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viernes, abril 11, 2008

Carolina Cruz: Charla con Rogelio Armendáriz

....................... Gnomo del maestro Rogelio Armendáriz


Su nombre fue puesto a una Sala del CEVART
A este Ayuntamiento no le interesa la cultura: Rogelio Armendáriz

El estado del ambiente plástico en la ciudad de Veracruz sería incomprensible sin la presencia del maestro Rogelio Armendáriz

En breve retrospectiva el maestro Rogelio Armendáriz emocionado por el homenaje que estaba a punto de recibir: el nombramiento de una sala del CEVART con su nombre, habló de los tiempos aquellos en que la Escuela de Artes Plásticas de Veracruz EAP (ya no merece llamarla municipal), se fundó en el año de 1952, sostenida entonces tanto por el Instituto Nacional de Bellas Artes, que pagaba el sueldo del director y dos maestros, y el H. Ayuntamiento de Veracruz, bajo cuyas gestiones empezó a que pagar un maestro más, aparte de proporcionar las instalaciones, primero en la escuela Morelos y después en un lugar satisfactorio, el 4º, piso del Edificio Trigueros.
Nacido en el estado de Chihuahua, veracruzano por convicción y una de las figuras más respetadas dentro de la comunidad plástica porteña, el maestro Rogelio Armendáriz es un ícono para los talentos plásticos que se han generado en el puerto jarocho por su labor en la enseñanza de la pintura. El Maestro Armendáriz fue alumno de Diego Rivera. Ocupó un lugar destacado durante sus estudios en la Academia de San Carlos por su disciplina y creatividad en el trabajo. Ha participado con su obra en exposiciones individuales y colectivas en diversas partes del país y en Estados Unidos de Norteamérica. Tiene además de su abundante obra de caballete, una destacada obra mural en diversos espacios de la ciudad de Veracruz que sobresale por el tratamiento de los temas marinos y la aplicación novedosa de materiales.
El maestro José Refugio Arechiga y Elisa Galván se encuentran dentro de los maestros fundadores, el primero impartiendo dibujo y escultura; Galván fue una de las primeras egresadas que se incorporó rápidamente, las disciplinas entonces era dibujo, pintura, escultura, serigrafía y grabado. En ese edificio y en esa época estuvo casi treinta años, conviviendo con la Sala Chopan, que ocupaba un mismo espacio en el mencionado edificio municipal y donde por cierto, también estaba la galería de Arte Municipal. Todo perdido.
Tal vez por eso, el homenaje que le rindió el CEVART y que mereció la aprobación unánime de la comunidad plástica, se tiñe en el corazón de Armendáriz con una nube negra por las condiciones en que esta la escuela actualmente, de su corazón sale decir: “el ayuntamiento poco a poco fue reduciendo y reduciendo presupuesto y espacio, hasta llegar a darle únicamente dos cuartitos”
Cuando Rogelio Armendáriz se jubila, al poco tiempo el INBA les retira el financiamiento, y empieza la debacle de la escuela: depender directamente del ayuntamiento; aunque hasta la fecha el INBA sigue pagando el sueldo del director (si no a lo mejor ni director hubiera).
Maria Lagunes, Rafael Guerrero, Gregorio Gutiérrez, Federico Navarra se fueron a continuar sus estudios a La esmeralda, con mucho éxito; y en Veracruz egresados se quedaron Antonio Pérez, Néstor Andrade, Raúl Guerrero, Milburgo Treviño y Susana García Ruiz, entre otros reconocidas artistas plásticos del puerto.
Sólo Armendáriz conoció el auge de la escuela y sólo él puede platicarlo: había material, pinturas, pinceles, telas, todo para que el alumno pudiera desarrollar la actividad artística.
Ahora dice: “siento mucha tristeza e impotencia, el ayuntamiento de Veracruz no se ha preocupado por la escuela, no creo que le interese la cultura en general, la ha dejado en manos del IVEC”.
Armendáriz entregó la escuela con un promedio de 100 alumnos anuales, al final del año, el 60 por ciento concluía sus estudios y pasaba al siguiente ciclo, hasta concluir los cinco y egresaban con el grado de maestros en artes plásticas, por parte del INBA. Además contaban con el taller de pintura infantil con lo cual hacían al año dos exposiciones al año: la muestra colectiva de los alumnos y la de los niños.
Los políticos no se dan cuenta que la cultura los beneficia personalmente a ellos, señala Armendáriz. Eso lo supo el acalde Arturo Llorente, quien si destacó por el apoyo brindado. Ahora es vista como un mal necesario
El ayuntamiento no apoya porque quiere que inmediatamente se les de crédito. ¡¿Pero si nadie se los está negando!? Ahora tiene el crédito que merecen: dos cuartitos, que ni siquiera hacen la mitad, si le sumamos en general.
Rogelio Armendáriz sólo quiso ser buen maestro y un buen pintor. Nunca esperó recibir un homenaje: solo formar buenos artistas. Pese a ello el Centro Veracruzano de las Artes le ofreció un reconocimiento con una Muestra Retrospectiva de su trabajo, así como con la develación de una placa del espacio visual que lleva su nombre a partir del 3 de abril del 2008.

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