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viernes, marzo 09, 2007

Ignacio García: Tres Poemas



Poemas tomados del libro Las Tentaciones del San Antonio, que el autor publicará en cuanto halle una cantina disponible para leer.




HOY DESPERTÉ SIN NADIE

Hoy desperté
Sin saber si era domingo o martes
O si de día o la oscura noche
U otro amanecer cualquiera y simple
Provisto de azul y la misma sábana:
Una que ya forma parte de mi sangre

Desperté al sonido
De tu voz que bajo el sueño
Nombraba no a mí, sino al silencio
Un musitar con el que fui cosiendo
Parte de mi labio, el ascua del pómulo
Sólo para gritar
"Pónle a ese silencio mi nombre"

Me desperté sin nadie
Acaso con el perro negro y flaco
Que hambriento otea por los pasillos
Y de vez en cuando quiere acercarse
A que le cuente mis secretos
A que le diga por qué no duermo
Por qué mejor no me envuelvo y muero
Y resucitó, sólo y sin nadie

Abro los ojos y me levanto

La razón del perro
Es más noble que la del sueño


INDISTINGUIBLE

Será acaso el cansancio
La luz hecha mariposa a un lado
O, pobre lámpara sin foco
Mi viejo libro
Donde más de mil veces
He leído tu nombre

Será acaso eso:
El roer a flama limpia
Aquel "Dios mío" impronunciable
O el soplo "Haz que la olvide"
Como una cita necesaria
Para volver polvo tu recuerdo

No sé. No sé
Porque el acaso
Es ya un cuervo cabizbajo
Oscuro de cruz y llanto ciego
Que no sabe si cerrar el libro
O matar de azul y matar de nada
La cifra sola donde tu nombre
Es acaso mi manera
De no despertar llorando


LO RECIO DEL ESCOMBRO

Sé que conozco de vestigios
De flores de nervio marchito
Agua empozada y soles muertos
De esos muertos que aúllan
Por la soledad hasta el delirio

Sé vivir bajo la sombra
De amor a lo imposible
Tan imposible que tan sólo nombrarlo
Pierde su nombre, chilla de puto
Y acalla su herida
No con cerveza amarga
Sino con una hiel
Parecida al estrago

Sé recoger los despojos
Vivir con ellos, hacerlos mis hermanos
Levantar lo mejor de entre sus ruinas
Y lamer el escozor
En un solo minuto

De tu amor, yo sé
Voy a levantar lo mismo:
Mi sabor de hombre
Bebedor de fuego y anestesia
Esa que beben, hombro a hombro
Los viejos y los malditos
Eso que permite llenar vacíos
Con la mordedura de tu ausencia

Matar, matar
Lo recio del escombro

2 comentarios:

Gigabyto dijo...

He leido los poemas, jalando aire deseperadamente. El mismo sentimiento de cuando uno despierta de madrugada, ahogandose con su propia saliva. Nacho, me has hecho recordar lo que es dormir con los ojos abiertos en la obscuridad de una historia de fantasmas sentados a la orilla de la cama. Terribles poemas.

Anónimo dijo...

Sigues siendo el mismo destazador k conoci. El k me hace cimbrar de solo leerte y recorrer renglon a renglon tanta belleza kruda, tanto amor al sufrimiento, tanto kabrón kien sabe cómo le haces para hacerla llorar a una.
Te abraza

Ivanova