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lunes, diciembre 08, 2008

Jaime G. Velázquez: Un agregado a la reflexión de Patricio



Para mayor interés a este artículo se recomienda al lector leer primeramente el artículo de Patricio en: http://loselementosdelreino.blogspot.com/search?q=Enrique+Patricio
*********
Es muy aceptable el señalamiento que hace Enrique Patricio en el blog Los elementos del reino (3 de diciembre de 2008). A partir de allí hay que sonar la alarma, porque quizá fue más amable que crítico. Cito tres frases de Enrique Patricio: “la calidad artística ha dejado mucho que desear”, “se ha permitido de todo”, “todo se ha tasado igual”.
Los protagonistas del planeta artístico que menciona son los profesores de arte, las autoridades en cultura y los padrinos políticos, los artistas, los críticos y Manuel Salinas como mediador.
El asunto es más grave. No dice nada de los convocados a mirar, no reclama por la timidez de los inversionistas y no hay críticos, apenas unos cuantos periodistas y tres o cuatro comentaristas.
Si reclamamos que no hay inversión pública en literatura, por lo menos los artistas plásticos tienen el IVEC y la Casa Principal, la galería de la Universidad Veracruzana, la del WTC, a veces la de la Universidad Colón, y recientemente se han ganado algunos espacios, como la exposición que hubo en el hotel NH, en los restaurantes Los cedros y La mera madre, además de la muy destacable galería El Greco.
Para Enrique Patricio el problema con los artistas es la “calidad” y el que haya advenedizos y oportunistas.
En la ciudad de Veracruz hace falta desarrollar un mercado de arte. Para ello hay que convencer a la gente que compre y venda arte. Por tanto, es urgente la comercialización fuera del ámbito local del arte porteño, es decir, llevar las obras a lugares donde sí haya clientes. Lo que quiere decir que hacen falta corredores de arte: ¿alguien los ha invitado a venir? Un corredor se dedica a valuar las obras y hace negocios con los precios, es un especialista que, además, conoce el mercado, sabe dónde están los clientes. Recomiendo, de paso, la lectura de la novela Lú (2002), de David Martín del Campo, que presenta a una pintora que vive en Tuxpan y que le vende sus cuadros a unos gringos que la visitan periódicamente, de eso vive, y la película donde Picasso, interpretado por un actor inglés, Anthony Hopkins, aparece como un hábil comerciante que torea a corredores que llegan a París desde Nueva York. Y para qué hablar de Toledo, que vive en Juchitán y gana buenos dólares.
Visto así, las acciones de los políticos no son importantes, la calidad tampoco y la crítica serviría sólo si se publicara en medios especializados. Mientras los artistas no den un paso firme hacia la profesionalización de su labor, mientras estén preocupados por atender al público local, que no es buen comprador, no habrá una sana competitividad.
La fama está relacionada con el dinero a través de la publicidad. Lo que necesitan los pintores porteños es hacer lo que sea para aumentar su fama. Ejemplo inevitable: José Luis Cuevas, cuya calidad es baja. ¿Quién no recuerda que se trepó a una azotea en la Zona Rosa, D.F., para llamar sobre sí la atención? Desde entonces lo padecemos. Aunque Soriano, en una exposición en el Grand Palais, París, patrocinado por Televisa, era más visible que algunas obritas de Cuevas que andaban por allí perdidas en los catálogos de una que otra galería.

lunes, junio 07, 2010

Enrique Patricio: El loco Manuel



EL LOCO MANUEL
Enrique Patricio


Camino a casa
ya iba pensando en volver

Rumbo a la cantina
de María José

No tenía nada
Nada…
de tanto beber

¡Ah!
Sólo la pulsera de mamá Belén

Vuelta a la esquina
tropezó con él
(¡Loco, loco!
loco Manuel)

Aquel asaltante
rayó más que tu piel

Muy pronto llegaste
a la sala tres
junto a la ventana
tu papá Rubén

-“Pero ¿a dónde vas?
No haya dónde ir
Frena tu camino
¿Qué va a ser de ti?”-

Retintineaba así
en su escasa memoria
aquella tarabilla familiar


Ya por la mañana
te “rocío” Café
el perro callejero
te lamió la sien

No llegaste a casa
van a dar las diez
todo lo “soñaste”
menos a Belén

Loco, loco Manuel

jueves, noviembre 22, 2007

Enrique Patricio: De las anotaciones marginales



De las anotaciones marginales “de rebote”
(o de acotar al más puro estilo ricochet)


Con motivo de la presentación de la novela Ricochet o los derechos de autor, del escritor veracruzano Luis Arturo Ramos, que se llevó a efecto en el Cevart (Centro Veracruzano de las Artes) el pasado fin de semana, señalaremos que acerca del evento no tenemos una reseña, sin embargo, sí contamos con este juguete literario a propósito de las acotaciones librescas de parte del lector a que hace referencia la citada obra. Enrique Patricio, quien estuvo ese día entre el público asistente, se acredita aquí como un “lector” de ese momento, de manera tal que se propuso acometer muy brevemente por escrito con las siguientes anotaciones marginales que mentalmente tuvo para nuestro espacio, tanto de lo escuchado como de lo no oído pero implícitamente expresado, según su versión en cuanto a lo allí dicho. Recurre para el efecto a un equivalente acorde, para la acción a darse de lecto-escritura, emula a un lector que interviene con grafías los márgenes, las contraportadas y otras partes en que se puede apostillar de un libro (de papel), así como con otros signos y/o símbolos: asteriscos, subrayados, corchetes, etcétera. Lo hace, pues (lo acostumbre o no él mismo), en la idea de darnos a conocer su parecer en torno de ese momento como escucha, en otras palabras, sin haber leído aún la obra, como la mayoría de los ahí presentes. No obstante, nos comentó que la ágil mecánica del formato elegido para su presentación, de todas formas así lo permitió; pues fue un proceso en base a preguntas de los “presentadores” y a respuestas por parte del autor. Así, el presente “texto” visualmente lúdico está pensado siguiendo, sí, los pasos de la anotación marginal, pero en función de destacar subrepticiamente la impronta de lo que, desde su muy particular punto de vista (que sería para el caso como la de un otro lector) resultó para E.P. de singular relevancia en la mencionada exposición de motivos.

Leer Texto en formato PDF

jueves, mayo 14, 2009

Un corazón por jarana. Poema de Enrique Patricio.



Un poema exploratorio de Enrique Patricio dentro de la vena popular veracruzana


NOTA IMPORTANTE (a manera de obligada aclaración anticipante):

A todos aquellos amantes de las “buenas formas”, es decir, para los que gustan de usar únicamente el modo escritural adecuado a cada caso, el propio, según sea el que le “corresponda” a la manifestación típica que se aborda; a los ortodoxos de la lengua escrita tradicional o a los “puristas que en las letras populares existen, diré que no pretendo bajo el título de “Un corazón por jarana” justamente seguir con eso, y paso a explicarme brevemente el respecto: Antes bien, es otro el sentido formal aquí empleado, puesto que parto para ello del significativo hecho artístico-cultural de que si en la misma música de son jarocho se admiten hoy día distintas versiones en su seno alejadas de lo tradicional (cosa que, por cierto, no está sucediendo en otras expresiones; como el huapango, por ejemplo), pienso que igualmente ha de permitírsele a su letra acompañarse por otras formas poéticas además de la décima en la actualidad. Por decir, que de lo “clásico” demos el gran salto a lo “moderno” en cuanto a la letra también, ya sea en versada cantada o no. Y, para decir algo precisamente en esa específica lírica, o sea, con un evidente tema jarochísimo paso a rendir desde esta página un mínimo tributo en derredor de la sutil atmósfera del jaraneo, con este poema “experimental” –de tono reflexivo-emotivo— cuya composición es discontinua (por apartados), además de estar en verso libre (utilizando indistintamente tres versos, cuatro versos o cinco, etc.; plasmando alguna glosa de poesía en prosa; también con algunas líneas que pudiesen estar carentes de cierta musicalidad u otras con rima; y bueno, mejor de mi parte, lo dejo en un etcétera) tan sólo para corroborar lo que ya se sabe (puesto que no se trata del descubimiento del agua tibia), mas nunca se ha de celebrar –obviamente-- dentro de la tradición, es decir, que idénticamente es posible hacerse y que en verdad resulta tan (auténticamente) válida para hablar igualmente de esos sus asuntos como la mismísima realización decimista. Y, concluyo con que siendo valorado así, que valga entonces la pena esta pequeña “muestra” (entiéndase, a modo de un “ejercicio piloto” de quien con esto se propone comunicar un sentir y un pensar por escrito, intentando renovar lo formal), ante un probable (¿consabido?) abucheo de parte de esos “puristas” de la forma…, cuando no, peor aún, lo imperdonable, pudiera presentarse el caso en que se dé el rechazo y sea la reprobación automática y total ante tamaño “sacrilegio”. Valga pues, insisto, el atrevimiento, por que humildemente creo se puede (se debe) ensayar también hoy día, pero sin el temor a sentirse caso reprimidos literariamente por ello (afortunadamente ahora esto de las “reprimendas” ocurre cada vez menos en la fusión musical).


E.P. (Para “Los elementos del reino”).





UN CORAZON POR JARANA

O
(santo y seña)

(Son trovadores señores
Señoras los trovadores,
Quienes con las coplas de sus sones
¡A ver si rompen los… corazones!)

1
(una imagen-paisaje)

Pose picaresca de juglar
Esgrime como arma inmortal
Una noble estirpe
A la mar de fecunda


Cuán mágico es el encanto
De sus almas de acuarela,
Cálido su canto
Personajes que son una leyenda

O – 1
(el canto de la jarana)

Ya haciendo de su arte
Un florido madrigal cual un tupido cañaveral
O ya convirtiendo a un desierto (cultural)
En un rico y tropical arte
Así, una gran amiga-jarana será
Por donde pase


Y siempre presta en la faena
Jornada a jornada
Para volver toda tristeza
Una fiesta

1 – O
(del jarocho motivo)

Como fiel compañero del Sol
Es ya amante de la Luna,
Todo aquel que sepa plantarse
En su misma tierra


Y consigue mil años de perdón
Quien hurta de la razón
Argumentos con amor

¿Quién más colorea tantos sueños
Con el sabio pregón?
Y luego…,
Unos, tal vez, de chaneques infantes
Otros, quizá, para traviesos abuelos…

1 -1

(por último, un fandanguito)

Aún hoy nos entregas un corazón por jarana
Que nuestro tiempo acompasa con sus latidos
En tibias noches de bohemia aventurada
Cual si algún febril delirio no enmadejara

Yo así oigo todo canto en verso
Y también el alardeo de un buen zapateo
O bien los “pulseos” del instrumento,
Y soñando-despierto, fandangueo


Y siempre le digo a quien me quiera escuchar
Quien quita compa…
Y todo ello tan sólo pueda deberse
A esa muy clara adoración a la vida que pretendo

miércoles, enero 30, 2008

Enrique Patricio: Carnaval a la Munch


ENRIQUE PATRICIO
MASCARADA GUBERNAMENTAL PARA FUNDAR UN MITO
(Carnaval a la Munch)

…fervorosamente al Patronato del Carnaval de Veracruz: San Goloteo

El pasado viernes 25 de enero del año en curso, se (re)presentó en el Recinto de la Reforma (¿del carnaval?) “Una semblanza del carnaval de Veracruz” por Guido Munch: “El carnaval de Veracruz: una semblanza . Aspectos antropolólgicos” Fue esta una proposición que descarnavaliza a todas luces la fantasía de la fiesta de la carne. Que transfigura su rostro, naturalmente, alegre, en otro artificialmente divertido. Considera el autor la existencia de una que defina teóricamente que defina teóricamente lo que es el Carnaval de Veracruz. Y nosotros contestamos que todo lo concerniente al espíritu del Carnaval no debería llevar un tono estrictamente académico (como recetario) y que, en cambio, lo académico sí puede tener un tono carnavalescocon Guido Munch. Y es que en esta desaproximación del pensamiento mágico, dando “imágenes”, por ejemplo: “sin el Estado no puede existir el carnaval” (¿doble sentido?) y, “son necios quienes critican esto”, nos remite a ponderar; 1) la actual tendencia del gobierno es a absorber, turísticamente hablando, a poblaciones enteras y, culturalmente hablando, sus tradiciones populares. No crea cultura, pero hace hoy día como que es quien genera, controla pues, y se para el cuello, pues. Pero, ojo, tampoco hay que olvidar que , cuando el mercado manda, el Estado obedece; y 2) la crítica que se hace, y seguirá haciéndose, devino de un fenómeno masivamente avasallante, técnicamente mercantilizado, mediáticamente manipulado y fundamentalmente esquematizado para satisfacer a un caótico mundo muy mal globalizado. De ahí que, antes de pretender un supuesto significado (“El Estado”), serían varias las fórmulas que tendrían cabida, o en su defecto sólo tendría cabida una, sí y sólo sí, que no hay ni una que lo pueda definir así. Lo que nos conduce a pensar lo siguiente; no será más bien que el mundo de los conceptos antropológicos nada más tienen que ver con una disciplina, y que es insuficiente para referirse a la esencia del mundo real del Carnaval.
Aunque por otra parte, también el científico social en su inevitable deconstrucción de la historia de carnestolendas en el Puerto dijo algo así como que hubo en sus inicios préstamos llegados desde Mérida. En los bailes de salón sí es posible, pero no es posible confundir el Carnaval con toda su herencia antillana con las mascaradas de salones de baile europeizante. ¿Será acaso una ilusión de juego de espejos o una ficción de la realidad carnavalesca? ¿El carnaval o el baile de salón? ¿Y, qué hay de los bailes en los patios? En pocas palabras, que el académico nos quiso llevar a un baile de disfraces con la más sutil de las máscaras: la de la descarnavalización de nuestra gran fantasía anual.
¿No llegó a saber de los bailes de los patios, como “El Pensamiento”? Probablemente no. Mas, el teórico tuvo los arrestos, la valentía, el arrojo suficientes para venir a decir a los porteños qué es, semblanteadamente cómo es nuestro carnaval. Pero es el que él ve. Es una mirada enmascaradamente externa al festejo.Tan externa que hoy hay quienes tienen la idea de vincular el carnaval de Veracruz (idea turística , tal vez) con el mundo prehispánico (nótese en el logotipo del carnaval No. 84, el dibujo estilizado de una máscara perteneciente al carnaval indígena.
Por cierto, este carnaval, así bautizado por un antropólogo, nada no tiene que ver con la fiesta de la carne; es religioso, o sea, el término está mal empleado), mejor entenderlo como una “puntada” de parte de algunos desconocedores respecto de la festividad cultural más importante de la ciudad, y no nada más a nivel local, sino nacional y hasta internacionalmente.
Pero, volviendo con el Dr. Munch, éste dijo haber entrevistado a un comparsero, a quien preguntó qué significaba para él el carnaval, y éste, contestole que significaba la diversión (mejor respuesta no pudo haber). Mas, para el investigador tal respuesta no es correctamente aceptable, puesto que el entrevistado no comprende verdaderamente el significado. Anteriormente sobre el carnaval opinaba el pueblo, ahora ¿ya no es válido que lo haga? Interlocutores han de hablar por él. ¿Es mejor el carnaval veracruzano de Munch que el del comparsero? ¿Sabrá Guido Munch lo que es una rumbata? Cuantimenos conocerá el significado original (no el de hoy) de un papaqui, esa muestra espontánea y popular de simpatía y adhesión a un(a) candidato(a) para que gobierne soberanamente en carnestolendas ¿Tendrá noticias de que hubo comités de carnaval populares, no gubernamentales, y que funcionaron muy bien? ¿Supo o no supo que en varias ocasiones fueron las comparsas de La Huaca (o sea, el pueblo) las que salvaron la fiesta de la carne ("salvaron", para no decir pleonásticamente, quienes siguieron popularmente haciéndola) con su participación entusiasta; valga decir, cuando las autoridades del gobierno que dizque apoyaban se desligaron casi por completo? Porque si lo sabe y no lo dice ¿en qué quedamos? Pero, en fin, allá cada quien con su cumbancha.

En suma, del académico Munch diremos que su obra, que es una historia general del carnaval a través del tiempo, desde la antigüedad y con su carga simbólica, es inestimable. Tanto como su trayectoria profesional. De Guido Munch, el de la semblanza dell carnaval de Veracruz, diremos que tan sólo hizo del carnaval veracruzano algo dionisiaco. Es decir, hizo con él lo que se tiene que hacer, una fiesta. Enmascarándolo con el antifaz de orden, de lo apolíneo. Enhorabuena Guido. Nada más que, añadimos, los porteños que estuvimos presentes no nos dejamos llevar por el canto de las sirenas. No nos la creímos, aunque igual lo celebramos carnavalalescamente.
PD (Estás más allá del bien y del mal, Guido Munch).

martes, agosto 19, 2008

Enrique Patricio: ANTIPOEMA






.................Bazar de antiguas costumbres


I

¡ Pásale güero-güera !
¡ A la Gran Barata ¡
¡ A la Superoferta ¡
¡ Al Remate Único ¡
¡ A la Liquidación Total ¡
Tome uno

Lista de saldos
(Para futuras adquisiciones)

Todo esto sirve
(Aunque esté en mal estado)

Sirve el Sol
y sirve la Luna
Sirve el Aire
y sirve la Tierra
Sirve el Agua
y sirve el Fuego
Sirve la Flora
y sirve la Fauna
Sirve el Sentimiento
y sirve la Infancia
Sirve la Amistad
y sirve la Solidaridad
Sirve el Abrazo
y sirve la Fraternidad
Sirve el Beso
y sirve el Amor
(…)

(En la banqueta el merolico
prosigue a grito pelado
su innata tarea):

¡ Aquí no sirve
lo que no sirve ¡


II

En un área sin asear
continúase inventariando

De ella el volante dice:
“Al cierre de las cuentas parciales
efectuado apenas ayer
se pudiera creer
de casi todo
que sí nos sirve
no obstante aquí:

No sirve la conmiseración
mas sirve el Perdón
No sirve la ira
mas sirve la Bondad
No sirve el egoísmo
mas sirve el Compartir
No sirve la desazón
mas sirve la Fe
No sirve la mentira
mas sirve la Ficción
No sirve la discriminación
mas sirve la Tolerancia
No sirve la brutalidad
mas sirve la Inteligencia
No sirve la tortura
mas sirve la Caridad
No sirve el ofuscamiento
mas sirve la Conciencia
No sirve el trampear
mas sirve la Transparencia
No sirve el prohibir
mas sirve la Libertad
No sirve el consumismo
mas sirve el Consumo pensado
No sirve la guerra
mas sirve la Paz
(…)


III


Sin embargo
en este nada ubicuo bazar
(en la calle de La Globalización
sin número fijo
y sin derecho de piso)
usted no puede comprar
todo esto y más
porque nada se vende
lo tiene que adquirir
por su cuenta y riesgo
de sí mismo
para sí mismo

De donde
lo que no haya
no se lo podrán conseguir
como: Ganas (de superación
de la especie)

Así que mejor acostúmbrese
a lo humanamente bueno
y sea con los demás
responsablemente obsequioso”

(Mientras tanto allá
en la puerta principal
un parlante empieza
de nuevo)…

¡ Pásale gûero ¡
¡ Pásale gûera!
¡Pásenle a lo barrido ¡
¡ Nadamás no se amontonen ¡


-Apéndice-

Mas es la hora en que nadie osa
traspasar el umbral virtual
de lo que hoy “nuevas” –aunque
sean viejas y conocidas-- tribus
consideran ya un teatro
o bien un circo
de pasados y muy pesados siglos.

jueves, enero 20, 2011

LOS ELEMENTOS DEL REINO

en este número

Charles Bukowski


Enrique Patricio


Laura Haddad

jueves, abril 22, 2010

ÚLTIMOS APORTES - 23-04-2010

LOS ELEMENTOS DEL REINO


ÚLTIMOS APORTES


En este Número



Virginia Woolf





Enrique Patricio





Peniley Ramírez




martes, diciembre 02, 2008

Enrique Patricio: Misiva a la Plástica Porteña



Conforme se aproxima el fin de año comienzan a realizarse balances de todo tipo sobre las diversas actividades desarrolladas en el transcurso del mismo. La presente pretende anticipar dicha acometida, mas no es un balance (no hay nombres ni detalles de obras), es tan sólo un señalamiento muy general en cuanto al suceso, al fenómeno acaecido, dentro del área pública, en las artes plásticas (porteñas y no) y cuyo devenir tuvo como punto focal a la localidad; está hecho, pues, con toda la intención de que sirva de referencia para algún balance decembrino.
Y bien, lo que en sí deseo comentar es que se han presentado todo tipo de obras, en todos los niveles, sin embargo, la calidad artística ha dejado mucho que desear. ¿Por qué? Y he considerado entonces, que es debido a que se ha permitido de todo. Por que “de todo se vale”. Por que todo se ha tasado igual. Y en otras palabras, amén de que presentaciones, difusiones, financiamientos, etc., son dados en forma desigual, en lo estrictamente artístico todo pretende medirse por un mismo rasero. Craso error.
En el Puerto se recorre un ciclo que se abre y se cierra más o menos de la siguiente manera: Compruebo cómo algunos profesores de artes hacen creer a sus discípulos que ya son lo que todavía no son; por otro lado, las autoridades en cultura –que se suponen un ‘filtro’ en cuanto a la calidad artística- dan “entrada” prácticamente a cualquier propuesta, en función de que no han contado con un proyecto definido en dicho campo, o bien, para no seguir siendo acusados de nepotismo y favoritismos; a su vez, las autoridades políticas, municipales, estatales y hasta federales, “ordenan” a sus “asesores” que presenten a la “pintora” fulana o al “artista” zutano ( cada quien tiene todo el derecho de autonombrarse como se le dé la gana, pero finalmente son las obras las que hablan por sí mismas, sin necesidad de las palabras de su autor), y sólo por mero compadrazgo y/o por intereses políticos de toda índole. O sea, “politizan” lo cultural en perjuicio, para el caso, del arte. Y uno se pregunta, ¿y la calidad? Bien, gracias.
Si a lo anterior le aunamos el carácter que ha tomado el arte contemporáneo, en donde no está aún definido claramente que es eso: el arte. Una época de experimentos y aventuras de toda clase, donde es fácil encontrarse con tomaduras de pelo y otro tanto de paja o basura pseudoartística. Objetos que no reúnen necesariamente los valores artísticos de ninguna época (ni la contemporánea), y que no obstante, se consideren como valores suficientes de cambio. Hay pues, muchos advenedizos y otro tanto de oportunistas en nuestros días. Descubrirlos es función de la crítica de arte. Sin embargo, ésta no acude a las exhibiciones, en galerías u otros sitios, porque no les “laten”. Únicamente irá a “lo conocido”, no se interesa por lo novedoso o ajeno, y se deshacen en aplausos realmente “facilitos” a todo lo que se les plante enfrente bajo ese tenor. ¿Cómo esperar mejorar la calidad artística así?
Sabemos, pese a todo, que se está intentando gestar un movimiento desde abajo, es decir, conformado por los mismos artistas (a la larga multidisciplinario), otra vez gracias a Manuel Salinas, a su esfuerzo conciliador (no sólo con el gremio, sino también con las autoridades), porque es urgente recuperar en conjunto un mínimo de calidad artística, aun sea bogando contra viento y marea. Pero, es igualmente imperativo que en el esfuerzo participen todos y no unos cuantos, de lo contrario sería considerarlo como un vano esfuerzo. Pues, aunque saquen provecho unos cuantos de este movimiento, no tendría el sentido de mejorar el conjunto cualitativamente. Amén de que la moda, el “boom” de los “artista plásticos” invitados por los políticos, parecería no tener fin el en Puerto, también, pese a todo.

lunes, agosto 24, 2009

Enrique Patricio: Sun Li ¿una mini-ficcción infantil?



Sun Li ¿una mini-ficcción infantil?

--(Casi Flor de Loto se llamaba (?); o, si el terrible tifón nos la arrojó de cualquier forma en esta página).—
Si las cosas pasan, como dijo que pasan, la pequeña Sun Li –o como le gustaba que le llamaran sus adorables padres, “dulce flor de loto”—allá, desde un remoto paraje de lo que fue un risueño pueblo en una provincia de Asia lejana, siempre esta despierta niña nos dijo que todo lo que sucede en esta vida es mágico, por lo tanto ella junto con otros tantos niños de su terruño en Extremo Oriente están aquí presentes en el alma, jugando con nosotros, y es ahora, con magia, como ella dijo, en nuestra mini-ficción.

miércoles, enero 31, 2007

Enrique Patricio: Un cuento breve



Otra vez con el mismo cuento

Aquel personaje siempre quiso vivir del cuento y nunca pudo lograrlo. Tal vez sea porque jamás intentó "salir" de ese cuento.

domingo, agosto 31, 2008

Villier de l’Isle-Adam:Los plagiarios del rayo



FE DE ERRATAS: Por un error involuntario salió publicado el nombre de Enrique Patricio, en un escrito del autor galo Villier de l’Isle-Adam. Lo que aconteció fue que, al quedar archivado con su nombre el envío, que muy amablemente nos hizo llegar, para dar a conocer escritores poco difundidos, se "coló " al momento de ser publicado. Como hemos estado fuera por motivos de fuerza mayor, es que hasta ahora rectificamos el yerro.
Si con ello hemos dañado la imagen pública de Patruicio --lo cual no fue de ninguna forma nuestra intención-- ofrecemos reiteradas disculpas si hubo acaso alguna mal interpretación de alguno de nuestros lectores. La gente que le conoce, evidentemente, se dio cuenta del error, pero para aquellos que apenas lo conocen, diremos que reconocemos su limpia trayectoria y su bien ganada acreditación en los diferentes medios donde publica; su valía como ser humano y trabajador de la cultura.
Para concluir, sólo diremos que la seriedad observada en este blog para con lo publicado, no permitiría sacar a la luz pública, ni de broma, un plagio. Mil diculpas a todos nuestros lectores.
Ignacio García
Editor
Los plagiarios del rayo


[Augusto (conde de) Villiers de l’Isle-Adam (1840-1899]. De entre la vasta obra de este escritor francés cabría mencionar Historias insólitas y El secreto del cadalso)
^
En aquellos tiempos, una isla de aspecto encantado se extendía magníficamente en el seno de ideales océanos. Era una prodigiosa selva florecida que un Pacífico arrojaba con sus brisas salinas y vivificantes; y, dominando el claro central, se erguía un enorme eucalipto sobre rocas de pujantes ecos. Hacía cerca de un siglo que entre sus sombras superpuestas se multiplicaba una raza de loros enormes y multicolores: el gran árbol resplandecía con ellos en medio de las nubes.

Esos loros que naturalmente escuchan con atención las voces y ruidos que tienen la virtud de imitar, se hallaban así por una casualidad a una altura tal que prácticamente sólo oían las tormentas, cuyas intensas vibraciones habían estudiado, en medio de un silencio singular. Así –con una unanimidad que el sonoro terruño y la irradiación de los sonidos tornaban inquietante— los loros imitaban, con extrema fidelidad, el estruendo eléctrico en el espacio, las quejas de las grandes ráfagas y el ruido del aguacero a través del follaje.

En medio de los rugidos de esa interminable tormenta que comenzaba a oírse sobre sus cabezas desde la aurora, los animales que habitaban la isla se retiraban a sus refugios desalentados, doloridos y aterrados; e incluso sacudiéndose, pues realmente se creían calados hasta los huesos por las lluvias torrenciales que sin duda oían.

En cuanto a la virtud misma de la tormenta, a lo que anima su realidad –en cuanto al relámpago, para ser precisos--, los loros no lo imitaban, sin duda por desdén. Ese detalle les parecía una especie de redundancia y no tenía por qué preocuparse de él un arte más sobrio que su modelo, como el de ellos. Aunque en el fondo no tuvieran una opinión precisa al respecto, el relámpago les resultaba inútil, y lo pasaban por alto sin más. La cuestión era simplificar.

En suma, sólo deseaban imitar el estruendo y, satisfechos de su tormenta postiza, hubieran podido alegar con razón que igualaban a las tormentas reales, ya que lograban efectos, por así llamarlos, análogos, y el ruido que producían tenía sobre el otro la extraordinaria superioridad de la permanencia.

Por consiguiente, los loros florecían, tempestuosos, estruendosos y prósperos. ¿Qué importaba el marasmo en que sumía a la isla su placer favorito? ¿Acaso no eran LIBRES, después de todo, de decir… lo que les venía a la lengua? En rigor de verdad, nadie, en nombre de ninguna ley, hubiera podido discutirles ese derecho. Por consiguiente, todos los demás animales corrían el riesgo de desaparecer. En efecto, al verse obligados a salir únicamente de noche, mientras dormían los pájaros despóticos, para poder conseguir sus alimentos, padecían una creciente anemia, pues comer tarde no beneficia a nadie y no hay nada peor que hacer de la noche día. Pero en síntesis, los loros –cuya relativa y profunda inconciencia no debe olvidarse— no eran muy culpables de las consecuencias lamentables de su pasatiempo favorito porque ellos no habían elegido deliberadamente ese ruido. El apogeo en el cual se hallaban debido a ciertas circunstancias –y que ellos conservaban podría decirse con obstinación—los absolvía… de inmediato. Porfirogenetos involuntarios, repetían con fuerte voz lo que les permitía oír la elevada posición en que se hallaban. Situados a una altura adecuada y según la dispersión normal, ¿no son acaso aves volátiles cuyo plumaje se ha hecho para seducir especialmente por sus reflejos tornasolados?... Todo se debía a que por un caótico azar ellos no se hallaban en su lugar, como se dice. Y como es propio de toda naturaleza que se halla fuera de su sitio tornarse desagradable y a veces hasta criminal, los loros se habían convertido naturalmente en seres desagradables y algo criminales, e indirectamente, los días de lluvia y los demás, se lavaban las patas en su libertad impune, en su maligna irresponsabilidad. Por otra parte, el tipo de ruido que proferían había terminado por envanecerlos y de tiempo en tiempo se picaban las plumas unos a otros, como si en ellos se hubieran despertado confusamente leones o águilas. Para terminar, al convertir finalmente a su edén natal en un lugar de tedio, horror y tristeza para los demás, hicieron inhabitable la isla con el muy especioso pretexto de que tenían “TALENTO”.

Por otra parte, los recursos de su sabiduría de vivir se limitaban a ese estrépito celeste. En una ocasión, un águila rozó con sus alas la cima del árbol donde habitaban y ese episodio les produjo tal espanto que guardaron silencio durante dos horas. El águila, habituada a esos rumores fulgurantes, se había aproximado sorprendida por los insólitos estallidos de la tempestad, pero, al ver a los loros, dio un grito desdeñoso y sumergióse en las profundidades del espacio. Pero los loros oyeron ese grito y meditaron sobre él. ¡No había caído en oídos sordos!... Y poco tiempo después trataron de imitar también terribles gritos de águilas que vuelan sobre sus presas.

Y llegó así un día hermoso para los habitantes de aquella isla singular. ¡Qué jubileo! Parecía haberse concluido una tregua con el cielo hasta entonces inclemente. En efecto, aunque es posible que los ruidos de la naturaleza engañen fácilmente a los animales, éstos pueden distinguir muy bien lo profundo de sus voces, reconocer el timbre íntimo. Esta vez era imposible engañarlos un solo instante. Con el candor de su instinto, se dijeron simplemente en su lengua ignota:

--Mira los loros están afuera. ¡Hoy hará buen tiempo!

Y por consiguiente, mientras nuestros emplumados sicofantes se empeñaban en imitar los clamores de inminentes águilas que se lanzaban ferozmente con las garras abiertas sobre todas las cabezas, los animales se embriagaron de sal, hierbas, rocío y flores durante toda la jornada, sin advertir siquiera el tema de los ejercicios de los loros. En otra ocasión, estos últimos trataron de imitar el rugido de un león de las lejanías que había llegado hasta su olimpo y que sin duda incitaba al trueno a gruñir de tan extraña manera.

Lamentablemente, en esta segunda tentativa nuestro areópago experimentó un fracaso por lo menos igual al precedente. Los hambrientos y feroces rugidos que se esforzaban en reproducir las gargantas de las más horribles cacatúas y de los loros más monstruosos, tranquilizaban a los más timoratos de los otros animales como si se tratase de simples pronósticos de buen tiempo. ¡Había que ver a estos últimos retozar apaciblemente bajo las ramas en esa feliz mañana, mezclando sus juegos y sus amores! Todo resultaba placentero.

Por lo tanto, los loros volvieron a su tormenta, en la cual se sentían más seguros y que falsificaban como virtuosos por haber tenido tiempo de estudiarla mejor que el grito del águila o el rugido del león, que al fin y al cabo no interesaban a nadie. Y así siguieron. De vez en cuando, se arriesgaban a evocar aquellos gritos, pero tan brevemente que sólo sentían los efectos benéficos como lamentables amagos.

La isla sumióse pues nuevamente en la desolación. Parecía que el cielo no se despejaría jamás. Todos se quejaban de las imaginarias intemperies sugeridas continuamente por los talentosos papagayos, plagiarios e imitadores juramentados del rayo. Una lóbrega resignación reinaba entre los animales. Los loros habían llegado a tal grado de perfección que ya no se distinguían unos de otros, de modo que el efecto de conjunto en la imitación general era prácticamente impecable. Era la IGUALDAD. Además, la isla sufría el estancamiento y ya no era habitable. Muchos animales jóvenes se refugiaban en el suicidio, cosa nunca vista.

Pero a la larga, esa deidad de ojos distraídos y sagaces llamada la Fuerza de las Cosas, resolvió en las azarosas profundidades de su vago pensamiento confrontar a los loros con el ruido que imitaban y sumergirlos en él, aunque fuera un sacrilegio. Como siempre, encontró el momento oportuno para librar ese lugar luminoso de su lamentable flagelo. Una tarde caldeada, ventosa y oscura, un imprevisto ciclón cercó la isla. Flamígero, bajo sus alas de lluvia, la estremeció primeramente con sus truenos. Luego, lanzándose a través de la selva azotada por sus ráfagas, colgó en el extremo de sus ramas quebradas mil cabelleras de relámpagos. Debido a su altura, en el eucalipto se produjo un entrecruzamiento de rayos.

Al día siguiente, a partir del alba brillante en la cual resplandecía un inmenso cielo despejado, los animales, tranquilizados por la placidez del ambiente, se dispersaron como antes en la vegetación todavía empapada por la noche diluvial, y, al pasar algunos de ellos al pie del tronco fulminado que humeaba en el claro de la isla, vieron centenares de patas carbonizadas, vestigios muy rápidamente desaparecidos de los terroríficos aguafiestas. La muerte común fue pues, para estos últimos, el único testimonio que se dieron de su FRATERNIDAD, aunque sin desearlo. Esta vez el relámpago no les dio tiempo para despreciarlo. El trueno se había producido en serio.

A partir de ese día todo fue una maravilla de vivir, una liberación, un edén recuperado, en ese deseable lugar. Los loros que después llegaron a la isla se situaron menos peligrosamente –para ellos y para los demás animales— que sus honorables predecesores, y, por consiguiente, fueron más amables, no molestaron a nadie y se los escuchó con placer pues sólo imitaron murmullos razonables.

Para terminar con todo recuerdo de los tiranos precedentemente citados, en lo sucesivo legendarios, ¿de qué serviría reconocer en adelante el desacuerdo de que se fue víctima? ¿Acaso su serena nulidad –que tanto tiempo preocupó con su maléfico estrépito— no hace tan insignificante su memoria… QUE DA LO MISMO MALDECIRLA QUE PERDONARLA?

VILLIERS DE L’ISLE-ADAM

martes, febrero 26, 2008

Enrique Patricio: De Microficciones a Microficciones



........................DE MICROFICCION… A MICROFICCIONES

........................(Un tanto a contracuento)

… a Tito Monterroso


A manera de demostración, procederé muy brevemente en este escrito –-que es como corresponde a estos asuntos— a una reproficción (una reproducción con ficción de una otra ficción) de un conocido microrelato de Monterroso.

Tres serán pues, las variaciones sobre el mismo tema.

Y cuya finalidad analítica (real y/o ficticia) obedece a un intento por comprehender someramente un proceso creativo a todas luces original.

Reproduzco entonces, con sumo cuidado, cual si se tratara de huevos de dinosaurio en probetas, lo siguiente, a partir del cuento breve más famoso de este autor, por lo menos en México: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
1) Cuando dormía, el dinosaurio se le “apareció”.
2) Cuando soñó despierto, el dinosauriose esfumó.
3) Cuando quedó dormido, el dino le “despertó”.

De donde, concluimos, tuvo “razón” al decir:

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí

lunes, febrero 26, 2007

Enrique Patricio: Un feminicidio anunciado


Su gran problema consistía en ser una feminista (dizque) de lunes a viernes, y , a su vez, en tener que emparejarse gustosa con un anhelado “macho” los fines de semana. Aunque pudiera ser, lo hiciere con el único fin de tomar renovados bríos para los hábiles días de la semana siguiente, en donde tenía que estar en contra, ya no de un hombre (el detestable “macho”), sino de todos los hombres (pues, “todos son iguales”).

martes, enero 09, 2007

Enrique Patricio: Parque Zamora


Quien a propósito esto escribe, un firmante servidor, deseo expresar también mi modesta opinión –como otros ciudadanos ya lo han hecho— respecto de lo que se pretende comience a suceder (los anuncios oficiales así nos lo indican) en el mismísimo corazón del parque veracruzano a partir de este mes de enero. No quiero aquí entrar en detalles tales como, ¿quién sufragó, pese a decir la autoridad municipal que no destinaría un solo centavo en ello, los gastos de la excesiva publicidad para construir un estacionamiento subterráneo en dicho lugar? Presumiblemente existieron, o existen, ciertos convenios con algunos medios de comunicación masiva para esto. O sea, dejando de lado la pregunta clave de ¿bajo qué rubro quedaron asentadas en nómina, las hora-trabajo de algunos empleados que, al coordinar tales acciones (edición, fotografía, investigación de archivo, etc.), dejaron muy probablemente de ser productivos en el renglón administrativo u operativo al que están adscritos?, desviándose así de su auténtica labor.

Entonces, ¿el Ayuntamiento, sí o no ha gastado en publicitarlo abiertamente? Por cierto que, quien “proyectó la instalación de unas maquetas en los bajos del Palacio (propiedad éstas, seguramente, de los alumnos de la facultad de Arquitectura de una universidad privada, quienes la realizaron), a un costado de la oficina de Turismo, no previó el contrasentido que finalmente creó, al tapar ni más ni menos que la placa alusiva a que fue en Veracruz donde se instauró el primer Ayuntamiento de la América continental, dando fe y legalidad del acto nada menos que el escribano Diego de Godoy (el primer “notario” de estas tierras y sus aguas), no previó, decimos, que al poner la publicidad del “Proyecto de Rescate” (del parque), éste lleva un lema que dice así: “Esta es una acción más para la reactivación del Centro Histórico”.

Luego entonces, estaremos de acuerdo en que los estudiantes hayan hecho muy bien su trabajo, una maqueta de diseño arquitectónico, pero quienes coordinan las acciones desde el Ayuntamiento sí deben, o deberían saber, que nuestro patrimonio es algo más que sólo arquitectura (historia –con todo y placas en Palacio-, tradiciones, costumbres turismo, etc., igualmente forman parte). ¿Quién ordenaría tal aberración, que contradice tan tranquilamente lo que por otro lado se plantea???? Y más, sí, muchas más contradicciones existen en lo tocante a esta “reactivación” del Centro Histórico, sin embargo, sólo añadiré aquí de pasada una más que está en ese tenor, puesto que como ya decía, no entra realmente en el interés del presente escrito el desarrollar estos puntos, pues bien, se tarta de una edificación de varios pisos que se encuentra ubicada en la esquina noreste de la avenida Independencia, con la calle de Aquiles Serdán, la cual es señalada por todo el mundo, ya que rompe tajantemente con la armonía del conjunto arquitectónico del Centro.

lunes, octubre 27, 2008

Enrique Patricio: Mundos Paralelos




En el prodigio insondable de materializar el sueño, su sueño (¿de diván?), aquel hombre en ese preciso instante de regresión se halló mucho más convencido que nunca, en cuanto a que la realidad del subconsciente no era tan precaria y frágil cual una gigantesca pompa de jabón, como se le creía. Y así, estimado el asunto por su cuenta, es que perseveraba consistentemente en la búsqueda del logro; objetivarlo era su sueño. Mas, cuando despertó, el Dr. Sigmund Freud ya no se encontraba ahí… Y, ahora (no sin sobresaltos) finalmente descubría, lo corroboraba –de tan irónicamente manera—que él era el auténtico, el verdadero Sigmund Freud ya psicoanalizado.

De Sobredosis de sueño (s)
(De muy lejana –por tan profundo y perezoso tema—su aparición)
El autor

miércoles, febrero 14, 2007

Enrique Patricio: Faces de la simulación


La careta le dijo a La Máscara:


--"Te verías muy bien embozado y con antifaz en el baile"


Y La Máscara de contestó a La Careta, mirándola de reojo al través del espejo:


--"Pues tú irías mucho mejor disfrazada que yo, no yendo encapuchada"

lunes, junio 07, 2010

LOS ELEMENTOS DEL REINO - 07-06-2010



LOS ELEMENTOS DEL REINO


ÚLTIMOS APORTES



En este número

Pier Paolo Pasolini





Silvia Ramírez




Enrique Patricio




Óscar Viveros-Cancino




viernes, diciembre 28, 2007

DE ULTIMA HORA



CREAN LA SECRETARÍA DE CULTURA

El día de ayer Gobierno del Estado de Veracruz confirmó a los diversos medios veracruzanos lo que ya venía siendo desde hace más o menos una semana tan sólo un rumor tras bambalinas. Una mera especulación que, no obstante, circulaba ya no vaga sino muy vivamente dentro del ámbito de la cultura: la creación de una Secretaría de la Cultura para este flamante 2008.
Y, según las estimaciones que nos hicieron llegar las autoridades encargadas del proyecto, aproximadamente para finales de este ya más que cercano mes de enero, estaría conformado dicho gabinete, al que consideraríamos, desde luego, fruto de una acción gubernamental de primerísimo nivel, puesto que será de suma importancia no únicamente para el medio cultural sino para toda la comunidad. Mas, por otro lado, nos nos debe extrañar que así sea dado el actual esquema de gobierno, con cambios en un sentido de constante renovación; mismo esquema que se halla, por cierto, nutrido primordialmente de roja sangre joven.
Se entenderá, entonces, que se trata en realidad –así lo concluimos—de una nueva época para la citada dependencia, toda vez que –recordémoslo, ésta antes funcionaba de manera independiente, es decir, previo a fusionarse de modo más que desafortunado a la Secretaría de Turismo. Vendría así pues a cumplir con su nueva etapa, una de mayor libertad de acción.
Se informa asimismo, a través del boletín que hemos recibido, esto que a continuación transcribimos: “Primero. El actual titular de la Secretaría de Turismo continuará al frente de la misma. Segundo. Se integrará inmediatamente una terna con los nombres de todas aquellas personas que en nuestro estado reúnan el perfil profesional requerido para el puesto de Secretario al que aquí se hace referencia”.
Y continúa más adelante con un breve discurso que intenta inflamar el ánimo del público a favor del mejor candidato, del mejor prospecto jarocho para ocupar el cargo; uno que tenga que ver con el buen profesional, sí, pero abordado también como el ser ejemplar, probo, integral; en suma , el personaje idóneo: “Nada de gente que esté alejada de la razón de ser del arte y la cultura. Se necesita hoy más que nunca de personas que se encuentren estrechamente relacionadas con todas las actividades prácticamente de tiempo completo. Gente conocedora a profundidad de sus motivos; de las raíces forjadoras de nuestra identidad. Gente, en resumidas cuentas, que no tenga nada que ver con la política; o sea, de gente que trabajará por y para la cultura veracruzana, pensando siempre a favor de nuestro futuro como comunidad, ya que es rica en tradiciones en el mundo global contemporáneo.
La actual administración estatal está muy atenta a las más variadas voces del pueblo y, fiel a su costumbre, atiende todas sus peticiones y solicitudes. Así, este caso no fue la excepción. Puesto que el gobierno sabe escuchar con respeto los reclamos de la gente y sabe, asimismo, dar las soluciones más pertinentes a sus demandas. Porque esta administración reconoce que un buen gobierno es aquel que le hace caso a los señalamientos de la ciudadanía. Nada de palabras huecas, un buen gobierno es el que sabe mirar en toda su dimensión las auténtias inquietudes de la población veracruzana”.
Y hasta aquí el inesperado (y el hasta hace poco impensable) reporte gubernamental. Por nuestra parte, y a reserva de que las cosas salgan bien en los hechos, únicamente diremos, respecto al tal propósito, que reconocemos esta buena acción de gobierno (ello pese a que sigamos pensando a pie juntillas que lo primero que siempre debe de reconocer todo gobierno democrático es el aspecto cultural de su pueblo; no obstante no le hace que ese “rubro” lo haya dejado para lo último ---que no se le considere prioritario, pues—ya que lo que aquí tiene importancia, finalmente, es que así va a hacerse para beneficio del bien común.
Las autoridades están reconociendo así, con toda justicia que sólo se puede impulsar desde el Estado un verdadero y auténtico proyecto de política cultural de esta manera, de frente a la globalización. Igualmente, nos están diciendo que el ámbito cultural tiene que ser visto necesariamente como algo más que una suerte de ejercicio económico y administrativo; que no vale nada espectacularizar un mosaico de culturas, que no basta con un mar de fiestas sin profundizar lo suficiente en las raíces. Que de seguirse en los shows, la cultura veracruzana nada más no va a la latir más fuerte, sino que, más precisamente, no florecerá desde sus propias raíces. (Breviario cultural: una política cultural bien cimentada desde una Secretaría de la Cultura, por ejemplo, no tiene por qué verse en la necesidad de cancelar eventos internacionales, como sucedió este año con el Festival Afrocaribeño)

Advertencia: A los lectores de esta nota se les aclara que toda ésta podrá estar muy bien intencionada, sin embargo, nada de lo anteriormente escrito es verdad (esto para los que no se habían dado cuenta) y entonces, ya nada más aplicamos el dicho que reza así: “Inocente palomita que te has dejado engañar”, hoy por ser 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes.
PD. Concluimos de nuestra parte, y a modo de comentario que bien vale la pena seguir manteniendo viva esta que es una de nuestras tradiciones, de las pocas que todavía cuentan en nuestro México. Y, en este caso, o sea, editorialmente hablando, diremos que esta cualidad mistificadora asumida por el periodismo aquí y allá y acullá, es como se intenta atenuar en el inconsciente colectivo muchas de las avasallantes circunstancias que parten de una realidad que bulle incontenible en derredor de nuestro mundo “moderno” y que laceran de alguna manera. Ojalá y sirva de algo.
¡Extra! ¡Extra! Bendita sea no sólo la libertad de expresión, sino igualmente la, hoy vigente, de prensa..

Enrique Patricio

jueves, enero 20, 2011

Enrique Patricio: 0.0.0.0.13

                                                                 0 . 0 . 0 . 0 . 13


                                                                                                                     Enrique  Patricio


Introducción


Ésta –imponderables internautas amantes de la varia información global—, amén de ser una cordial invitación para un abordaje “con patente de corso” (aun cuando esto no sea  “wikileaksquiano”, igualmente ya está ahora de todas maneras en este cibernético hiperespacio super abierto de hoy; acaso el no censurable digo yo –por lo menos eso creo hasta el momento—, y que es el que se da en las alas de lo creativo), cabe considerarle primordialmente como una más que formidable oportunidad para que reflexionemos un poco –aunque sea nada más un poco— sobre de la descodificación realizada recientemente y hecha pública no hace mucho por parte de un selecto (selectivo, reducido…) grupo de expertos en su “materia” que se autodenominó a sí mismo como “científicos de la emoción científica”. Pues bien, ella se centra justamente en la(s) cifra(s) o numeración de un sistema calendárico que precisamente da título en esta página a la grosera divulgación que hago de su labor pseudocientífica –y aún más grosera y vulgar es, fundamentalmente por hacer a su vez aguda o más bien, grave crítica de ella—, es decir, a raíz de ese 0.0.0.0.13, un sistema que responde en consecuencia para ese conjunto de sabios especialistas en lo “emocional-científico” (sic) en un novedoso concepto (idénticamente “emo-científico” ha de tener que ser) fundado prácticamente desde el hallazgo mismo, o sea, desde el descubrimiento de una (valga la redundancia) muy especial partícula de fino “polvo” abonado por el tiempo (¿un “visible” neutrino, acaso?) y que, con un peso estimado en 0.00000000000000000001 micras de gramo, fue “revelada”  en ese tesoro mesoamericano que es el códice Tzolkin. (Nota: Este calendario maya nos habla de toda posible permutación astral que se desenvuelve de la matriz cósmica de donde emana la energía universal. Movimiento y medida es, pues. Regido está bajo una conceptualización matemática, astrológica y filosófica. Es, en suma para el mundo maya, el símbolo de la armonía universal entre la oscuridad y la luz).


¡Oh, divina pátina del tiempo!


Hemos de reconocer aquí que mucho de lo conseguido hasta hoy se logró gracias a los actuales –ya muy potentes— microscopios de sofisticada creación tecnológica empleados en la observación de ese cosmos pequeñito  --muy similar al de los seres humanos en sus relaciones con lo(s) demás— que si no, seguramente nos habríamos perdido de saber que, irónicamente contraría lo encontrado  –sí, pero ¡brutalmente!--  incluso hasta el ciclo de ciclos maya concebido por los astrofísicos del pasado (mismo que acontece cada 26 mil años con la completa rotación del sistema solar; la Edad –“aniversario”—  del Tiempo nuestro). O sea, ello es así porque todo se debe a que el bakctún 13 ó 13 baktún (unidad de tiempo mayense es el baktún; un total de 13 baktunes equivale a 5 mil 125 años) aquí,  en este sistema numérico que proponen los emo-científicos  nos aparece representado al final y no al principio, como si fuese una especie de antibactún o contrabactún (ojo, el punto más alto en el cielo está representado por el número 13 para los mayas). En otras palabras, este continuo analizado no correspondería entonces –según son sus cálculos hechos— a ningún plano “visionario” (cual serían las conocidas épicas mitológicas-históricas como las del Popol Vuh, las del Chilam Balam, las del códice Tri-Cortesiano, etc.), no obstante profetizan ellos también al interpretar eso entonces no ya como la “culminación de una era y el inicio de otra” sino sólo como una imagen apocalíptica de fin de mundo; es esa su visión “cosmosional”. No cabe ahí ningún sentido cíclico si el 13 bactún no está al principio, a la izquierda, como en la “cuenta larga” del tiempo (esa notable organización matemática de mira telescópica de un sistema solariego, operable con una gran hondura de visión “sideralizada y sideralizante” --por astronómicamente veraz—que deviene en una escritura clave, críptica y simbólica dentro de sus anales, y como un resultado final de ello  –que en realidad es un principio— que apertura esa cultura, una fina joya de relojería que trasciende a una suprema filosofía de vida).
          Entonces diremos,  trata este estudio emo-científico, tal vez, ¿de la existencia de un mundo gemelo al nuestro pero, al revés? Donde los días, los meses, los años…, todo, todo está cambiado. Pues, según estos científicos de la emoción científica…, así es. Mas, es únicamente ¿por qué 13.0.0.0.0, evidentemente no se parece a, 0.0.0.0.13 (si bien eso es verdad) o,  p. ej., a que supuestamente es su “inverso” proporcionalmente hablando (esto, también ¿es cierto?), como para que valga decir que eso implica, intrínsecamente, que ya no (¿¿¿ ) se completará o terminará un ciclo para pasar a otro, en principio (entendido como recomenzar en una mejor posición que antes; esto siguiéndole el paso a una ley elemental en la física que nos dice que el movimiento espiral es una propiedad universal de toda materia viviente en moción). Equivale sí, en cambio, a la anulación de la circularidad, a una fulminante aniquilación de los ciclos y de toda referencia espacio-temporal conocida cuando alegan que simple y sencillamente se llega a un término… y, punto (un Cerrador cerrado del Tiempo, proponen). Pero, antes de proseguir diciendo cómo fue que “comprobaron” tal acontecer , quiero referirme primeramente en forma escueta al cómo se detectó la inconcebible “señal” de este magno  y (emotivamente) celebrado “hallazgo”, en torno de que “es más que probable que no habrá ningún nuevo orden cósmico” para el planeta, ya que éste no vivirá o morirá lo que lo hace vivir. Pues bien, todo comenzó al través de un destello fotónico que emitía aquella sui generis partícula. He ahí que se habla de un cuerpo lumínico y diminuto (para ese momento posiblemente no manifestado en su mínima expresión) con una imagen tres veces tridimensional y bajo ese “estado”, geométricamente fractal; lo que bien pudiera ser, intentando comprenderle: ¿algún novedoso fotograma en un programa comunicacional de punta? o, ¿un ectoplasma? o, ¿un holograma?... Tal vez. Ahora, en cuanto a su diseño o composición visual-estructural se puede apreciar lo siguiente: bien verle a modo como de una “figura” de grano de maíz, de un lado digamos; así mismo, comprendida como una ”figura” que representa tano a las hojas como al tallo de esa gramínea, vale decir que por otro lado; y, a su vez, se presenta como la “figura” de una preciada y dorada mazorca, en algún otro lado (lo cual es un decir, porque indistintamente una “figura” representada desaparece y aparece en otro lugar y otra ocupa su lugar) ¿Un auténtico trifronte? ¿Una incipiente y desconocida Medusa?... Todo lo cual, sin duda, despertó aún más la afinada curiosidad de esos hombres y mujeres de la tan “blandita ciencia”, sí, la de lo “emocional-científico” (pues estos “científicos” son los que no han entendido en su justa dimensión aquello de que “toda objetividad es subjetiva” –por la memoria, por la experiencia, por el lenguaje,  etc.— y lo han llevado a su extremo, toda vez que trasladan todo el orden de las cosas para decir simplistamente que todo lo subjetivo es objetividad…) . Y hasta aquí, para volver  a la “comprobación” que dejamos inconclusa líneas arriba. Diremos que fue extraído y no sin dificultad aquel “objeto” semi granulado del citado magno calendario de todos los tiempos, y pudieron (¡increíblemente!) corroborar sabia e inmediatamente (por no decir mágicamente), por los caracteres en él contenidos (que, punto y aparte, presumiblemente son la característica inscripción numérica que utilizó el señorío dinástico del Mayab) que no concordaban los guarismos con la señalada cuenta calendárica (nuestra), sea con el sistema 13.0.0.0.0 entonces, que está a punto de ocurrir efectivamente, más acá en el almanaque (el gregoriano) y más allá del oráculo (de lo zodiacal) el 21 de diciembre de 2012 cuando se cumplan los 13 ciclos exactamente –deparándonos según, nada menos que el más grande holocausto jamás visto, como porvenir—. Verdaderamente aviene así, ¿una fecha maldita?... ¿Por qué? Pues porque así lo presagian ellos ha de ser, es decir,  decimos de quienes no toleran al parecer, los presagios. Son acaso, ¿algún tipo de neo profetas? Arguyen que como expertos, sí, que como conocedores del tema son los más autorizados para decir la verdad. Y así tenemos que, simbólicamente viene a representarnos 0.0.0.0.13, o sea, la consabida inversión en los dígitos encontrados entonces, no otra cosa que la fatídica hora del Fin del Mundo o Fin de los Tiempos (lo cual parece querer decirnos también que, un Mundo del Fin, el de ellos idénticamente sobrevive con nosotros). Asumiendo así ese experto conjunto de lo teórico-telúrico, sencillamente cierta potestad sobre el futuro. Y esta aseveración tajante de su parte –sinónimo seguramente de un notable código de ética—, por otro lado ha encontrado más eco en el “mundo” mass mediático (ya que hay que vender antes de que se acabe el mundo “nuestro” o, mejor aún, aunque se acabe; paradojas del destino) por su enfoque, que tradicionalmente es sensacionalista y tenemos  así ese encantador anuncio (encantador por terrorífico, valga decir) que nos ha estado bombardeando últimamente la conciencia a mañana, tarde y noche, haciendo mella en ella con imágenes que, ya sean literarias o visuales (como algún  “panfletario” cartel con escenas fantásticas por fantasmales o, ya  con una mayor elocuencia en el séptimo arte, por ejemplo), y/o a través del oído en charlas y conferencias, etcétera…, y bueno, así.  Como para que entendamos, finalmente, que no quedará semilla alguna sobre la faz de la Tierra (porque ni siquiera la habrá para cultivarlas). (No cabe duda,  se trata de un alarde más de las sagradas vías publicitaria y de marketing en Occidente; pues otros pueblos del orbe, se pregunta uno pues, sin esa tendencia mundializadora o, más específicamente monopolizadora –léase, pérfida “globalización”,— ¿sabrán que se acerca ya el fin del (mundo?)…


Una resucitación artificial ¿”espectral”?


Muy a propósito, ¿trátase en verdad de alguna clase de polvo cósmico éste, desarrollado en la Tierra?... Y si simple y llanamente no responde a otra cosa la dizque proyección, sino más que nada a un error en términos puramente astrológicos, es decir, antes que pensar por ejemplo, en un posible yerro astronómico por algún lado en el cálculo de la décima dimensión a la cuarta potencia. Habría que ver si únicamente fue una mala anotación en la octagésima diezmilésima parte del recorrido en el desarrollo infinitesimal del cuadrante correspondiente a 0.0.0.0.13, precisamente provocado por el paso del tiempo invertido en la aplicación de la(s) prueba(s). Quizás así fue (¿un avatar del tiempo?) ¿Quién lo puede saber? Ahora que, si efectivamente fue polvo interestelar aterrizado en salvo sea el sitio (del que ya especificamos ubicuidad),  ¿exactamente de dónde provino?... y, ¿cómo es que llegó justamente allí?
          Por lo pronto nos cuestionamos incisivamente, entre otras cosas, con las siguientes: ¿Qué aleación posee; si es que tiene alguna?, ¿a que prototipo conocido refiere?, ¿es propulsado?, ¿se corroe o descompone?, ¿es que no hay parangón alguno respecto de él?, ¿es trifásico y/o es trifácico?, ¿es un acalefo virtual, o qué?... Preguntas y más preguntas que, de cualquier manera, si es que las hubo se quedaron en el tintero sin consideración alguna en su investigación. Verbi gratia: ¿Quisieron o no saber su fuerza, su energía, su potencia (algo más que sólo emotivamente)? No lo sabemos a ciencia cierta. ¿Examinaron o no su intensidad luminosa? No conocemos el dato. ¿Tal vez tomaron su “temperatura”, su “permeabilidad”? ¿Cómo saberlo? ¿Estudiarían quizá su “carga elemental”, su “masa atómica”, su “calor latente”, su densidad como “sustancia”, su “resistividad como conductor”, su “permisividad relativa como dieléctrico”, su “período de desintegración radiactiva”, etc.?..., pues no lo sabemos. Entre tanto sí podemos afirmar, por otra parte, que en él usáronse para “su cabal observación” (aunque se diría que muy semi profesionalmente, o más bien, de forma por demás amateur, por lo que se verá a continuación), desde choques eléctricos combinados con rayos gamma y alimento para gato –por la mascota de dichos especialistas—, que sirve  de sencillo ejemplo de lo aplicado, hasta otras fórmulas más elaboradas de preparación, como una peculiar mezcla, cabe citar, de pomada de concha nácar, ungüento antiartritis y jarabe para la tos. Además de la prueba de los espejos y… bueno, cosas así por el estilo. En realidad todo un (des)balanceado menú “muy rico” en opciones; es más, todo ello aplicado sin test alguno de por medio para recabar la información, sino sólo “dejándose llevar” emotivamente y …  nada más. De manera tal que nunca llegarían a modificar su visión “oficial” emo-científica, esa filosofía de la emoción de equipo sobre el “sujeto” experimental. Aunque se desconoce todavía en estos momentos si las técnicas, los métodos, la organización en suma, ideados y utilizados en el mismo extravagante ejercicio” profesional” durante los diez días con quince minutos y un segundo (tiempo que duró el minucioso examen), fueron realmente creados --amén de ¿ejecutados?— por ellos mismos; lo cual es igual a decir, de un modo del todo conscientes…


Toda profanación conlleva su “maldición”


No obstante que ya advertimos de la mencionada como “nueva” o “no tradicional” forma de investigar hoy día, más que comunicacionalmente –esto por cuanto al funesto vaticinio, pero en “base” a un muy respetable aparataje astrofísico del mundo precolombino— habría así mismo que aclarar lo siguiente, en  lo tocante entonces a los esforzados emo-científicos (hombres y mujeres sí, con una abnegada y sacrificada disciplina emotiva, pero en una más que harto ingenua labor de buena fe científica y sólo eso),pues bien,  ¿qué fue lo que obtuvieron en consonancia:  por el máximo despliegue de sus fuerzas alcanzado, dado el elevadísimo grado de abstracción mostrado en el terreno binario y por sus sofisticadas ecuaciones emotivo-mentales de múltiple grado, pues un deterioro cerebral provocado desde una primera instancia, es decir, con la adaptación a “lo anti-natural” del “objeto” en ciernes –claro está que sobrenatural o antinatural es para todos—; y en una segunda instancia, o sea ya la de la intervención, fue que comenzó a manifestarse potencialmente esa gran descomposición cuerpo-mente y, por tanto, el total decaimiento físico e intelectual se produjo  poco más adelante en ellos de manera irremediable; y así tenemos que hoy es más que evidente como un fenómeno del todo  extraño eso que les pasa (aunque esto sucede regularmente cuando un sueño se convierte en pesadilla, es decir, cuando se termina con el emotivo sueño de querer ser alguien a toda costa). Es notablemente mayúsculo lo que les pasa, es grave totalmente. Entre otros  padeceres  contamos, por ejemplo: parálisis, transfiguraciones, desconocimiento de todo, babeos, contorsiones, espasmos, evacuaciones no controladas, etc., que permean a un grupo ya sin espíritu de supervivencia alguno. Y, según dice la gente común, que es por aquella lúdica labor llevada a cabo, la que les trajo como consecuencia el detrimento de todas y cada una de sus capacidades, desde las motoras hasta las mentales, una “maldición” pues, dicen les cayó. Un ejemplo más –nada más como referencia importante—. se efectuó en el transcurso de dichos acontecimientos una gradual reducción del cerebro hasta alcanzar la forma y el tamaño de una vesícula biliar (aunque sin la característica funcional de dicho órgano, queremos creer, pero sí decir que además de viscoso es gelatinoso). Algo verdaderamente revolucionario pasó ahí, y no sabemos qué. ¡Ah!, y olvidaba por un momento decir también de la disminuida visión nocturna que consiguió a su vez el minino, pues estuvo siempre presente en los hechos, de éste se sabe además, que no sólo tropieza a cada rato con objetos y personas en la semioscuridad, cosa que lo irrita demasiado y por ende araña todo lo que esté a su paso, sino que además en esta su minusvalía es ahora su deseo animal más ferviente no salir por las noches del laboratorio (su hogar) por temor a ser cazado, a ser presa fácil de los depredadores nocturnos. Cabe esperarse actualmente, en lo que respecta al equipo involucrado, el trágico desenlace llevando como lleva éste una vida vegetativa cada día más precaria, decadente; producto todo ello, al parecer, de sus atrevidos excesos senso experimentales. Aunque lo más lamentable que les pudo haber pasado quizás haya sido la pérdida de todo reflejo emotivo… (sin duda).


Una conclusión (aún no “concluyente”)


Así pues, dado este caótico estado de cosas ya comentado, respecto a lo que está detrás de la notificación publicada como decodificación de 0.0.0.0.13, esto es todo lo que pienso decir mediante este barómetro (evaluador) de su difusión (y no lo dicho por ellos). Pues configuran en su conjunto las notas periodísticas de divulgación “científica” de tal concepto, una composición inorgánica, inacabada, sentenciosa. Tan devaluada en su concepción, que lleva naturalmente a la incredulidad por su vana argumentación. Y sean cosas  esas de un delirio colectivo o no, lo que sí cabe aceptar por todo lo alto como razonablemente aceptable es que si es o son descabellada(s) o no esa(s) cifra(s), sí es técnicamente intraducible a un código profético apocalíptico. En sus mismos términos es más bien irreal, nada veraz.
          ¿Cuál habría de ser el alfabeto indicado para hacer traducible su descodificación? ¿Ascendente o descendente ha de ser su lectura? ¿Cuál su comienzo su comienzo y cuál su final? (O sea, como ejemplificación de esto, ¿se iría del comienzo al final o viceversa?). ¿Es acerca de una desmantelada realidad de la que se habla, o ha sido en realidad sólo la construcción de una “muy seria” ficción?... Por otro lado: ¿De qué género de “génetica” hablamos con el “objeto” trifronte y maicero? ¿Son distintos los “cuerpos” o “figuras; la del grano, la del tallo y las hojas, y la del elote; o es uno solo, tridimensionalmente hablando? Y en la parte de irresponsabilidad de los autores, por sus malísimos métodos y peores interpretaciones, ¿ameritaban pasar por lo que han pasado, se lo merecían emotivamente en verdad?, ¿ valió la pena tanta irreflexibilidad?... Pues aunque expuestos de una manera aparentemente coherente, lógica los supuestos planteados por ellos dejan mucho que desear y más parecen cosa que mueve a risa que tratarse de un buen trabajo de análisis para esta nueva “ciencia”, como queda demostrado fehacientemente con ese cuasiacertijo de exquisita filigrana milpera… (Así las cosas con el tan penoso “estudio”).


¡Extra! ¡Extra!
Nota de (la antepen)última hora


En los precisos instantes en que finalizaba de escribir este escrito se ha dado ha conocer públicamente la noticia siguiente (al tiempo): Ahora se sabe –según un diagnóstico médico— que lo que ocasionó todo fue el hecho de que descuidadamente (¿emocionadamente?) alguien dejó caer al estar revisando (ojeando) el Tzolkin, residuos  de  ”comida chatarra” dizque de maíz (¿transgénico?) –de esos cuya bolsita tiene una llamativa presentación con una imagen en tercera dimensión—,  restos decía revueltos entonces, claro está, con polvo acumulado por siglos. Y eso fue el detonante de los serios trastornos por los que atravesaron intoxicadamente su tiempo de estudio… (Moraleja: Que sea de provecho, digo yo, como para que no se sigan “desempolvando” así como así los viejos mitos; por la cantidad de inexpertos que hay para su adecuado manejo. Pues luego, luego los “mal vomitan” (y lo que es más grave es que nos podríamos ir quedando sin “científicos”, de envenenarse muchos más también…). Sería en todo caso muy recomendable para los fundadores de esos mitos postmodernos –léase, los traficantes de señalados viejos mitos para ¿invento de las falsas profecías?— que, en su defecto, mejor sólo consumieran frutas y verduras sin hojear documento alguno –no sólo las ruedas del tiempo tales como este Tzolkin o el Haab, etc.— así no enfermarían cuidando mayormente de su salud tanto física como mental dentro de esas sus tan emocionadas y emocionantes aventuras “científicas” suyas que segurito, pervivirán a través del tiempo. Así sea).