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martes, diciembre 11, 2007

Video: Tabasco y la Luna

Una desgracia lo que ocurrio a los Tabasqueños, donde curiosamente algunos (Televisa, TV Azteca, bancos, constructoras y algunas empresas) resultaron muy beneficiados. ¿Cuánto más tenemos que aguantar? El gobierno no se conforma con robarnos el dinero de nuestros impuestos, matar a nuestros jóvenes, callar a los que se quejan, tildar de loco a quien quiere algo mejor, restregarnos en la cara sus lujos y excesos productos del hurto al erario, sino que se aprovecha y provoca nuestra desgracia. Lo primero que tenemos que hacer es informarnos e informar a los demás. A un pueblo informado dificilmente se le engaña. y de una vez por todas entender que los noticieros desinforman, ellos dan la noticia "oficial" lo que mejor conviene a sus intereses. Venden "información". De verdad me da tristeza ver lo que ocurre en nuestro país, pero más tristeza me da ver lo que le ocurre a los mexicanos. Estamos dormidos, somos incapaces siquiera de quejarnos e incorformarnos en nuestro propio entorno (recuerden que gracias a los inconformes e insatisfechos este mundo ha evolucionado) tampoco hay que dejarle la tarea a otros. Cada uno de nosotros tiene la capacidad de denunciar lo que es ilegal, este éticamente mal y sea dañino a terceros. Por favor manden esto a otros para que más personas se enteres. un beso y un abrazo. Nancy



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1 comentario:

Anónimo dijo...

Bravo por publicar éste video. Definitivamente hubo muchos beneficiados y cabrones también a partir de la tragedia. En Coatzacoalcos por ejemplo, ciudad que albergó al mayor porcentaje de damnificados, se registraron abusos desde la policía y agentes de transito (que pedían mochada a todo auto que portara placas tabasqueñas) hasta el infame acto de la dirección del centro de convenciones (alias Teatro de la Ciudad), sitio que albergó un número importante de damnificados y que el sábado 3 de noviembre, justo dos días después de haber recibido a la gente, los mando desalojar y envió a otro albergue porque el Centro de Convenciones ya había sido rentado para una boda de una pseudo socialite minatitleca. Los pocos que permanecieron en el sitio tuvieron que soportar la música hasta altas horas de la noche y sufrir la humillación y dolor de sus vidas.