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viernes, diciembre 11, 2009

Sergio Ranieri y Daniel Riera: Alejandra Pizarnik, Entrevista



Alejandra Pizarnik


(Entrevista de Sergio Ranieri y Daniel Riera)
Nota del 01/11/96

"Bicho aquí/ aquí contra esto/ pegada a las palabras te reclamo." Un reclamo sin respuesta de Julio Cortázar que homenajea a su "Bicho" -la poetisa argentina Alejandra Pizarnik, muerta el 26 de setiembre de 1972- en su poema Aquí Alejandra - Se habían conocido un día entre 1960 y 1964, cuando Pizarnik viajó a París, al encuentro de su patria literaria.

Desde el primer momento los unió la pasión por Rimbaud, por Janis Joplin, por la literatura... Cortázar admiraba su labor poética y se convirtió en algo así como su ángel protector, al punto de entregarle los manuscritos de Rayuela para que ella ganara algo de dinero pasándoselos a máquina. Sin embargo, según relata la docente universitaria, crítica literaria y traductora Cristina Piña en su libro Alejandra Pizarnik, Cortázar esperó en vano la transcripción y, finalmente, tuvo que recuperar los manuscritos.

El poeta Fernando Noy recuerda que no fue sencillo rescatar esos papeles porque la Pizarnik, sumergida en su propia poesía, no podía encontrarlos: "A veces la llamaba Julio a eso de las dos de la mañana. Yo atendía el teléfono y temblaba cuando la telefonista me decía que era una llamada persona a persona de Cortázar para Alejandra Pizarnik. Y ella, tartamudeando me pedía: "Decíle que acabo de salir... porque todavía... no los encontré". Alejandra tenía un fervor impresionante por su amado Cortázar pero andaba con cola de paja porque no encontraba los manuscritos, que, finalmente, Cortázar recuperó en un viaje a Buenos Aires.

Alejandra Pizamik, Fito Páez y Tanguito, a la hora en que todos duermen
Fernando Noy, el presidente de la noche
Nota del 31/08/94

Fernando Noy es un personaje en el que se resumen los últimos 30 años de la noche, ese territorio al que define como "el desierto de la luna, el de las sombras ....".Admirable poeta, amigo de artistas diversos, desde Alejandra Pizarnik hasta Fito Páez, pasando por Osvaldo Lamborghini, Tanguito o Caetano Veloso, cualquier intento de entrevistarlo se convierte en un monólogo apasionante, un viaje nocturno por distintos escenarios y ambientes. Las que aquí se publican son sólo algunos de la infinidad de historias que lo tuvieron por protagonista, más algunos pensamientos, apuntes e ideas sobre ese "miserable milagro": la noche.

La noche es como una patria aparte del mundo, que tiende a incentivar todo lo que sea la creación. Ya lo digo en mi poema Cacería: "Salir desde la boca de la noche hacia la boca del león y no encontrar ni la boca del perro ni la boca del gato, ni la boca de tu boca." Y lo que viene ahora es de la Pizarnik: "La noche, la magistral sapiencia de lo oscuro". Porque es el único momento de libertad absoluta, no en vano la pasión y el placer están supeditados a la noche. Lo bueno está en la noche a pesar de esa oscuridad, de esa sombra.

La pálida

Recuerdo cómo nació la palabra pálida. Ya habíamos probado el ácido, nos dijeron que había una pasta nueva, el Artane, y tomamos todos, Tanguito, Silvia Washington y un grupo de los célebres hippies. Entonces nos fuimos al Obelisco y había una luna llena muy grande. Y Tango empezó: "Se nos viene la pálida encima". La pálida era la luna que estaba ahí arriba. Tanto era el miedo que nos daba el maldito Artane que no lo probé nunca más. Frente a la luna nena los locos empezaron: "Qué pálida está, está cada vez más pálida". Era un enorme espejo y después empezaron a ver todas esas transparencias fantasmagóricas, que provoca el Artane. Les pido que no tomen Artane, Yo lo hice por ustedes y miren como quedé.

Desayuno

Nosotros desayunábamos a la medianoche para salir y para vivir. Un café con circo y con todo lo que fuera maquillaje mental y salíamos.

Alejandra

No puedo dejar de nombrar a Alejandra Pizamik, porque Alejandra era la cultora de la noche. Una noche con Alejandra terminaba cuatro días después. Con ella hemos batido records de permanencia despiertos. Yo tenía toda la energía de la adolescencia y ella estaba despidiéndose de esta vida, porque ya no le interesaba el achanchamiento de la Argentina de ese momento. Yo creo que ella fue un crimen perfecto, como mucha belleza que ha muerto suicidada. Se dio que se tenía que morir o morir, porque no podía vivir más. Y la patria que encontró, su patria nocturna, era justamente el único momento en que estaba en paz, porque no se inmiscuían en su secreto mundo. Entonces las noches con ella pasaban tipo una semana de noche eterna que era más allá de la noche y del día, porque dormíamos de día, de noche vivíamos, Ella escribió el libro Las palabras y las noches, que habla también del peso de lo nocturno. Estábamos en su casa y decía: "Los viejos de arriba me molestan". Porque los vecinos de arriba iban y venían al baño y hacían ruido con los zapatos. Entonces decidirnos asustarlos, atamos en dos palos de escoba un par de zapatos y caminábamos al revés por el techo, y a los tres minutos la mujer gritaba espantada: '¿Quién anda ahí?". Al final logramos librarnos del taconeo de los viejos. La noche era siempre eso: ella escribiendo, leyendo sus poemas...
Las noches duraban los días que te permitía tu energía. Todo ese mundo quedó en su obra, porque cuando Alejandra escribía se volvía parte del poema. Había que verla. Una noche llegó Olga Orozco, con una botella de Norton blanco. Alejandra dijo: "Te voy a presentar a la más grande poeta de la Argentina". La Orozco con su botella leía poemas como nadie y Alejandra se arrodillaba como una especie de novicia ante el relato.

Cortázar

A veces la llamaba Julio Cortázar y Alejandra me decía: "Decile que no estoy, que salí, que ahora vuelvo". Porque estaba muy concentrada escribiendo su poesía. Ella le había pasado a máquina el original de Rayuela y Cortázar quería recuperar el manuscrito y la llamaba a su casa, tipo a las dos de la mañana. Yo atendía, me temblaba la mano, me ponía eléctrico, por que la telefonista decía: 'De persona a persona con Alejandra Pizarnik de parte del señor Julio Cortázar'. Yo temblaba y la otra tartamudeando me decía: "Decile que acabo de salir... porque todavía... no los encontré". Había perdido los originales de Rayuela y se los tenía que devolver. Cortázar la llamaba a esas horas porque sabía que Ale jandra era una habitante de la noche. Era una rehén de esa zona oscura que ella necesitaba, una es pecie de gitana del lenguaje. Ella tenía el manuscrito porque se lo pasó en limpio a Julio como un agradecimiento a que él le había conseguido el departamento en donde vivía y la ayudó a mudarse. Hicieron como un canje energético.
Al final, por suerte, encontró los originales y volvía a tener una relación menos tensa.

Cemento

La noche inaugural de Cemento fue impresionante. Abrió a medianoche y yo le dije a Katja Alemann: " ¿A qué hora llegás vos Katja?", " ¿Para que querés saber a qué hora llegó yo?" "Porque cuando llegué yo te voy a sacar todos los fotógrafos." Ella llegó a las 11 y yo llegué a la 12. Con la banda de Genial, el B.O de y tres jeeps llenos de punks. Hicimos una especie de círculo de punkies en tomo de mi figura, que estaba punkeizada al extremo. Sabía que el look, y la onda y todo el ambiente de carnaval era fuerte. Y se lo dije como en jada a Katja, pero cuando llegué fue verdad: todos los periodistas venían a sacar fotos a la calle, Entonces Katja, con un peinado tipo torre Eiffel gigante, una especie de enorme cucurucho de frutillas en llamas, vino corriendo y me saludó.

Jóvenes

Los nuevos teenagers ya no tienen ni el mínimo atisbo de aquella vieja cosa caretona que escondían los viejos iracundos. La automatización de la juventud por la influencia del poder del capitalismo me hace pensar que son todos muy similares entre sí. Hay como un nuevo paradigma en el que la mina se le tira al tipo y el tipo pasa a ser la vedette.
Yo soy un caso aparte porque yo puedo salir una noche con tacos altos dorados, vestirme como quiero y llevar mi excentricidad al extremo.

Osvaldo Lamborghini

A veces íbamos a comer a Pippo con Osvaldo y bebíamos sin parar porque yo era adolescente y al culminar a las cinco de la mañana nos sacaban porque nos habíamos tomado toda la bodega. En un momento dado él me preguntó: "¿Y vos te creés que sos tan revolucionario? ¿A ver? Demostrá que sos capaz de desnudarte acá mismo". Y yo lo hice, empecé a sacarme toda la ropa y cuando llegaba a sacarme el pantalón, Llegaron los mozos y me taparon con los manteles de papel. Osvaldo, o Lamba como le decía yo, por lamer, lamida, porque estaba siempre son sus manitos para arriba apuntando a los bultos de todos los que se acercaban. Era tina Oscar Wilde de las pampas y yo era como un André Gide, a los 17 años haciendo strip-tease en el Pippo. Esa fue una noche infernal, la noche contraria a mi poema Cacería, porque esa vez sí se encontraba algo al final. Todo era al fin y al cabo para decir: "Hoy nací. Me tocó hacerlo a mí, en el póquer de la noche me vino el as de oro".

Estirpe

La gente de la noche es una estirpe de aparente quebranto y no es así. No es tan maldita esa estirpe. Es el lugar donde el sufrimiento se puede llenar de distintas parábolas: 1º del maldito y la del santo. La noche es una contraseña, un guiño.

Es necesario un espacio para el amor, un amódromo, un sexódromo donde se pueda ir a coger tranquilo y nadie moleste a hombres o mujeres o lo que fuere. En este país el sexo ha perdido residencia fija. Esto es lo que nunca le pediría a Carlos Saúl Menem, pero sí se lo pediría a alguien en el futuro, que trate de posibilitar una zona de placer, de exclusión del riesgo para el maravilloso y torturado fruto del deseo.

Muerte

Una noche muy loca en Francia tomé una superdosis, me di como siete veces más de lo previsible. Me echaron del lugar, porque estaba reloco. No me di cuenta, había entrado en un lugar y me dieron un poquito, después fui a otro, y era primero un pico, después otro... Quedé tan loca, tan dada vuelta que miré para un costado y vi a Tango que venía caminando con las manos en el suelo y me decía: "Salgamos de acá". "Pero, ¿con quién estás?", le pregunté. "Estoy con Jimi", me contestó. Miré y estaba Hendrix en el delirio. Entonces Tango me dijo: "Tenéis que salir de acá porque esta gente te quiere echar". Y yo tenía necesidad de estar con él, que ya habla muerto. De algún modo me quería matar para estar con él. Pero Tango me controlaba, decía: "No, no no vengas" y de pronto tuve la alucinación de ver a Janis Joplin que se volvía árbol. Morir de drogas no es lo mismo que morir en un accidente de autos, quedás encerrado en ese universo. Si a mí me preguntan de qué manera me gustaría morir yo creo que me tomaría una sobredosis, es la mejor manera de morir. No le temo a muerte, porque me he muerto más de una vez. Vino muy hermosa, espléndida, con una cara tan bella que ni la María Schneider. Era una rusa fría, con unas pieles negras hermosas. Un poco lo que creo que yo soy, que es mentira, porque soy un viejo verde charlatán y con pie plano. La vi y dije: "Qué divina mujer". Y lo decía yo, que nunca pude tener deseo por una mujer, es más, últimamente las repelo un poco a las minas. La muerte me venía a buscar y sus manos estaban tapadas por un mitón espléndido. Cómo vio que yo estaba impertérrito aguardándola y queriendo irme con ella, mi muerte se sintió medio arisca porque me vio feliz por verla tan bella. Se sacó lentamente su mitón y cuando se lo sacó ahí sí me asusté porque sus dedos eran todos huesos. Dejó de ser tina imagen maravillosa, de pronto me hizo sentir el "stop, parate, hasta acá llegamos". No morí, no m e llevó. Es increíble porque yo realmente me había ido al carajo. Y bueno, hay que cuidar los límites. La muerte está siempre. Así como Dios, la muerte. "Fuerte como la muerte es el amor", dice El cantar de los cantares del rey Salomón. Bueno, fuerte como la muerte, la noche y el amor.

Julio Cortázar: AQUÍ, ALEJANDRA

Dibujo: Alejandra Pizarnik



Julio Cortázar escribe este poema dedicado a Alejandra Pizarnik

AQUÍ, ALEJANDRA

Bicho aquí,
aquí contra esto,
pegada a las palabras
pegadate reclamo.

Ya es la noche, vení,
no hay nadie en casa

salvo que ya están todas
como vos, como ves,
intercesoras,
llueve en la rue de l’Eperon
y Janis Joplin.

Alejandra, mi bicho,
vení a estas líneas, a este papel de arroz
dale abad a la zorra,
a este fieltro que juega con tu pelo
(Amabas, esas cosas nimias
aboli bibelot d’inanité sonore

Venga, las gomas y los sobres
Venga, una papelería de juguete
Venga, el estuche de lápices
Venga, los cuadernos rayados)

Vení, quedate.
tomá este trago, llueve,
te mojarás en la rue Dauphine,
no hay nadie en los cafés repletos,
no te miento, no hay nadie.

Ya sé, es difícil,
es tan difícil encontrarse

es tanteste vaso es difícil,
es tanteste fósforo,

y no te gusta verme en lo que es mío,
en mi ropa en mis libros
y no te gusta esta predilección
por Gerry Mulligan,
quisieras insultarme sin que duela
decir cómo estás vivo, cómo
se puede estar cuando no hay nada
más que la niebla de los cigarrillos,
como vivís, de qué manera
abrís los ojos cada día

abris loNo puede ser, decís, no puede ser.

Bicho, de acuerdo,
vaya si sé pero es así, Alejandra,
acurrucate aquí, bebé conmigo,
mirá, las he llamado,
vendrán seguro las intercesoras,
el party para vos, la fiesta entera,

el partyErszebet,
el partyKaren Blixen

ya van cayendo, saben
que es nuestra noche, con el pelo mojado
suben los cuatro pisos, y las viejas
de los departamentos las espían

burbujLeonora Carrington, mirala,
burbujUnica Zorn con un murciélago
burbujClarice Lispector, agua viva,

burbujas deslizándose desnudas
frotándose a la luz, Remedios Varo
con un reloj de arena donde se agita un láser
y la chica uruguaya que fue buena con vos
sin que jamás supieras
su verdadero nombre,

qué rejunta, qué húmedo ajedrez,
qué maison close de telarañas, de Thelonius
que largaonhermosa puede ser la noche
con vos y Joni Mitchell
con vos y Hélène Martin
con vo,con las intercesoras

animulaon las iel tabaco
vagulaon las iaAnaïs Nin
blandulaon las vodka tónic

No te vayas, ausente, no te vayas,
jugaremos, verás, ya están llegando
con Ezra Pound y marihuana
con los sobres de sopa y un pescado
que sobrenadará olvidado, eso es seguro,
en un palangana con esponjas
entre supositorios y jamás contestados
etelegramas.

Olga es un árbol de humo, cómo fuma
esa morocha herida de petreles,
¿Ves by Natalia Ginzburg, que desteje
¿Ves bel ramo de gladiolos que no trajo.

¿Ves bicho? Así. Tan bien y ya. El scotch,
Max Roach, Silvina Ocampo,
alguien en la cocina hace café

alguiensu culebra contando
alguenidos terronesontun beso
algueinLéo Ferré

No pienses más en las ventanas
el detráses masel afuera

Llueve en Rangoon—

Llueve en Rangoon—Y qué.

Aquí los juegos. El murmullo

Aqui lo(Consonantes de pájaro
Aqui lovocales de heliotropo)

Aquí, bichito. Quieta. No hay ventanas ni afuera
y no llueve en Rangoon. Aquí los juegos.

jueves, diciembre 10, 2009

Alicia Dorantes: Ekiwah, el tejedor de caminos



Nada
Soy un árbol sin sus ramas
soy un guerrero que ha fallado su misión
estoy encerrado sin salida
la tierra tiembla, desolada
sólo calles sin final ni destino
sólo el sonido de las máquinas
ni siquiera el canto de un pájaro.
Soy nada
no soy aire ni roca inmóvil
el peor de los ladrones ha robado mi sonrisa
el mar me traga
el cielo cae, me aplasta
soy una ilusión, un fantasma
conozco a lo vacío y el vacío me conoce a mí.
Ekiwa

Era un domingo perezoso. Los postreros gruñidos del último norte aún se hacían sentir. Sólo por tener visitas en casa nos encaminamos rumbo al zócalo. La tarde agonizaba y en su agonía, salpicaba de rosa y de vino a las escasas nubes que cruzaban la bóveda celeste. El zócalo, como siempre, estaba repleto. Habíamos ido en busca del danzón que tanto gusta a los visitantes, pero nos encontramos con algo totalmente diferente: era el cierre de un encuentro internacional de personas con capacidades diferentes; en muchas ocasiones, pienso: superiores a las nuestras.
Alrededor del escenario grandes carteles anunciaban: “Encuentro Expresiones 2009”; lo coordinaba entre otras organizaciones, la Fundación Expresa, cuya misión es la de apoyar a todo tipo de personas que están en desventaja: social, física, o económica, y cuyos participantes se habían reunido por cuatro días sucesivos en los que hubo actividades de teatro, fotografía, pintura, música, conferencias y mesas redondas: esa tarde asistimos desafortunadamente, al último de los eventos. En él participaría un grupo de músicos invidentes “Los Merinos” y… Ekiwak “El tejedor de caminos”.


Ekiwah Adler Beléndez, es un joven de algo más de 20 años de edad, cuya historia de lucha y superación personal es tan sorprendente, que provoca un sentimiento de respeto a lo que es incomprensible. Dice uno de sus biógrafos: “Es un ser humano fuera de todo contexto que puedan compartirnos nuestras ciudades y nuestra vida maquinizada. Él es un joven poeta que habita en Amatlán, Morelos. Este lugar esconde unas montañas mágicas, llenas de verdes y cantos que son imposibles de imaginar para las paredes de nuestros hogares colonizados. Sea, él es poeta de nacimiento. Un nacimiento peculiar por cierto, Ekiwah posee ciertas cualidades que le ha regalado la vida al lado de una parálisis cerebral. Que cierto es que cuando algo en el cuerpo es débil hay otras “funciones” que se desarrollan a un nivel, que para nosotros los “normales” es inaccesible, no sin un enorme trabajo interior por supuesto”.
Ekiwah, cuyo nombre significa “guerrero”, ha vivido inmerso en la poesía desde que tuvo 4 años; a los 10, publicó su primer libro de versos, a los 14, el segundo, titulado “Soy”, hoy día continúa escribiendo tanto en español, como en inglés, pero el joven poeta, además es el creador y actor principal de un documental del que esa tarde-noche fuimos espectadores.
En él, vierte una serie de conceptos increíbles: habla de la inspiración, de la fuerza interna que nos hace ser quien somos, de la manera en que el exterior participa de nuestra voz. Ekiwah no tuvo y no ha tenido televisión, porque como él mismo señala: “la televisión limita la imaginación y el pensamiento”; sus imágenes provienen de su volátil imaginación y de los exquisitos paisajes del lugar en que ha crecido. Cito: “Ekiwah habla y se entiende que su manera de sentir la vida es diferente. Y uno piensa en los mil engaños que utilizamos para no enfrentarnos a la “realidad” tal cual es, uno piensa en la incapacidad para atravesar el espejo. Para respirar ese otro aire en el cual Ekiwah respira y que, estoy segura, miles de seres más conocen”.
Aunque el documental no se vio como todos los ahí presentes hubiéramos deseado, el joven parece habernos contagiado su manera de observar, no de ver, de escuchar, mas no de oír, y así pudimos captar la fuerza interior “del joven guerrero” atado a su silla de ruedas, con limitación en los movimientos de manos y pies, pero dueño de un espíritu aventurero y libre. Escuchamos voz que es poesía, poesía que es la voz de su yo interno. Dice el poeta:
Busco un poema que sea ligero que se acomode bien en la palma de tu manoque crezca muy alto hasta ser árbolpara luego extraer de él una hoja diáfanadonde pueda escribirun poema que sea luciérnagaen la palma de tu manoEkiwah

Ekiwah expone en su primer libro de poesía: “Encontré la llave de una puerta desconocida”. En otro poema menciona: “Me dieron una piernas equivocadas, porque no puedo subir a los árboles, pero puedo crear ilusiones”. Una de las presentadoras de este primer poemario, fue Elena Poniatowska. En otro lugar del mismo, habla con verdadera pasión de la felicidad y la tristeza; de música y silencio, de sentimientos encontrados: “itacate de palabras, susurrándome al oído”. Agrega: “soy un mapa sin fronteras”, esto quizá lo señaló al referirse que nació pesando apenas 900 gramos; cuando los médicos dudaban que viviera, cuando sus padres se aferraron a esa diminuta existencia hoy convertida en poeta y él, decidió vivir.
Si le preguntan ¿qué le gusta? Contesta casi de inmediato: “Me hace feliz una caminata por la ciudad, por el bosque, los cuentos cortos, un libro, el cine, una tarde de café, el mar, los gatos, la niebla sobre el bosque, las frases geniales, bailar hasta que los pies me reclamen, escribir, mis amigos, mis hermanos, los museos, el jazmín, caminar por lugares que no conozco, la luna, las palmeras de la ciudad, soñar sueños que se realizan, el blues, las películas de zombis, el metro, el “capuchimoka” del jarocho, mi gata, las palabras, el vino tinto, pensar cosas que me hacen feliz… y Riqui, su burro, quien en compañía de su padre, le permiten recorrer los bellos paisajes de su estado de Morelos.
Al terminar su participación, adquirimos su libro y con su letra de niño y corazón de poeta, escribió: ¨Para Alicia, con amor”… A Ekiwah Adler Beléndez, a Gaby Brimer, a los Equiwas del mundo que viven tan cerca y tan lejos de nosotros, tenemos mucho que aprenderles: ellos nos ayudarán a dejar “nuestra silla de ruedas mental”... y a liberar nuestro espíritu.

martes, diciembre 08, 2009

José Emilio Pacheco: Premio y Poemas

De acuerdo a rumores tras-del-patio, se citaba (a manera de pesadilla y descalabro) que el Premio Cervantes bien podría ser entregado al "despacho literario" de Isabel Allende. No fue así. El Premio ha sido otorgado a José Emilio Pacheco, a quien no hace mucho se le había concedido el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Y, como alguien lo dijera: Hablar de la obra completa de José Emilio Pacheco es como tratar de abarcar con un abrazo todo un bosque. Prácticamente ningún género se le ha resistido a este autor, ni en la literatura pura ni en la aplicada, según la distinción clásica que hacía Alfonso Reyes. Y precisamente como Reyes, Pacheco es un escritor todoterreno, un polígrafo virtuoso
Una de las mejores formas de allegarnos una vez más al poeta, es (en este caso y breve espacio)reproduciendo esta nube de poemas, que no por nube dejan de fulgurar en lo más alto de la poesía universal.

A Quien Pueda Interesar

Que otros hagan aún
el gran poema
los libros unitarios
las rotundas
obras que sean espejo
de armonía
A mí sólo me importa
el testimonio
del momento que pasa
las palabras
que dicta en su fluir
el tiempo en vuelo
La poesía que busco
es como un diario
en donde no hay proyecto ni medida



Alta Traición
No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.



El Reposo Del Fuego

(Don de Heraclito)
Pero el agua recorre los cristales
musgosarnente :
ignora que se altera,
lejos del sueño, todo lo existente.
Y el reposo del fuego es tomar forma
con su pleno poder de transformarse.
fuego del aire y soledad del fuego.
al incendiar el aire que es de fuego.
Fuego es el mundo que se extingue y prende
para durar (fue siempre) eternamente.
Las cosas hoy dispersas se reúnen
y las que están más próximas se alejan:
Soy y no soy aquel que te ha esperado
en el parque desierto una mañana
junto al río irrepetible en donde entraba
(y no lo hará jamás, nunca dos veces)
la luz de octubre rota en la espesura.
Y fue el olor del mar: una paloma,
como un arco de sal,
ardió en el aire.
No estabas, no estar
áspero el oleaje
de una espuma remota confluía
sobre mis actos y entre mis palabras
(únicas nunca ajenas, nunca mías):
El mar que es agua pura ante los peces
jamás ha de saciar la sed humana



Contraelegía

Mi único tema es lo que ya no está
Y mi obsesión se llama lo perdido
Mi punzante estribillo es nunca más
Y sin embargo amo este cambio perpetuo
este variar segundo tras segundo
porque sin él lo que llamamos vida
sería de piedra.

Dylan Thomas: Cómo se llega a ser poeta



DYLAN THOMAS
CÓMO SE LLEGA A SER POETA


Con evidente exceso de confianza, me ha invitado un editor a escribir sobre este asunto.
¡Tantos otros asuntos como podía haberme sugerido! Los enredos de las escenas de seduc­ción en el teatro Watts-Dunton, Charles Mor­gan, mi personaje favorito de ficción, Mr. T. S. Eliot y la crisis del dolar, la influencia de Lau­rel en Hardy y de Hardy en Laurel... Como escribe Fowler en su Diccionario de Uso del Inglés, «cuántas palabras no se podrían decir de todas esas cosas si tales fueran mis temas de ensayo». Pero, contrariado artesano, volveré a mi tema original.
Ya de entrada, y a modo de nota supuesta­mente informativa, quiero aclarar que yo no considero la Poesía como un Arte ni Oficio, ni como la expresión rítmica y verbal de una necesidad o premura espirituales, sino simple­mente como el medio para un fin social, siendo dicho fin la consecución de un estado en socie­dad lo bastante sólido como para justificar que el poeta tienda a eliminar o se deshaga de ciertos amaneramientos, fundamentales en un primer período, en el habla, la indumen­taria y la conducta. Para justificar también ingresos económicos que satisfagan sus necesidades más apremiantes, de no haber sido aquél víctima ya del Mal de los Poetas o del Gran Basurero (Londres). Para justificar, en fin, una seguridad permanente ante el temor de tener que seguir escribiendo. No pretendo preguntarme si la poesía es cosa buena en sí misma, pregunta sin respuesta posible, sino tan sólo si puede convertirse en un buen ne­gocio.
Para empezar, presentaré al lector, aña­diendo comentarios que acaso vengan a resul­tar en ocasiones innecesarios, unos cuantos tipos de poetas que se han hecho con cierta autoridad social o financiera.
Primeramente están, aunque no sigamos un orden según la importancia, los poetas funcio­narios, a quienes se ha concedido el certificado de «líricos». Dichos poetas pueden a su vez subdividirse en dos clases diferentes según su aspecto físico. Está el poeta delgadito, de as­pecto más que imberbe, labios descaradamente sensuales y tan tentadores como un ponedero para una gallina, desprovisto de toda masculinidad, ojos empequeñecidos y enrojecidos por sus lecturas francesas –pues el francés es len­gua que no comprende–, instalado en un ático provinciano en su etapa de repelente juventud, la voz como uña de ratón raspando papel de estaño, nariz transparente e incoloro aliento. Y está también el poeta de gran papada y poblada pelambrera, fumador de pipa y de nariz peluda, de ojos penetrantes donde se refleja toda la sabiduría de Sussex, con el olor de los perros que detesta prendido en sus añosas ves­timentas, con la voz de un culto Airedale que ha aprendido a pronunciar las vocales en cur­sos por correspondencia, y amigo íntimo de Chesterton, a quien nunca llegó a conocer.
Veamos ahora de qué forma ha alcanzado nuestro hombre esa envidiable y actual posi­ción de Poeta que ha hecho rentable la Poesía.
Después de ingresar como funcionario en la Administración a una edad en que muchos de nuestros jóvenes poetas se refugian en la Radio, equivalente del Mar en nuestros días, queda en un principio sepultado bajo mon­tañas de papeles que, en años futuros, ha de despreciar, con mordacidad no exenta de re­torcida ironía, en su En torno a mis carpetas y anaqueles. Transcurridos unos años, empieza a asomarse por entre los archivos y expedien­tes donde vive su vida ordenadita y ratonil, y aquí picotea una miga de queso y allí una pizca de excrementos, valiéndose de sus pulgares sucios de tinta. Su oído, misteriosamente sen­sible, reconoce ya familiarmente el susurro de las hojas de los cartapacios. Y aprende muy pronto que un poema en la revista de los fun­cionarios es, si no un peldaño más, al menos un lametón en la dirección más adecuada. Y entonces escribe un poema. Y un poema, desde luego, sobre la Naturaleza. En él se confiesa el deseo de escapar de la aburrida rutina y de abrazar la nada sofisticada vida del labrador. Desea, pero sin escándalo, despertar con las aves. Manifiesta su opinión de que a su pe­queña fuerza más convendría la reja de un arado que la misma pluma que blande. Decoroso panteísta, se identifica con los riachue­los, los monótonos molinos, los rosados culitos de las lecheras, con las bermejas mejillas de los cazadores de ratas, con los zagales y los puercos, con el bisbiseo de los corrales y con las camuesas. Tienen sus poemas el aroma del campo, la campiña y las flores, el aroma de las axilas de Triptolomeo, de los graneros, henares y hogueras, y, sobre todo, el aroma de maizal. Se publica el poema. Bastará citar un breve extracto lírico de su comienzo:

The roaring street is hushed!
Hushed, do I say?
The wing of a bird has hrushed.
Time’s cobweds away.
Still, still as death, the air
over the grey stones!
And over the grey thoroughfare
I hear sweet tones!
A blackbird open its bill.
–A blackbird, aye!–
And sing its liquid fill
from the London sky. *
* _
La calle estruendosa ha quedado en silencio
¿Silencio, digo?
El aleteo de un pájaro ha sacudido
las telarañas del Tiempo.
Plácido, plácido cual la muerte, el aire
sobre las piedras grises.
Y sobre la calle gris
dulces tonos siento.
Abre su pico un mirlo.
¡Un mirlo, ay!
Y derrama su líquida carga
desde los cielos de Londres.

Poco después de la publicación, recibe en un pasillo el saludo asentidor de Hotchkiss, de la «Inland Revenue», poeta a su vez de fin de semana, ya acreditado con dos pequeños volúmenes, media pulgada en el Quién es quién de la Poesía o en el Calendario Newbolt, ca­sado con una mujer de cuello anguloso y de­rrotado flequillo, propietario de un coche que siempre le lleva («le lleva», porque el coche se diría que anda solo) a Sussex –al modo en que el caballo de un reverendo trotaría im­pensadamente hasta las puertas de una taber­na–, y acreditado también con una monogra­fía, aún sin terminar, sobre la influencia de Blunden en la literatura religiosa.
Hotchkiss, en un almuerzo con Sowerby, de la Customs, a su vez figura literaria de cierta importancia que cuenta con una colum­na semanal en el Will o’ Lincoln’s Weekly y que tiene su nombre en el catálogo editorial de Obras Maestras del Club Quincenal (pre­cios reducidos para escritores y descuento del setenta y cinco por ciento en las obras com­pletas de Mary Webb para Navidad), comenta como al azar: «Sowerby, tiene usted en su de­partamento a un tipo bastante prometedor. El joven Cribbe. He estado leyendo parte de su Deseo de la garza...»
Y el nombre de Cribbe corre ya por los más fétidos círculos literarios.
A continuación se le pide su contribución, con un pequeño conjunto de poemas, para la antología de Hotchkiss, Gaitas nuevas que So­werby elogia –«un extraño don para la frase inolvidable»– en su Will o’ Lincoln’s. Cribbe envía copias de la antología, firmadas todas ellas laboriosamente: «Al más grande poeta de Inglaterra, en homenaje», dedicatoria repe­tida para los veinte poetas más insoportables del país. Alguno de estos delicados presentes reciben la correspondiente respuesta agradecida. Sir Tom Knight, interrumpiendo breve y aturdidamente sus momentos de contempla­ción y retiro en un inolvidable y único fin de semana, encuentra un momento para mandar­le unos garabatos escritos de su mano en papel timbrado con blasones. «Apreciado señor Crib­be –escribe sir Tom–, en mucho estimo su pequeño homenaje. Su poema Nocturno de los lirios puede compararse a cualquier Shanks. Siga, siga. Hay lugar para usted en este Olim­po.» Y aunque el poema de Cribbe no sea en realidad el Nocturno de los lirios, sino Al es­cuchar a Delius en el cementerio, la cosa no le molesta y archiva la carta después de qui­tarle de un soplido la caspa que traía, y siente en seguida la quemazón de reunir todos sus poemas para hacer con ellos, ¡misericordia!, un libro. El huso y el jilguero, dedicado «a Clem Sowerby, jardinero de verdes dedos en el Jardín de las Hespérides».
Aparece el libro. Se da cuenta de él, favo­rablemente, en Middlesex. Y Sowerby, dema­siado modesto como para hacer la reseña des­pués de dedicatoria tan gratificante, lo reseña, eso sí, con nombre supuesto. «Este joven poe­ta –escribe– no es, afortunadamente, tan "modernista" como para rendir reverencia a la iluminadora fuente de su inspiración. Crib­be llegará lejos.»
Y Cribbe va en busca de sus editores. Se le extiende un contrato: Stitch & Time se com­prometen a publicar su próximo libro a con­dición de hacerse con la opción de los derechos de sus próximas nueve novelas. Cribbe se avie­ne también a leer ocasionalmente manuscritos que le envíe la editorial, y vuelve a casa pro­visto de un paquete que contiene un libro sobre El desarrollo del movimiento oxoniense en Finlandia de un tal Costwold Major, tres tragedias en verso blanco que tienen a María Estuardo por protagonista, y una novela que lleva por título Mañana, Jennifer.
Hasta ese contrato, nunca había pensado Cribbe en escribir una novela. Pero sin desa­nimarse ante el hecho de no saber distinguir a la gente –el mundo es para él una amorfa masa indiferenciada, con la excepción de algu­nas celebridades y de sus jefes en el departa­mento, pues nada de lo que pueda decir o hacer la gente le interesa si no se relaciona con su carrera literaria–, no desanimándole tampoco lo limitado de su invención, compa­rable a la de una ardilla o una rueda de mo­lino, se sienta en una silla, se remanga la ca­misa, se afloja el cuello, aprieta bien la pipa y se pone a estudiar fervorosamente la mejor manera de alcanzar un éxito comercial sin te­ner talento alguno. Pronto llega a la conclu­sión de que las ventas rápidas y las famas efímeras sólo llegan de la mano de novelas fuertes con títulos tales como Dispuesto a todo o Los dados de la muerte, de novelas prole­tarias que tratan de la conversión al materia­lismo dialéctico de chicos de la calle, con títu­los del tipo de Lluvia roja para ti, Alf, o de novelas como Melodía en Jauja, con un obscuro protagonista ligeramente cojo llamado Dirk Conway y la historia de su amor con dos mu­jeres, la lasciva Ursula Mountclare y la peque­ña y tímida Fay Waters. Y en seguida descu­bre, en las orgullosas revistas de circulación mensual, que las ventas menos importantes resultarán de novelas como El zodíaco interior, de G. H. Q. Bidet, despiadado análisis de los conflictos ideológicos que surgen entre Philip Armour, físico impotente de fama internacio­nal, Tristram Wolf, escultor bisexual, y la vir­ginal, exótica y dinámica esposa de Philip, Ti­tania, profesora de Economía de los Balcanes, y estudio de cómo personajes tan altamente sensibilizados –con el perfume de la era post-sartriana– se relacionan mientras comparten un trabajo por el bien de la Existencia, en una clínica de la Unesco.
Nada de bobadas. Cribbe comprende, poco después de iniciar una exploración con teodo­lito y máscara antigás por las más densas pá­ginas de Foyle, que lo que hay que escribir es una novela que se venda con facilidad y sin sensacionalismo en provincias y capitales y que trate, casualmente, del nacimiento, educación, vaivenes económicos, matrimonios, separacio­nes y muertes de cinco generaciones de una familia algodonera del Lancashire. Esta novela, advierte en seguida, debe tener la forma de una trilogía y cada una de sus partes ha de llevar un título eficaz y frío, algo así como La urdimbre, La trama y El camino. Y se pone a trabajar. De las reseñas de la primera novela de Cribbe, pueden seleccionarse párrafos tales como: «Una caracterización excelente unida a una perfecta habilidad narrativa», «Una his­toria llena de acontecimientos», «el lector llega a conocer a George Steadiman, a su esposa Muriel, al viejo Tobías Matlock (personaje de­licioso) y a todos los habitantes de la Casa Loom como si se tratara de miembros de la propia familia», «la austeridad de los Northcotes se apodera del lector», «tan inglesa como la lluvia de Manchester», «Cribbe es un autén­tico monstruo», «un relato con la clase de Phyllis Bottome». A partir del éxito, Cribbe se asocia a un club de escritores y se convierte en solicitado conferenciante, y llega incluso a hacer con regularidad críticas en las revistas (El resplandor de la prosa), elogiando una de cada dos novelas que se le envían e invitando a cenar al Club Servile, en el que ha sido acep­tado recientemente, a uno de cada tres escri­tores jóvenes que conoce.
Cuando por fin aparece la trilogía comple­ta, Cribbe sube como la espuma, pasa a formar parte del comité del Club de escritores, asiste a los funerales que se celebran en honor de los hombres de letras muertos en el transcurso de los últimos cincuenta años, rescinde su viejo contrato, saca una nueva novela que es selec­cionada por un Club de lectores para su oferta mensual, y se le ofrece, en la casa Stitch & Time, un puesto de «consejero» que acepta, abandona la Administración, se compra una casa de campo en los alrededores de Londres («¿No te parece increíble que esté a sólo trein­ta millas de Londres? Mira, un somorgujo crestado». Y pasa volando un estornino) y... una secretaria con la que acaba casándose por sus dotes táctiles, ¿Poesía? Acaso de vez en cuando un soneto para el Sunday Times. Ocasionalmente un librito de versos («Fue mi pri­mer amor, sabes»). Pero ya no le preocupa más, por más que fuera ella quien le condu­jera hasta donde ahora se encuentra. ¡Lo ha conseguido!
Y ahora, vengamos a contemplar por un momento otra clase de poeta, muy diferente, a quien llamaremos Cedric. Si se quiere seguir los pasos de Cedric –cosa que le haría feliz y por la que no llamaría jamás a un policía de no ser el sargento terrible y siniestro de Mecklenburg Square, que parece un Greco–, debe nacerse en la sordidez de la clase media o debe asistirse a una de las escuelas propias de esa clase (escuela que, claro está, debe odiarse, pues resulta esencial ser un incomprendido desde el comienzo), y llegar a la universidad con una reputación sólida ya de futuro poeta y, a ser posible, con un aspecto que oscile en­tre el de oficial de la Guardia y el de querida de un fotógrafo de sociedad. Se me puede preguntar ahora que cómo es posible llegar con esa reputación ya firme de «poeta digno de observación». (La observación de poetas va camino de ser tan popular como la observación de pájaros. Y parece razonable suponer que llegará el día en que el estado se decida a com­prar las oficinas de El Poetastro para conver­tirlas en parque nacional.) Pues bien, dicha pregunta escapa a los límites de estas más que elementales notas mías, y es que, además, debe asumirse que todo aquel que opta por abrazar la carrera poética sabe perfectamente cómo jugar esa baza en caso necesario. Se requiere también que el tutor universitario de Cedric resulte ser íntimo amigo del director de su an­tiguo colegio. En fin, ya tenemos ahí a Cedric, conocido por unas cuantas mentes privilegia­das en gracia a sus sensibles poemas de ramas doradas, frondas preciosas, ambrosía del pri­mer beso discreto en las barrocas cavernas lu­nares (uno de los roperos del colegio), en los umbrales de la fama y el mundo rendido de admiración a sus pies como una fila de baila­rinas genuflexas.
Si la acción transcurriera en los años vein­te, el primer libro de poemas de Cedric, publi­cado mientras estudiaba todavía en la univer­sidad, podría muy bien titularse Laúdes y áspides. Tendría la nostalgia de una vida que nunca existió. Expresaría un hastío existencial. (Vio en cierta ocasión el mundo por la ven­tanilla de un tren y le pareció irreal.) Sería una mezcla discretamente chillona, un pastel astutamente evocativo elaborado con ciruelas arrancadas del árbol de los Sitwells y compa­ñía, un invernáculo dulcemente cacofónico de exótica horticultura y curiosidades cómico-eró­ticas, de donde he extraído estas líneas típicas:

A cornucopia of phalluses
cascade on the vermilion palaces
in arabesques and syrup rigadoons.
Quince-breasted Circes of the zenanas
do catch this rain of cherry-wigged bananas
and saraband beneath the raspberry moons. *
* _
Una cornucopia de falos
se derrama torrencial sobre bermellones palacios
en arabescos y almibarinos rigodones.
Circes de amembrillados pechos de los serra­llos
se apoderan de este diluvio de plátanos de tonos cereza
y danzan la zarabanda bajo lunas de frambuesa.

Y tras una trifulca con las autoridades aca­démicas, se pierde en los Registros nostálgicos, y ya es todo un hombre.
Si la acción ocurriera durante los treinta, el libro podría llamarse Paros, Yo te aviso, y podría ofrecer dos tipos de versos. Bien un verso largo, lánguido y descuidado en el ritmo, abruptamente quebrado y con imágenes de conciencia social:

After the incessant means-test of conspiratorial winter
scrutinizing the tragic history of each robbed branch,
look! the triumphant bourgeoning!
spring gay as a workers' procession
to the newly opened gymnasium!
Look! the full employment of the blossoms! *
* _
Tras la inspección constante del conspiratorio in­vierno
escrutador de la trágica historia de cada rama robada
¡ved el retoñar triunfante,
la primavera feliz cual procesión de obreros
hasta el gimnasio recién abierto!
¡Ved el pleno empleo de la flor!

O bien una composición atrevida atestada de lenguaje callejero y coloquial, con retazos de canciones, algo de la música rítmica de Kipling y cierta recargada tristeza.

We're sitting pretty
in the appalling city.
I know where we're going
I don't know where from but.
Take it from me, boy;
you are my cup of tea, boy;
we're sitting on a big black bomb. *
* _
¡Qué bien estamos
en la espantosa ciudad.
Sé adonde vamos
pero no sé de dónde venimos.
Vente conmigo, amigo;
sólo te quiero a ti, amigo;
estamos encima de una gran bomba negra.

¡Conciencia social! Ese es el lema. Y mien­tras se toma un café, confiesa que quiere pa­sarse unas largas vacaciones en «un sitio vivo de verdad» («Adrián es la única persona que sabe hacer café en esta isla brutal». «Oye, Rodney, ¿dónde compras estos deliciosos pastelitos de color rosa?» «Es un secreto.» «Venga, dime dónde. Y te digo yo cómo se prepara esa receta que el coronel de Basil se trajo de Ceilán, sólo lleva tres libras de mantequilla y una cáscara de mango»). «Sí, un sitio auténtica­mente vivo. O sea, vivo, ¿no? Como el Valle de Rhondda o así. O sea, es que a mí aquello de verdad que me atrae, o sea que te quedas allí como sin hacer nada, ¿no? ¡Libros, libros! Lo que importa es la gente. O sea, hay que conocer a los mineros.» Y se marcha con Regie a pasar unas largas vacaciones en Bonn. A lo cual ha de seguir un librito de escritos político-viajeros que le convierten ya en pro­mesa que años más tarde pasa a consagrarse y llega a desempeñar el puesto de secretario literario de la CIAM (Consejo Internacional de las Artes del Mañana).
Si Cedric escribiera en los años cuarenta, lo más probable es que se sintiera atrapado y sin salida en una especie de apocalíptico rebozo, y que su primer libro se titulase Ma­crocosmo de lágrimas o Heliogábalo en Pen­tecostés. Cedric puede entonces mezclar sus metáforas y tópicos como fangoso engrudo y empapar los símbolos de que se sirve con ran­cia leche de burra para que así gane el con­junto en viscosa verborrea.
Después, Londres y las reseñas. Reseñas, claro está, de obras de otros poetas. Es tarea sencilla si se hace mal y aunque al principio no lo parezca, acaba por resultar siempre muy gananciosa. El vocabulario que un autor cons­cientemente deshonesto de reseñas de poesía contemporánea debe de aprender es muy limi­tado. Corriente, en primer lugar, y luego, im­pacto, efecto, conciencia, zeitgeist, esfera de influencia, Audeniano, último Yeats, período de transición, constructivismo, ingeniosamen­te salpicado, contribución, interminable, la dra­mática y breve despedida de toda la obra de un poeta adulto y responsable. Hay unas cuan­tas reglas fundamentales que deben ser obser­vadas: cuando se escribe una reseña, de por ejemplo, dos libros de versos absolutamente distintos, póngase el uno frente al otro como si se hubieran escrito los dos para un mismo concurso. He aquí una ilustración del mecanismo tan valioso y tan evitador de innecesarios derroches: «Tras los comentarios poéticos del Sr. A, tan sutiles y bien trenzados que se di­rían epigramas, la narrativa heroica, prolija y sonora del Sr. B adquiere una resonancia ex­trañamente hueca si consideramos la riqueza de sus textos y la vibrante orquestación de los mismos.» Hay que decidirse con sumo cuidado a admirar apasionadamente a un poeta determinado, guste o no su poesía. Todo se va a cargar a su cuenta, se le va a convertir en un segundo yo, va a ser patentado, se va a llegar con él hasta la tumba. Su nombre ha de citarse gratuitamente en todas las reseñas: «E. es, por desgracia, un poeta excesivamente dado al rosicler (y no como Héctor Whistle)». «Al leer la admirable, si bien en ocasiones pedes­tre, traducción de D., echamos de menos ese templado ardor y esa consumada capacidad de Hector Whistle.» Téngase cuidado con la elección del poeta, no vaya uno a convertirse en cazador furtivo. Se impone la siguiente pre­gunta previa: «¿Es Hector Whistle pichón de otra escopeta?»
Léanse todas las demás reseñas de los libros que se han de reseñar antes de pronunciarse sobre ellos una sola palabra. Cítense fragmen­tos de poemas sólo en caso de urgencia, pues una reseña debe siempre de versar sobre quien la hace y nunca sobre el poeta. Cuidado con censurar a un mal poeta rico, a no ser que se trate de uno notoriamente malo, ya difunto o exiliado en América, pues no se suele tardar en acceder desde las reseñas poéticas a la direc­ción de quién sabe qué revista, y muy bien pudiera suceder que ese mismo mal poeta rico fuera su mecenas.
Volviendo a Cedric, supongamos que, como resultado de una comparación por él estable­cida entre la poesía de un joven adinerado y la poesía de Auden –en detrimento de éste–, se ha hecho con la dirección de una nueva pu­blicación literaria. (También puede haberse hecho con nueva vivienda. En caso contrario, debiera insistir en que la nueva publicación necesita locales más cómodos, y trasladar su sede a ellos.) El primer problema con que Ce­dric se enfrenta es el de cómo llamarla. No es tarea fácil, ya que la mayoría de los nombres desprovistos de significación –elemento esen­cial para el éxito del nuevo proyecto– han sido agotados ya. Horizonte, Polémica, Vendimia, Carabela, Semilla, Transición, Nuevo reino, Foco, Panorama, Acento, Apocalipsis, Arena, Circo, Cronos, Avisos, Viento y Lluvia. Sí, en efecto, ya han sido usados todos. Pero la mente de Cedric se devana incesantemente: Vacío, Volcán, Limbo, La piedra miliar, Necesidad, Erupción, Útero, Sismógrafo, Vulcano, Cogni­ción, Cisma, Datos, Fuego... y al fin, Clarobscuro, ya está. Lo demás es muy sencillo: sim­plemente editar.
Vayamos ahora muy someramente con otros métodos para convertir la poesía en empresa de alto rendimiento.
El Desmadre provinciano o el sistema de Viva-Rimbaud-y-a-por-ellos. Yo francamente no lo recomiendo mucho, pues son necesarias de­terminadas condiciones. Antes de aparecer avasalladoramente en un centro de actividad literaria –o sea el bar adecuado, en los primeros años, las casas adecuadas después, y finalmente los clubs adecuados– ha de tenerse detrás un cuerpo (la cabeza no es precisa) de versos fe­roces e incomprensibles. (Como ya he dicho antes, no es mi empeño describir cómo se lo­gran estos éxtasis gauchistas y verbosos. Hart Crane descubrió un buen día que escuchar bo­rracho a Sibelius le hacía ponerse a escribir hasta ya no poder más. Un amigo mío que ha padecido violentas jaquecas desde los ocho años, encuentra tan sencillo escribir así que tiene que hacerse nudos en el pañuelo para acordarse de que hay que parar de vez en cuan­do. Hay muchos métodos y siempre hay un camino si existe el deseo de un ligero delirio.) En fin, este poeta necesita estar en posesión de la constitución y la sed de un caballo que sólo se alimentara de sal, el pellejo de un hipo­pótamo, ilimitada energía, prodigioso engrei­miento, falta absoluta de escrúpulos y –más importante que nada, nunca estará de más in­sistir sobre este punto– una casa lejos de la capital adonde regresar cuando se deprima.
Me temo que tendré que pasar muy por alto otros tipos de mi clasificación.
Del poeta que tan sólo escribe porque quie­re escribir, a quien publicar o dejar de publi­car no le preocupa en absoluto, y que puede enfrentarse tranquilamente con la pobreza y el anonimato, de ése pocas cosas de valor pue­do decir. Este no es un hombre de negocios. La posteridad no es rentable.
Anotemos también otra clase de poesía, altamente no recomendada:
Poemas para tarjetas de felicitación: am­plio mercado, ganancias mínimas.
Poemas para las cajas de galletas: muy variable.
Poemas para niños: pueden acabar con el autor y con los niños.
Necrológicas en verso: es difícil competir con los valores tradicionales.
Poesía como forma de chantaje (por abu­rrimiento): peligroso. La víctima puede contraatacar con la lectura de su tragedia incom­pleta, «El termo», sobre la vida de san Ber­nardo.
Y finalmente: Poemas en las paredes de los retretes. La compensación es puramente psico­lógica.


Muchas gracias.

David Cabuto Valdés: Entretenimiento, información y salud vs publicidad



Entretenimiento, información y salud vs publicidad
Por: David Cabuto Valdés
(Alumno de bachillerato del Tec Milenio, Veracruz)

Introducción:

Cada día que paso en el mundo me doy cuenta de que existe una nueva necesidad para el ser humano, que no distingue posición social, credo o raza. Y es el estar informados acerca de lo que pasa a nuestro alrededor de nuestro entorno en el que vivimos o simplemente pasar tiempo descansado y entreteniéndose y me refiero a los medios de comunicación. Cada vez que veo la televisión o enciendo la radio, o simplemente quiero leer lo que paso en mi localidad me encuentro con las mimas cosas de las que intento huir, y son los comerciales. Pero ¿qué son los comérciale? Los comerciales son necesarios para que una televisora sobreviva y son también para dar a conocer un servicio o producto, el punto es que tras ese simple anuncio oral, escrito o visual me encuentro con algo que me hace sentir la necesidad de obtenerlo o consumirlo. Aunque si lo usara y no tuviera beneficio alguno.

Desarrollo:

Sabemos bien como sociedad para qué no sirve la publicidad, anuncios en General los medios masivos. En su mayoría es utilizar para dar servicios, aumentar ventas de un producto o llamar a las personas de algún lugar, tiendas de autoservicio, el consumismo es una parte que rigen nuestra existencia sin que nos demos cuenta, que nos puede afectar a nivel psicológico.
Pero te has preguntado ¿cuántos años de comerciales ve un individuo a lo largo de su vida? Ó en cuanto a la programación de radio y televisión ¿qué porcentaje de proporción de vez o escuchas de comerciales? y eso excluyendo los anuncios de internet y las hojas completas de periódico y revistas.
Detrás de anuncios bonitos y llamativos hay una lucha para ganarse a los consumidores. Existe una guerra infinita entre marcas tiendas y servicios, analizando el gusto de los consumidores de cualquier nivel de la sociedad.
Hoy en día si se mantuvieron estables los medios de comunicación, y no variarán. Un individuo que viviera 80 años y dedicara lo que actualmente le dedica una persona promedio a la televisión o radio, que son de 4 a 8 horas, pasaría de 6 a 12 años de su vida viendo o escuchando solo anuncios mas de la 3ra parte de lo que vivió o escucho de entretenimiento, sin contar, claro, su lectura y tiempo internet.
De ese modo, nos damos cuenta de que hay un bombardeo de mercadotecnia excesivo.
Esto, desgraciadamente, no se puede disminuir ya que los medios de comunicación prácticamente viven de eso y seguramente aumentarán con el paso de los años. Y sin darnos cuenta que esto puede ya ser un nuevo tipo de contaminación a donde quiera que miren existen anuncios y marcas plasmados en todo tipo de materiales
Incluso también es una causa por la que hay crisis económica.
Viéndolo desde un punto precedido de una competencia que no tiene fin. Yo les importa en ocasiones confundir a la sociedad, como niños, a que tengan salud y cuidado en su persona.
Y desde un punto de realista las empresas o servicios que ayudan a la sociedad lo hacen para que se les reconozca más, que es el patrocinio.
Ya sabemos que esto no se puede disminuir, lo único que podemos hacer es tener conciencia de lo que consumimos y no dejarnos llevar de la música o una imagen llamativa o subliminal que nos obliga psicológicamente a comprar o adquirir un servicio que no necesitamos y que poco a poco perdemos el control de nuestros ingresos y egresos ya que tiene que ver como fundamento básico la economía. Y si observamos a nuestro alrededor hay un gran número de personas que no tienen ingresos para pagar la vida y los servicios que no le son útiles ni necesarios.

Conclusión:

Personalmente yo no puedo evadir eso al ver algunas cosas de este tipo. Pero lo que si puedo y se convierte en parte de la cultura, es decir que se transmite de padre a hijo, pensar a la hora de comprar o contratar algún servicio, producto etc. Que beneficios tendré y comparar si lo quiero para los beneficios que supuestamente pretendo obtener.

Leticia Jasiel Lastra Aguirre: Alma de campéon



Alma de campeón
Leticia Jasiel Lastra Aguirre
(Alumna de bachillerato del Tec Milenio, Veracruz)

La vida sin propósito y sin pasión es una vida que no vale la pena vivir. Todos necesitamos una razón para levantarnos cada día y necesitamos encontrar la pasión, la chispa que nos mantiene motivados y avanzando. ¡Necesitamos ser entusiastas! Demasiadas personas caminan con caras largas, pareciendo y sintiéndose indiferentes, aburridas o totalmente agotadas. Pero el corazón del ser humano fue creado para tener pasión, un deseo de alcanzar algo que está más allá de nosotros mismos.

Necesitamos ser capaces de celebrar cada día de nuestra vida, sean cuales sean las circunstancias. El mayor error que cualquiera puede cometer es no tener sueños para el futuro y no hacer nada para mejorar alguna cosa en su vida.
La nueva generación de jóvenes estamos viviendo una situación la cual nombro crisis de sueños, porque hemos perdido el motivo para vivir, no tenemos anhelos ni metas por cumplir, vivimos por rutina y hacemos lo que normalmente tenemos que hacer sin correr riesgos o pensar en algo nuevo, sin imaginar que será de nosotros en unos años más “los sociólogos dicen que esta última generación de jóvenes está viviendo una depresión blanca” lo cual significa que siempre andamos tristes y no sabemos por qué, cualquier cosa nos deprime y andamos por la vida sin saber que hacer “y una vez que entran es difícil salir de ahí “ afirman los sociólogos.
Lo que yo creo es que eso se debe a que hemos perdido los sueños y no tenemos un motivo para vivir. Algunas veces si lo tenemos pero no nos damos cuenta que, poco a poco, lo hemos abandonado.
Sin embargo aún cuando todo se cree perdido podemos cambiar nuestra estrella; ¿a qué me refiero con ello? Lo que quiero decir es que estando en la condición que estemos y aun si fuere la peor podemos hacer de nuestro futuro algo mejor. Todavía podemos soñar en grande y cambiar nuestro destino.
Necesitamos algo por qué vivir, por qué luchar y seguir hacia adelante en lugar de quedarnos estancados sin hacer nada, Dios no nos hubiera dado la capacidad de soñar si no nos hubiera dado la capacidad de cumplir nuestros sueños.
Debemos tener alma de campeón, que es ese espíritu que sólo tienen los que quieren triunfar en la vida y no les importa nada más, que si en su intento por cumplir sus metas, se tropiezan y caen se vuelven a levantar, esa alma que comienza aún cuando todos los demás abandonan y dejan sus sueños a un lado.
Una vez que nos hemos determinada a cumplir nuestros sueños, no debemos preocuparnos. Se van a cumplir lo sé porque de una cosa estoy segura que cuando alguien se ha determinado llegar a la meta lo logra, solo debemos saber esperar y nunca “tirar la toalla” nunca desalentarnos, si tenemos el alma de campeón debemos saber que todo anhelo por más grande que sea se puede cumplir.
“Este mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y la determinación de hacer sus sueños realidad”.
Así que debemos tomar la decisión de hacer historia, logrando alcanzar nuestros sueños o quedarnos sentados toda nuestra vida sin tener la satisfacción de que valió la pena haber vivido.

“Una esperanza, una visión, un sueño o un plan es como una semilla; es algo pequeño que conduce a algo grande. Todo comienza con una semilla. Nunca podremos tener una cosecha sin una semilla, y lo mismo sucede con nuestros sueños. Si no tienes visiones positivas para el futuro, te quedarás en donde estás y eso no es algo por lo que te recordarán”.
Así como admiramos a aquellos hombres y mujeres que tuvieron un gran sueño y lo cumplieron como: Abraham Lincoln que perdió varias veces la elección pero siguió luchando hasta llegar a ser el presidente, como Thomas Edison que hizo más de dos mil intentos de bombilla eléctrica hasta lograrla o como Patch Adams que a pesar de que tuvo que sufrir el rechazo de todos sus compañeros y maestros por cumplir su sueño lo hizo realidad. Así como Eleanor Roosevelt quien dijo”El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños”. Así como ellos que determinaron cumplir sus metas nosotros debemos luchar y alcanzar nuestro objetivo y así ser recordados por toda la vida, salir del montón en donde nos encontramos y ser únicos e inigualables.
Así que solo me queda decir que me atreveré a vivir con propósito y pasión. Me atreveré a vivir con excelencia, compromiso y determinación. Haré todo lo que está en mis manos para ser la mejor “yo” que pueda ser. ¡Tendré la valentía para ser uno de los pocos, una que tiene alma de campeón y se ha determinado cumplir su sueño!
Sé que a veces no es fácil llegar a la meta pero hoy, tú también puedes cambiar tú estrella.

Andrea Esther Tea Luna: El comercio virtuoso




El Comercio Virtuoso
Por: Andrea Esther Tea Luna
(Alumna de bachillerato del Tec Milenio, Veracruz)

En México en general hay un entorno adverso para el desarrollo de las empresas, esa premisa no puede ser pretexto individual para el estancamiento o la parálisis individual. A pesar de todos los obstáculos, frenos y barreras hay ciertos empresarios que han sabido romper paradigmas y superar todo.Como respuesta a la necesidad imperante de fortalecer nuestra economía se propone el desarrollo e implantación de una nueva ciencia a la cual se la ha llamado comercio virtuoso
El comercio virtuoso está sustentado en las mismas bases que la economía convencional, finanzas corporativas y sistemas de gestión; así mismo fortalece estas prácticas añadiendo recursos y componentes para su buen funcionamiento.
Cada componente del comercio virtuoso incorpora valores humanos universales como la honestidad, compromiso, asertividad, responsabilidad social y rendición de cuentas a toda actividad relacionada con el intercambio de bienes y servicios entre individuos o instituciones; así mismo los elementos del comercio virtuoso son definidos por modelos, diagramas, esquemas, sistemas gráficos que ayudan para su comprensión y adaptación.
El carácter del empresario o emprendedor es una variable trascendental para determinar el nivel de virtuosidad en sus actividades. Un carácter íntegro estará preocupado por la implantación de valores en su que hacer, en cambio practicas desleales, deshonestas y amorales caracterizan la falta de integridad.
Para definir la estrategia apropiada en cada actividad comercial, empresa o negocio será necesario transcribir los deseos más profundos de sus dirigentes.Como beneficios del comercio virtuoso se encuentran cadenas de valor fortalecidas por buenos resultados; calidad; utilidad; satisfacción del cliente y prosperidad:

Ivonne Moreno Uscanga: CALAMORES O CUADROS EN SU TINTA





CALAMORES O CUADROS EN SU TINTA....

Ivonne Moreno Uscanga

Pintar o escribir, escribir o pintar...pareciera disyuntiva de dramaturgia shakesperiana y sin embargo sucedió en Veracruz, al ritmo del mar, viento de palmeras, borrachas de tinta, ambas acciones realizan la confección de un gran abanico con imágenes de idiosincrasia de gente de la costa, de flora y fauna veracruzanas y harto sol...
Así al conjuntar dos cosmos Mariana Pazos y Gabriel Fuster, una pintó, el otro escribió, se creó un discurso apetitoso, pues puede comerse con los ojos o penetrar a los oídos, cual música de arpa:
do...re mi...fa ...

Literatura y pintura se estrechan para permanecer en un abrazo de recuerdo. Este recuerdo puede ser de júbilo o tal vez de despedida, pero al fin como el acto de un cuento o de una película puede ser Un Largo Adiós...
Mariana y Gabriel unen sus propuestas en un paralelo acorde a los tiempos: se debe innovar en la propuesta artística y la visión de dos puede de varia maneras acercar a los espectadores al quehacer plástico-narrativo, como cuando las olas a la orilla de la playa...traen caracoles, conchas o botellas con auxilio de náufragos...

Homologándolo con la cocina de la región, ambos creadores primero pensaron en Cuadros en su Tinta y tras breve reflexión...el vínculo hiper- dimensionado del amor... hizo cambiar sus salsas de colores y acentos, para escribir un título sugestivo Calamores.

En Calamores, los fantasmas de Gabriel y sus cuitas existenciales sin fin...se pegaron a las escenas alegres de Mariana Pazos. El primero grafía en aras de una corriente ultra-fantástica con visos de archi-tragedia urbana, la segunda reboza de vastedad, pues su la propuesta plástica , tiene la visión y la misión de la abundancia: para la pintora veracruzana, la intensidad de la vida se da en color mismo, y Gabriel se aferra a esta alegría, para sacar del baúl de su memoria...historias...cuentos e historias...

Calamores viste hoy a Casa Principal de signos a través de la pluma de Gabriel Fuster y de alegorías por medio del trabajo de Mariana. Pazos- Fuster, Fuster –Pazos, es un platillo de cualquier tiempo dentro del menú culinario artístico veracruzano.

jueves, diciembre 03, 2009

SUSAN SONTAG: El tigre está en la Biblioteca

SUSAN SONTAG
EL TIGRE ESTÁ EN LA BIBLIOTECA
Carta a Jorge Luis Borges

12 de junio de 1996

Querido Borges:


Dado que siempre colocaron a su literatura bajo el signo de la eternidad, no parece demasiado extraño dirigirle una carta. (Borges, son diez años.) Si alguna vez un contemporáneo parecía destinado a la inmortalidad literaria, ese era usted. Usted era en gran medida el producto de su tiempo, de su cultura y, sin embargo, sabía cómo trascender su tiempo, su cultura, de un modo que resulta bastante mágico. Esto tenía algo que ver con la apertura y la generosidad de su atención. Era el menos egocéntrico, el más transparente de los escritores... así como el más artístico. También tenía algo que ver con una pureza natural de espíritu. Aunque vivió entre nosotros durante un tiempo bastante prolongado, perfeccionó las prácticas de fastidio e indiferencia que también lo convirtieron en un experto viajero mental hacia otras eras. Tenía un sentido del tiempo diferente al de los demás. Las ideas comunes de pasado, presente y futuro parecían banales bajo su mirada. A usted le gustaba decir que cada momento del tiempo contiene el pasado y el futuro, citando (según recuerdo) al poeta Browning, que escribió algo así como "el presente es el instante en el cual el futuro se derrumba en el pasado". Eso, por supuesto, formaba parte de su modestia: su gusto por encontrar sus ideas en las ideas de otros escritores.
Esa modestia era parte de la seguridad de su presencia. Usted era un descubridor de nuevas alegrías. Un pesimismo tan profundo, tan sereno como el suyo no necesitaba ser indignante. Más bien, tenía que ser inventivo... y usted era, por sobre todo, inventivo. La serenidad y la trascendencia del ser que usted encontró son, para mí, ejemplares. Usted demostró de qué manera no es necesario ser infeliz, aunque uno pueda ser completamente perspicaz y esclarecido sobre lo terrible que es todo. En alguna parte usted dijo que un escritor –delicadamente agregó: todas las personas– debe pensar que cualquier cosa que le suceda es un recurso. (Estaba hablando de su ceguera.)
Usted fue un gran recurso para otros escritores. En 1982 –es decir, cuatro años antes de morir (Borges, son diez años)– dije en una entrevista: "Hoy no existe ningún otro escritor viviente que importe más a otros escritores que Borges. Muchos dirían que es el más grande escritor viviente... Muy pocos escritores de hoy no aprendieron de él o lo imitaron". Eso sigue siendo así. Todavía seguimos aprendiendo de usted. Todavía lo seguimos imitando. Usted le ofreció a la gente nuevas maneras de imaginar, al mismo tiempo que proclamaba, una y otra vez, nuestra deuda con el pasado, por sobre todo con la literatura. Usted dijo que le debemos a la literatura prácticamente todo lo que somos y lo que fuimos. Si los libros desaparecen, desaparecerá la historia y también los seres humanos. Estoy segura de que tiene razón. Los libros no son sólo la suma arbitraria de nuestros sueños y de nuestra memoria. También nos dan el modelo de la autotrascendencia. Algunos piensan que la lectura es sólo una manera de escapar: un escape del mundo diario "real" a uno imaginario, el mundo de los libros. Los libros son mucho más.
Lamento tener que decirle que la suerte del libro nunca estuvo en igual decadencia. Son cada vez más los que se zambullen en el gran proyecto contemporáneo de destruir las condiciones que hacen la lectura posible, de repudiar el libro y sus efectos. Ya no está uno tirado en la cama o sentado en un rincón tranquilo de una biblioteca, dando vuelta lentamente las páginas bajo la luz de una lámpara. Pronto, nos dicen, llamaremos en "pantallas-libros" cualquier "texto" a pedido, y se podrá cambiar su apariencia, formular preguntas, "interactuar" con ese texto. Cuando los libros se conviertan en "textos" con los que "interactuaremos" según los criterios de utilidad, la palabra escrita se habrá convertido simplemente en otro aspecto de nuestra realidad televisiva regida por la publicidad. Este es el glorioso futuro que se está creando –y que nos prometen– como algo más "democrático". Por supuesto, usted y yo sabemos, eso no significa nada menos que la muerte de la introspección... y del libro.
Por esos tiempos no habrá necesidad de una gran conflagración. Los bárbaros no tienen que quemar los libros. El tigre está en la biblioteca. Querido Borges, por favor entienda que no me da placer quejarme. Pero, ¿a quién podrían estar mejor dirigidas estas quejas sobre el destino de los libros –de la lectura en sí– que a usted? (Borges, son diez años.) Todo lo que quiero decir es que lo extrañamos. Yo lo extraño. Usted sigue marcando una diferencia. Estamos entrando en una era extraña, el siglo XXI. Pondrá a prueba el alma de maneras inéditas. Pero, le prometo, algunos de nosotros no vamos a abandonar la Gran Biblioteca. Y usted seguirá siendo nuestro modelo y nuestro héroe

Traducción: Claudia Martínez

Artículo: LA INTERNET COMO ADICCIÓN



China podría convertirse próximamente en el primer país del mundo en reconocer la adicción a Internet como un trastorno clínico equiparable al alcoholismo o la adicción al juego. En Estados Unidos, la American Medical Association (AMA, por sus siglas en inglés) estudió el año pasado la posibilidad de reconocer oficialmente este desorden, pero finalmente declinó la posibilidad y recomendó continuar con las investigaciones. Ahora el Ministerio de Sanidad de China, tras estudiar el comportamiento de 3.000 personas durante los últimos cuatro años podría liderar las investigaciones mundiales si la Organización Mundial de la Salud acepta reconocer la adicción a Internet como un desorden clínico.

En junio de 2007, la American Medical Association se planteó la posibilidad de registrar el Internet Addiction Disorder (Transtorno de Adicción a Internet, literalmente) en el Manual de Diagnóstico y Estadística de Desórdenes Mentales (DMS, por sus siglas en inglés)el catálogo estándar de enfermedades mentales en Estados Unidos. Sin embargo, finalmente se rechazó instar a la American Psychiatric Association a reconocer oficialmente dicho desorden en la edición de 2012 del DSM y recomendó que continuaran las investigaciones.
Ahora, China podría convertirse en el primer país del mundo que clasifica la adicción a Internet como un trastorno clínico y planea convertirse en líder mundial en el estudio de dicho desorden registrándolo e instando a hacer lo propio a la Organización Mundial de la Salud. Según informaciones del diario británico 'The Times' recogidas por otr/press, el Ministerio de Sanidad espera poder publicar un nuevo manual sobre la adicción a Internet el año que viene, basándose en las investigaciones de psicólogos chinos.
"China se encuentra en la primera línea de esta investigación porque fuimos de los primeros en abrir clínicas... tenemos una muestra suficiente de pacientes por lo que podemos llevar a cabo nuestros análisis científicos adecuadamente", explica Tao Ran, responsable de la apertura de la primera clínica de adictos a Internet en Pekín. Si finalmente este desorden psicológico adquiere carácter oficial, la adicción a Internet será comparable al alcoholismo o a la ludopatía.


MÁS DE SEIS HORAS DIARIAS



Según Ran, en los últimos cuatro años se ha estudiado el comportamiento de más de 3.000 personas, sobre una población de usuarios de Internet de 253 millones. El investigador comparó los datos y conclusiones de su estudio con las que manejan en Estados Unidos y determinó que un adicto a Internet pasa 6,13 horas navegando al día. Así, según los estudios de Tao Ran, cerca del 10 por ciento de los usuarios jóvenes de Internet sufren de adicción y, de ellos, el 70 por ciento son varones.
InterActiveCorp publicó un estudio, según el cual el 42 por ciento de los jóvenes chinos se sienten adictos a Internet, frente al 18 por ciento de jóvenes estadounidenses que se definían de la misma forma. Según el doctor Tao, la condición de adicto a Internet responde normalmente a problemas psicológicos más profundos que se agravan con este desorden. Así, antes de descubrir Internet, ya presentaban adicción a las drogas, principios de criminalidad o incluso tendencias suicidas.
La clínica del Doctor Ran ha tratado a pacientes que sufren depresiones, miedo, falta de sociabilidad o desórdenes del sueño. La mayoría de ellos deja de comunicarse con sus familiares más cercanos y pasan el día frente a un ordenador, saltando de un chat a otro o jugando a juegos online. Sin embargo, a diferencia de las drogas, Internet no crea dependencia, señala el científico, que asegura que con sus terapias ha tenido éxito con el 70 por ciento de los pacientes a los que ha tratado.

Cristina Caballero: SILENCIO



SILENCIO


Muda
muda

muda yo
con esta soga
de lamento ausente

un árbol
sus raíces en el aire
aprietan rocas enmohecidas

olor de almizcle
estertor de nubes
alojado en una caja de quimera

¿qué ocultaba lo Sin Nombre?
¿dónde está su Dueño?

se cosecha como siempre
hay el agua del acuario
un fuego late
en la voz de los poetas
surgen fáciles desvelos

esta mano temblorosa
que no dice
que no puede

tinta oscura
uno
niebla
soledad
gemido

algo vibra en el teléfono
cuando mi hermano llama

¿cómo?
¿que ha pasado?

la historia
contada por fragmentos
no puede remover
la fina capa de ceguera

no lo veo

su escorzo
piel intacta
tronco seco
arde dentro
dorado y carmesí

bajo su sombra fuimos
la tarde pasa

hace muchos días
que duermo y me despierto
y algo
el vacío me saluda

ya no existe
ya no puede en su sillón mecerse
desde su montaña ver
tan lejos
y guardar todo su amor
o ninguno

porque no podía
como yo
como yo

¿o aún tengo esperanza?


HALLOWEEN

Camino a casa
calabazas de barro me sonríen
con sus ojos huecos
con sus dientes de espanto

festejo el día
con mi amiga
y con su esposo
hay tanto ruido en ese bar
piñas coladas
refresco de dieta

mi hermano deja un mensaje
imberbe cazador
busca plata
en el viejo río que se seca
sigue en esa casa

mi hermana no quiere volver

es la infancia
Navidad
y nuestra madre

yo a salvo
en esta gran ciudad
a salvo

del dolor
de la nostalgia
de todo lo que creí
un día que era mío

a salvo sí
enmudecida
pienso en volver
en volver

el Cortejo
saldrá a danzar muy pronto

en el filo de esa noche
la más larga
si con él te cruzas
no dejes que te vea
no lo dejes

escóndete hermano
amigo

escóndete tú
al que aún no encuentro

ocúltate
por unas horas
y que pase
que amanezca nuestro aroma

que amanezca
y estemos aún sobre esta Tierra

Fátima Garrido: PINTEMOS CON UNA TINTA AZUL


(Fátima es hija de nuestros queridos amigos y poetas Jesús Garrido y Mary Carmen Gerardo;
parece cierto que las imágenes y capacidad de asombro de sus padres, persiguen a la autora de este poema que ahora presentamos de su autoría)

Pintemos con una tinta azul
por Fátima Garrido

La tinta azul nos despierta
la tinta azul nos alegra
pero no recibimos nada
pues nunca nos cansamos de ésta.

Tu espuma es un milagro
yo no te hago caso
pues si tu fueras un astro
te pintarían hasta el cansancio

Nadie te hace caso
tanto que te hacen daño
pero algunos hacen caso
y te siguen pintando

Martha Durazzo: ESPERANZA



ESPERANZA

Al Centro Metafísico de Tolome, Ver.


Barrunta el viento sobre la zona del Totonacapan… Las nubes impiden el paso de los rayos del Sol; sobre lo oscuro del paisaje resaltan, como miles de soles, las naranjas… Más allá se vislumbra el Centro Ceremonial del Tajín, tierra del señor del Trueno…


Aprecio el paisaje en un alto que hago… La ventisca cambia su ruta y levanta los pliegues de mi falda, cuyo vuelo, rápido detengo.
-Ojalá que el señor del Trueno me deje llegar sin las resonancias de su orquesta y el acompañamiento del agua.
Continúo mi marcha y noto que, pese a lo empinado de la cuesta, comienza a cambiarme el ánimo, ensombrecido, que me acompañaba y recobro el deseo de vivir.
Se vuelve a levantar mi falda y, convencida de la soledad del entorno, dejo que el viento juegue con ella, tal cual hace con las flores, que se balancean, sin más…
Veo el reloj y compruebo que dispongo de tiempo para admirar el paso de las nubes que parecen presurosas por llegar…
-¿A dónde van viajeras incansables, libres de maletas, señoras sin fronteras? ¿Al mar? ¿A sentarse en Perote, Acajete o La Esperanza? ¿Irán a Machu Pichu, Keops o la Acrópolis? Con un giro quisiera elevarme, viajar en ellas y deslizarme, desde una escalera, torrente de agua, sobre el Partenón para mirar el atardecer y luego regresar a casa.
Un rayo cae sobre una montaña vecina; vuelvo a mirar la carátula del reloj… Comienza a brisar… Recomienzo a caminar…
-He de llegar.
Distingo la casa; el humo de la leña es una columna que indica mi ruta… Descalzo mis pies y aspiro el aroma a tierra mojada; unos pasos más y llego… Toco, me abren la puerta Rosita y Aura con sus rostros como de Sol amaneciendo y el arco iris de los listones de sus trenzas coronando sus cabezas… Nos abrazamos; saco del bolso los chocolates que traigo para ellas y pregunto por su mamá, la chamán, mi maestra Esperanza.
Aura, en voz queda, comienza a comentarme:
-Está con Don Ernesto, el esposo de Merieth. ¿Lo recuerdas?
-Sí, primero la regañaba porque venía a curarse y luego, porque venía a aprender.
-En estos meses que anduviste de viaje fue perdiendo el movimiento de las piernas; Merieth le dijo que viniera y no quiso; lo llevaron a varias ciudades y médicos; en lugar de mejorar, empeoró hasta necesitar usar silla de ruedas. Un día le dijo a Merieth que bastaba de peregrinar y regresaron…Tiempo después le recordó a Don Ernesto que aquí, muchos encuentran el alivio a sus males…
-¡No creo en esas brujerías!
-Es herbolaria, ciencia de los ancestros y metafísica.
-¡Patrañas!
-Viste cómo me curaron y algo he aprendido, pero sin tu autorización, imposible ayudarte.
-¡Deja de insistir!
-Difícil hacerlo. Te amo y veo que sufres. Sé que lo tuyo tiene remedio.
-¿Lo sabes?
-Sé.
-¿Cómo lo sabes?
-He aprendido.
-¿Qué has aprendido?
-Lo necesario para pronunciar lo que expreso.
Rosita continúa narrándome, en tanto Aura enciende un copal.
-Tres días después le pidió a Merieth venir.
Sigo oyendo… Ahora Rosita hace una pausa para levantarse e ir a encender una veladora a la Virgen de Guadalupe… En medio de nuestro silencio, recuerdo el mal que me comenzó en el segundo mes de mi viaje y por el cual me desahuciaron… Ellas regresan a sentarse y Rosita continúa:
-Ya en el Recinto Don Ernesto, mamá pidió que Conchita y Carmen, las videntes, miraran lo que tenía; ellas fueron diciendo:
-Tres brujos colocaron un triángulo de sombras sobre él.
-Ataron sus pies y piernas.
-Colocaron una espina en su columna vertebral.
-Apretaron su frente con un lienzo negro; debe dolerle seguido la cabeza.
-Pusieron una venda en sus ojos para que no viera el camino y la verdad.
-Como consecuencia, incluso, algunas veces se le empaña la vista.
-Escribieron en su mente el nombre de una mujer… Hay una herida que, desde la infancia, lacera su corazón, nunca lo ha dicho y no ha podido perdonar; eso provocó que el trabajo cobrara mayor fuerza. Recuperará el movimiento de sus piernas, sanará su vista, desaparecerán los dolores de cabeza y columna. El trabajo fue pedido por una mujer despechada –dijo mamá, quien con sus ojos cerrados, siguió mirando el pasado:
-Veo una mujer; una secretaria que se enamoró o encaprichó de usted; una y otra vez se le insinúa y usted la ignora; ella fue y pagó por unas infusiones para vencer su voluntad; la veo poner gotas en las tazas de café que le llevaba; usted empezó a sentirse atraído por ella, pero aunque comenzó a distanciarse de Merieth y sus hijos, su fuerza de voluntad y el recíproco amor, pudo más y se apartó de aquella mujer; ahora la veo ir a México, entra en un lugar y pide que le hagan a usted un trabajo que primero lo dejó impotente, hoy inválido y lo ya dicho por mis hermanas. De manera recurrente piensa en ella. Usted sanará, pero necesito su ayuda.
-Cierto es lo de aquella secretaria y los demás males que me aquejan, de los cuales, excepto la invalidez, nunca había hablado con nadie de ellos. Estoy impresionado y agradecido. Ofrezco una disculpa por mis dudas anteriores. ¿En qué puedo ayudar?
-Vendrá siete veces más, siguiendo el tratamiento y perdonando.
-Queda olvidado y perdonado; deseo el bien para el alma de esa mujer y mi salud.
-Lamento tener que remover aquellas heridas de la infancia, ¿podrá perdonar a aquel ser que se las infirió?
-Don Ernesto pareció cimbrarse; estuvo callado un rato y después dijo:
-¿Usted sabe?
-Nada que no quiera usted que sepa y que, libremente, quiera o no perdonar.
-Don Ernesto cubrió con sus manos el rostro y comenzó a llorar antes de hablar:
-Parece que veo aquella casa… La vergüenza, miedo, el temor que mi padre matara a mi padrino, el amor por mi madrina y mi madre, me silenciaron.
-Volvió a llorar. Nosotras rezando para que lograra sacar aquello que tanto le había herido… Siguió contando:
-Era la única casa que no fuera la mía, en que mis padres me permitían dormir… Ellos no tenían hijos y mi madrina, que me quería mucho, pedía a mis papás que me mandaran en las vacaciones; para sentir mi madrina que, en aquella casa tan grande, no tuviera miedo, ponía una camita al pie de su cama. Mi madrina se tomaba su pastilla de dormir. Yo no podía dormir; cuando él calculaba que ella dormía profundamente, se levantaba, alzaba mis cobijas… Sus rugosas manos tapaban mi boca, me amenazaba, me quitaba el pantalón de mi pijama, la trusa y comenzaba a manosearme… Ponía su miembro en mi boca, luego me ponía de espaldas; yo apretaba las piernas, pero sólo era un niño…
A Don Ernesto le brotaban, como un manantial, las lágrimas y volvió a callar. Nosotros seguíamos rezando.
-Nunca le deseé un mal; sin saber lo que yo sufría, mi mamá y mi madrina siempre hablaban de amor, de perdón. Yo noche a noche, durante mis vacaciones, viví aquel terror nocturno. Hasta que me hice adolescente mi madrina aceptó que durmiera en otra habitación. No concluyó mi terror. Mi madrina me pedía que, para mi mayor seguridad, no pusiera el pasador y dejara la puerta entreabierta, por si yo sentía miedo, ella alcanzara a oírme si la llamaba. Noche a noche me mantenía despierto la pesadilla de que aquel hombre pudiera levantarse y entrar al cuarto. Cuando el sueño me vencía, el más ligero ruido, me despertaba; un sudor frío recorría mi frente; quería gritar y suplicar ayuda; fueron alaridos de dolor atrapados en mi garganta. Cuando aquel hombre envejeció y agravó, oí que el cura al salir de su habitación, donde lo había confesado, dijo a mi madrina:
-“Hizo una confesión tan buena y completa que irá directo con Dios al cielo”.
-Entonces experimenté un infierno y lo odié, y deseé que se largara un rato al purgatorio por aquello que me había hecho y quizá hubiera hecho a otros… Al paso del tiempo, creí haber perdonado; entendí que la misericordia de Dios es infinita y su perdón es alcanzable por todos aquellos que lo solicitan… Aún por las noches me llego a sobresaltar; no soporto dormir sin cubrirme, ver descubierta de sus sábanas a Merieth o nuestros hijos, algunas veces, sin saber exactamente por qué, llamo a mi madre. Tuvo tantas repercusiones en mi vida. Merieth jamás entendió algunas cosas, ni yo le expliqué. Jamás le dije a nadie. Sólo callé y en el fondo, me volví un solitario… Solo, con mi dolor… Me hice desconfiado; mis padres que tanto me amaban eran quienes me mandaban a aquél lugar donde vivían un ángel, mi madrina y un demonio, aquel hombre.
-Don Ernesto entró en una crisis de dolor; su corazón se debatía entre su natural bondad, amor y capacidad de perdón y las heridas; dudaba de su capacidad de olvidar porque el resentimiento luchaba por no abandonar el espacio que había ocupado; lloraba también porque pensaba que sin querer, por aquello, había hecho sufrir a los que amaba, su familia, amigos, compañeros; él permanecía a la defensiva y le costaba distinguir el cariño, las intenciones, el sentido de algunas palabras y actitudes; todo esto nosotros, como tú sabes, lo íbamos viendo, como la gente ve una película, y oyendo su voz interna, en el debate de su conciencia… Seguíamos invocando el auxilio divino; entonces él recordó aquello que pronunció Jesús en el Padre Nuestro: “Perdona nuestras ofensas, como nosotros también perdonamos a los que nos ofenden” y prorrumpió en llanto y vimos cómo aquél resentimiento iba saliendo de su corazón, hasta quedar radiante; entonces Pola, Rosendo y José entraron trayendo más luz y ollas con agua hirviendo con las hierbas para que sus emanaciones ayudaran a sanarlo; con cuidado le pasamos a la cama donde, por primera vez, desde su niñez, tuvo un sueño tranquilo, reparador; nos relevamos para orar y curarlo; despertó y comenzaron los desalojos y tratamientos con baños y flores… Puntual ha venido las siete veces, que hoy concluyen, durante las cuales fue mejorando y hoy que te pedimos trajeras las rosas blancas, lo verás…
Se abre la puerta y sale caminando Don Ernesto; nos saluda y le vemos partir…
Yo miro al interior de aquella habitación en que están Esperanza y mis amigos, entro y entrego las rosas… Abrazo a mis compañeros y ya no dudo que libré aquella enfermedad por la que me desahuciaron… Aprendí a perdonar y olvidar.




Boca del Río, Ver. Octubre 16 de 2007.


Nota:
Texto publicado en el libro "Narrativa en Miscelánea III", UNAM.

María B. POEMAS



MARTHA B.

El Silencio


El silencio es el lamento que dejaste en tu partida,
El recuerdo de tu ausencia estrangulando mis días,
Es la pérdida gritando el anhelo empedernida,
Es tu sombra arrebatando la coherencia que aún tenía.

El silencio es tu legado,
Tu venganza más discreta,
La utopía de tu despecho desgarrando mi conciencia.
.....................................................................................
Y sí solo es…
Y sí solo es río,
Un cauce truncado sin salida al mar,
Sueños asfixiados que no se cumplirán

Tal vez solo es lluvia,
Gotas estancadas que jamás se beberán,
El vestigio de un anhelo imposible de pintar

Dicen que es solo un murmullo,
Ecos perdidos en la inmensidad del mar,
Rumores que con las olas algún día se perderán,
Dicen que solo se encuentra en la mirada de aquellos que parecen delirar,
Un preludio alguna vez escuchamos,
Y por el resto nos desbocamos en el tropiezo de quererla alcanzar.
.............................................................................................


Delirios


Dónde el susurro calla y se transforma en grito,
Dónde el sonido es sordo y no busca testigos,
Allí se mece mi alma, entre el sueño y el olvido,
Allí baila distante, allí retoca el hastío

Se va hilvanando deseos, recuerdos, vestigios
Les va añadiendo ilusiones, vapores dormidos
Es un palacio secreto, la espalda al vacío,
Es imposible entreverlo, adivinar los delirios