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martes, julio 03, 2007

Ignacio García: Ausencia sin palabras




Hubiera sido mejor, despedir sin conocernos
Blandir la mano como extraños
Para decir adiós a quien nos es ajeno
Mejor no saber de labios ─a tinta roja mojados:
cárdenos y sin crepúsculo,
pues la tarde jamás nos cayó encima

¿A qué decir adiós si Dios continúa en mis letras?
Decir al mirlo y a la herida, saldría sobrando
pues nunca tuve oportunidad de mostrarte
de cómo me hacen cantar sin quererlo
o amar sin sangrar lo inconfesable

Mejor no decir nada: la palabra es lívida
El verso hecho de nudos nunca vistos antes
y el poema un dolor agudo
ahogado en lo azul de un alveolo
que impide abrir la boca y agitar el brazo
o abrir la mano para decir hasta luego
a quien se fue despacio y sin amarme
...
Serán nuestros cuerpos
--si algún día se encuentran de nuevo--
quienes dirán si fueron relámpago o fuego:
Tal vez ambas cosas al mismo tiempo,
fundidos en cruda armazón
hecha para animales, hijos del silencio

Decirte adiós no basta, vasta es más bien la palabra
La que tuve y no tuve: la azul y la rasgada
ésta, hecha de sueños y visiones
con la que sueño e imagino
un día haberte conocido

Decirte adiós, no basta:

Rey del absurdo y el suicidio
Mi lápiz sólo soporta cosas no escritas antes...

2 comentarios:

FLAVIO RAMÓN dijo...

La figura del poeta camina ahíto de desesperanza y de dolor hacia el olvido borrando cada verso, cada huella que sus pasos dejan para no recordar jamás el camino de regreso a ella. Pero el amor está y es auténtico, eterno, silente; y él lo comprende a pesar suyo: ¿acaso existe el olvido?
Afila bien tu insoportable lápiz, hermano; que pinte hojas vacías y comparta con nosotros periplos y lamentos.
Enhorabuena.
FLAVIO RAMÓN.

Anónimo dijo...

mas que exelente, simpre tiene la facilidad de tocar los hilos mas profundos del corazon claro; es usted un gran poeta gracias por la aportacion felicidades es de los que mas me han gustado