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martes, julio 10, 2007

Ignacio García: Ana Laura





Ana Laura


Para Lu, que de esto sabe mucho más que uno

I
No es el labio lleno de sal
No es la luna semejante al corazón
ni la bruma que por la noche
suele tropezar con lo prohibido


Es este fuego interior quemado por las estrellas,
es una llama guardada en un puño:
la lumbre que lleva meses y días
pidiendo un fósforo con el cual encender
ese cuerpo a punto de ceniza,
esos labios intocados y azules
ahora ya encendidos por sorbos de luz,
por aguijones de fuego
que la han convertido en éxtasis y pasión

¿Qué importa si hoy no es mañana ni fue ayer?
El tiempo ha abierto un resquicio
cuya soledad se parece a la espera;
una que anuda los cuerpos y los vuelve instante
y los macera para unirlos…
Así sea sólo esta noche de rabiosa espuma
Así mañana la haga volver a un silencio
hecho de más silencios

Hoy ha valido lo que los años no supieron dar antes
Hoy ella ha entregado su punto de equilibrio:
su pasión prisionera, su alma entre jaulas
su vida entera y una pasión hecha de esferas

Cuando mañana despierte,
habrá un clavel entre sus manos
Y en esa flor una hoguera,
en la hoguera un dolor: ése que hizo caer
su llama en tierra.


II
En el canto del insomnio
se oye la voz aguda de quien lejano
crepita sobre su carne débil, y la quema
Aún sea de lejos o en el sueño
la voz tiene el poder del silbo
que llama a Dios cuando éste se aleja



Ella abraza ese sonido, lo sueña y consume
Lo suelta sólo cuando sus deberes
son más terrenales que imaginarios

Cuando despierta, ya la mañana es un giro
y llena de niebla el pensamiento
Y ella no sabe si fue abrazada
o un susurro le rompió el tímpano


Sólo ese sueño de sal morada y estrella sola
quiebra su caminar con el perfume de una noche
que --tampoco sabe—
por qué la siente temblar entre sus manos.


III
Porque de pronto
el cuerpo tímido y esbelto
queda a merced de esa espada de dos filos:
el voto terrenal y el fruto del Paraíso

¿A quién amar si el corazón conjuga
fidelidad con pasión y la compasión a sí misma
la consume un fuego perfecto?

Los dilemas están hechos
para ahogarse en una de las partes
Atreverse a tomar el arma
y pasar la yema del dedo por uno de sus filos

Y ella no es ajena al metal ni a la sangre
Uno le dicta firmeza frente al acoso,
la otra aviva la brasa y templa el acero

Mañana, cuando ella despierte,
tendrá los mismos heraldos hablándole al oído,
un zumbido quemándole las carnes,
aquella espada ya fundida en su pecho
y el mar (siempre azul)
como su fiel consejero


IV
Cuando no es posible acercarse al fuego
ella mantiene los ojos abiertos y el corazón cosido
Se envuelve en sus banderas de ansia
se arroja de su castillo devastado

Y aunque su alma es un guiño de pasión desenfrenada
prefiere no desbocar sus corceles:
mejor guardar bajo los párpados,
mejor apuñalar el amor que la consume...

No obstante, esta noche ha roto sus votos
y desatado sus corceles junto con la sangre
para hacer lo que la pasión demanda:
ardor amparado por ella misma,
amor tejido a punta de miradas,
fragua donde todo se olvida
al arrastre fulminante y deseado
de estas manos que hoy se enlazan a su cuerpo

Ana Laura subirá mañana enloquecida
con sus cabellos al aire y azul su vestido:

Nada detendrá ya más
este amor prohibido por los dioses...




2 comentarios:

LOURDES dijo...

IGNACIO: ME GUSTARON MUCHO TUS POEMAS, NO PUEDO CREER QUE DE UNA IDEA PLASMADA EN UNA HOJA HAYA BROTADO TANTA BELLEZA.

GRACIAS!!! LU.

Natalia dijo...

Excelentes los poemas a la musa Ana Laura!!!. En especial, me gustó mucho la frase que a continuación anexo:
"...¿A quién amar si el corazón conjuga
fidelidad con pasión y la compasión a sí misma
la consume un fuego perfecto?"

Felicidades por las líneas escritas!!