOS

La poesía de Pessoa se caracteriza por una fuerza inusual que nos obliga a penetrar en el laberinto de feria, por donde se pasean múltiples seres que dialogan entre sí, hasta el punto de que nos cuesta reconocerlo en medio de esa multitud de voces que se bifurcan en el espejo de sus creaciones. Pessoa no estaría completo sin ellos, consigo mismo no se basta. Si su vida se desliza callada por el camino del tedio y el desasosiego; su arte se derrama generosamente, gracias al diálogo que mantiene con todos esos personajes que salen por la noche e iluminan la habitación oscura donde el poeta se alimenta de creaciones que salen compulsivamente, sin que él pueda ni quiera detenerlas en el punto fijo de su persona.

 Pessoa prefiere ese drama de personajes al drama de la vida, insulsa y sin alicientes por las que se pasea, como un simple traductor de cartas comerciales. Su vida le importa poco, no tiene casi amigos, no siente el estallido del amor, ni siquiera  se inmiscuye en  el dolor del mundo. Caeiro, por ejemplo, afirma: Que haya injusticia es como que haya muerte. Yo nunca daría un paso para alterar/ Aquello que llaman la injusticia del mundo.” Hasta la propia Ophéila Queiróz, con la que mantuvo cierta relación es consciente de esa incapacidad del poeta para las relaciones, ella misma admite que Pessoa es incapaz de definirse en un ser proteico, sin otros.

Fernando Pessoa :   es el poeta  del vacío o de la nada: el agnóstico, el ocultista, el metafísico.  La dicotomía es un signo en Pessoa. Desdoblamiento y dualidad. Diversidad en la unidad (Platón). Escisión, multiplicación, expansión. En el arte y en la vida (recordemos que Pessoa es otro de los heterónimos):


 
El poeta es un fingidor
Finge tan completamente
que llega a fingir que es dolor
el dolor que de veras siente.
Autopsicografía

«Siento que soy nadie salvo una sombra...»
¿Es Bernardo Soares un alter-ego del propio Pessoa? Resulta difícil decirlo: lo sería si el autor fuese cualquier otro. Lo es más en el caso del poeta portugués, que se valió de la creación de heterónimos en su obra poética, y que en este caso, en cambio, parece querer distanciar a Soares calificándolo como personaje, y recurriendo -de manera muy sutil, eso sí- al tópico del manuscrito encontrado. Sea como sea, el Libro del desasosiego es sin duda una puerta abierta al mundo de Pessoa, y a su original manera de entender la poesía, el mundo y a sí mismo.

Principales Heterónimos.

 Ricardo Reis-- Escribirá esa poesía horaciana y epicúrea que se le conoce. Representa el clasicismo, la naturalidad y la sencillez.  En esa obra son patentes algunas corrientes clasicistas como el estoicismo o el epicureísmo
El Dr. Ricardo Reis nació dentro de mi alma el día 29 de enero de 1914 a las once de la noche. Yo había estado oyendo el día anterior una discusión extensa sobre los excesos, especialmente en la realización del arte moderno. Según mi proceso de sentir las cosas sin sentirlas, me fui dejando ir en la onda de esa reacción momentánea. Cuando me di cuenta en qué estaba pensando, vi que había levantado una teoría neoclásica, que se iba desenvolviendo...” Fdo. Pessoa.

MUESTRA POÉTICA:

         ODAS:

IV

Mas tal cual es, gocemos el momento,
solemnes en la alegría levemente,
y aguardando la muerte como quien la conoce.

X

Mejor destino que el de conocerse
no goza quien mente goza.    Mejor, sabiendo
           ser nada, que ignorando:
        nada dentro de nada.
Si no hubiera en mí poder que venza
a las parcas tres y a las moles del futuro,
          ya me den los dioses
         el poder de saberlo;
y la belleza, increíble por mi sistro,
yo goce eterna y dada, repetida
          en mis pasivos ojos,
          lagos que la muerte seca.

                       XVII

No quieras; Lidia, edificar en el espacio
que figuras futuro, o prometerte
mañana. Cúmplete hoy, no esperando.
        Tú misma eres tu vida. 
No te destines, que no eres futura.
¿ Quién sabe si,  entre la copa que vacías
y ella de nuevo llena, la suerte no
               te interpone el abismo?

 XXII
¡Cuánta tristeza y amargura ahoga
en confusión la estrecha vida! ¡Cuánto
infortunio mezquino
nos oprime supremo!

XXXVIII

No tendré más pesar
que el continuo de la vida,
viendo que con los días
tarda lo que se espera, y es nada.


 Alberto Caeiro,  Según Fernando Pessoa, la obra de Caeiro representa una reconstrucción integral del paganismo en su esencia absoluta, que ni griegos ni romanos pudieron hacer justamente porque, al vivir inmersos en esa creencia, les faltó distancia para pensarlo.  Se presenta como el poeta de las sensaciones,  se asienta en la sustitución del pensamiento por la sensación, es el poeta de la naturaleza y actitud anti mística.

MUESTRA POÉTICA:
EL GUARDADOR DE REBAÑOS

(soy un guardador de rebaños / el rebaño es mis pensamientos / y mis pensamientos son todos sensaciones)

 El guardador de rebaños

Nunca guardé rebaños,
pero es como si los guarda
Mi alma es como un pastor,
conoce el viento y el sol
y va de la mano de las Estaciones
siguiendo y mirando.
Toda la paz de la Naturaleza sin gente
viene a sentarse a mi lado.
Pero me pongo triste como una puesta de sol
para nuestra imaginación,
cuando refresca en el fondo de la llanura
y se siente que la noche ha entrado
como una mariposa por la ventana.
Pero mi tristeza  es sosiego
porque es natural y justa
y es lo que debe haber en el alma
cuando piensa que existe
y las manos cogen flores sin darse cuenta.

Como un ruido de cencerros
más allá de la curva del camino, 
mis pensamientos están contentos.
Sólo me apena saber que están contentos,
porque, si no lo supiera,
en vez de estar contentos y tristes,
estarían alegres y contentos.

Pensar es incómodo como andar bajo la lluvia
cuando el viento crece y parece que llueve más….

 (fragmento)

 Alvaro de Campos Es el poeta modernista que escribe las sensaciones de la energía y del movimiento, así como las sensaciones de sentir todo de todas las maneras. Es quien más expresa los postulados del sensacionismo, elevando hasta el exceso ese ansia de sentir, de percibir toda la complejidad de las sensaciones. Lo espera aún un cansancio y un sonambulismo poético como prevé en el poema Opiário. Percibe las sensaciones distanciándose del objeto y centrándose en el sujeto. Un subjetivismo que acabará por encaminarse en la conciencia del absurdo, la experiencia del tedio, la desilusión. Admirará la energía y la fuerza en los textos Ultimatum y Ode Triunfal.

Fragmento de Aniversario
de Alvaro de Campos.

 Lo que soy hoy es como la humedad en el pasillo
del fondo de la casa
enmoheciendo las paredes...
lo que soy hoy ( y la casa de los que me amaron
tiembla a través de mis lágrimas)
lo que soy hoy es que vendieran mi casa
que todos hayan muerto
y que yo me sobreviva como un fósforo frío.


Opiario:   (viaje)

Soñar un sueño es perder otro. Entristecido
contemplo el puente pesado y en calma…
cada sueño es un existir de otro sueño,
¡Oh, alma mía, eterna  desterrada en ti misma!

 Siento en mi cuerpo más conscientemente
el rodar estremecido del tren. ¿Se para? …
Como con un intento intermitente
de ---- mal rodar, se detiene. En una estación, clara
de realidad y gente y movimiento.

Miro afuera… Ceso… Me estanco en mí.
Resoplar de la máquina… Caricia de viento
pero la ventana se abre… Estoy distraído…
Parar… seguir… parar… Esto es sin fin

¡Oh el horror de la llegada! ¡Horror! ¡Oh nunca
llegar, oh hierro en trémulo seguir!
Al margen del viaje prosigue… Trunca
la realidad, pasa al lado del ir
y por el lado interior de la Hora
huye, usa la eternidad, vive…
Sobrevive el momento ---va!
Suavemente … suavemente, cada vez más suave y tarda
---entra en la gare… Rechina… se detiene… ¡Es ahora!

 Todo lo que fui en sueños, el otro-yo que tuve
resbala por mi alma… Negro declive
resbala, se hunde, se evapora para siempre
y de mi conciencia un Yo que nuca obtuve
dentro en mí de mí cae.



Semiheterónimos

         Además de los heterónimos Alvaro de Campos, Alberto Caeiro y Ricardo Reis, Pessoa escribió una serie de textos atribuidos a unos semi-heterónimos, personajes no totalmente independientes de la figura del poeta. Entre ellos se encuentran:

Pedro Botelho: escribió una serie de cuentos como “El Prior de Burcos”, “Cuaresma”, “La Muerte del Dr. Cerdeira”, “La experiencia del Dr. Lacroix”, “El Eremita de la Sierra negra”, “El vencedor del tiempo”, de los cuales sólo se conservan algunos fragmentos.

Antonio Mora: Filósofo, escribió varios textos sobre el paganismo, y sobre los heterónimos como el libro “Alberto Caeiro y la renovación del paganismo”, en el que cuenta la relación maestro-discípulo que había entre los heterónimos y reflexiona sobre sus posturas paganas.

Fausto: A este semi-heterónimo se le atribuye un poema dramático incompleto en que se hace una reflexión sobre el conocimiento, el mundo, el placer y el amor, la muerte ...

Alexander Search: Es una de las primeras personalidades que aparecen en Pessoa, autor de sus primeras composiciones. Escribe en inglés.

 toda la vida del alma humana es un movimiento en la penumbra. Vivimos en medio de un crepúsculo de la conciencia, nunca seguros de lo que somos o de lo que creemos ser”.

Frederico Reis: Es el hermano del heterónimo Ricardo Reis.

Barón de Teive: Sólo se conocen notas sueltas para un libro que no llegó a terminar como “La educación del estoico”. Al igual que Soares, Pessoa afirma que nació a partir de rasgos particulares de su personalidad.

Vicente Guedes: Hay teorías que afirman que fue el primer autor del “Libro del Desasosiego” aunque algunos de los textos incluidos en este libro fueron publicados con anterioridad adjudicándose su autoría el propio Pessoa.

         Por último, en otras ocasiones Pessoa escribió bajo su propia personalidad pero tras un seudónimo, algunos de ellos fueron:

Raphael Baldaya
A.A.Cross
Thomas Crosse
Pantaleao
Chevalier de Pas
Charles Robert Anon
Maria Jose
Adolf Moscow
Jean Seul de Méleuret

Fuentes :
Roman gubern: Máscaras de la ficción
Ruelas Marú.- José Emilio Pacheco ante la heteronimia
Bernardo Soares: Contable al que se le atribuye el “Libro del Desasosiego”, publicado en 1982. También escribió algunos poemas.

Rocío del Alba Díaz Ramírez: HAIKUS EN VERACRUZ

HAIKUS EN VERACRUZ
Rocío del Alba Díaz Ramírez
(Poemas tomados del libro HAIKUS EN VERACRUZ, que la autora presentará el jueves 24 de noviembre de 2011 a las 20:00 hrs. en CASA PRINCPAL del IVEC)
 Dos abanicos
en seda pintan sus alas
¡La mariposa!
Gato la noche
muerde luna de coco
Parte su luz
Árbol en llamas
llanto de mariposa
quieren su hogar 
Hay dos pájaros
juntos en su nido
volteo … Ninguno
La luna llena
cae sobre mi mano
¡Maná de arroz!
 Dos flamas arden
doradas, altivas, frías
Humilde carbón

jueves, noviembre 17, 2011

Carl Jung a James Joyce: Pero alli donde usted nada...



Carl Jung a James Joyce 
Pero allí donde usted nada, ella se ahoga


Joyce mantuvo otra relación con el psicoanálisis, o mejor dicho con un psicoanalista, y en esa relación personal, en una anécdota, se sintetiza un elemento clave de la tensión entre psicoanálisis y literatura. Joyce estaba muy atento a la voz de las mujeres. Él escuchaba a las mujeres que tenía cerca: escuchaba a Nora, que era su mujer, una mujer extraordinaria; escuchándola, escribió muchas de las mejores páginas del Ulises, y los monólogos de Molly Bloom tienen mucho que ver con las cartas que le había escrito Nora en distintos momentos de su vida (…) Joyce estaba muy atento a la voz femenina, a la voz secreta de las mujeres a las que amaba. Sabía oir. Él, que escribió Ulises, no temía oir ahí, junto a él, el canto siniestro y seductor de las sirenas. Mientras estaba escribiendo el Finnegans Wake era su hija, Lucía Joyce, a quien él escuchaba con mucho interés. Lucía terminó psicótica, murió internada en una clínica suiza en 1962. Joyce nunca quiso admitir que su hija estaba enferma y trataba de impulsarla a salir, a buscar en el arte un punto de fuga. Una de las cosas que hacía Lucía era escribir. Joyce la impulsaba a escribir, leía sus textos, y Lucía escribía, pero a la vez se colocaba cada vez en situaciones difíciles, hasta que por fin le recomendaron a Joyce que fuera a consultar a Jung. Estaban viviendo en Suiza y Jung, que había escrito un texto sobre el Ulises y que por lo tanto sabía muy bien quién era Joyce, tenía ahí su clínica. Joyce fue entonces a verlo para plantearle el dilema de su hija, y le dijo a Jung: “Acá le traigo los textos que ella escribe, y lo que ella escribe es lo mismo que escribo yo”, porque él estaba escribiendo el Finnegans Wake, que es un texto totalmente psicótico (…) es totalmente fragmentado, onírico, cruzado por la imposibilidad de construir con el lenguaje otra cosa que no sea la dispersión. Entonces Joyce le dijo a Jung que su hija escribía lo mismo que él, y Jung le contestó: “Pero allí donde usted nada, ella se ahoga”.


Ricardo Piglia, Formas breves. Ed. Temas en el margen, 1999
Fuente: 
Saber y poder
http://hrcorvalan.wordpress.com/2007/02/24/joyce-lucia-y-jung/