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miércoles, diciembre 05, 2007

Genaro Aguirre: Del Humo y Azar...El Aute



Reseña

Para la Pete y su amiga Elvia, quien terminó siendo mi amiga.
También protagonista de esta historia

La verdad, puede tener que ver con una obsesión irracional (¿o irresponsable?), pero al final es una de esas que no laceran, al contrario representan la oportunidad para jugar con estados emocionales distintos, los mismos que suelen compartirse o aprovecharse para cruzar los umbrales de un aprendizaje que va de lo formal a lo lúdico informal. Nos referimos a la pasión que manifestamos algunas personas por aquellas cosas que suelen hacer más vivible la vida. Un ejemplo de esto, sería la adquisición de libros, videos, discos o todo aquello que alimente los placeres de un mundano.
En estos términos, entraría la pasión con que consumimos la obra de un cantante como Luís Eduardo Aute, a quien hemos venido siguiendo desde hace algunos años; el mismo que no deja de sorprender por la forma en que es capaz de reinventarse así mismo. Un ejemplo de ello, es la hechura musical que logra en el díptico Autorretratos, obra en la explora otras formas melódico-instrumentales, para demostrar al escucha los otros territorios a los que es capaz de viajar empleando otras líricas, otras armonías y otra color en la ejecución vocal, si bien las letras que componen tal entrega, son las misma que lo han hecho grande; incluso canciones que un ortodoxo no aceptaría más que como una falta de respeto, por trastocar la naturaleza melódica que obras que rayan en el culto.
No obstante y para beneplácito de sus seguidores, ya se encuentra en circulación el paquete Humo y azar, en el que se presenta el concierto que este filipino avecindado en España diera en la ciudad de Córdoba a mediados de este año. Compuesto por un par de CD’s, además de un DVD con el concierto (que también diera en tierras veracruzanas hace poco) y un documental, el combo hace gala de un arte conceptual que se impone desde la primera impresión. Lo que viene a continuación, es reconocer que con la manufactura de la obra, se recupera el espíritu que caracterizó la última gira de este cantautor, en donde es posible sentir una suerte de claroscuro emocional tras la primera escucha, pues la interpretación de cada una de las pieza da una nueva personalidad a canciones entrañables como Sin tu latido, Al alba, No te desnudez todavía, en virtud de una producción que apuesta más por la naturalidad de los momentos, de la textura de una interpretación en vivo que por momentos deambula en deslices interpretativos, particularmente en la ejecución coral. Eso sí, aquellas canciones que vienen en su reciente disco “A día de hoy”, como por ejemplo Imaginación, El resto es humo, Esta noche o la que da nombre al disco, son un verdadero agasajo al oído, pues tienen esa carnalidad que uno reconoce en la versión original. Es decir, suenan prácticamente igual a esas que solemos escuchar al caer las tardes, las misma que han pasado a formar parte del extraño mundo de quien escribe.
Para Humo y azar, el responsable de esa joya que se atreve a revisitar los mitos occidentales con la canción Giraluna, asegura al cabo de la primera interpretación que ha hecho una selección de canciones de amor, porque quiere para esa ocasión que, tal palabra, sea recreada y haga las veces de una declaración a la entrañable ciudad de Córdoba, tan misteriosa como sensual que lo ha inspirado en su obra. Junto a él, cinco músicos encabezados por Tony Carmona en la guitarra (por cierto su productor en los últimos discos), con quienes nos apersonamos como escuchas y testigos para disfrutar el concierto que en, El Palacio de Viana, diera el pasado 4 de julio de 2007. El plus de esta entrega, es un documental elaborado a partir de la entrevista que en rincones y jardines de esa antigua construcción, diera a la actriz Pastora Vega, y a través del cual nos acercamos a las formas de pensar y hacer arte de quien se pronuncia admirador del pintor Julio Romero de Torres, por la sensualidad de sus mujeres, por el erotismo o lo amoroso con energiza su obra y quien fue inspirador de una de sus memorables canciones: No te desnudes todavía.
Y sí, efectivamente, quien escucha o ve el concierto Humo y Azar, se da cuenta del oficio para mover sus canciones cual piezas de un tablero amoroso, indagando en las variaciones de una de las experiencias humanas sobre la que más ha encontrado maneras de expresarlo el viejo Aute. Cada canción es una recreación del ser enamorado, cada interpretación es un trazo sonoro explorando en el sentimiento de quien canta pero también en aquel que contempla y admira la vida, tanto como ese otro que se convierte en su escucha. Para esto, el jazz como atmósfera, es la quintaesencia en muchos de los arreglos, generando un cierto color tonal que circunda al concierto, dando un matiz de intimidad en un extenso patio, donde unos pocos afortunados son testigos en aquella tarde/noche, de la consagración, de la redención, de la entrega al amor sensual, colmado de instante pasionales y eróticos: Alevosía, es un acto confeso del amor calando en los umbrales del instinto humano; Mojándolo todo, la sublimación del acto más mundano y herético en sus formas expresivas; Volver a verte, el desamor como experiencia que duele pero asumiéndola con razonamiento; Cada vez que me amas, la transustanciación del objeto amoroso en una entidad espiritual; Sin tu latido, la muestra de un culto idílico a quien se puede querer con cualquiera de sus formas.
Al final, con lo que se queda el fanático de este cantautor, es con una extraña sensación de plenitud tanto como de ausencia por los estados a que remite quien pinta de emoción con sus letras; de deseos cumplidos al alcanzar los lugares a donde se viaja con sus canciones; de anhelo ante la provocación de melodías con mucho de sensualidad o carnalidad erótica. Porque si algo tiene Luís Eduardo Aute, es la sapiencia artesanal para poner el color, el tono, la interpretación como materialización del todo emocional, con los trazos necesarios de quien compendia, reflexiona, dibuja desde los dilemas, las incertidumbres y certezas propias de un ser humano. No por algo el mismo Joaquín Sabina ha dicho que es tan buen músico que es capaz de ponerle melodía al mismísimo directorio telefónico.
Efectivamente estamos ante uno de los grandes de la música popular en español, quien ha ido terminando por asumir con congruencia y entereza una vejez que surca su rostro y en una mirada con mucho de melancolía; sin duda, propiedad de alguien que se ha asumido desde siempre como observador del mundo, para hoy encontrarse en los albores de su horizonte vital, pasando recuento de su vida, como de aquellas otras que ha ido viendo a lo largo de su vagabundear. Allí esta el recuento crepuscular que representa la canción que da nombre a su último disco A día de hoy, lo mismo para darse tiempo de homenajear a John Lenon en su Imaginación; incluso en su exquisita El resto es humo, donde clama a la amada quietud aún en medio de la tormenta, pues la única razón de seguir de pie es la sinrazón de amar y solo amar, después de todo “el resto es humo”.
Que si es un placer o asunto de querencias obsesivas, no lo dudo; que si es una oportunidad para recrear lo amoroso, ni duda cabe; que es la ocasión de seguir “en pie de guerra”, imaginando que el mundo bien puede ser otra cosa, también (sobre todo si hay otro con la imaginación y el arte para contar cantando). Por eso, gracias desde aquí a quien me ha hecho este obsequio, a sabiendas de la admiración que tenemos por este cantante que -en alguna ocasión- vimos por primera vez en un tienda de autoservicios.

1 comentario:

Jobis Estêvão dijo...

Perfecto! Mis congratulaciones por todo esto!