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jueves, enero 03, 2008

Ignacio García: Extraños días sin ti


EXTRAÑOS DÍAS SIN TI
Para la Otra Ana

Los días son largos, interminables, hoscos
Extraños si no estás tú,
de asombro al soñar si no estás
para iluminar el mundo del Alar
sin saber si tu mirar
ondeará algún día mi horizonte

Sin ti, he sido esa fiera nocturna
el animal combativo que ¡ay!
se entreteje a sí mismo
y busca dónde esconder su rostro
cuando mueves tu mano y la pones sobre él
--y no existe voz en los libreros
ni luz en en los laberintos
que le puedan consolar
de tu ausencia ya hecha
vivo y ardiente dolor

Acaso está el Disfraz: cántaro y ternura,
o el Cálculo de Leibniz con el
que aprendí a amarte en silencio,
tal vez la lógica del Estratega:
buena para morir en tus brazos,
acaso los números de Fibonacci
hechos perfectos para soñar contigo

Los días son largos
y la extrañeza es una niña hermosa
cuya inteligencia
es ardua y es lejana: una rosa a la distancia
Y esa distancia es el resabio de los dioses
que prohiben tocarte
cuando los días me eluden
y te expulsan de unos labios
que sin nombrarte te nombran

Dime: ¿Cuánto se lleva amarte y ser deseada?
¿Cuánto tardará tu mirada en llegar si acaso llega?
¿Cuánto para que enciendas este infinito
que apenas si llega a ti, convertido en mis letras?

Los días sin ti son extraños:
podría uno decir cuánto lo son sin tu presencia,
pero eso invalidaría cada uno de estos versos:

Todo el discurso de esta noche
se halla en estos labios que, tú sabes,
morirán lejanos
y con tu nombre en su borde...

3 comentarios:

LIna de Voi dijo...

Nachito: Este si que tiene todo, de punta a cabo, mas bien, de Key West a Isla de los Sacrificios. Se parece a una bandera que fotografie ayer, mirando al sur, mirando al sur, ondeando. Nachito me encanto este poema, y los bordes del silencio salieron a hacer fiesta, lo que pasa es que hay frio y regresaron a leerte de nuevo. Un abrazo grandote, Peni

Anónimo dijo...

Existe un remedio para iluminar su mundo, mi tan querido Alar:

Al andar por cierto camino empedrado, llegará a una bifurcación. No dude en dar vuelta a la derecha y subir por el puente. Es en ese punto donde podrá tener mi mirada esquiva, tal vez reflejada en el agua.

Pregunta Usted: "¿Cúanto tardará tu mirada en llegar si acaso llega?"
La atinada respuesta es:
Lo que tarde en armar quinientas majestuosas piezas.
Cuando se forme el todo habrán terminado "estos extraños días".

La otra Ana.

Anónimo dijo...

Felicidades Nacho, cada diá me sorprende mas tu matemática en el español