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martes, marzo 11, 2008

Carolina Cruz: Pendiente la agenda de cultura en Veracruz


La pasada semana una intimidación sacudió a los artistas visuales del puerto. El H. Ayuntamiento de Veracruz que sigue sin dar pie con bola en su programa de cultura (precisamente porque no tienen programa ni a corto, mediano o largo plazo y ni qué pedir de una visión y una misión), hizo “parecer”, que desalojaría a los pocos estudiantes de esta disciplina, quienes al no contar desde hace años con un espacio apropiado han venido siendo poco a poco arrinconados, hasta parar en un cuarto de la Casa del poeta Salvador Díaz Mirón.
Cuando los colaboradores de esta página pedimos una reunión con el alcalde Jon Rementería en el mes de diciembre del año pasado para conocer su programa de cultura, luego de escucharnos y comentar que la cultura era “tarea de romanos”, recibió de nuestra parte una tarjeta, especie de agenda, en donde le resumíamos los pendientes más importantes sobre cultura en el puerto de Veracruz.
Precisamente uno de esos puntos era el “dotar a la Escuela Municipal de Artes Plásticas de un espacio digno”.
Los otros puntos y vale mencionarlos por si no los recuerda él y su experto en cultura que todo lo consulta con su almohada de ositos, fueron: designación de personal capacitado con experiencia comprobable en la Dirección de Cultura y en los recintos culturales; apoyar al movimiento artístico, como un distintivo de su gestión municipal; sostener con los actores para un programa planificado y consensuado de capacitación y actualización (diplomados, cursos y talleres) para ayudarlos a incorporarse al proceso artístico nacional y promover un desarrollo profesional sostenible y evaluable; remodelación y equipamiento de los recintos culturales dependientes del H. Ayuntamiento; recuperación de la Casa Salvador Díaz Mirón para uso exclusivo de creación literaria; definir un proyecto editorial del H Ayuntamiento; otorgar a la Escuela de Artes Plásticas un inmueble digno; que se revise la situación del teatro Clavijero y que se cuente con una Compañía municipal de Teatro; convertir a los parques Zamora, Zaragoza y Ciriaco Vázquez y el callejón de Miranda en corredores culturales; apoyo a los programas del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución
A estos temas hay que agregarle uno muy importante que quedó fuera, pero que se le insistió verbalmente: el rescate de los conventos Santo Domingo y el de los Agustinos.
De entrada el primer punto no se cubrió y de ahí derivan los ambigüedades, divagaciones, confusiones y tumbos que esta dando el H. Ayuntamiento en su programa de cultura.
Recuerdo que cuando nos entrevistamos con Jon Rementería para exponerle lo anterior (con nuestro mejor ánimo de colaboración y sin mediar ninguna clase de requerimiento por nuestra parte, como luego lo confundiera su Director de Cultura), su actitud nos dejó la impresión que nos escuchaba como una de esas sufridas obligaciones que tiene que aguantar propias del cargo. No se notó ningún interés. Más bien fue el asesor de Villasana, que también estaba presente, el que aprovechó la reunión para tomar apuntes y sacar ideas.
Al parecer el conflicto suscitado con la escuela de Bellas Artes (que no se le puede llamar escuela, a un cuarto); se resolvió alegando que se trataba de una confusión, que la persona que se presentó en la Casa Díaz Mirón haciéndose pasar por “administradora recién nombrada” para el recinto y quien pidió el desalojo, no tenía la autoridad conferida para semejante actuación. Pero este acto que se produjo, es sólo una muestra más de que no es posible actuar a ciegas y a locas en una materia de vital importancia para la comunidad como es la cultura.
Más seriedad, por favor.
Según los alumnos, el joven Luis Fernando Ruz, director de Cultura, ni siquiera dio la cara, actitud que al parecer se le esta volviendo hábito cuando alguien le pide una cita; pero algo bueno salió: una promesa política: buscar un espacio digno para la escuela Municipal de Bellas Artes. Aunque hay muchos, muchos pendientes más. Lamentablemente no se puede dialogar con el director de Cultura, que prefiere no tener contacto con gente crítica, aunque bien intencionada, con lo cual se pierden las esperanzas de la cogestión entre grupos, actores sociales y el H. Ayuntamiento. Que en la agenda de políticas culturales nacional, es punto prioritario.
Finalmente el que queda mal es el alcalde, porque su joven promesa no esta haciendo las cosas como debe ser, comentario que tristemente, se está volviendo común entre promotores y gestores independientes, que son finalmente quienes “hacen” la cultura.







lunes, marzo 10, 2008

Zingonia Zingone: Poemas

Zingonia Zingone nace en Londres en 1971 pero pasa su primera infancia entre Milan y Florencia, para luego seguir sus padres a Costa Rica en 1975. Estudia en el extranjero y se gradúa de la universidad de Roma La Sapienza en ciencias económicas. Es miembro fundador de AltreBraci, asociación cultural sin fines de lucro cuyo objetivo es la difusión de la poesía en la ciudad de Roma. Ha publicado en español Máscara del delirio – Ediciones Perro Azul, 2006, y Cosmogonía – Ediciones Perro Azul, 2007, además de la novela en italiano Il velo – Elephanta Press, 2000 (novela en italiano)

Amarrada ya

Del otro lado del tiempo
una línea casi imposible
se estira, cruza el tablero
y desordena las estrellas.

Puntual como la noche,
llega tu caricia
-insospechada-
de puntillas llega tu caricia
como fantasma que se adueña
¿o ya era dueña?

Línea que transita y asombra

envuelve
amarra

alta, cambia el rumbo
de mi sangre
y me hace nudo:
moño que soy de ti.




Coliseo contemporáneo

El emperador del mundo
reorganiza el Medio Oriente
con su ejercito disciplinado
de fuerzas unidas
cosmopolitas.

Gladiadores en uniforme de fatiga
aeronáuticos,
marinos y submarinos,
informáticos,
espías y contra-espías
infiltrados y contra-infiltrados

todos juntos
para domar las feroces
fieras fundamentalistas

y el público aclama.

Bestias entristecidas
desalojadas,
desempleadas,
huérfanas,
pero sobre todo
iracundas.

Revientan las jaulas
en el nombre de Dios
porque ya no aguantan
al Emperador optimista
-hipócrita-
invadiendo el universo
$anguinariamente $onriente.


Nostalgia

Enfermedad mortal
que vacila
entre el tiempo y la distancia.

Estado irreversible
generador del deseo
dulce y doloroso
por lo perdido

de aquella parte de mi
que vivió en ti
y sin ti muere
para siempre,
el “yo” expatriado
de mi “tú” originario.

Sabor a nacatamal
en la búsqueda de mi tiempo perdido.

Desterrada,
el bolero se ha convertido en mi canto nativo
y solo quiero lodo que huela a boñiga y humedad.

Consciente de que
el retorno no promete
reencuentro,

impotente frente a la esperanza
ilusoria
de una estación vivida
que no regresará.

Peniley Ramírez: Calendario (305-303)

305
Huyo de este mar de adjetivos inertes
Seré libre de metáforas
y escribiré lo que quiero sin que deba llamarse poesía
Ya no soy más este vicio de hacer literatura

Ni moriré en Nueva York como héroe
de la enredadera más iluminada del mundo

Yo tengo un águila por marido
y en cualquier instante vendrá a morderme
No me preocupa la consistencia de la especie
porque he sido bendecida con la humedad
y lo sé porque soy capaz de aún desde la nada
construir mil veces tu cuerpo.


304
Cierro los ojos y el mundo muere;

Levanto los párpados y nace todo nuevamente.

(Creo que te inventé en mi mente).
Sylvia Plath


I
El agua salada de mi vientre
amarra mi cuerpo a una bolsa de aire
Yo no sé donde es la música.

II
La locura sobrevive como un alga
Yo no sé cual de mis venas es el abandono
Mi nacimiento es una cuerda alargada veinte años

III
Un árbol crece dentro de mí
en mis venas como un nudo de planes
Hombre misterio he olvidado tu cuerpo
esa frágil línea que bordea mi deseo
los días son manos que tiemblan
Hombre coral te conviertes en sombra


IV
Mi tristeza huele a bálsamo
No logro desasir mi muerte
¿Qué has hecho cobarde
por qué tuviste que tragarla?

V
La humedad es una pescadora cautiva
en el patio de mi casa
Y yo vivo sola
sola en la cima del mundo donde caigo.

303
¿Cómo se cura el llanto? Muchas veces debo obviar este ejercicio de una hoja en busca de amantes que la complazcan. La ciudad está llena de mujeres que juegan con los gatos. Se miran al espejo, se ponen máscaras de idiomas, se enferman de ganas de vivir. Callan. Sólo queda su estela de polvo en los vagones, historias de guerra y los graffitis, nuevos pergaminos para la lengua de dios. Yo sólo quiero dormir hasta que me haya muerto. Y en lugar de escarbar, escribo.

¿Qué es la PATAFÍSICA?



Dos nociones fundan la Patafísica: la de las equivalencias y el clinamen o ligera declinación de los átomos en su caída. En 1893, Alfred Jarry atribuye a Pere Ubu la invención de la Patafísica, "ciencia que hemos inventado y cuya necesidad se hacía sentir generalmente". Pero el verdadero texto fundador es otro: las Gestes et opinions du docteur Faustroll, pataphysicien. Una obra acabada en 1898, publicada en 1911 -cuatro años despues de la muerte de Jarry-.




El libro II, titulado Elements de pataphysique, sólo comprende dos páginas pero ocupa un lugar cardinal, pues contiene la primera definición que nunca a dejado de servir de referencia: "La patafísica […] es la ciencia que se añade a la metafísica, bien sea en sí misma, bien sea fuera de sí misma, y se extiende más allá de ésta tan lejos como ésta se encuentra de la física […] La patafísica es la ciencia de las soluciones imaginarias que atribuye simbólicamente a los lineamentos las propiedades de los objetos descritos por su virtualidad". La doctrina no puede explicarse realmente. Añadamos que esta ciencia se presenta también como la de lo particular y use interesa por las reglas que rigen las excepciones. Naturalmente, la regla es 'una excepción a la excepción'. En otras palabras, todo es la patafísica. La dialéctica patafísica se enrolla en sí misma como el ombligo úbico (en forma de espiral) que es su emblema.

La patafísica es un movimiento cultural francés de la segunda mitad del siglo XX vinculado al surrealismo. El nombre proviene de la obra "Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico" de Alfred Jarry. A raíz de su lectura, algunos admiradores empezaron a practicar una ciencia paródica llamada patafísica, dedicada «al estudio de las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones».
La palabra «patafísica» es una contracción de ἐπὶ τὰ μετὰ τὰ φυσικά («epí ta metá ta physiká»), que se refiere a 'aquello que se encuentra «alrededor» de lo que está «después» de la Física'.
La patafísica se basa en el principio de la unidad de los opuestos, y se vuelve un medio de descripción de un universo complementario, constituído de excepciones. En el universo de Alfred Jarry todo es anormalidad, donde la regla es la excepción de la excepción. La regla es lo extraordinario, y eso explica y justifica la existencia de la anormalidad.


En 1948, en farsa de los colegios profesionales o las academias del arte y las ciencias, Mélanie Le Plumet, Oktav Votka y J-H Sainmont fundaron el Colegio de Patafísica, una organización dedicada a difundir la patafísica que otorgaba títulos rimbombantes a sus miembros. A lo largo de los años, numerosos artistas fueron cooptados como «Sátrapas» y/o participantes del colegio de patafísica, entre ellos Raymond Queneau, Enrico Baj, Boris Vian, Eugène Ionesco, Jean Genet, Jacques Prévert, Joan Miró, Umberto Eco y Fernando Arrabal.


Un autor americano, Pablo Lopez, creó también una adición a la ciencia llamada la patáfora (en particular, en Closet ' Pataphysics, 1990 y Pataphors, Universidad de Hollins, 1994). Les Carnets du Collège de ’Pataphysique n°22 (décembre 2005) dan una serie de ejemplos de patáforas literarios ilustrados fotográficamente. Y en marzo de 2007, un periodista escribió un artículo para el periódico chileno Granvalparaiso sobre el uso de patáforas por el gobierno chileno.


Véase también
Oulipo
Ouxpo
Patáfora


Enlaces externos



Marcelo Dos Santos: El Manuscrito Voynich


(Especial para Axxón)http://www.mcds.com.ar/

"En ese temible volumen yace el misterio de los misterios".
Sir Walter Scott

Días pasados, en una lista de correos, mi querida amiga y autora de sabrosos relatos de ciencia ficción, fantasía y horror Olga Appiani de Linares comentó una noticia acerca del Manuscrito Voynich, un antiguo conocido de los ocultistas, nigromantes y creyentes en seudociencias. Le agradecí el comentario, expresándole que hacía muchos años que no escuchaba nuevas sobre el tal manuscrito, que jamás ha podido ser descifrado. Ella, a su vez, se sorprendió de que yo lo conociera.
El Manuscrito Voynich
Pocos días más tarde, una noticia en Scientific American llamó mi atención: un psicólogo norteamericano —que no un lingüista, y esto es lo que más me asombró— había estado trabajando sobre el libro, hallando interesantes descubrimientos sobre él que muy bien podrían aplicarse en otros campos.
Pero comencemos por el principio.

El emperador estaba contento: su hijo había nacido. Maximiliano II y su esposa María, hija a su vez del emperador Carlos V, habían concebido y dado a luz a un pequeño que, andando el tiempo, estaba destinado a su vez a ocupar el serenísimo trono del Sacro Imperio Romano. Corría el mes de julio de 1552 en Viena.
De carácter cultivado y curioso, el niño evidenció desde siempre una personalidad similar a la de su tío, Felipe II de España. En aquel país peninsular el pequeño Rodolfo recibió una educación completa y de gran profundidad.
En 1572 Rodolfo fue coronado rey de Hungría, más tarde subió al trono de Bohemia, y en 1575 fue nombrado rey de Alemania. Por último, en 1576, a la muerte de su padre, fue coronado Emperador romano con el nombre de Rodolfo II.
Detallada foto que muestra la caligrafía del libro
El reinado de Rodolfo II es importante en la historia y en la ciencia por varios motivos, tanto encomiosos como negativos. Se lo recuerda, por ejemplo, como el soberano que no supo impedir las guerras religiosas y a quien se le fue de las manos el conflicto que culminaría conociéndose como Guerra de los Treinta Años.
Inversamente, la ciencia lo recuerda con respeto y agradecimiento, ya que fue este soberano quien ejerció el mecenazgo sobre Tycho Brahe y Johannes Kepler, y todos los historiadores de la ciencia están de acuerdo en que ninguno de ellos hubiese logrado lo que logró sin el apoyo político y económico de Rodolfo II.
Con una larga historia hereditaria de demencia y antecedentes de depresión y tendencia a la excentricidad, la salud del monarca fue decayendo sensiblemente hasta morir, casi loco y totalmente recluido en su palacio de Praga, en enero de 1612.
El mago y ocultista John Dee
Durante toda su vida, Rodolfo II se interesó por la magia, la alquimia, la brujería y los objetos y libros extraños. Su mansión de Praga se convirtió en el centro de reunión no sólo de astrónomos y científicos serios como Tycho y Kepler, sino también de religiosos como Giordano Bruno (luego quemado por hereje), magos negros como John Dee y mistificadores, aventureros y falsarios como Edward Kelley.
Rodolfo tenía una enorme habitación, la Kunstkammer, llena de libros y manuscritos de magia y alquimia, y abrazó la astrología como pasión y pasatiempo.
Se dice que la colección de textos que reunió sobre esos temas era soberbia, y aquí entra el Sacro Emperador en nuestra historia del Manuscrito Voynich.

El hombre por cuyo apellido iba a conocerse todo este asunto para la posteridad nació mucho después, el 31 de octubre de 1865 (algunos biógrafos dicen 1863) en Kaunas, Lituania, bajo el complicado nombre de Wilfryd Michal Habdank-Wojnicz. "Habdank" es el nombre de un clan heráldico polaco, ascendencia que nuestro héroe compartía, pero, dada la dificultad de la gente para pronunciarlo, pronto lo abandonó.
Wylfrid Voynich
Químico y farmacéutico, estudió en las Universidades de Varsovia y San Petersburgo, doctorándose en su especialidad por la Universidad de Moscú. Acosado por problemas políticos fue encarcelado, y en 1885 fue deportado a Siberia. Wilfryd soportó este suplicio durante cinco años, hasta fugar de su presidio en 1890. Wojnicz huyó a Alemania y se escondió en Hamburgo porque sabía que el largo brazo de la policía política del Zar era muy capaz de alcanzarlo también allí. "Sucio, hambriento y miserable", según sus propias palabras, el científico comprendió que si se quedaba en Hamburgo sería capturado nuevamente... o algo peor. De manera que vendió su abrigo y sus anteojos para, con la mísera suma que le dieron por ellos, comprar un pasaje de tercera clase en un barco de carga que transportaba fruta a Londres, un arenque ahumado y un pedazo de pan para acallar su hambre.
Una página de gran belleza
En Londres, Wojnicz se casó con una correligionaria irlandesa, que era nada menos que la quinta hija del matemático y filósofo George Boole (todos los que trabajamos en informática conocemos y hemos estudiado el Álgebra Booleana), Ethel, y ambos pasaron su tiempo escribiendo y enviando a Rusia literatura revolucionaria y traduciendo al inglés las obras de Marx y Engels.
Wojnicz (que a esta alturas había anglicanizado su nombre y ya firmaba "Voynich"), comenzó a interesarse por los libros, manuscritos y catálogos antiguos. En esta tarea prosperó, y pronto estableció un importante comercio de libros raros en Soho Square N° 1, Londres, a donde acudían todos los coleccionistas deseosos de adquirir un ejemplar largamente soñado.
En 1914, Voynich se mudó a Nueva York, donde continuó con su oficio de librero especializado en textos raros, y allí se quedó hasta su muerte, ocurrida en 1930 (o en 1931, según algunos biógrafos).

Una página del manuscrito
En 1912, Voynich viajó a Italia por segunda vez: ya había estado en ese país en 1898. En ese segundo viaje, totalmente dedicado a la adquisición de volúmenes antiguos para su negocio, recaló en la biblioteca del Colegio Jesuita de Villa Mondragone en Frascati, una población cercana a Roma.
Revisando un arcón que contenía los libros que los curas deseaban vender, le llamó la atención un volumen en cuarto escrito en unos extraños caracteres que Voynich no pudo identificar.
Pasando las hojas del manuscrito, observó que la mayoría de ellas estaban ilustradas con dibujos de diversas plantas, estrellas y figuras humanas, ninfas o mujeres desnudas.
Para colmo de las sorpresas, entre las páginas del libro Voynich halló una antigua carta en latín, fechada en 1666.
Página 43
Los sacerdotes se mostraron de acuerdo en vender a Voynich el manuscrito y su carta, y éste los llevó a su negocio londinense. Confundido por los extraños símbolos que cubrían las páginas, Voynich fotografió cada una de ellas por el anverso y el reverso (son en total 246), y envió las copias a los más reputados lingüistas de su tiempo: ninguno de ellos fue capaz de identificar la lengua, como tampoco el juego de caracteres con el que el libro está escrito. Era sólo el comienzo de una de las historias más increíbles y uno de los enigmas más sorprendentes de la historia de la ciencia humana.
El Manuscrito Voynich es bastante pequeño: sus páginas miden apenas 15 por 22 cm. Sus páginas son de vitela, una especie de pergamino hecho de cuero de cordero muy trabajado y fino, y todo el libro ha sido escrito por la misma mano. Contiene más de 40.000 palabras y la mayoría de las páginas incluye ilustraciones. Solamente 33 de sus páginas son sólo texto.
No tiene título, fecha ni indicación del autor. No está tampoco dividido en secciones ni capítulos pero, en base a la naturaleza de las ilustraciones, los expertos lo han dividido tentativamente en cinco partes, denominadas Herborística, Astronómica, Biológica, Farmacéutica y Recetario. Insistimos en que esta división puede ser totalmente errónea, por el hecho de que, desde el momento en que no se comprenden los textos, está basada exclusivamente en las ilustraciones. Muy bien la sección de astronomía pudiera tratar sobre historia de la hidráulica y la de herboristería contar una novela burlesca.
La página 86 no contiene ilustraciones
La sección herborística ocupa más o menos la mitad del manuscrito (unas 130 páginas). En cada página hay normalmente el dibujo de una planta, acompañada de una breve ¿descripción? de la misma. En algunos pocos casos se describen dos ejemplares en una misma página. Las ilustraciones, por supuesto, llevan casi un siglo sometidas al análisis de los botánicos y biólogos. La previsible pero no menos sorprendente conclusión es que la inmensa mayoría de ellas corresponde a plantas que no existen ni han existido nunca, o, dicho en otras palabras, a especies que no pueden ser identificadas por ningún botánico del mundo.
Esta norma, por cierto, tiene unas pocas excepciones: por ejemplo, la hoja dibujada en la página 42 vuelta pertenece a Rumex acetosa, una hortaliza que se come como hoja verde en ensalada. Se trata de la conocida "acedera", de sabor ligeramente amargo (de allí su nombre latino). Junto al dibujo de la acedera puede verse, en la misma página, una imagen más pequeña de una hoja perteneciente a una especie del género Oxalis Linneo. Lo único que ambas plantas tienen en común es el gusto amargo debido a que ambas contienen ácido oxálico, que en grandes dosis es sumamente tóxico. ¿Por qué figuran en el libro? Misterio.
En la página 100 hay un dibujo de una planta que, dado el parecido, ha sido identificada por el botánico O´Neill como Botrychium lunaria Swartz. Su nombre común es "lunaria menor", y desde antiguo se la conoce como astringente y antidiarreica. También se la menciona en el Dioscórides, un célebre tratado de herboristería, como buena para la fertilidad de las vacas: "Así la pacen, se van derecho al toro".
En la sección "astronómica" encontramos dibujos de soles, de lunas y de estrellas, y algunas páginas muestran también símbolos astrológicos.
Una página del "recetario" del manuscrito
La sección biológica muestra enormes cantidades de dibujos de mujeres desnudas, casi todas bañándose en cisternas o piletas interconectadas por lo que parecen ser complejas instalaciones de plomería, con caños, sifones, derivaciones, etc. Una interpretación bastante lógica estima que estas conducciones de agua representan, en sentido figurado, a los vasos sanguíneos, el sistema cardiocirculatorio, el aparato digestivo y los órganos reproductivos.
La parte "farmacéutica" continúa con los dibujos de plantas y se ven numerosos frascos con etiquetas. Por último, la sección llamada Recetario consiste en breves párrafos, cada uno indicado con una estrella en el margen izquierdo, tal como nosotros destacamos párrafos con asteriscos (*) o viñetas (u ,l ,ª , etc.).

Muy clara es la semejanza del Manuscrito Voynich con un manual medieval de alquimia o magia: a pesar de que el idioma y los caracteres son desconocidos, muchas de las ilustraciones están relacionadas con símbolos y encantamientos utilizados en textos alquímicos perfectamente estudiados. Un manuscrito bizantino del siglo IX contiene un dibujo de una ninfa en el interior de un círculo con signos del zodíaco que es prácticamente idéntico a una imagen del Voynich, incluyendo la postura de la figura femenina (a pesar de que el otro texto ha sido realizado con una técnica, unas herramientas y materiales completamente diferentes del Voynich).
Extraordinario círculo astrológico. El animal del centro parece un Smilodon, el famoso Tigre Dientes de Sable, desconocido en tiempos del manuscrito
La fecha de composición del manuscrito es también bastante fácil de establecer. Ciertos aspectos de los caracteres definen a la caligrafía utilizada como "cursiva humanista", un estilo de escritura que estuvo en boga en Europa durante un par de décadas del siglo XV. Por añadidura, el estilo de los peinados que llevan las figuras femeninas es exactamente el de los que se utilizaron entre 1480 y 1520. No hay duda al respecto.
Pero aún no hemos hablado del significado de los textos, es decir, sabiendo bastante acerca del manuscrito, no hemos entrado aún en el campo más trascendente de su estudio: ¿qué significa?

Como hemos apuntado, al momento de ser redescubierto por Voynich en 1912, el extraño libro guardaba entre sus páginas una carta. Sin embargo, no es la primera que se escribió sobre el Manuscrito. Hubo otras tres, y, curiosamente, las cuatro estaban dirigidas al mismo hombre: Athanasius Kircher. Conservamos tres de ellas.
Una esfera celeste con un sol y constelaciones desconocidas
El destinatario de tanta preocupación nació en Ulster, Alemania, el 2 de mayo de 1601 (ó 1602), y toda la bibliografía referida a él lo reputa como el hombre más ilustrado de su tiempo.
Era hijo del filósofo Johannes Kircher, que además recibió un doctorado en teología por la Universidad de Mainz. Johannes hizo que sus seis hijos (tres varones y tres mujeres) ingresaran todos en diversas órdenes religiosas, porque la familia era demasiado pobre como para costearles los estudios.
Científico, matemático e inventor, Kircher desarrolló un instrumento para medir el campo magnético terrestre (considérese la época de la que hablamos), un eficiente anemómetro, y diversos tipos de relojes solares. Fue astrónomo, geógrafo, sismólogo y vulcanólogo, y lingüista experto en idiomas orientales. Tanto, que fue el primero en traducir el texto alquímico La Tabla Esmeralda del árabe al latín. Fue experto en antigüedades egipcias y reputado descifrador de jeroglíficos, disciplinas ambas sobre las que escribió varios libros.
A los 16 años, Athanasius ingresó en el seminario jesuita, y en 1628 fue ordenado sacerdote en de la Compañía de Jesús. Fue dentro de su orden que aprendió griego y hebreo a la perfección. Estudió luego, en otro colegio jesuita, humanidades, ciencias naturales y matemática, complementándolas con filosofía en Colonia. En 1623, en Koblenz, enseñó griego, mientras que alcanzó lo que hoy llamaríamos un posgrado en lenguas en Heiligenstadt. Al tiempo de ordenarse sacerdote, había recibido ya su doctorado en teología.
Athanasius Kircher
Fue el primer lingüista en comprender que el copto era una lengua derivada del egipcio antiguo, y fue comisionado por el Papa para traducir los textos de un obelisco egipcio que se llevó a Roma. Tras el éxito en esta tarea, el pontífice lo colmó de ricos presentes y atenciones como premio. Hallada la Piedra de Rosetta varios siglos más tarde, y traducida la lengua egipcia por Jean-Francois Champollion, sabemos hoy que la traducción de Kircher estaba completamente errada, pero en su tiempo, su reputación de lingüista y orientalista llegaba al punto de llamarlo universalmente "el hombre capaz de leer cualquier texto".
Kircher murió en 1680 en París, luego de haber pasado la mayor parte de su vida convertido en una especie de superestrella o celebridad científica internacional en numerosas ramas de la ciencia, pero especialmente en la lingüística y la filosofía.

Es a causa de ello que uno de los primeros propietarios del Manuscrito Voynich, Georg Baresch, pensó en Kircher como el único hombre capaz de interpretar sus extraños caracteres. Así, Baresch le escribió una carta en 1637, en la que le pedía estudiara el texto y tratara de hallar una solución al problema. Esta primera carta se ha perdido, y no parece que Kircher le haya dado mucha importancia, porque tampoco se halla una respuesta.
Aún esperanzado, Baresch volvió a escribir al erudito dos años más tarde. Esta segunda carta —que sí se conserva— reitera el pedido de que Kircher se ocupe del manuscrito, aprovechando el viaje de algunos religiosos amigos de Baresch desde Praga (donde estaba Baresch) hacia Roma (donde estaba Kircher). La carta está actualmente en los Archivos de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en el armario APUG 557, folio 353.
La carta fue primeramente traducida al inglés por M.J. Gorman, del Museo e Instituto de Historia de la Ciencia de Florencia, Italia, así como al italiano por la profesora R. Mugellesi del Instituto de Filología Clásica de Pisa. Según René Zandbergen y su colaborador Mark Sullivan, la versión inglesa se corresponde exactamente con la italiana y la latina. La traducción castellana que aquí se expone me pertenece, así como los comentarios entre paréntesis.
Dice en su parte relevante: "En ocasión de la partida hacia Italia y Roma de cierto religioso, obtuve permiso de él para llevar a Usted esta carta, con la cual quisiera recordarle cierto escrito que le envié desde Praga a través del Reverendo Moretto, de la Compañía de Jesús. La razón de haberle enviado esos escritos es la siguiente: Después de la publicación del Prodromus Copti (un célebre libro de Kircher sobre la lengua egipcia), Su Reverencia se hizo famoso en todo el mundo, y en ese libro Usted solicitó ayuda para encontrar material adicional para otro libro que pensaba publicar", de lo que se desprende que Baresch parece creer que el libro está escrito en copto o en jeroglíficos egipcios.
Más adelante pone: "Por lo tanto he decidido repetirle este pedido. Moretto me ha dicho que llegó felizmente a Roma, de lo que me complazco, y más complacido estaré cuando el contenido del libro mencionado nos sea revelado gracias a Su Reverencia, de modo que las buenas gentes puedan compartir los buenos conocimientos que hay en él. De los dibujos de hierbas, de enorme número dentro del Códex, de varias imágenes y estrellas y de otras cosas que aparentan ser secretos de la química, he conjeturado que todo él es de naturaleza médica".
Luego de rogar varias veces más a Kircher que libere los portentosos secretos científicos enterrados en los pliegos del manuscrito, Baresch se despide y firma: "Pragae A[nn]o [Domini] 1639. 27 die Aprilis, quo olim Romam, in Universitate Sapientiae Romanae, Predicae Sapientiae operam daturus, apprili A[nn]o [Domini] 1605. V[estr]ae R[everen]dae Paternit[ate], Ad obsequia, P[er]oratissimus, M. Georgius Baresch" ("En Praga, a los 27 días de abril de 1639, en el mismo día en que, en abril de 1605, comencé mis estudios en la Universidad de La Sabiduría de Roma").
La pertinacia de Baresch, al parecer, no tuvo éxito.

Hemos dicho que dentro del libro en sí, Voynich encontró una carta. La misma, por cierto, también está dirigida a Kircher y está fechada en 1666 (aunque algunos estudiosos leen la fecha como 1665).
Como sea, el autor de la misiva es Johannes Marcus Marci de Cronland, rector de la Universidad de Praga. Sabemos (porque se conserva) que Marci también había escrito una carta anterior a Kircher sobre el mismo asunto, cuyo original puede encontrarse asimismo en los Archivos Gregorianos, armario APUG 557, folio 127.
Johannes Marci de Cronland, autor de la carta hallada en el libro
Tantas cartas al mismo hombre sobre el mismo tema nos llevan a conjeturar que Kircher era perfectamente consciente de que no podía ni podría descifrar el manuscrito y que, siendo una celebridad científica y lingüística mundialmente respetada, tenía vergüenza de responder a sus corresponsales diciéndoles que el asunto superaba su conocimiento. En consecuencia, hizo lo único que podía hacer sin sacrificar su orgullo: guardó silencio y jamás le contestó a nadie.
Pero la segunda carta de Marci, la que Voynich encontró dentro del Manuscrito, es especial porque aporta, por primera vez, elementos internos de la historia del libro e, incluso, ensaya una hipótesis acerca del autor de la extraordinaria obra. El original se encuentra en la Biblioteca Beinecke, está escrito en un latín muy culto y ha sido traducido al inglés por John Tiltman. En esa versión he basado mi traducción castellana. La carta (conocida en los ambientes académicos como "Carta Marci") comienza con las palabras: "Reuerende et Eximie Domine in Christo Pater. Librum hunc ab amico singulari mihi testamento relictum, mox eundem tibi amicissime Athanisi ubi primum possidere coepi, animo destinaui: siquidem persuasum habui a nullo nisi abs te legi posse" ("Reverendo y distinguido Maestro, Padre en Cristo: este libro, que heredé de un íntimo amigo, estuvo destinado a ti desde que llegó a mis manos, mi muy querido Athanasius, porque estoy convencido de que nadie más que tú será capaz de leerlo").
Vana esperanza la de Marci, a juzgar por los resultados.
Marci continúa diciendo: "El propietario anterior de este libro (a quien, aunque Marci no nombra, nosotros ya conocemos: se trata de Georg Baresch) pidió una vez tu opinión por carta (error: la pidió dos veces, sin obtener respuesta), copiando y enviándote un extracto del libro, del cual pensaba que serías capaz de leer el resto, pero en ese momento no quiso enviarte el libro en sí".
Dos párrafos más abajo, Marci revela a Kircher algunos datos trascendentales. Dice textualmente: "Retulit mihi D. Doctor Raphael Ferdinandi tertij Regis tum Boemiae in lingua boemica instructor dictum librum fuisse Rudolphi Imperatoris, pro quo ipse latori qui librum attulisset 600 ducatos praesentarit, authorem uero ipsum putabat esse Rogerium Bacconem Anglum". Traduzco: "El profesor de lengua bohemia de Fernando III, entonces rey de Bohemia, el Señor Doctor Rafael, me ha contado que el antedicho libro perteneció al Emperador Rodolfo (se refiere a nuestro ya conocido Rodolfo II de Bohemia), que pagó por el libro a su poseedor la cantidad de 600 ducados. Él (no está muy claro si se refiere a Rodolfo, al desconocido que se lo vendió, al tal Rafael o a Baresch) creía que el autor era el inglés Roger Bacon".
Página 78 vuelta
Concluye despidiéndose: "Reuerentiae Vestrae. Ad Obsequia. Joannes Marcus Marci a Cronland. Pragae 19 Augusti AD 1666 (¿1665?)". "A las órdenes de Su Reverencia, Johannes Marcus Marci de Cronland. En Praga, a 19 de agosto del Año del Señor de 1666 (ó 1665, según otros)". Todos los comentarios entre paréntesis son míos.

La carta Marci es la pieza de información que enlaza, entonces, al Manuscrito Voynich con Rodolfo II, introduciendo además en el ya de por sí complicado asunto al sacerdote franciscano del siglo XIII, monje, matemático, filósofo y alquimista inglés Roger Bacon.
Y tiene sentido, porque fue Bacon quien permanentemente preconizaba en sus trabajos que los conocimientos científicos no estaban destinados al público en general, sino que los sabios harían muy bien en publicar los libros en códigos cifrados. La carta de Baresch dice algo parecido, aunque sin mencionar el nombre de Bacon.
El franciscano Roger Bacon
Roger Bacon nació en Ilchester, Somerset, Inglaterra, en 1214, y murió en Oxford en 1292. Sus padres, terratenientes venidos a menos, deben haber tenido un afán de progreso inédito para la época, ya que dos de sus hijos llegaron a ser académicos y uno, Roger, conocido universalmente hasta hoy.
Frasco de medicinas con una raíz parecida a la mandrágora
Roger estudió matemática y latín con el párroco de su aldea antes de trasladarse a Oxford para presentarse en la Universidad, porque sabía que allí toda la enseñanza se impartía en latín. Bacon se convirtió en estudiante universitario a la edad de trece años, y se destacó en gramática, lógica, retórica, geometría, aritmética, música y astronomía. Pronto fue convocado a enseñar en Oxford, y siguió como profesor allí hasta 1241. El joven Bacon llegó a ser en la mayor autoridad sobre Aristóteles, y, cuando fue llamado para enseñar en la Universidad de París, introdujo la aristotélica como ciencia central dando incansables (e interminables) clases que comenzaban a las 6 de la mañana y dejaban a sus estudiantes extenuados. Tan ducho en meteorología, botánica, ciencias naturales y medicina como en teología y filosofía, alargaríamos innecesariamente este artículo si citáramos todas las obras y logros de Bacon desde entonces hasta su muerte a los 78 años de edad.
Baste decir que muy bien pudo haber sido el autor del Voynich, pero que la opinión del corresponsal antiguo no se condice con nuestras modernas teorías acerca de la fecha del libro. Hasta donde sabemos, Bacon vivió más de dos siglos antes de la aparente composición del Manuscrito Voynich.

La historia posterior del manuscrito es también sorprendente.
Desde que Rodolfo II se lo cedió (¿vendió?) a Baresch y desde que éste se lo heredó a Marci, perdemos su rastro durante la friolera de 246 años, hasta que Voynich lo redescubre en el monasterio jesuita. ¿Cómo llegó el manuscrito hasta allí? Es probable que nunca lo sepamos.
Una vez en Londres, el manuscrito permaneció en manos de Voynich hasta la muerte del librero.
Ethel Boole Voynich, su viuda, aparentemente lo vendió. Esto resulta extraño, porque la fecha que se maneja es 1961, pocos meses antes del fallecimiento de la dama. Si el matrimonio había conservado celosamente el documento durante casi medio siglo ¿qué sentido puede tener venderlo poco antes de morir? Se trata de otro de los misterios inexplicables en la incomprensible historia del libro.
Como sea, el Manuscrito Voynich aparece posteriormente en manos del experto en libros antiguos H.P Kraus, de nacionalidad norteamericana. Kraus manifestó haber pagado por él a Ethel Voynich la suma de 24.500 dólares, con la intención de revenderlo por una cantidad superior.
Tasó el volumen en 160.000 dólares y lo puso efectivamente en venta, pero durante 8 años de esfuerzos fracasó en su empeño. Jamás logró encontrar un comprador interesado.

Descontando el fallido —y acaso ni siquiera intentado— esfuerzo de Kircher y las fotos que Voynich envió a los especialistas de principios del siglo XX, fácil es imaginar que los esfuerzos por develar la incógnita del contenido del manuscrito no cesaron.
Detalle de los desnudos femeninos
El primer intento serio de decodificarlo llegó en 1921, de la mano del Profesor Newbold de la Universidad de Pennsylvania. Newbold observó que en cada caracter había unos trazos misteriosos, tan pequeños que sólo podían ser vistos con lupas muy potentes. Creyó identificar esos trazos como caracteres griegos, y concluyó que había un subtexto griego oculto por los caracteres desconocidos. Por razones no muy bien aclaradas, Newbold afirmó que el texto griego microscópico era el verdadero contenido del Manuscrito Voynich, que databa del siglo XIII y que su autor era Roger Bacon. Estos dos últimos asertos siguen obviamente la carta de Marci, pero lo de las letritas griegas fue desestimado científicamente menos de una década más tarde. Lo que el académico creyó que eran "trazos griegos" no son más, en realidad, que grietas microscópicas en la capa de tinta de los caracteres, provocados por el mero paso de los siglos.
Los fracasos continuaron. En 1940 Joseph M. Feely y Leonell C. Strong, ambos criptógrafos aficionados, intentaron aplicar una técnica llamada "cifrado de sustitución", que no es más que asignar a cada caracter del texto una letra del alfabeto latino. Es la simple técnica utilizada en "El escarabajo de oro", de Poe. Según ellos, lograron traducir todo el manuscrito, salvo que... el resultado no tenía ningún sentido.
Al terminar la Segunda Guerra Mundial, el equipo de criptógrafos que rompió el código de la Armada Imperial Japonesa pasó bastante tiempo descifrando textos antiguos encriptados. Tuvieron éxito con todos menos con el Voynich.
En 1978 el filólogo aficionado John Stokjo aseguró que el texto estaba escrito en ucraniano pero sin las vocales. Su traducción, desafortunadamente, no se correspondía con las ilustraciones ni tenía que ver con la historia de Ucrania. Contenía frases tan "claras" como "La Vacuidad es aquello por lo que lucha el Ojo de un Dios Bebé" (¿?) —la traducción es mía—.
Un médico llamado Leo Levitov afirmó en 1987 que el documento había sido escrito por los cátaros, secta herética que floreció en la Francia Medieval, y que estaba escrito en una mezcla de palabras de varios idiomas. La traducción de Levitov, sin embargo, entraba en franca contradicción con la teología cátara, que se encuentra perfectamente documentada.
Ilegibles caracteres
Más aún: todas las traducciones mencionadas usaban mecanismos que permitían, por ejemplo, que una misma palabra fuera traducida con un significado en una parte del manuscrito y con otro diferente en otra. Una muestra: uno de los pasos del razonamiento de Newbold echaba mano de los anagramas, método impreciso si los hay. Así, el anagrama de caso puede ser tanto cosa como osca, saco ó asco. La mayoría de los académicos están de acuerdo en que los intentos de decodificación del manuscrito Voynich están irremediablemente teñidos de un inaceptable grado de ambigüedad. Peor aún, es imposible, usando cualquiera de esos métodos pero a la inversa, codificar un texto llano para obtener nada que se parezca ni remotamente al Manuscrito Voynich, y ya se comprende que un sistema capaz de decodificar un texto en clave tiene que ser capaz de funcionar a la inversa.
La conclusión es que, luego de 90 años de esfuerzos de parte de varios de los mejores especialistas en códigos, nadie fue capaz de descifrar el "voynichés", como a veces se lo ha llamado. Es por ello que la naturaleza y origen del manuscrito permanece en el misterio.

El más serio de los intentos recientes, y posiblemente el único que ha aplicado un razonamiento abarcativo, inteligente y creativo, es el del doctor Gordon Rugg, que comenzó a interesarse en el Manuscrito Voynich alrededor del año 2000. Lo interesante es, como se apuntó al principio, que Rugg no es filólogo, lingüista ni historiador, sino médico y psicólogo, recibido en la Universidad de Reading en Inglaterra en 1987. Hoy se desempeña como profesor de la Escuela de Computación Matemática en la Universidad
La flor superior se parece a la pasionaria (salvo que aquella es roja). Las demás son desconocidas
Keele es, además, director de "Sistemas Expertos", periódico internacional especializado en Ingeniería del Conocimiento y redes neurales. El campo de investigación de Rugg es, precisamente, la naturaleza del conocimiento y los modelos de información, conocimiento y creencias. Al fin había llegado alguien capaz de atacar el enigma del manuscrito desde un ángulo nuevo y original.

Al principio, Rugg se aproximó al problema considerándolo sólo un rompecabezas interesante: más tarde comprendió que podría convertirse en un caso testigo de una profunda investigación sobre las maneras de reexaminar problemas complejos.
Rugg comienza especulando acerca de que el fracaso de los intentos de decodificar el libro puede significar que tal vez no haya ningún código que descifrar: después de todo, el manuscrito muy bien puede no contener mensaje alguno, siendo tan sólo el fruto de una elaborada broma.
Los críticos de esta hipótesis han argumentado que el voynichés es demasiado complejo para no tener sentido. ¿Cómo podría un bromista medieval producir 230 páginas de un texto con tantas sutiles regularidades en la estructura y la distribución de las palabras?
Sin embargo, Gordon Rugg ha descubierto que cualquiera puede reproducir la mayor parte de las extraordinarias características del manuscrito utilizando una sencilla herramienta criptográfica que ya era bien conocida en el siglo XVI, como veremos más adelante. Dice: "El texto generado por esta herramienta parece voynichés, pero en realidad no es más que jerigonza que no transmite ningún mensaje oculto. Este hallazgo no prueba que el manuscrito sea una burla, pero refuerza el rumor de que un aventurero inglés llamado Edward Kelley habría pergeñado todo el asunto para defraudar al crédulo Rodolfo II, ya que se dice que el emperador pagó la suma de 600 ducados por el libro —algo así como 50.000 dólares de hoy".

Pero supongamos por un momento que el manuscrito no es un engaño ni está escrito en código. La tercera posibilidad sería: ¿podría corresponder a un idioma desconocido?
Rugg responde a esta pregunta de la forma siguiente: "A pesar de que no podemos descifrarlo, sí sabemos que el texto muestra una desacostumbradamente alta tasa de regularidad. Por ejemplo, las palabras más comunes a menudo aparecen dos o más veces por renglón. Para representar las palabras, utilizo el Alfabeto Voynich Europeo (EVA), una convención para transliterar los caracteles voynicheses al alfabeto romano. Un ejemplo de la página 78 vuelta del manuscrito dice: qokedy qokedy dal qokedy qokedy. Este grado de redundancia no se encuentra en ningún lenguaje conocido. En sentido contrario, el voynichés contiene muy pocas frases donde dos o tres palabras diferentes aparezcan juntas. Estas características hacen muy improbable que el voynichés sea una lengua humana: sencillamente, es demasiado diferente de todos los demás idiomas conocidos".

La posibilidad de que el manuscrito sea sólo un muy bien tramado engaño con intencionalidad económica o, sencillamente, los delirios de un alquimista loco vuelve, pues, a estar en discusión. "La complejidad lingüística del texto parece argumentar en contra de esta teoría", afirma Rugg. "Además de la repetición de palabras, hay numerosas regularidades en la estructura interna de los vocablos. La sílaba qo, muy común, sólo aparece al principio de las palabras. La sílaba chek puede aparecer al comienzo, pero si la palabra contiene también qo, entonces qo viene antes de chek. La sílaba dy, también común, aparece normalmente al final de las palabras y en ocasiones al principio, pero nunca en el medio. Un método simple de ´elegir y mezclar´ que combinase las sílabas al azar nunca podría producir un texto con tal grado de regularidades. El voynichés es, asimismo, mucho más complejo que el discurso patológico observado en pacientes con daños cerebrales o desórdenes psicológicos. Incluso si un alquimista loco diseñó una gramática para una lengua inventada por él, y se pasó luego años y años escribiendo un manuscrito que empleara esa gramática, el texto resultante no presentaría las características estadísticas que encontramos en el Voynich".
Distribución binomial de las palabras del manuscrito, según Jorge Stolfi
Es verdad: en el Manuscrito, los tamaños de las palabras toman la forma de una distribución binomial, o sea, las palabras más comunes tienen cinco o seis caracteres, mientras que la frecuencia de aparición de las palabras más largas o más cortas cae bruscamente para formar una curva en forma de campana simétrica, conocida como "campana de Gauss". Dice el experto: "Esta clase de distribución es extremadamente inusual en las lenguas humanas. En la práctica totalidad de los idiomas conocidos, la distribución de las longitudes de palabras en mucho más ancha que una campana de Gauss y por añadidura asimétrica, con una clara preeminencia de las palabras relativamente largas. Es altamente improbable que la distribución binomial del voynichés haya sido deliberadamente incluida como parte del engaño, simplemente porque el concepto estadístico en que se basa no fue inventado sino hasta siglos después de que se escribió el manuscrito".

En suma, el Manuscrito Voynich parece ser o bien un código extremadamente inusual, una lengua extraña y desconocida o bien una mentira altamente sofisticada, y no hay una manera fácil de resolver esta disyuntiva, lo cual es el motivo de que el misterio haya persistido casi cinco siglos.
Comparación de Stolfi de la distribución de palabras según su longitud. En azul, el Manuscrito Voynich. Las otras curvas representan al Antiguo Testamento en latín, al Nuevo Testamento en griego, al Don Quijote en castellano y a un texto etíope.

Enlaces externos


jueves, marzo 06, 2008

Andrés Ugueragua: Lo Kafkiano



El 2 de junio de 1963, en Palma, Mallorca, Camilo José Cela escribió en su prólogo para La colmena que la literatura no es una charada sino más bien una actitud. Esto implica decir que tal actitud va en consecuencia consigo misma: el escritor es la premisa de lo individual primero y tal vez, sólo tal vez, la representación de su generación y su tiempo. Ahora bien: lo kafkiano, lo que se suele entender por lo kafkiano, es una de las tantas actitudes y una de las más conocidas que yacen paradas ante la literatura, el universo y el mundo. Lo kafkiano a prima facie es la voz o el accionar del hombre sin atributos, en permanente y estéril diáspora por el mundo, accionando allí donde nada hay por hacer...
Borges en “Kafka y sus precursores” creyó reconocer sus hábitos, su voz, su impronta frente al mundo mediante algunos textos que denotaban lo kafkiano. En cambio citemos palabras que califican lo kafkiano según Borges: lo inamovible; lo que nunca podrá llegar; lo sobrenatural; lo ambiguo; lo ambiguamente desconocido; lo que se desconfía; el que desconfía; lo desconocido que uno o cree tener; lo apócrifo...
Por otra parte, Albert Camus, en “La esperanza y lo absurdo en la obra de Franz Kafka”, con buenas razones replica que su obra es un símbolo harto difícil de entender. A pesar de la naturalidad con la que Kafka narra sus relatos. “Los grandes problemas están en la calle”, asegura el filósofo francés recordando a Nietzsche, para recordarnos que entre lo cotidiano y lo sobrenatural, está la esperanza kafkiana, como una medida que crece ante la adversidad, la cual es algo así como un teorema de lo absurdo. Pero en la actitud kafkiana sólo esta esperanza, este accionar, es el que nos absuelve.
Podríamos afirmar también que lo kafkiano es la actitud de una entidad frente a un registro simbólico, como cuando Camus habla tanto de lo cotidiano como de lo sobrenatural, junto a todas las características registradas por Borges. Hay así una noción más acabada de lo kafkiano. ¿Pero qué mas puede decirse de lo kafkiano, cómo se produce? ¿De qué modo opera?
Lo kafkiano es una aspiración o acción que de antemano carece de sentido. Es una aspiración o un hecho que jamás llega a consumarse, y en la que el hombre jamás logra entrar a su historia esencial. Lo sobrenatural jamás es explícito en lo kafkiano, más bien se explaya en eventos cotidianos, eslabonados, que finalmente dan cuenta de un hecho que a lo largo del libro es extraño y sobrenatural. En La metamorfosis, la mutación de Gregor Samsar reside directamente en lo grotesco, como un hecho social: el mutismo y encierro del personaje repercute en todo el entorno. Como el silencio que despierta sospechas y ruido. Vale acotar la cercanía entre Kafka y “los esperpentos” de Valle Inclán. La metamorfosis es un disparate que contiene a su vez dos sentidos y no uno. Lo silenciado actúa tanto como lo dicho. Como si su autor supiese propinar una función incluso a eso que hasta él mismo calla por no saberlo o no quererlo saber. En cuanto a uno como lector, le merece la opinión de que cuando uno está a punto de desestimar una obra de tamaña dimensión, por ser justamente un disparate, resulta que es una realidad sistemáticamente deformada, recargada de valores grotescos y absurdos, a la vez que se degradan los valores literarios consagrados; para ello se dignifica aquí un lenguaje coloquial y desgarrado; la materia para “el esperpento” la ofrece el inframundo en sus varias formas. Esta es una definición que nos acerca a los esperpentos y a su vez a lo kafkiano.
Por otra parte lo sobrenatural es el resultado de dos o más hechos, y conforma el punto oscuro de la obra.
En un sentido cronológico, lo sobrenatural no aparece jamás en un primer momento sino que lo hace entre hechos lógicamente concertados, como si el personaje que los realizara, fuera por un momento borrado de la escena, para dar lugar a lo sobrenatural (ya sea lo divino o lo demoníaco). Lo sobrenatural puede expresarse en como un impedimento o en una facilitación demasiado evidente, como si un ser superior tendría algo que ver con la historia, siendo lo kafkiano, en este caso, el desconcierto de alguien que no tiene noción de ello.
Kafka supo hacer que las partes de sus novelas rebasen la totalidad de las mismas: “El todo es más que la suma de las partes”, tal como reza una formula física. Hay a lo largo de sus obras un punto sobrenatural donde hace su aparición y lo cual la motejamos como absurdas o hasta incluso como mágicas. En que la verdad, cada vez más apremiante y por momentos desfigurada, sobrepasa con creces cualquier cuestión (como por ejemplo la moral). No se llega a discernir si lo que ocurre es parte de un acontecimiento, es parte de un plan o es el modus operandi ubicado entre el destino y la manufactura de alguien que jamás se da a conocer.
Cuestiones como estas se dan en lo kafkiano: los personajes son despojados a favor de una implacable verdad a la cual todo le pertenece, y que Albert Camus lo llamó “Dios” (“No hay nada que no sea de Dios”) a ese sentimiento oceánico que los aplasta a cada línea y a cada página; pero eso sin hacerse conocer. Lo kafkiano es algo más que simples metáforas, signos y símbolos representativos de un férreo impedimento por conocer lo esencial. Es una actitud mucho más concreta, sublime y desesperada: es la búsqueda de la esperanza mediante la acción y la espera realmente verdaderas, “en el desierto de la gracia divina”.

martes, marzo 04, 2008

Rei Berroa: Poemas

(Rei Berroa, República Dominicana)


IV ENCUENTRO HISPANOAMERICANO DE POESÍA




SOLO CON SORDINA

Al compás de tu deseo
y al aire pesado
de este Réquiem amarillo
se ha puesto el hombre a bailar
esperando tan sólo
una palabra de tu boca

Frenético y celoso
como vieja cigarra
se ha puesto el hombre a bailar
aquí
en los últimos sótanos del cuerpo


SABATINO

Aquí está nuestra prisión
la hora
el ocio
el espacio que nos dieron
en esta mecedora
en que vamos y venimos con el tiempo
sin mover siquiera el pie

Cinco días laboramos
sin asueto y libertad

y ya sabe
Viernes Caballero
para música
los hábitos
e intimidaciones
dos amanecidos
sólo mojan el placer




TRES VARIACIONES SOBRE EL


TEMA DE LA PAZ Y LA PALOMA

I

Es tanta la paz de una paloma
que dicen los expertos en la paz
que sólo bastaría una paloma
para traer sobre la tierra toda la paz
que buscan los humanos sin saberlo


II

Son tantas las palomas de la paz
que dicen los expertos en palomas
que sólo una paz sería necesaria
para atraer a todas las palomas
que buscan al humano sin remedio

III

Si la paz se vistiera de paloma
dicen los expertos en humanos
con una sola paz nos bastaría
para darle sus alas a la tierra
haciendo del humano una paloma

No es mucho pedirle
a la paz o a la paloma


Comentario: Carlos Montemayor su último libro




La insurgencia nada tiene que ver
con el carácter “violento” de la humanidad


■ Mientras la injusticia y la desigualdad no cambien, esos movimientos seguirán apareciendo, dijo ■ La charla devino intercambio de ideas entre el colaborador de La Jornada y el público
Fernando Camacho Servín


En la medida en que las condiciones de injusticia, desigualdad y represión no cambien, los movimientos guerrilleros seguirán apareciendo de forma inevitable en el mundo.
La razón es muy sencilla y no tiene nada que ver con el carácter “violento” de la humanidad: cuando no se tienen más opciones, se mata para no morir.
Con la premisa anterior, el escritor y analista político Carlos Montemayor elaboró un conjunto de ensayos sobre temas como la guerra sucia, la seguridad hemisférica, la lucha armada y el terrorismo, reunidos en el libro La guerrilla recurrente (Random House Mondadori), que fue presentado la noche del domingo en la jornada final de la versión 29 de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.
La expectativa de escuchar a Montemayor, acompañado de la periodista Carmen Aristegui –quien finalmente no asistió– hizo que el espacio resultara insuficiente para la cantidad de personas que llegaron con una hora de antelación.
Y tanto fue el interés por la presentación, que los reclamos de quienes se quedaron afuera ya empezaban a tener visos de un pequeño motín, aunque el autor supo “desactivar la bomba” con la sencilla idea de dejarlos pasar, lo cual fue agradecido con aplausos.
A partir de ese momento, la charla se convirtió en un intercambio de ideas entre Montemayor y un público entusiasmado que ahora lo rodeaba, y al cual por momentos se dirigió de pie, micrófono en mano y de buen grado.
Uno de los primeros puntos que subrayó el también poeta y traductor, fue la manera en que el lenguaje es deformado para adormecer la mente del pueblo. Quienes se han organizado en guerrillas y otros movimientos de liberación popular, son llamados “bandidos”. Fue el caso de Zapata, de Lucio Cabañas, de los partisanos que combatieron a Mussolini en Italia.
Ahora, los gobiernos de Estados Unidos e Israel han impuesto el término de “terroristas”, y al mismo tiempo que se dicen víctimas de ellos, cometen o avalan “crímenes sin progenitora” en Latinoamérica, Medio Oriente o cualquier otro punto del orbe, dijo.
El libro también analiza cómo, siguiendo las órdenes de Washington, el Estado mexicano ha puesto al Ejército a cumplir tareas policiacas, exponiéndolo al poder de corrupción del crimen organizado y lanzándolo para reprimir los brotes de descontento social, cada vez más frecuentes.
Marasmo social
En otro capítulo, Montemayor habla sobre los más recientes descubrimientos en torno a la matanza de estudiantes del 2 de octubre de 1968, basándose en documentos desclasificados por Estados Unidos y material fílmico desconocido hasta hace poco, que fue analizado por Carlos Monsiváis y Julio Scherer en el libro Parte de guerra: Tlatelolco 1968.
Finalmente, el también colaborador de La Jornada hace una reflexión sobre la recién desaparecida Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), y el papel que jugó en el encubrimiento de los responsables de la llamada guerra sucia en México, sobre todo, en los años 60 y 70.
El tiempo apenas alcanzó para que el escritor respondiera algunas preguntas del público. Advirtió entonces que a pesar del estado de “marasmo social”, el hartazgo puede llegar a un nivel en el que cualquier descuido provoque un incendio y, por tanto, una escalada en el nivel de represión. Al ser un “pueblo aguantador”, México no parece llegar nunca al punto en el que se desborda. “No creo que necesitemos más para sentir esa asfixia, y tal vez lo único que la pueda evitar sea un cambio de actitud de la ciudadanía”, concluyó.

La ciencia experimenta proyecto educativo



Desde hace tiempo, varias facultades e institutos, así como el Colegio de Ciencias y Humanidades y la Secretaría de Desarrollo Institucional de la UNAM, participan en la adaptación y puesta en marcha de un proyecto educativo cuya meta es que los estudiantes de bachillerato conozcan cómo se hace la investigación científica, con base en el planteamiento y la realización de sus propios experimentos en las áreas de biología, física, química y matemáticas.


Hacia 1990, en la Universidad Hebrea de Jerusalén, el fisiólogo israelí Izchak Parnas consideró que los alumnos de bachillerato debían mejorar el nivel de su formación científica. Por eso desarrolló el Belmonte Science Center for Youth, a donde acuden los jóvenes para realizar prácticas sobre temas específicos de sus programas educativos en ciencias.
Ahora, con la asesoría de Parnas, un grupo de académicos de la Universidad Nacional -encabezado por el doctor Francisco Fernández de Miguel- ha desarrollado, bajo el nombre "Experimentaciencia", un modelo original de enseñanza de la ciencia dirigido a los muchachos, independientemente de su vocación profesional.


A partir de esto, diversas instituciones universitarias han colaborado para crear el Centro de Enseñanza Experimental de las Ciencias en el Bachillerato, en el que los estudiantes pueden diseñar y llevar a cabo sus propios experimentos. Así, en cada sesión y en cada laboratorio transitan por las diversas etapas del proceso de creación científica, siempre bajo la asesoría de personal especializado.


LABORATORIOS DE PRIMERA


Los participantes en este proyecto pueden asistir a cada uno de los cuatro laboratorios instalados en el "Tlahuizcalpan", el nuevo edificio de Docencia en Ciencias Experimentales de la Facultad de Ciencias: de biología, física, química y matemáticas (en el modelo original israelí no existe este último).
"Estos laboratorios son tan buenos como los de cualq uier institución de educación superior del primer mundo. Por lo que se refiere a nuestro país, ninguna universidad cuenta con unos parecidos", dice el doctor Arturo Olvera Chávez, investigador del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y Sistemas (IIMAS).
El primer problema que se planteó fue el de la luz y la propagación de ondas, que se puede abordar desde el punto de vista de la biología, física, química y matemáticas.


OJO DE MOSCA


En el laboratorio de biología se aborda la pregunta de cómo percibimos la luz los seres vivos, en particular la mosca de la fruta. Aunque es muy pequeña, esta mosca exhibe diversas respuestas conductuales ante diferentes estímulos luminosos.
Los estudiantes tienen la posibilidad de diseñar experimentos de conducta o de poner electrodos en el ojo de la mosca para ver la señal eléctrica que produce al recibir la luz. También, al iluminarlo con distintos colores e intensidades, aprenden principios elementales de la visión.


ONDAS SONORAS


En el laboratorio de física se estudian la generación y la propagación de las ondas, para lo cual se usan principalmente las sonoras. Los alumnos pueden comprobar que los sonidos se propagan de distintas formas, y en particular ven el funcionamiento de lo que se conoce como transductores, dispositivos capaces de cambiar una señal eléctrica en una mecánica o en una luminosa.
También descubren una serie de elementos que conforman la propagación de las ondas sonoras, cómo se pueden filtrar ciertas frecuencias, o bien cómo se pueden eliminar los graves, separar los agudos y quitar los bajos o algunos ruidos indeseables. De esta manera, descubren que los sonidos son la suma de muchas frecuencias.


PULSERAS LUMINOSAS


En el laboratorio de química se estudian los procesos o las mezclas químicas que producen luz.
Por ejemplo, en las ferias se venden pulseras que dan luz gracias a ciertas reacciones químicas. El objetivo es que los alumnos de bachillerato hagan experimentos que les permitan entender los principios y las leyes que rigen la producción de la luz mediante aquéllas.


MODELO MATEMÁTICO SIMPLE


En el laboratorio de matemáticas, la meta es que cada alumno pueda crear un sencillo modelo matemático de la propagación de ondas.
"Este tema es algo que normalmente se ve a la mitad de la carrera de física, matemáticas o ingeniería. Aquí, en cambio, tratamos con muchachos que no han llevado cálculo y que tienen conceptos muy rudimentarios de álgebra", apunta Olvera Chávez, y añade: "La idea de acercarlos al concepto de propagación de ondas pasa por la idea de repetir algo a partir de una cierta regla muy sencilla, o sea, iterar, pero con la que al final se obtiene un resultado que no es trivial".


FUNCIÓN EXPONENCIAL


Mediante la simple repetición de algo, los jóvenes llegan a entender, desde el punto de vista matemático, las leyes exponenciales que rigen las dinámicas poblacionales.
Según una regla de este crecimiento, descubierta a mediados del siglo XIX, al principio una población se multiplica por dos en cada generación, pero esta dinámica agota finalmente los recursos, por lo que los individuos comienzan la competencia por ellos. Esto, a su vez, hace que descienda la tasa de crecimiento.
Los estudiantes entienden esto, trabajando con una población de peces y con un parámetro denominado entusiasmo.
"Un pez y su compañera se entusiasman, tienen pececitos y se ponen muy felices. Pero al crecer demasiado, esta familia se enfrenta al problema de los recursos. Entonces disminuye su entusiasmo por reproducirse y crece su entusiasmo por conseguir alimentos. Y la población de peces decrece. Pasa lo mismo con una población de personas", dice el investigador.
La conclusión es que existe una relación entre crecimiento y competencia: si hay mucho crecimiento, la competencia por los recursos aumenta. Así, aquél puede colapsarse.

Bajo la premisa de que para aprender y hacer ciencia no es indispensable ser un científico loco, aburrido y gruñón, "Experimentaciencia" invita a los estudiantes de bachillerato de la UNAM a adquirir los divertidos conocimientos que ofrece. (Leonardo Huerta Mendoza).
Más información
Teléfonos: 56-22-35-85 y 56-22-56-22
Correos electrónicos: aoc@mym.iimas.unam.mx y ffernand@ifc.unam.mxaoc@mym.iimas.unam.mx y ffernand@ifc.unam.mx
El UniversalJueves 25 de mayo de 2006

lunes, marzo 03, 2008

Ignacio García: De súbito, el Estratega



DE SÚBITO, EL ESTRATEGA
......para ese reflejo en Nadja
I
Levanta la cara y ve su rostro en el espejo
El mismo niño, los mismos ojos, la misma camisa
Acaso, la espada de madera
ahora convertida en acero
y el corazón un poco más roto que antes,
pero con el mismo sueño
de conquistar paraísos
que hoy, incluso,
le siguen siendo prohibidos
II
Si bien es el anhelo quien asedia,
los fracasos le han enseñado
más aún que las conquistas
En la derrota halló a la mujer que nunca tuvo:
supo que la derrota es un acicate
para recuperar lo perdido
III
Vuelve a levantar la mirada
El tiempo le sabe y es una brasa,
los días son un incendio
donde caben los nombres de todas las mujeres:
Sólo tú
eres capaz de volver a aquel niño al espejo:
alguien que morirá contemplando tu hermosura
y a todos contará que tu nombre
fue lo último
que dijo...

domingo, marzo 02, 2008

Nancy Alejandra Ortiz Ochoa: Paris: Crónica de un viaje anunciado



La llegada

A París llegué en autobús, un autobús más corriente que común, incomodo, sin baño y que hacía paradas innecesarias, es obvio suponer que es más barato que el tren y el avión. La ventaja de viajar por Europa es que en unas cuantas horas uno ya se encuentra en otro país, así que el martirio no dura mucho tiempo.
La terminal parisina es caótica y un poco sucia como casi todas las terminales de las grandes ciudades. Fue relativamente sencillo viajar en el metro parisino pese a no saber francés, el metro es bastante caro en comparación al que tenemos en el DF, así que uno no puede darse el lujo de andarse equivocando.
Lo más complicado del arribo era cargar la mochila de viajero, no la recomiendo para viajes largos, uno termina deseando que se la roben para no cargar más. Jure que la próxima vez que anduviera de mochilera lo haría con maleta de rueditas.
Me hospede en un modesto hotel frente a la estación del metro Pasteur, cerca de Montparnasse. Maurice (el recepcionista) ya tenía mi pequeño cuarto apartado, con vista al boulevard Pasteur, era cómodo y relativamente barato, era una ventaja poder contar con baño y agua propia. Según me han dicho eso es un lujo en París.

El Sena

Lo primero divertido que hice fue caminar por la orilla del río sena. No se, tal vez iba un poco cansada pero el río Sena me pareció algo ordinario, sobre todo viviendo en Veracruz donde los ríos olorosos y revueltos abundan. Claro, no todos los ríos tienen el gusto de atravesar París, por ello el Sena parece ser mirado con otros ojos.
A las orillas del río hay muchos pequeños cafés, negocios de souvenir, librerías de viejo, boutiques, galerías, restaurantes y demás. A las orillas se juntan personas que hacen teatro callejero, o quieren vender algunas de sus obras de arte. El atardecer al rededor es bonito, sobre todo por el ambiente cosmopolita que se vive. Los turistas se encuentran, intercambian sonrisas y miradas como si compartieran el mismo pensamiento, seguramente sí. ¡estoy en París!
Lo turistas se distinguen fácilmente por ser ellos los que no andan con prisas ni traen mala cara. Mucho se ha dicho sobre las actitud de los parisinos, que son hoscos, no les gusta perder el tiempo en cortesías, les choca que les hables en ingles y demás, todo cierto, sin embargo, también hay parisinos amables, coquetos y dispuestos a brindarte su ayuda si les hablas en español.
Por la noche la cosa se pone aun más bonita, París es más bella de noche. El Sena se llena de embarcaciones luminosas que ofrecen servicios de bar y restauran, el romanticismo deambula por el Sena. El romanticismo al alcance por unos cuantos euros.

La torre
La famosa torre Eiffel, ubicada en avenue Gustave Eiffel no es tan hermosa de día como de noche. Por la noche brinda un espectáculo de luces que dura 15 minutos cada hora. Es espectacular, bajo la torre los jóvenes parisinos se juntan a convivir, sacan sus botellas de vino, quesos, cantan y demás, todo muy bohemio. Los estereotipos a la orden del día.
Tengo que confesar que antes de subir la torre no me pareció tan espectacular. Mientras hacía una fila que duró más de dos horas para poder subir hasta el top me preguntaba si la torre no formaba parte de una construcción social, un símbolo de glamour y romanticismo, fetichismo puro, pensaba que realmente había visto cosas mucho más bonitas y baratas que la torre, sin hacer tanta fila ni esperar tanto. Llegue a pensar que sólo quería subir para poder decir que estuve ahí, pero realmente no me parecía tan espectacular mientras esperaba, el color me decepciono un poco, no sabía si ese era su color original o si estaba cubierta por polvo. Llegue a la conclusión de que si la torre hubiera sido colocada en otro país probablemente no hubiera tenido el mismo éxito. Pensé en todo ese valor agregado, todas las cuestiones simbólicas que representa y conforman nuestro sistema de creencias. Tuve el mal tino de expresar mis pensamiento con una persona que desde la infancia soñaba con subir a la torre y me mando por un tubo, me dijo que cómo podía pensar eso, que la torre era bonita, porque era bonita, y que le gustaba porque era bonita. Y que mis reflexiones las dejara para otro momento, para otro lugar donde no fuera tan caro estar. Para cuando estuviera con mis amigos raros que les gusta cuestionarse todo.
Vapuleada me puse a observar a la gente, mucho asiático, frente a mi estaba una familia conformada por un caucásico y una oriental, con 4 hijos: 1 varón, 2 jovencitas y una niña, las adolescentes eran una mezcla exótica entre un ingles y una vietnamita (sólo supuse las nacionalidades) las jóvenes parecían modelos de Bennetton, tan bellas que en cuanto podía trataba de mirarlas.
Nos anocheció haciendo fila para entrar y eso que en Verano oscurece después de las 9 de la noche. Finalmente entramos. Llegué el top y quise maldecirme por haber dicho que la torre me parecía fea. Tenía que penetrar la torre para convencerme de su belleza. París de noche visto desde la torre es espectacular, hubiera pasado ahí toda la noche de no ser porque mi tiempo estaba delimitado por el horario de la torre y del metro. Rápidamente bajamos como pudimos, en ascensor y por las escaleras para poder ver el espectáculo de luces que se da cada hora. Valió la pena el tiempo de espera, por fin veía la torre, tengo que confesarlo yo también soñaba desde niña que visitaba París, imaginario o no la torre por la noche es mágica, encanta y le prometes volverla a ver.

El Louvre

El museo es muy bonito, enorme y hermosa arquitectura, tal vez necesite de varias semanas para poder recorrerlo con detenimiento. A las afueras hay pedigüeños que cantan opera y tocan violín a cambio de algunas monedas, los estereotipos se confirman, todo lo parisino es chic.
El museo tiene obras bellísimas, por eso no entiendo la necedad de la gente de sólo querer ver la Gioconda, mejor dicho si lo entiendo, pero me molesta un poco. La Gioconda de Da Vinci no es ni por asomo la mejor obra de ese museo, ni la mejor ni la más espectacular, es una obra bastante pequeñita que casi nos la sabemos de pe a pa. En fin.
Cuando salí del Louvre, aun en el patio, saque una manta para manifestarme contra el fraude electoral que México acababa de pasar y los guardias de seguridad rápidamente corrieron a pedirme que guardara mi manta, sólo lo supongo pues no hablo ni jota de francés, así que camine unos cuantos metro y la volví a sacar pretextando que no había entendido nada. Se juntaron otros mexicanos y se tomaron una foto con la linda manta que hasta florecitas tenía, los guardias hicieron lo suyo y volvieron a pedirme esta vez en un tono más enérgico que guardara esa manta (lo volví a suponer) sólo atine a decir -¿no que estamos en un país donde los principales valores son la libertad, igualdad y fraternidad?- Los franceses no supieron que contestarme, bueno, tal vez ni siquiera supieron que les quise decir.

La despedida

Salí de parís en la madrugada, huí antes del amanecer para que no viera mi partida, tomé un mercedes que se decía taxi, paseamos un poco por Des Champs Elysees, algunos aun no se iban a dormir.
Llegamos al lugar donde nos recogería el autobús que nos llevaría al aeropuerto. Llegamos al aeropuerto ya por la mañana. Me subí a un avión más corriente que ordinario, donde a empujones hay que hacerse de un lugar, morder al de al lado para que te ceda el asiento que quieres. Como supondrán el avión era más barato que el tren. En fín. Me subí con un grupo de francófonos y me baje con el mismo grupo pero parlando italiano. En el aire se insertaron un chip para rápidamente cambiar de lengua. Me Impresiona la manera que tienen los europeos de comunicarse en varios idiomas, una conversación la pueden seguir hasta en 5 idiomas. En el fondo no envidio mucho esa cualidad, siento que no podría desarrollar mucho el pensamiento con tantos cambios de códigos.
París quedo atrás. Vi y disfrute más cosas, los edificios, los pastelitos franceses, las baguetes, la gentileza de los parisinos, las fuentes, las catedrales, la arquitectura, las esculturas, el ambiente, las librerías de viejo, las tiendas de discos, las boutiques, los centros comerciales, las botellitas de agua evian por 2.5 euros, el Internet por 5 euros la hora, la comida árabe, china, etc.
Hay muchas cosas en parís, se necesitan varios días para poder disfrutarla completamente. La ciudad sin duda es muy bonita, sin embargo creo haber estado en otras ciudades igual o más bellas. Claro, con estilos y personalidades diferentes




Nancy Alejandra Ortiz OchoaAlumna de Sociología SEA UV

Benjamín García: William Blake, el loco



En un articulo pasado hicimos referencia al influjo que Wlliam Blake causó en Jim Morrison. ¿Por qué quedarnos a la mitad? En este texto presentamos un apretado perfil de Blake, para aquellos que nos quedamos con las ganas de saber quién era este individuo que tanto estuvo en la cabeza del genio líder de The Doors.


"Existen tres medios a través de los cuales el hombre puede hablar con el Paraíso: la poesía, la pintura y la música... La poesía más sublime es una alegoría que se dirige a la visión espiritual, permaneciendo totalmente oculta al entendimiento. La visión espiritual. He ahí la idea madre, el motor universal, el supremo generador de toda creación, de toda expresión artística, de toda manifestación que merezca el honoroso calificativo de humanística. Esa visión espiritual es la divina matriz en que se gestará el Hombre Nuevo, y fuera de la cual el individuo no logrará trascender su raquítica condición de animal arrogante, de bípedo compulsivo e ignato" (William Blake)

Blake es uno de los más tempranos artistas dentro del ámbito del Romanticismo. Blake posee un espíritu libre con el que convierte las imágenes en manifestaciones de un mundo interior. Los potentes colores y las posturas convulsas que adoptan sus figuras marcan el inicio del Romanticismo inglés.

Es un artista que recrea un mundo extraño y fantástico pero, que tendrá gran peso en el arte del siglo XX. Se le considera precursor del Surrealismo. Hay quien afirma que hacía sus obras en estado de alucinación.

El padre de Blake tenía una tienda de estampas y grabados, lo que condiciona de modo indiscubible su formación a la vez que le aporta importantes conocimientos artísticos. Blake crea un arte restringido. En su producción la mitología y la religión son una constante, le obsesiona el Antiguo Testamento. Observando sus obras nos sumergimos en un universo de lo desconocido, en un mar religioso-místico del que no conocemos Dios ni Verdad. El enigma y la fantasía nos poseen.
Diálogos frecuentes con seres del Antiguo Testamento y ángeles. Indudablemente influencia su obra la aparición de estos seres bíblicos, que pasan a ser una constante vigilancia sobre su vida, muy productiva por lo demás. En esta sección contamos con su famosa obra Los Proverbios del Infierno, que no deja de impresionar y en cierta forma ha pasado a formar parte en la cultura diaria. El resto de su obra, en especial su poesía, pierde la fuerza original al ser traducida (las traducciones de Tyger que he visto son espantosas) por lo que, en honor al autor no incluiré el resto de su obra. Disfruten.

PROVERBIOS DEL INFIERNO (VERSIÓN ÍNTEGRA)


En tiempos de siembra aprende, en la cosecha enseña y en el invierno goza.

Conduce carro y arado sobre los huesos de los muertos.

La senda del exceso lleva al palacio de la sabiduría.

La prudencia es una fea y rica solterona cortejada por la incapacidad.

Quien desea y no actúa engendra la plaga.

El gusano cortado perdona el arado.

Sumergid en el río a quien ama el agua.

El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio.

Aquel cuyo rostro no irradia luz nunca llegará a estrella.

La eternidad está enamorada de las creaciones del tiempo.

A la atareada abeja no le queda tiempo para la pena.

Las horas de la locura el reloj las mide; pero ningún reloj puede medir las de la sabiduría.

Ningún alimento sano se atrapa con red ni trampa.

Expone número, peso y medida en año de escasez.

No hay pájaro que vuele demasiado alto si lo hace con sus propias alas.

El cuerpo muerto no venga injurias.El acto más sublime consiste en poner a otro ante ti.Si el necio persistiera en sus necedades llegaría a sabio.

La necedad es el atuendo de la bellaquería, la vergüenza es el atuendo del orgullo.

Las prisiones se construyen con piedras de Ley; los lupanares con ladrillos de religión.

La altivez del pavo real es la gloria de Dios.

La lujuria del chivo es la liberalidad de Dios.

La cólera del león es la sabiduría de Dios.

La desnudez de la mujer es obra de Dios.

El exceso de pena ríe; el exceso de dicha llora.

El rugir de los leones, el aullido de los lobos, el oleaje furioso del mar huracanado y la espada destructora son porciones de la eternidad demasiado grandes para que las aprecie el ojo humano.

El zorro condena a la trampa, no a sí mismo.

El júbilo impregna; las penas procrean.

Que el hombre vista la melena del león y la mujer el vellón de la oveja.

Para el pájaro el nido, para la araña su tela, para el hombre la amistad.

El egoísta y sonriente necio y el necio que frunce malhumorado el ceño han de considerarse sabios, que podrían ser cetros.

Lo que hoy está probado, en su momento era sólo algo imaginado. La rata, el ratón, el zorro y el conejo vigilan las raíces; el león, el tigre, el caballo y el elefante vigilan los frutos.

La cisterna contiene; el manantial rebosa.

Un pensamiento llena la inmensidad.

Presto has de estar para decir lo que piensas que así el ruin te evitará.

Todo lo que es posible creerse es imagen de la verdad.

Nunca el águila malgastó tanto su tiempo como cuando se avino a aprender del cuervo.

El zorro provee para sí mismo; pero Dios provee para el león. Piensa por la mañana, actúa a mediodía, come al anochecer y duerme por la noche.

Quien ha sufrido tus imposiciones, te conoce.

Como el arado sigue a las palabras, Dios recompensa las plegarias.

Los tigres de la ira son más razonables que los caballos de la instrucción.

Del agua estancada espera veneno.

No sabrás lo que es bastante hasta saber lo que es más que bastante

¡Escucha los reproches de los tontos! ¡Forman un título regio! Los ojos del fuego, las narices del aire, la boca del agua las barbas de la tierra.

El débil en coraje es fuerte en astucia.

El manzano nunca pregunta al haya cómo ha de crecer tal como el león no interroga al caballo sobre cómo atrapar la presa.

Quien recibe agradecido da copiosas cosechas.

Si otros no hubiesen sido tontos, tendríamos que serlo nosotros.

El alma de la dulce delicia no puede mancillarse.

Al ver un águila ves una porción de genio. ¡Alza la cabeza!

Tal como la oruga elige las hojas mejores para depositar en ellas sus huevos, el sacerdote reserva su anaterna para las mejores dichas.

Crear una florecilla es labor de eras.

La condena estimula, la bendición relaja.

El mejor vino es el más añejo; la mejor agua, la más nueva.

¡Las oraciones no aran!¡ Los elogios no cosechan!

La cabeza es lo Sublime; el corazón, lo patético; los genitales, la Belleza; manos y pies son la Proporción.

Como el aire es al ave o el mar al pez es el desdén para el despreciable.

El cuervo quisiera que todo fuese negro; el buho, que todo fuese blanco.

La exuberancia es belleza. Si el león recibiese consejos del zorro, sería astuto.

El perfeccionamiento traza caminos rectos; pero los torcidos y sin perfeccionar son los caminos del genio.

Mejor matar a un niño en su cuna que alimentar deseos que no se llevan a la práctica.

Donde no está el hombre, la naturaleza es estéril. La verdad nunca puede decirse de modo que sea comprendida sin ser creída.

¡Basta! o demasiado.

Los antiguos poetas animaban todos los objetos sensibles con dioses o genios. Les prestaban nombres de bosques, ríos, montañas, lagos ciudades, naciones y de todo lo que sus dilatados y numerosos sentidos podían percibir.

Y en particular estudiaban el genio de cada ciudad o país y los colocaban bajo el patrocinio de su divinidad mental.

Hasta que se formó un sistema del cual algunos se aprovecharon para esclavizar al vulgo pretendiendo comprender o abstraer las divinidades mentales de sus objetos. Así comenzó el sacerdocio.

Que escogió formas de culto tomándolas de cuentos poéticos. Hasta que por fin sentenciaron que eran los dioses quienes habían ordenado aquello.

Así los hombres olvidaron que todas las deidades residen en el pecho humano.